Toshiba y otras 25 organizaciones probarán EJPY en pagos, remesas y liquidaciones, aunque participar en el programa no compromete a ninguna a lanzar una stablecoin comercial.
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- El programa reúne a 26 empresas, instituciones financieras y organismos locales, y se extenderá hasta febrero de 2027.
- Las pruebas abarcan transacciones nacionales y transfronterizas, pagos empresariales, activos digitales y servicios Web3.
- Los participantes tendrán tokens de prueba, billeteras y acceso a Japan Open Chain, sin obligación de lanzar un producto.
Japón amplió las pruebas de stablecoins denominadas en yenes con un programa de seis meses que reúne a Toshiba y otras 25 empresas, instituciones financieras y organismos gubernamentales locales. El ensayo permitirá explorar si EJPY y otras aplicaciones de estos activos digitales pueden funcionar en pagos, remesas y liquidaciones comerciales, antes de que sus participantes decidan si vale la pena avanzar hacia servicios abiertos al público.
Japan Blockchain Foundation informó que las organizaciones recibirán tokens de prueba de EJPY, billeteras y acceso a la infraestructura de Japan Open Chain para diseñar y verificar posibles servicios. El programa, iniciado en septiembre y previsto hasta febrero de 2027, no equivale a un compromiso de emisión ni a una decisión de lanzamiento comercial por parte de las entidades participantes.
Un ensayo para comprobar usos empresariales
El programa Stablecoin Proof of Concept Partners busca llevar EJPY más allá de la fase de preparación y poner sus posibles aplicaciones frente a necesidades concretas de empresas e instituciones. La organización impulsora plantea que cada participante construya sus propios casos de uso, en lugar de limitarse a probar un único modelo de pago definido de antemano.
Toshiba se incorporó al grupo junto con SCSK, QUICK, Seiko Solutions, Hachijuni Nagano Bank, Asahi Broadcasting Group Holdings y Tobu Top Tours, entre otras compañías tecnológicas y financieras. La ciudad de Tagawa participa desde el sector público, mientras la fundación indicó que ya hizo públicos 16 nombres y que anunciará los 10 restantes cuando concluyan sus conversaciones con las empresas.
Las pruebas contemplan pagos y remesas dentro de Japón, transacciones transfronterizas y liquidaciones entre compañías. También incluyen operaciones asociadas con activos digitales, entre ellos activos del mundo real y security tokens, además de servicios Web3, pagos de gobiernos locales y propuestas vinculadas con economías regionales.
El trabajo técnico servirá para examinar si las ideas desarrolladas pueden convertirse en servicios comerciales, pero no determina que eso vaya a ocurrir. La participación tampoco obliga a las organizaciones a emitir, administrar o lanzar una stablecoin; cada una podrá evaluar la viabilidad tecnológica y comercial antes de decidir si continúa.
Japan Open Chain y la estructura prevista para EJPY
Japan Blockchain Foundation desarrolla EJPY como una stablecoin denominada en yenes y respaldada por una estructura de fideicomiso. Su red principal prevista es Japan Open Chain, una blockchain de capa 1 compatible con Ethereum que opera mediante un consorcio de empresas japonesas; la fundación también considera soporte multichain para facilitar su disponibilidad a compañías dentro y fuera del país.
La infraestructura de prueba permitirá que los participantes utilicen tokens y billeteras de EJPY en Japan Open Chain para simular transacciones. Así podrán examinar cómo encajaría el activo en sus procesos, desde pagos entre empresas hasta liquidaciones vinculadas con activos digitales, sin que el programa implique que ya exista un servicio comercial disponible.
La fundación sigue trabajando en elementos necesarios para una eventual emisión, entre ellos la estructura de fideicomiso, los procedimientos de emisión y canje, los sistemas y los mecanismos de cumplimiento legal. También ofrecerá información sobre regulación de stablecoins, evolución del mercado y modelos de uso explorados en Japón y otros países, además de consultas individuales para las organizaciones que diseñen productos o sistemas.
El impulso actual retoma planes que la fundación había divulgado a comienzos de año para utilizar EJPY en liquidaciones entre empresas. En aquel momento, todavía no estaban definidos los términos ni el calendario de lanzamiento, mientras continuaban las revisiones regulatorias, la selección de fiduciarios y las conversaciones con posibles socios; el piloto ahora permite probar ideas mientras esos preparativos siguen en curso.
