Bitcoin llegó este fin de semana al punto crítico de BIP 110 y la división de la red que durante semanas había sido solo una posibilidad técnica finalmente ocurrió. Sin embargo, la nueva rama consiguió producir apenas dos bloques antes de quedar prácticamente paralizada, mientras la cadena principal continuó funcionando con normalidad y conservó casi todo el poder de minería.
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- La bifurcación ocurrió en el bloque 961.632, cuando los nodos que aplicaban BIP 110 comenzaron a rechazar bloques que no señalizaban la propuesta.
- La rama BIP 110 consiguió producir únicamente los bloques 961.632 y 961.633 antes de quedar estancada por falta de poder de minería.
- La señalización previa había cerrado en apenas 2,53%, muy lejos del umbral voluntario de 55% contemplado por la propuesta.
- El episodio mostró que un grupo de nodos puede decidir aplicar reglas diferentes, pero no puede obligar al resto de los mineros, usuarios y participantes económicos a reconocerlas como Bitcoin.
BIP 110 sí provocó una bifurcación de Bitcoin
El experimento de BIP 110 llegó durante el fin de semana a su prueba definitiva y el resultado fue contundente.
La red Bitcoin alcanzó el bloque 961.632 el 8 de agosto de 2026, altura establecida por BIP 110 para iniciar su período de señalización obligatoria. A partir de ese momento, los nodos que ejecutaban las reglas de la propuesta comenzaron a rechazar cualquier bloque que no señalizara el bit 4, mientras los nodos convencionales continuaban considerando esos mismos bloques perfectamente válidos.
Ese desacuerdo produjo precisamente la división de cadena que críticos y partidarios habían debatido durante meses.
AntPool produjo un bloque 961.632 sin la señal exigida por BIP 110. La cadena Bitcoin dominante lo aceptó y siguió avanzando. Los nodos BIP 110 lo rechazaron y esperaron una alternativa compatible con sus propias reglas.
Posteriormente, una operación minera conectada con OCEAN produjo un bloque alternativo 961.632 que sí cumplía las condiciones de BIP 110. Bitcoin tenía entonces, técnicamente, dos cadenas diferentes partiendo del mismo historial. Pero la competencia duró muy poco.
Dos bloques y prácticamente ningún minero
La rama BIP 110 consiguió producir solamente dos bloques: 961.632 y 961.633. Después quedó estancada.
Mientras tanto, la cadena Bitcoin convencional siguió generando bloques aproximadamente al ritmo habitual y rápidamente acumuló cientos de bloques de ventaja. Al 11 de agosto, distintos monitores situaban ya la diferencia por encima de los 300 bloques. El resultado confirmó que el problema fundamental de BIP 110 no era simplemente conseguir que nodos ejecutaran sus reglas. Necesitaba mineros.
Antes de la bifurcación, apenas 51 de los 2.016 bloques del período anterior habían señalizado BIP 110, equivalentes a 2,53%, frente al umbral voluntario de 55% planteado por la propuesta.
Una vez separada la cadena, ese apoyo resultó todavía menor en términos efectivos. Sin suficiente hashrate, la nueva rama heredó la misma dificultad de minería de Bitcoin pero carecía de la capacidad computacional necesaria para producir bloques con una frecuencia razonable.
Ese detalle es crucial. La dificultad de Bitcoin se recalibra cada 2.016 bloques. Una cadena minoritaria con una fracción diminuta del hashrate puede quedar atrapada intentando alcanzar el siguiente ajuste con una dificultad diseñada para una red cientos de veces más poderosa.
En otras palabras, BIP 110 consiguió crear su propia cadena, pero no consiguió suficiente minería para mantenerla funcionando de manera práctica.
¿Qué era BIP 110?
BIP 110, denominado formalmente Reduced Data Temporary Softfork, proponía introducir durante aproximadamente un año nuevas restricciones sobre la cantidad y las formas de almacenar datos arbitrarios dentro de las transacciones de Bitcoin.
