Por Hannah Pérez  

Los agentes autónomos de inteligencia artificial podrían convertirse en el próximo gran motor de adopción para las criptomonedas y las redes blockchain, según una tesis de Franklin Templeton. La firma sostiene que estas máquinas necesitarán ejecutar millones de micropagos rápidos y baratos, una tarea para la que la infraestructura bancaria tradicional no fue diseñada.

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  • Los agentes de IA pagarían por datos, consultas API, almacenamiento y capacidad informática
  • Solana, Aptos y BNB Chain figuran entre las redes señaladas por su velocidad
  • Las comisiones tradicionales pueden superar ampliamente el valor de un micropago
  • El protocolo x402 ya registra USD $15 millones en volumen ajustado

 


 

La siguiente gran aplicación de blockchain podría no estar dirigida directamente a personas, bancos o fondos de inversión, sino a máquinas que compran servicios de otras máquinas.

Esa es al menos la tesis presentada por Sandy Kaul, responsable de Activos Digitales e Innovación de Franklin Templeton, quien considera que la expansión de los agentes autónomos de inteligencia artificial aumentará la demanda de redes capaces de procesar pagos programables con mínima intervención humana.

A diferencia de los asistentes conversacionales convencionales, los llamados agentes de IA pueden interpretar un objetivo, diseñar un plan y ejecutar varias tareas de forma independiente. Esto incluye consultar bases de datos, contratar capacidad informática, interactuar con interfaces de programación —API— y pagar por los recursos utilizados.

En una extensa publicación en X, Franklin Templeton argumentó que esta evolución podría transformar a blockchain en la capa financiera de una nueva economía máquina a máquina. La firma describe a los agentes como sistemas capaces de iniciar, verificar y completar transacciones de manera autónoma, una función que ampliaría el papel de la IA más allá de la generación de contenido.

El problema de pagar una fracción de centavo

El argumento central de Kaul parte de una limitación económica: las redes de tarjetas fueron creadas para compras humanas relativamente grandes y poco frecuentes, no para miles de pagos automatizados por montos inferiores a un centavo.

Una transacción con tarjeta puede incorporar una comisión porcentual de entre 2% y 3%, además de un cargo fijo cercano a USD $0,30. En contraste, un agente podría necesitar pagar alrededor de USD $0,001 por una consulta de datos o por utilizar durante unos segundos un recurso informático. En operaciones tan pequeñas, la comisión tradicional podría costar cientos de veces más que el servicio adquirido.

Los agentes también requieren liquidación inmediata. Un programa que compra datos para completar una tarea no puede esperar varios días hábiles para confirmar que el pago fue procesado.

La tesis de Franklin Templeton identifica a redes como Aptos, Solana y BNB Chain entre las posibles beneficiarias. Estas blockchains pueden registrar y liquidar transacciones en segundos, mientras que la liquidación definitiva dentro de redes tradicionales de tarjetas puede tardar entre uno y tres días hábiles.

Según las cifras citadas por la administradora, Aptos ha alcanzado máximos cercanos a 12.933 transacciones por segundo, Solana unas 6.284 y BNB Chain alrededor de 3.252. Bitcoin, por comparación, procesa aproximadamente siete transacciones por segundo y Ethereum cerca de 75. Esas cifras representan máximos observados y no necesariamente el rendimiento sostenido de cada red.

“Software pagando a software”

Los micropagos podrían utilizarse para comprar capacidad de procesamiento, acceder a modelos de IA, consultar API, adquirir datos o contratar almacenamiento en la nube.

En este modelo, cada servicio se cobraría de forma granular. Un agente podría pagar por una sola consulta, un segundo de procesamiento o una pequeña porción de un conjunto de datos, en lugar de contratar una suscripción mensual completa.

Blockchain también aportaría identidades verificables, reglas programables y registros auditables. Cada agente podría contar con credenciales criptográficas y límites de gasto definidos por su propietario. Las transacciones quedarían registradas en un libro contable que permitiría comprobar qué compró el sistema, cuánto pagó y bajo qué autorización.

