Bitcoin y el resto del mercado cripto están subiendo otra vez, pero esta vez el impulso parece venir menos de narrativas propias y más del furor bursátil por la inteligencia artificial. Mientras el Nasdaq marca máximos y la correlación con BTC toca niveles récord en 2026, el ecosistema también enfrenta señales mixtas: avances regulatorios en Estados Unidos, despidos en Coinbase, grandes rondas de capital de riesgo y nuevas dudas sobre si el mercado ya entró en una fase de euforia excesiva.
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- Bitcoin registró su mayor correlación anual con el Nasdaq en 2026, con un coeficiente de 0,48 frente al 0,1 visto en 2024.
- El S&P 500 y el Nasdaq marcaron máximos históricos, impulsados por resultados corporativos sólidos y por el auge del gasto en inteligencia artificial.
- El mercado cripto recibió además apoyo por avances del Clarity Act, mientras Coinbase recortó 14% de su plantilla y fondos VC levantaron USD $3.200 millones.
El mercado de criptomonedas atraviesa una etapa peculiar. Bitcoin, ether y buena parte de los principales activos digitales han repuntado junto a las bolsas estadounidenses, especialmente con el empuje del sector tecnológico. Sin embargo, el movimiento también ha reabierto una vieja pregunta: si cripto está subiendo porque Wall Street sube, ¿qué tan autónomo es realmente este rally?
En una conversación publicada por Bankless, los analistas del episodio Why Crypto Is Suddenly Trading Like the Nasdaq sostuvieron que 2026 muestra la mayor correlación registrada entre Bitcoin y el Nasdaq. Según el gráfico citado de The DeFi Report, el coeficiente anual pasó de 0,1 en 2024 a 0,48 este año, una señal de que cuando las acciones tecnológicas avanzan, Bitcoin tiende a seguirlas.
Ese dato no mide la magnitud exacta del alza de cada activo, pero sí refleja una sincronía más marcada entre ambos mercados. En otras palabras, Bitcoin no necesariamente sube tanto como el Nasdaq, aunque sí se mueve con una dirección similar. Para algunos observadores del mercado, eso acerca a BTC más a una acción tecnológica apalancada al sentimiento por IA que a una tesis pura de “oro digital”.
Durante la semana analizada, Bitcoin avanzó 4,5% y superó con claridad los USD $80.000, llegando a tocar cerca de USD $82.000. Ether, por su parte, subió 1,2%, con un desempeño más moderado. El entusiasmo no se limitó a los principales activos: Zcash escaló hasta USD $570 y el token VVV, vinculado al proyecto Venice de Eric Vorhees, alcanzó USD $12,75, con una capitalización cercana a USD $600 millones y una valoración totalmente diluida de alrededor de USD $1.000 millones.
La IA impulsa a Wall Street y arrastra a cripto
Detrás del repunte hay un factor dominante: la inteligencia artificial. El S&P 500 y el Nasdaq marcaron nuevos máximos históricos en la primera semana de mayo. Desde el piso posterior al episodio de tensión con Irán, el S&P 500 avanzó 17% en 39 días, mientras el Nasdaq subió 24% en el mismo periodo. Para índices de ese tamaño, se trata de movimientos muy fuertes en poco tiempo.
Los segmentos más favorecidos han sido semiconductores e industriales. El primero subió 12,5% en apenas dos semanas, con nombres como Nvidia, Intel y AMD entre los principales beneficiarios. Intel, según se comentó en el análisis, llegó a acumular un alza de 60% en dos meses. En paralelo, la infraestructura industrial ligada al gasto en centros de datos, defensa y expansión de capacidad para IA también ha liderado las ganancias.
La temporada de resultados corporativos ha reforzado esa narrativa. Alrededor de 63% de las empresas del S&P 500 ya habían presentado balances, y 85% superó las estimaciones de analistas. No solo eso: el promedio de utilidades reportadas estuvo 20% por encima de lo previsto, encadenando además un sexto trimestre consecutivo de crecimiento de doble dígito en beneficios para el índice.
La lectura de fondo es que el mercado no está reaccionando solo a una moda especulativa, sino a una adopción corporativa acelerada de herramientas de IA. En el programa se destacó también el crecimiento de Anthropic, cuya expansión de ingresos y uso en el primer trimestre de 2026 habría llegado a 80 veces interanual. Incluso en mercados derivados privados, su valoración implícita rondaba USD $1,2 billones, no muy lejos de los USD $1,6 billones atribuidos a Bitcoin.
¿Euforia saludable o señales de exceso?
Aunque el impulso alcista ha sido claro, también aparecieron voces que advierten sobre un posible sobrecalentamiento. Una de las señales mencionadas fue que el S&P 500 cerró por segundo día consecutivo en máximos históricos mientras más de 4% de sus componentes tocaban mínimos de 52 semanas. Ese tipo de divergencia interna fue comparado con un patrón visto en 1929, aunque en el propio debate se matizó que dos datos aislados no bastan para sacar conclusiones definitivas.
Las preocupaciones más estructurales miran hacia la deuda pública de Estados Unidos y la posición de liquidez de Berkshire Hathaway. Se recordó que la deuda federal en manos del público como proporción del PIB ya superó 100%, un nivel que no se veía desde 1946. En 2000, esa relación era de 31%, lo que subraya el fuerte aumento del endeudamiento en apenas dos décadas y media.
Por su parte, Berkshire elevó su caja a casi USD $400.000 millones tras 14 trimestres consecutivos de ventas netas de acciones. Más de 30% de sus activos estarían en efectivo. Warren Buffett describió al mercado como una iglesia con un casino adjunto, y advirtió que el casino se ha vuelto muy atractivo para el público. El mensaje sugiere cautela, aunque no equivale a una llamada inmediata de techo.