Entre otras medidas, contemplaba límites para OP_RETURN, datos incluidos en witness y determinadas estructuras relacionadas con Taproot.
Sus defensores argumentaban que esos límites protegerían el uso monetario de Bitcoin y reducirían los costos que sistemas como Ordinals, inscriptions y otros mecanismos de almacenamiento trasladan a los operadores de nodos.
Sus críticos consideraban que convertir esas restricciones en reglas de consenso supondría censurar transacciones que actualmente son válidas y pagan sus correspondientes comisiones.
La propuesta figura en el repositorio oficial de BIPs con estatus “Closed”, categoría que indica que su especificación está terminada, no que haya sido adoptada por Bitcoin. El propio repositorio recalca que publicar un BIP no implica respaldo, consenso comunitario ni adopción.
BIP 110 nunca llegó a activar sus restricciones de datos
Existe un detalle importante sobre lo ocurrido. El bloque 961.632 no era el punto donde comenzaban a aplicarse las restricciones de datos de BIP 110. Era el inicio de la señalización obligatoria.
La propuesta contemplaba después un lock-in como máximo en el bloque 963.648 y la aplicación efectiva de las nuevas restricciones a partir del bloque 965.664. La rama BIP 110 quedó estancada en el bloque 961.633.
Por tanto, nunca alcanzó siquiera esos hitos posteriores. Puede decirse así: BIP 110 sí consiguió bifurcar Bitcoin, pero no consiguió activar BIP 110 sobre la red que el mercado continuó reconociendo como Bitcoin. Esa distinción resume buena parte de lo ocurrido.
Simple Mining rechazó BIP 110 desde el propio pool OCEAN
Otro episodio durante la bifurcación dejó en evidencia que incluso pertenecer a un pool favorable a BIP 110 no significaba necesariamente que todos sus mineros respaldaran la propuesta.
Simple Mining utilizó el protocolo DATUM de OCEAN para construir su propia plantilla de bloque y produjo el bloque 961.634 de la cadena principal, sin señalar BIP 110. El caso fue especialmente llamativo porque OCEAN había sido la principal fuente de señalización favorable a la propuesta durante las semanas anteriores.
DATUM permite que determinados mineros tengan mayor control sobre las transacciones y características del bloque que producen en vez de delegar completamente esa decisión al pool.
Simple Mining utilizó precisamente esa capacidad para permanecer en Bitcoin después de la separación.
El episodio ilustró de manera práctica que incluso dentro de una misma infraestructura minera pueden existir participantes tomando decisiones diferentes sobre qué cadena seguir.
OCEAN enviará compensaciones tras dirigir hashrate hacia BIP 110
La bifurcación también generó una controversia alrededor del grupo de minería Bitcoin, OCEAN.
El pool reconoció que, durante aproximadamente 18 horas, algunos mineros que utilizaban sus plantillas Stratum podían creer que estaban minando sobre la cadena Bitcoin convencional cuando, debido a un problema de configuración, su hashrate estaba siendo dirigido hacia la rama BIP 110. La comunidad reaccionó con descontento al desarrollo.
OCEAN corrigió posteriormente la configuración y restauró su endpoint predeterminado hacia la cadena Bitcoin dominante. El pool anunció además que compensará directamente a los mineros afectados calculando lo que habrían ganado si su capacidad hubiera permanecido sobre Bitcoin durante ese período.
El monto total anunciado ronda 0,3 BTC, según OCEAN y reportes posteriores. El incidente añadió otra dimensión a la controversia: no solo qué reglas deben aplicar los nodos, sino también cuánto control deberían tener los pools sobre el destino efectivo del hashrate aportado por sus clientes.
Luke Dashjr pierde su puesto como editor de BIP
Las consecuencias de BIP 110 tampoco se limitaron a la blockchain.
