Por Canuto  

Las stablecoins han vuelto al centro del debate financiero. En una conversación con representantes de Avalanche, CoinDesk Indices y Shielded, expertos del sector explicaron por qué los dólares digitales, la tokenización y la mejora en pagos podrían acelerar la adopción institucional y minorista, aunque la privacidad, la seguridad y la experiencia de usuario siguen siendo retos decisivos.
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  • Expertos del sector ven a las stablecoins como puerta de entrada a ahorro en dólares, pagos y mercados tokenizados.
  • La regulación en EE. UU., la privacidad y la escalabilidad de las redes aparecen como factores clave para la adopción masiva.
  • Instituciones y empresas ya exploran pagos, colateral y nuevos mercados monetarios basados en USDC y USDT.

 


Las stablecoins, la tokenización de activos y la infraestructura de pagos de nueva generación volvieron a ocupar el centro de la discusión en los mercados digitales. En una conversación moderada por Jill Malandrino en Nasdaq, participaron Morgan Krupetsky, directora de finanzas onchain en Ava Labs; Andy Baehr, jefe de producto e investigación en CoinDesk Indices; y Roni Baraki, CEO de Shielded.

El debate dejó una idea clara: la industria percibe que el mercado atraviesa una nueva fase de impulso, apoyada tanto por avances regulatorios en Estados Unidos como por mejoras técnicas en blockchain. Para los panelistas, el crecimiento de las stablecoins ya no debe verse solo como un fenómeno cripto, sino como parte de una reconfiguración más amplia de pagos, ahorro, colateral y acceso a activos tokenizados.

Al referirse al momento actual del mercado, Baehr sostuvo que el entusiasmo regulatorio ya se refleja en el comportamiento de precios y en una mayor amplitud del sector. Según explicó, no solo Bitcoin muestra fortaleza, sino también otras redes y activos digitales, algo que no se veía con la misma intensidad desde noviembre.

En ese contexto, la discusión se concentró menos en la especulación y más en la utilidad. La tesis compartida fue que stablecoins y tokenización pueden resolver problemas concretos de eficiencia, acceso y cumplimiento normativo, aunque para ello todavía faltan avances importantes en privacidad, seguridad y experiencia de usuario.

Stablecoins como puerta de entrada al dólar digital

Krupetsky planteó que la adopción de stablecoins, sobre todo fuera de Estados Unidos, sigue una secuencia bastante lógica. En una primera etapa, empresas y usuarios minoristas buscan exposición a dólares digitales como alternativa a monedas locales más volátiles, especialmente en mercados emergentes.

Después de ese primer acceso al dólar, dijo, suele surgir una segunda necesidad: ahorrar o generar rendimiento sobre esos fondos. Allí entran productos como fondos monetarios tokenizados o incluso ciertas aplicaciones DeFi, que amplían las opciones disponibles para personas y compañías que antes no tenían esa infraestructura financiera.

El siguiente paso en esa progresión es el gasto. Krupetsky destacó que el mercado ya ofrece más tarjetas de crédito y débito respaldadas por stablecoins, lo que permite usar estos activos en puntos de venta tanto en Estados Unidos como en otros países. A su juicio, esa capa de consumo está ayudando a que la economía onchain comience a sostenerse sobre sí misma.

La ejecutiva remarcó que esta evolución no se limita al usuario minorista. También alcanza a empresas e instituciones, que empiezan a explorar stablecoins para pagos corporativos, tesorería y otras funciones financieras con potencial de mayor eficiencia operativa.

Baehr sumó a esa visión una señal que, según dijo, también llega desde grandes actores del sistema de pagos. Mencionó conversaciones con compañías como Mastercard, donde detectan una demanda creciente por soluciones que permitan gastar stablecoins sin necesidad de convertirlas previamente a dinero fiduciario.

Mercados emergentes, pagos B2B y eficiencia operativa

Una de las ideas más repetidas en la conversación fue que la utilidad de las stablecoins se percibe con más claridad fuera del mercado estadounidense. Krupetsky señaló que, aunque en Estados Unidos la experiencia de pagos parece casi instantánea y muchos consumidores valoran recompensas como puntos o millas, esa realidad no es universal.

En varios mercados emergentes, explicó, el acceso bancario sigue siendo limitado y las monedas locales pueden presentar inestabilidad. En ese escenario, las stablecoins ofrecen una vía de entrada a servicios financieros, comercio y formas alternativas de crédito y formación de capital.

La ejecutiva añadió que el caso de uso más atractivo en el corto plazo podría no estar en pagos cotidianos entre personas, sino en flujos B2B y pagos mayoristas, en especial dentro del llamado sur global. Allí, las empresas multinacionales o los negocios que operan entre países tienen más incentivos para reducir fricciones, costos y tiempos de liquidación.

Baraki coincidió en que, desde la perspectiva del usuario final, la infraestructura subyacente podría terminar siendo invisible. Comparó ese futuro con el uso de aplicaciones móviles, donde el consumidor no necesita saber qué base de datos o centro de datos procesa la operación. En su opinión, con stablecoins debería ocurrir algo similar, siempre que se garantice protección de derechos, privacidad y cumplimiento legal.

