Neuracle consiguió en China la aprobación comercial de NEO, un implante cerebral que permite a un paciente con lesión medular controlar un guante robótico mediante señales asociadas con el movimiento imaginado.
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- El dispositivo NEO tiene el tamaño aproximado de una moneda y cuenta con ocho electrodos instalados sobre la corteza sensoriomotora.
- La aprobación de la Administración Nacional de Productos Médicos china convierte a Neuracle en la primera empresa con una BCI invasiva autorizada para uso comercial.
- Neuralink mantiene ensayos con 21 pacientes, pero todavía no cuenta con autorización de la FDA para comercializar su tecnología.
🚨 China aprueba NEO, el primer chip cerebral comercial
Este implante permite controlar un guante robótico mediante señales del pensamiento.
Neuracle se convierte en pionera con BCI invasiva, superando a Neuralink en la carrera por la neurotecnología.
El chip de NEO registra… pic.twitter.com/e3Kqqv87Z7
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) July 19, 2026
Neuracle, también conocida como Borui Kang Medical Technology, realizó con éxito el primer implante quirúrgico comercial de una interfaz cerebro-ordenador, conocida como BCI por sus siglas en inglés. El procedimiento se practicó en un paciente que perdió la movilidad de una mano tras sufrir una lesión medular hace una década.
El hito marca una diferencia importante frente a Neuralink y otros competidores occidentales. Ninguna de esas empresas ha conseguido todavía la autorización de una agencia reguladora nacional para comercializar un dispositivo invasivo de este tipo.
La Administración Nacional de Productos Médicos de China aprobó el dispositivo en marzo. Ese permiso abre la puerta a su uso comercial en el país, aunque las aplicaciones actuales de NEO todavía permanecen limitadas a objetivos concretos de rehabilitación y asistencia.
El implante se llama NEO, sigla de Neural Electronic Opportunity, y tiene aproximadamente el tamaño de una moneda. Su estructura incorpora ocho electrodos que se colocan quirúrgicamente sobre la superficie de la corteza sensoriomotora, detallan reportes.
Esta región cerebral participa en la planificación y ejecución de los movimientos. NEO registra las señales eléctricas que aparecen cuando el paciente imagina mover la mano y las envía a un ordenador, que transforma esos patrones en órdenes para un guante robótico.
Cómo funciona el chip cerebral chino
Las interfaces cerebro-ordenador buscan crear un enlace entre la actividad neuronal y un dispositivo externo. En este caso, el sistema intenta sustituir la comunicación que una lesión medular interrumpió entre el cerebro y los músculos de la mano.
El paciente no necesita realizar el movimiento de forma física para activar el sistema. La imaginación de ese movimiento genera señales eléctricas que los electrodos captan directamente desde la superficie cerebral.
Después, el ordenador analiza esas señales y las convierte en instrucciones operativas. El guante robótico ejecuta la orden correspondiente, de modo que el pensamiento puede controlar una acción mecánica.
El sistema no representa una recuperación completa de la movilidad. Su alcance actual se concentra en permitir que una persona con una lesión específica controle un dispositivo de asistencia mediante una conexión entre el cerebro, el software y el guante.
El diseño de NEO también muestra una estrategia técnica diferente frente a otros implantes. La compañía utiliza ocho electrodos sobre la corteza sensoriomotora, en lugar de presentar un sistema descrito en la noticia como una red de cientos o miles de contactos neuronales.
Neuralink continúa en fase experimental
El avance chino supone un revés simbólico para Neuralink, la empresa de Elon Musk. La compañía implantó con éxito su propio chip cerebral en una persona en 2024, pero no fue la primera en conseguir un implante humano.
Synchron obtuvo ese reconocimiento en 2022. Su dispositivo utiliza una vía menos invasiva, ya que se introduce por la vena yugular hasta llegar a la corteza motora, de forma similar a la colocación de un stent cardíaco.
A comienzos de 2026, Neuralink afirmó que tenía 21 pacientes inscritos en ensayos clínicos globales. Los participantes se distribuyen entre el estudio PRIME, el ensayo internacional CAN-PRIME en Canadá y pruebas enfocadas en brazos robóticos y decodificación del lenguaje.
Algunas de esas investigaciones se dirigen a personas con esclerosis lateral amiotrófica o con secuelas de un accidente cerebrovascular. La empresa también prepara Blindsight, un ensayo que busca restaurar la visión mediante la estimulación directa de la corteza visual.