Kaul sostiene que los tokens nativos podrían experimentar una demanda adicional porque los agentes tendrían que utilizarlos para pagar las comisiones de las redes. Un agente que opere sobre Solana, por ejemplo, necesitaría SOL para registrar sus transacciones.

Esta dinámica podría crear un círculo de crecimiento: más agentes generarían más transacciones, el incremento de actividad elevaría la demanda del token correspondiente y los ecosistemas tendrían mayores recursos para financiar aplicaciones, seguridad y desarrollo.

Visa también ve dos economías diferentes

La tesis coincide parcialmente con un informe reciente elaborado por Visa y la plataforma de análisis Artemis.

Ambas firmas distinguen entre el comercio agéntico de gran escala y el microcomercio. En el primero, un agente compra un boleto aéreo, reserva un hotel o administra una suscripción en nombre de una persona. Esas operaciones todavía pueden ejecutarse razonablemente mediante tarjetas.

El segundo comprende pagos frecuentes entre sistemas informáticos por montos inferiores a un dólar. Visa reconoce que allí las comisiones fijas de las tarjetas pueden resultar económicamente inviables y que las stablecoins y los protocolos blockchain ofrecen una alternativa más adecuada.

La compañía no considera, sin embargo, que blockchain vaya a reemplazar completamente a las tarjetas. Su expectativa es una infraestructura híbrida en la que cada mecanismo se utilice según el tamaño, la frecuencia y la naturaleza de la operación.

Visa también presentó en marzo una especificación para incorporar tarjetas al Machine Payments Protocol —MPP—, desarrollado por Stripe y Tempo. La iniciativa busca que los agentes puedan operar tanto con métodos tradicionales como con pagos programables y stablecoins.

x402 registra millones de operaciones

Uno de los primeros experimentos relevantes es x402, un protocolo incubado por Coinbase y Cloudflare y posteriormente trasladado a la Linux Foundation.

Su nombre procede del código HTTP 402, “Payment Required”, reservado originalmente para habilitar pagos directamente a través de Internet.

Desde su lanzamiento en mayo de 2025, x402 procesó aproximadamente USD $15 millones en volumen ajustado mediante 109,6 millones de transacciones, de acuerdo con datos de Artemis citados por Visa. Gran parte de la actividad ocurrió en Base, Solana y Polygon.

El monto acumulado todavía es modesto frente a los sistemas mundiales de pago, pero el número de operaciones ilustra la clase de actividad para la que se está construyendo esta infraestructura: millones de transferencias diminutas que serían poco prácticas mediante comisiones convencionales.

El Machine Payments Protocol, mucho más reciente, procesó cerca de USD $25.000 en unas 115.000 transacciones durante sus primeras semanas. En ambos protocolos, el pago promedio representó una fracción de centavo.

La adopción aún debe demostrarse

Las cifras no prueban por sí solas que ya exista una economía autónoma de gran escala.

Una investigación académica publicada en julio advirtió que una parte considerable de la actividad de x402 podría corresponder a pruebas, operaciones internas o transacciones generadas por entidades vinculadas. Sus autores sostienen que el número bruto de pagos puede inflarse a bajo costo y no debería interpretarse automáticamente como adopción orgánica.

También permanecen abiertos varios desafíos: determinar quién responde cuando un agente compra algo incorrecto, establecer mecanismos de devolución, evitar gastos no autorizados y garantizar que el servicio prometido sea entregado antes de liberar el pago.

Otras investigaciones han identificado riesgos relacionados con la coordinación entre la entrega de un servicio digital y la liquidación definitiva en blockchain, además de posibles vulnerabilidades en implementaciones actuales de x402.

La visión de Franklin Templeton es, por tanto, una tesis de inversión y adopción tecnológica, no una realidad plenamente consolidada. Su planteamiento es que, si los agentes autónomos terminan realizando una porción significativa de la actividad económica digital, las redes que permitan pagar de manera instantánea, programable y casi gratuita podrían convertirse en infraestructura esencial.

En ese escenario, el próximo gran usuario de criptomonedas quizá no tenga una cuenta bancaria, un teléfono ni siquiera una identidad humana: sería un programa pagando a otro programa para completar una tarea.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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