Más empresas japonesas prueban pagos con stablecoins
EJPY se suma a un mercado donde otras compañías ya estudian cómo integrar stablecoins en canales de pago existentes. En agosto, Lawson amplió una prueba con JPYC, USDC y USDT en dos tiendas de Tokio, utilizando códigos de barras de billeteras en las cajas registradoras habituales, sin instalar terminales de pago independientes.
Lawson indicó que evaluaría la velocidad de los pagos, la integración de sistemas y las operaciones de las tiendas antes de decidir si ampliaba el uso de estos activos. El ensayo ilustra una vía distinta a la de EJPY: en lugar de centrarse principalmente en liquidaciones empresariales, examina cómo una stablecoin podría incorporarse a una compra minorista mediante infraestructura ya instalada.
En el ámbito corporativo, AZ COM Maruwa Holdings, un grupo japonés de logística, presentó planes para utilizar JPYC en pagos con alrededor de 2.300 socios comerciales y contratistas, incluidos camioneros. JPYC también recibió respaldo de inversores: su emisor recaudó JPY 6.000 millones, equivalentes a unos USD $38 millones, en una ronda Serie B ampliada anunciada en agosto, y AZ COM Maruwa aportó JPY 1.000 millones mientras preparaba el uso previsto.
La competencia entre iniciativas no se limita a emisores privados, pues también hay proyectos promovidos por grandes bancos. MUFG Bank, Sumitomo Mitsui Banking Corporation y Mizuho Bank aspiran a realizar transacciones reales con stablecoins durante el año fiscal 2026, que termina en marzo de 2027, y trabajan en un marco compartido para infraestructura de emisión, gobernanza, reglas operativas y sistemas.
El sector financiero y la regulación avanzan en paralelo
El trabajo de los tres bancos se desarrolló después de un piloto respaldado por la Agencia de Servicios Financieros, que probó pagos corporativos transfronterizos mediante una estructura de fideicomiso y la infraestructura blockchain de Progmat. El proyecto muestra que el interés institucional en stablecoins incluye resolver procesos de liquidación entre empresas, además de evaluar cómo se conectan con sistemas de pagos existentes.
También se han realizado pruebas de transferencias entre monedas asiáticas. En septiembre, Kyobo Life Insurance y el grupo japonés SBI completaron un ensayo con representaciones de stablecoins de yen y won en Canton Network, que probó el intercambio directo sin convertir primero los fondos a dólares estadounidenses.
El piloto incluyó transferencia institucional, cambio de divisas, liquidación, seguimiento y conciliación, pero no implicó que cambiaran de manos fondos institucionales. Japan Blockchain Foundation identificó operaciones transfronterizas de ese tipo como uno de los ámbitos que los participantes de EJPY quieren explorar, aunque el programa actual se enfoca en verificar posibilidades y no en anunciar un servicio operativo.
Japón ya cuenta con un marco legal para stablecoins y continúa ajustando la supervisión conforme más actores entran en el sector. En agosto, la Agencia de Servicios Financieros creó una División de Criptomonedas y Stablecoins, que reúne la supervisión de activos digitales, la innovación y la planificación de pagos digitales en un departamento independiente.
JPYC ofrece otro ejemplo de cómo se concreta ese marco: JPYC Inc. obtuvo en agosto de 2025 el registro como proveedor de servicios de transferencia de fondos y lanzó más tarde ese año su stablecoin actual y el servicio de emisión y canje JPYC EX. El token busca mantener una paridad de uno a uno con el yen y está respaldado por depósitos denominados en esa moneda y bonos del gobierno japonés; su uso ha llegado a pruebas minoristas y corporativas, y en septiembre estuvo disponible para operar en Upbit, una plataforma surcoreana.
EJPY se diferencia de esa propuesta por su estructura basada en fideicomiso y por el papel que Japan Open Chain tendría en su emisión y circulación. La participación gratuita en el programa está abierta a empresas, entidades financieras y gobiernos locales interesados en pagos con stablecoins, remesas o transformación digital basada en blockchain; los casos de uso deberán desarrollarse y verificarse con tokens de prueba antes de que cada organización evalúe sus próximos pasos.
El calendario hasta febrero de 2027 ofrece a los participantes un período para estudiar la tecnología y contrastarla con necesidades operativas, mientras Japón prueba distintos modelos de pagos digitales. El resultado del ensayo no garantiza que EJPY llegue al mercado, pero permitirá medir qué aplicaciones despiertan interés empresarial y qué aspectos técnicos, regulatorios y de cumplimiento aún requieren trabajo.
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