Sin embargo, Neuralink todavía no cuenta con la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, conocida como FDA. Ese trámite resulta obligatorio para comercializar tratamientos médicos en el país, por lo que la empresa permanece en el terreno de los ensayos.
Una carrera con múltiples tecnologías
La competencia por desarrollar BCI no se limita a implantes colocados sobre la superficie del cerebro. Cada empresa intenta equilibrar precisión, seguridad quirúrgica, duración del dispositivo y capacidad para interpretar señales neuronales.
Synchron apuesta por reducir la complejidad de la cirugía mediante su dispositivo Stentrode. La compañía completó la inscripción de su ensayo clínico COMMAND a finales de 2023 y mantiene como objetivo declarado obtener la aprobación de la FDA antes que Neuralink.
Precision Neuroscience desarrolló Layer 7, una película más fina que un cabello con 1.024 electrodos. El dispositivo se desliza sobre la superficie cerebral sin penetrar el tejido y recibió en abril de 2025 una autorización de la FDA para usos temporales de hasta 30 días.
Ese permiso se limita a tareas como el mapeo cerebral durante cirugías. Por tanto, no equivale a una aprobación comercial permanente para restaurar funciones motoras o permitir el uso cotidiano de una interfaz cerebral.
Blackrock Neurotech lleva décadas implantando su tecnología Utah Array con fines de investigación clínica. Paradromics, por su parte, obtuvo autorización para iniciar ensayos en Estados Unidos con Connexus, un implante orientado a restaurar el habla.
China convierte la neurotecnología en una prioridad
El desarrollo de NEO forma parte de un esfuerzo tecnológico más amplio en China. Las interfaces cerebro-ordenador aparecen entre las prioridades del último plan quinquenal del gobierno, junto con la computación cuántica, los robots impulsados por inteligencia artificial y la fusión nuclear.
Ese respaldo político puede facilitar la coordinación entre empresas, centros de investigación y organismos reguladores. También puede acelerar la llegada de productos al mercado, aunque la velocidad regulatoria debe equilibrarse con la evidencia clínica y la seguridad de los pacientes.
Según estimaciones citadas por Reuters, algunos expertos consideran que China podría alcanzar un uso generalizado de esta tecnología en apenas tres o cinco años. La previsión depende de que los sistemas demuestren beneficios consistentes y puedan superar sus limitaciones actuales.
El caso de Neuracle muestra que la carrera no se decide únicamente por la cantidad de pacientes en ensayos. La autorización de NEO otorga a China una ventaja comercial concreta, mientras Neuralink continúa acumulando experiencia clínica sin disponer todavía de un permiso de venta.
Si esas previsiones se cumplen, el equilibrio de poder en la neurotecnología podría definirse antes de que Neuralink consiga su primera aprobación comercial en Estados Unidos. La disputa combina innovación médica, competencia empresarial y una dimensión estratégica ligada al liderazgo tecnológico global.
Alternativas sin cirugía cerebral
El sector también explora soluciones que no requieren abrir el cráneo. BrainCo, otra empresa china, desarrolló una mano biónica que combina inteligencia artificial con electromiografía, una técnica que interpreta la actividad eléctrica de los músculos.
La electromiografía permite obtener señales del cuerpo sin implantar electrodos en el cerebro. Su menor invasividad puede facilitar el acceso a más usuarios, aunque su información procede de los músculos y no directamente de la actividad neuronal.
Meta presentó la última versión de Brain2Qwerty, un sistema que emplea un modelo de lenguaje para traducir actividad cerebral en texto escrito. La herramienta está pensada para ayudar a personas con esclerosis lateral amiotrófica y otras enfermedades neurodegenerativas.
Estas alternativas muestran que el futuro de las interfaces cerebro-ordenador no dependerá de una única arquitectura. Los implantes invasivos pueden ofrecer señales más cercanas al cerebro, mientras que los sistemas externos buscan reducir riesgos y complejidad.
La aprobación de NEO representa un paso relevante, pero no resuelve por sí sola los desafíos de la neurotecnología. La confiabilidad de las señales, la adaptación del software, la seguridad quirúrgica y el acceso de los pacientes seguirán determinando el alcance real de esta industria.
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