Por Canuto  

Mike McGlone, estratega sénior de materias primas de Bloomberg Intelligence, volvió a plantear un escenario extremo para Bitcoin: una reversión hacia USD $10.000 si la criptomoneda no logra reconectarse con el impulso de las acciones estadounidenses. Marcó los USD $75.000 como un nivel clave a observar. 

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  • McGlone señaló que Bitcoin muestra señales de reversión similares a las de 2018, cuando cayó desde cerca de USD $10.000 hasta alrededor de USD $3.000.
  • El analista marcó el nivel de USD $75.000 como una “línea en la arena” para invalidar el escenario bajista.
  • Críticos sostienen que los ETF spot de BlackRock y Fidelity podrían actuar como un soporte institucional que no existía en ciclos anteriores.

 


El debate sobre un posible desplome extremo de Bitcoin volvió al centro del mercado luego de que Mike McGlone, estratega sénior de materias primas de Bloomberg Intelligence, planteara una nueva advertencia bajista.

En una publicación reciente en la red social X, McGlone cuestionó públicamente qué detendría una reversión de Bitcoin hacia USD $10.000, en un contexto donde la criptomoneda muestra debilidad frente a las acciones estadounidenses.

La tesis de McGlone parte de una comparación directa con el ciclo de 2018. En aquel momento, Bitcoin venía bajando desde niveles cercanos a USD $10.000 y parecía en riesgo de “perder un cero”. El mínimo llegó cerca de USD $3.000, según recordó el analista.

Ahora, el estratega ve señales parecidas luego del avance de Bitcoin por encima de USD $100.000 el año pasado y a partir de un reverso en curso de más de 40% en lo que va de 2026. Para McGlone, la pérdida de fuerza relativa frente al mercado accionario puede indicar una reversión más profunda. Su lectura llega justo cuando el S&P 500 avanza hacia máximos históricos.

La advertencia no representa una certeza, sino un escenario técnico. Aun así, ganó atención porque llega en un momento sensible para el mercado cripto. Bitcoin no solo enfrenta presión a medida que su precio cae hacia el nivel de los USD $70.000, también compite con un universo de millones de tokens que disputan liquidez y atención.

La señal que preocupa: Bitcoin cae mientras las acciones suben

El punto central del análisis es el desacoplamiento entre Bitcoin y el S&P 500. Durante varios años, la criptomoneda se comportó como un activo de alta beta. Eso significa que solía amplificar los movimientos de los activos de riesgo cuando había liquidez abundante.

Según reportó U.Today, McGlone interpretó la divergencia de finales de mayo de 2026 como una señal técnica de venta. Mientras el S&P 500 subía con fuerza y marcaba récords, el sector de criptomonedas perdía terreno de forma rápida. Bitcoin cerró su tercer mes negativo en mayo con una caída de 3,4% mientras el S&P se aseguró un nuevo récord sobre USD $7.580. Esa brecha activó su lectura más cautelosa.

El deterioro también se reflejó en el Bloomberg Galaxy Crypto Index, conocido como BGCI. El 29 de mayo, ese índice cayó por debajo de los 2.000 puntos. Además, ya había perdido la mitad de su valor desde el máximo registrado en 2025.

Para McGlone, ese comportamiento sugiere un proceso amplio de desinflamiento de burbuja. Su argumento no se limita al precio de Bitcoin. También observa que buena parte del capital de criptomonedas se diluye entre millones de tokens, mientras las stablecoins en dólares conservan una utilidad práctica más clara.

El analista planteó que Bitcoin podría regresar hacia su media histórica de largo plazo, ubicada para su lectura en la zona de USD $10.000. Esa cifra genera alarma porque implicaría una caída de 92,1% desde el máximo histórico de USD $126.000 visto en octubre del año pasado, y cercana a 86% desde el precio actual de aproximadamente USD $71.500. 

El paralelo con 2018 y el nivel de USD $75.000

McGlone usa 2018 como referencia porque aquel ciclo mostró una corrección extensa tras un auge especulativo. Bitcoin cayó desde cerca de USD $10.000 y terminó encontrando un piso alrededor de USD $3.000. La frase de “perder un cero” resume esa caída con crudeza.

En su nuevo análisis, el estratega sugiere que el mercado podría enfrentar una simetría bajista similar. La diferencia es que el punto de partida reciente fue mucho más alto. Bitcoin superó los USD $100.000 el año pasado, lo que hace más dramático cualquier escenario de reversión profunda.

McGlone no presentó el movimiento hacia USD $10.000 como inevitable. También identificó una condición para invalidar el escenario. Según su lectura, Bitcoin necesita recuperar y consolidarse por encima de USD $75.000.

Ese nivel funciona como una “línea en la arena”. Un regreso sostenido sobre USD $75.000 mostraría que la desconexión con el S&P 500 fue ruido temporal. También daría más fuerza a la tesis de que Bitcoin aún conserva demanda suficiente durante episodios de estrés.