En cripto, esa discusión importa porque el precio de Bitcoin hoy parece más expuesto al ánimo bursátil general. Si la renta variable sigue subiendo por el boom de IA, BTC podría beneficiarse. Pero si Wall Street corrige por valuaciones excesivas, deuda o enfriamiento económico, ese mismo lazo podría volverse un riesgo para los activos digitales.
Irán, petróleo y un mercado menos tenso
Otro factor relevante fue la evolución de la crisis con Irán. Según el análisis comentado, el presidente Donald Trump anunció una operación llamada Project Freedom para intentar abrir el estrecho de Ormuz con escolta militar estadounidense. Irán respondió con misiles y drones contra la marina de Estados Unidos, los cuales fueron interceptados, y también atacó una instalación petrolera en Emiratos Árabes Unidos, donde al menos un proyectil causó un incendio.
Pese a ello, menos de 48 horas después, Trump habría pausado la iniciativa para retomar conversaciones en Pakistán y buscar un acuerdo. En la práctica, la situación estratégica no cambió demasiado. El estrecho seguiría cerrado y la posibilidad de un pacto continuaría sobre la mesa.
Lo que sí cambió fue la reacción del mercado energético. El petróleo cayó entre 15% y 18% en la semana, según la referencia utilizada para WTI y Brent. Los rendimientos del bono estadounidense a 10 años bajaron 2,7%. Esa combinación alivió parte de la presión sobre la economía global y redujo la percepción de dolor inmediato para Occidente, mientras Irán seguiría enfrentando aislamiento.
En Polymarket, la probabilidad de un acuerdo de paz permanente entre Estados Unidos e Irán antes del 30 de junio se ubicó en 53%, mientras la apuesta para finales de año llegaba a 74%. La lectura fue que los inversores ven una resolución negociada como escenario cada vez más plausible.
Regulación, despidos y nuevas apuestas de capital
Además del frente macro, el mercado cripto recibió una ayuda regulatoria. El Clarity Act superó un obstáculo importante en el Senado estadounidense, con un compromiso alrededor de las recompensas sobre stablecoins. La redacción citada prohíbe pagos de rendimiento “únicamente por mantener” stablecoins cuando funcionen de forma equivalente a depósitos bancarios, pero deja espacio para incentivos ligados a actividad, pagos, transferencias, market making, staking, gobernanza o programas de fidelidad.
La definición no cierra del todo la disputa. Más bien traslada parte de la interpretación futura a una reglamentación conjunta de la SEC, la CFTC y el Tesoro dentro de un año. Aun así, el mercado lo interpretó como una señal de avance. La meta política mencionada para firmar la ley es el 4 de julio, aunque todavía persisten riesgos ligados a provisiones éticas sobre la actividad cripto de la familia Trump.
En paralelo, Coinbase anunció un recorte de 14% de su plantilla. Brian Armstrong justificó la decisión como parte de una reorganización para reducir capas jerárquicas y eliminar el rol de “gerentes puros”, de modo que todo empleado mantenga alguna contribución individual. La empresa también se apoyó en la eficiencia habilitada por IA, aunque se recordó que Coinbase ya había realizado despidos similares en los ciclos bajistas de 2018 y 2022.
El contraste vino desde el capital de riesgo. Haun Ventures levantó USD $1.000 millones y Andreessen Horowitz recaudó USD $2.200 millones, sumando USD $3.200 millones en muy poco tiempo. Otras firmas como Dragonfly, ParaFi, Blockchain Capital y Paradigm también han captado montos significativos. Los nuevos fondos apuntan sobre todo a infraestructura financiera, stablecoins, tokenización, nuevos mercados y economía agentica, más que a NFT, DeFi tradicional o nuevas cadenas de capa 1.
Saylor, Ethereum y la reserva estratégica de Bitcoin
Entre las declaraciones que más llamaron la atención estuvo la de Michael Saylor. El ejecutivo sostuvo que un modelo de negocio puede consistir en comprar Bitcoin con crédito, dejar que el activo se aprecie y luego vender una porción para pagar dividendos. La frase resultó llamativa porque rompe con su histórica postura pública de no vender nunca BTC, aunque en el análisis se interpretó como una forma de ampliar el mercado para productos financieros emitidos por Strategy.
También hubo novedades para Ethereum. En una reunión de desarrolladores en Svalbard, en el círculo ártico, se discutieron mejoras que incluirían en la futura actualización Glamsterdam un aumento del espacio máximo de bloque desde 60 millones hasta 200 millones. De concretarse, implicaría una expansión cercana a 7 veces en capacidad transaccional de la red principal en 12 meses, devolviéndola a una senda aproximada de crecimiento de 3 veces por año.
La implicación es importante: con más capacidad en capa 1, las comisiones tenderían a seguir comprimidas. Eso refuerza la tesis de que el valor de ETH depende cada vez más de su rol monetario y de reserva de valor dentro del ecosistema, y menos de una narrativa centrada exclusivamente en ingresos por tarifas.
Finalmente, desde la Casa Blanca, Patrick Witt adelantó que en las próximas semanas habría un anuncio sobre la reserva estratégica de Bitcoin de Estados Unidos. La interpretación más probable no es una compra masiva de BTC, sino la implementación formal de la orden ejecutiva previa: auditoría de tenencias, centralización del resguardo en una especie de “Fort Knox” digital y una política explícita de no venta para los BTC ya controlados por el gobierno. Si eso ocurre, sería otro paso simbólico pero relevante en la institucionalización de Bitcoin.
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