El veterano desarrollador Luke Dashjr, uno de los principales impulsores técnicos de las restricciones sobre almacenamiento de datos y acreditado en BIP 110 por el borrador original y asesoría, fue retirado esta semana de su cargo como BIP Editor.
La versión actual de BIP 3, que regula el proceso editorial de los Bitcoin Improvement Proposals, ya no incluye a Dashjr entre los editores. La lista oficial está compuesta actualmente por Bryan Bishop, Jon Atack, Mark “Murch” Erhardt, Olaoluwa Osuntokun y Ruben Somsen.
La disputa comenzó cuando el desarrollador y también editor Mark “Murch” Erhardt pidió públicamente su remoción, argumentando que Dashjr había participado estrechamente en la creación e implementación de BIP 110 mientras ejercía simultáneamente funciones editoriales sobre el proceso. Erhardt cuestionó, entre otras cosas, la forma en que se asignó y gestionó la propuesta dentro del repositorio. Dashjr rechazó las acusaciones.
El episodio abrió a su vez otra discusión de gobernanza: BIP 3 especifica las responsabilidades de los editores, pero no establece claramente un procedimiento formal para destituirlos.
Para el usuario común de Bitcoin, casi nada cambió
A pesar del dramatismo técnico de una “división de Bitcoin”, para la enorme mayoría de usuarios comunes el episodio tuvo consecuencias muy limitadas.
La cadena reconocida normalmente como Bitcoin continuó produciendo bloques y procesando transacciones.
Los usuarios que tenían BTC en wallets convencionales o exchanges y permanecieron en la cadena dominante no necesitaron actualizar sus monedas, convertirlas ni realizar ninguna acción especial.
Tampoco apareció inmediatamente un segundo activo líquido y ampliamente reconocido que los pequeños titulares pudieran negociar como ocurrió, por ejemplo, con Bitcoin Cash en 2017.
Técnicamente, quienes controlaban sus propias claves antes de la bifurcación podían tener derechos equivalentes sobre monedas en ambas ramas porque ambas compartían el mismo historial hasta el fork. Pero esa posibilidad tiene poco valor práctico cuando una de las cadenas apenas puede producir bloques y carece de mercados, wallets, exchanges e infraestructura económica significativa.
Para un pequeño titular de BTC, por tanto, la principal recomendación durante la incertidumbre era simplemente evitar transacciones innecesarias durante la ventana inicial del fork y esperar confirmaciones suficientes.
Una vez que quedó claro qué cadena retenía prácticamente todo el hashrate, el riesgo operativo para usuarios convencionales disminuyó rápidamente.
El precio de Bitcoin tampoco mostró una reacción extraordinaria atribuible exclusivamente a la bifurcación, otro indicio de que el mercado no interpretó la rama BIP 110 como un rival económicamente comparable a BTC.
¿Significa esto que los mineros gobiernan Bitcoin?
No exactamente. Ese sería probablemente el aprendizaje equivocado. Los nodos BIP 110 demostraron algo importante: ningún minero puede obligarlos a aceptar un bloque que sus propias reglas consideran inválido.
Cuando AntPool produjo un bloque 961.632 sin señalización, esos nodos efectivamente lo rechazaron. Desde su perspectiva, la cadena dominante dejó de ser válida. Eso demuestra que cada operador de nodo tiene soberanía sobre las reglas que está dispuesto a aceptar.
Pero el episodio demostró simultáneamente el límite de ese poder. Un nodo puede decir: “Este bloque no es Bitcoin para mí”. Lo que no puede determinar unilateralmente es: “Todo el mundo debe estar de acuerdo conmigo”.
Para sostener una red económicamente funcional hacen falta también mineros, usuarios, exchanges, custodios, wallets y otros participantes dispuestos a reconocer esas reglas. BIP 110 consiguió lo primero. No consiguió lo segundo.
El consenso de Bitcoin no funciona como una elección
El resultado también ofrece una ilustración particularmente clara de por qué hablar de “votaciones” en Bitcoin puede resultar engañoso.