Si esa recuperación no ocurre, el analista mantiene un sesgo defensivo. Su visión encaja con la idea de que las criptomonedas pueden anticipar un enfriamiento del apetito por riesgo. En ese marco, Bitcoin actuaría como una señal temprana de fragilidad, no como refugio.

Los contraargumentos: ETF spot, dominancia de Bitcoin y cambios estructurales

La comunidad cripto recibió con escepticismo la posibilidad de una caída hacia USD $10.000. Los críticos de McGlone señalan que su enfoque se apoya demasiado en la simetría histórica. También recuerdan que algunos de sus pronósticos bajistas anteriores no llegaron a materializarse.

El principal contraargumento apunta a la estructura institucional que hoy rodea a Bitcoin. En los ciclos de 2018 y 2022 no existían los ETF spot de Bitcoin en Estados Unidos con el peso actual. Productos administrados por gigantes como BlackRock y Fidelity cambiaron la composición de la demanda.

Quienes rechazan el escenario extremo sostienen que esos vehículos crean un piso más sólido para el precio. No lo vuelven imposible de romper, pero sí elevan el umbral de presión necesario. Para algunos analistas, una caída hasta USD $10.000 requeriría un colapso financiero mucho más amplio.

Otro argumento distingue entre Bitcoin y el resto del mercado cripto. La caída del BGCI puede reflejar el desgaste de altcoins especulativas, no necesariamente una pérdida equivalente de convicción en Bitcoin. En crisis anteriores, la dominancia de Bitcoin tendió a fortalecerse frente a activos más pequeños.

Ese matiz importa porque el ecosistema cripto de 2026 no se parece al de 2018. Hay más productos regulados, más participantes institucionales y más instrumentos de cobertura. También hay más tokens, más ruido y más competencia por liquidez.

Una advertencia que llega tras una retractación previa

La nueva alerta de McGlone también llama la atención por su antecedente reciente, ya que no es la primera vez que el analista anuncia una posible reversión dramática de Bitcoin. En febrero de 2026, el analista suavizó una proyección bajista que ubicaba a Bitcoin en USD $10.000. Luego ajustó su objetivo a USD $28.000, tras una reacción crítica de analistas y participantes del sector.

En ese momento, McGlone explicó que USD $28.000 se acercaba más al “modo” o valor más frecuente dentro de una distribución histórica de precios. También señaló que Bitcoin ya había revertido hacia una media de USD $66.000 desde 2023. Su postura seguía siendo cautelosa.

La corrección de febrero se produjo cuando Bitcoin cotizaba alrededor de USD $66.500. El activo venía de caer casi 50% desde un máximo histórico de USD $126.000 alcanzado en octubre. Ese contexto alimentó el debate sobre si el mercado entraba en un nuevo invierno cripto.

La insistencia actual en el riesgo de USD $10.000 muestra que McGlone no abandonó su tesis de fragilidad estructural. Más bien, la reformuló alrededor de una señal concreta: Bitcoin ya no acompaña al S&P 500. Para un activo que durante años dependió de la liquidez global, ese cambio resulta relevante.

El mercado, por ahora, queda dividido entre dos lecturas. Una ve el desacoplamiento como una señal de peligro y posible reversión histórica. La otra lo interpreta como una fase de depuración, donde Bitcoin puede resistir mejor que el resto del sector gracias a la demanda institucional y a su mayor dominancia.

Qué observar ahora

El nivel de USD $75.000 aparece como la referencia inmediata del escenario planteado por McGlone. Si Bitcoin recupera esa zona con fuerza, el argumento bajista perdería tracción. Si no lo logra, el temor a una caída más profunda seguirá presente.

También será clave observar si el S&P 500 mantiene sus récords mientras las criptomonedas siguen débiles. Esa divergencia es el corazón de la alerta. Una reconexión entre ambos mercados reduciría la presión técnica sobre Bitcoin.

El desempeño del BGCI puede aportar otra señal. Si el índice permanece bajo los 2.000 puntos o profundiza su caída, crecerá la lectura de un desinflamiento amplio. Si rebota, el mercado podría interpretar que el episodio de finales de mayo fue una capitulación parcial.

La advertencia de McGlone no elimina los factores alcistas que otros analistas siguen destacando. Los ETF spot, la adopción institucional y la fortaleza relativa de Bitcoin frente a altcoins siguen en la mesa. Pero tampoco borran el riesgo de que el activo actúe como termómetro temprano de tensión financiera.

Por eso, la pregunta ya no es solo si Bitcoin puede evitar USD $10.000. La cuestión más inmediata es si logra recuperar su papel como activo líder en un entorno donde las acciones suben, el capital se concentra y el mercado cripto todavía busca un piso convincente.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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