Bitcoin no posee una regla formal como: 51% de nodos decide. 51% de mineros decide. 51% de monedas decide.
Los desarrolladores tampoco pueden aprobar unilateralmente nuevas reglas.
El propio BIP 3 reconoce que Bitcoin carece de un organismo formal encargado de aceptar propuestas y describe su adopción como algo que emerge de la participación de los distintos actores del ecosistema.
En BIP 110, varios de esos indicadores apuntaban en direcciones distintas. Existían nodos preparados para aplicar el cambio. Había desarrolladores convencidos de su necesidad. OCEAN comenzó a señalizarlo. Pero el grueso del poder de minería no acompañó la iniciativa y tampoco apareció una migración económica masiva hacia la nueva cadena.
El resultado terminó plasmándose directamente en los bloques.
Una prueba práctica de descentralización
La controversia de BIP 110 había estado dominada por un debate filosófico sobre la naturaleza de Bitcoin. Sus defensores consideraban que limitar almacenamiento arbitrario protegía la descentralización porque ayudaba a mantener bajos los recursos necesarios para operar nodos.
Sus detractores sostenían que declarar inválidas transacciones que cumplen las reglas y pagan comisiones establece un precedente de censura.
Después del fork, esa discusión continúa abierta. Lo que sí quedó mucho más claro es el mecanismo mediante el cual Bitcoin resuelve desacuerdos cuando no existe una autoridad central capaz de dictar el resultado.
Los partidarios de BIP 110 fueron libres de ejecutar reglas nuevas. Los nodos convencionales fueron libres de ignorarlas. Los mineros eligieron dónde destinar su hashrate. Un operador dentro del propio OCEAN utilizó DATUM para permanecer en la cadena dominante. Y los mercados continuaron tratando esa cadena como BTC.
En ese sentido, BIP 110 no fue rechazado mediante una orden. Simplemente no consiguió suficiente coordinación económica para convertirse en el nuevo consenso de Bitcoin.
¿Está muerto BIP 110?
Como intento de introducir estas reglas en Bitcoin mediante el mecanismo de activación planteado, BIP 110 fracasó.
La rama minoritaria surgida en el bloque 961.632 produjo apenas dos bloques antes de quedar prácticamente paralizada por falta de poder de minería, mientras la cadena principal de Bitcoin continuó avanzando con normalidad.
Además, BIP 110 figura ahora con estatus “Closed” en el repositorio oficial de Bitcoin Improvement Proposals en GitHub, reflejando el cierre formal de esta propuesta en su forma actual.
Esto no significa necesariamente que haya terminado la disputa sobre el almacenamiento arbitrario de datos en Bitcoin. Sus partidarios podrían plantear nuevas propuestas o mecanismos diferentes en el futuro, pero BIP 110, tal como fue diseñado y desplegado, no consiguió convertirse en las reglas de consenso de la cadena dominante.
Bitcoin se dividió, pero el consenso no
La paradoja de todo el episodio es que Bitcoin efectivamente se bifurcó.
Durante un instante hubo dos grupos siguiendo historias diferentes y considerando inválida la cadena del otro. Pero la división técnica no se convirtió en una división económica comparable a BTC y Bitcoin Cash. Una rama acumuló prácticamente toda la minería y continuó funcionando como Bitcoin. La otra produjo dos bloques y quedó rezagada.
BIP 110 confirmó así algo fundamental sobre una red descentralizada: cada participante puede elegir sus propias reglas, pero ninguna parte —ni desarrolladores, ni nodos ni mineros individualmente— puede imponerlas al resto.
El consenso no significa necesariamente que todos estén de acuerdo. Significa que suficientes participantes están dispuestos a seguir siendo parte de la misma red bajo reglas compatibles. BIP 110 puso ese principio a prueba. Y esta vez, los bloques dieron una respuesta clara.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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