Sin embargo, también advirtió que la comparación tiene límites. A diferencia del sistema bancario tradicional, muchas transacciones blockchain son irreversibles. Si un pago se envía por error o se produce un fraude, no existe una llamada sencilla al banco para revertirlo. Esa característica, subrayó, obliga a diseñar protecciones mucho más robustas.

Privacidad, cumplimiento y la tensión entre lo público y lo privado

La privacidad apareció como uno de los grandes cuellos de botella para la adopción institucional. Baraki sostuvo que no es viable construir un sistema de pagos donde todos puedan ver el negocio de todos. A su juicio, el crecimiento real del uso de stablecoins y otros vehículos de pago onchain dependerá de dos factores: cadenas más escalables y soluciones efectivas de privacidad.

La preocupación no se limita al usuario minorista. Baehr explicó que algunas firmas de trading ya han observado cómo el movimiento de colateral en redes públicas puede revelar señales estratégicas a competidores. Si un rival detecta cómo se mueve la garantía entre cuentas, puede intentar anticipar la siguiente operación.

Krupetsky respondió que no todo tiene que ir onchain. Para ella, la pregunta correcta no es cuánto poner en blockchain, sino qué parte del proceso se beneficia realmente de esa infraestructura. También recordó que ya existen soluciones de privacidad y modelos interoperables que combinan redes públicas sin permisos con infraestructuras privadas con permisos.

Además, remarcó que una de las ventajas de la tokenización es la posibilidad de incorporar cumplimiento normativo directamente en el activo, a nivel de token o billetera. Desde su perspectiva, la tecnología permite programar ciertas reglas regulatorias de forma mucho más proactiva, lo que puede mejorar la gestión de riesgo y compliance.

Baraki añadió que la identidad onchain será una pieza fundamental, pero insistió en que debe resolverse la tensión con leyes de protección de datos, como el llamado derecho al olvido en Europa. Su conclusión fue que la industria necesita unir lo mejor del mundo público y del mundo privado si quiere escalar de forma segura.

El atractivo de los bonos del Tesoro y el nuevo mercado monetario cripto

Baehr introdujo otro ángulo importante del debate: el papel de las stablecoins como nueva fuente de demanda para bonos del Tesoro de Estados Unidos. Señaló que hoy existe alrededor de USD $250.000 millones en stablecoins, y planteó que esa cifra podría multiplicarse por 10 o por 20 en los próximos años.

Si eso ocurriera, argumentó, el sector pasaría a convertirse en una nueva base de compradores de deuda estadounidense. En un momento en que los bonos del Tesoro se han vuelto una pieza más visible dentro de tensiones comerciales y geopolíticas, esa posibilidad podría alinear incentivos políticos y económicos para acelerar el desarrollo del ecosistema.

En paralelo, Baehr dijo que todavía falta una curva de rendimiento transparente para las principales stablecoins desde la perspectiva institucional. Como ejemplo, explicó que el mes anterior CoinDesk Indices lanzó una nueva referencia llamada CoinDesk Overnight Rates para USDC y USDT, diseñada para funcionar como una tasa overnight similar a SOFR en finanzas tradicionales.

Según detalló, estas tasas servirán de base para productos de futuros. La meta es ayudar a construir un mercado monetario para stablecoins, donde préstamos y toma de crédito puedan desarrollarse bajo estándares más cercanos a los mercados tradicionales. Para el ejecutivo, ese componente será clave para hacer más utilizable el dinero digital tanto en pagos como en operaciones financieras de mayor escala.

Tokenización, liquidación y riesgos de seguridad

Sobre el estado de la infraestructura, Krupetsky afirmó que las blockchains, incluyendo Avalanche y otras redes, han mejorado y demostrado capacidad de rendimiento a escala. Aun así, insistió en que el mayor valor no necesariamente está en ejecutar todo onchain, sino en la transferencia atómica de valor y, sobre todo, en la liquidación y confirmación posnegociación.

También pidió cautela frente a ciertas expectativas sobre trading de activos privados tokenizados. Mencionó casos como crédito privado y otros instrumentos de mercados privados, donde aún no parece claro que exista una necesidad inmediata de alta frecuencia. Por eso, sugirió que la evolución de esos mercados será gradual.

Baraki advirtió sobre otro problema: al tokenizar activos y ponerlos en cadena, podría crearse un gran objetivo para atacantes. Debido a la irreversibilidad de muchas blockchains, un hacker que logre comprometer el sistema podría retirar activos sin una vía simple de recuperación.

Como alternativa, describió diseños donde los activos no se colocan completamente onchain, sino que permanecen bajo control del usuario o en billeteras separadas, mientras en la cadena solo se registra una atestación, incluso con pruebas de conocimiento cero. Esa arquitectura, explicó, distribuye el riesgo y evita concentrar demasiado valor en un solo punto visible.

Krupetsky matizó que hoy muchos activos tokenizados funcionan como representaciones digitales que todavía pueden ser quemadas y reemitidas si ocurre un incidente. Pero advirtió que, a medida que aumente la emisión nativa onchain, será indispensable resolver la privacidad y seguridad a niveles institucionales para atraer capital significativo.

La experiencia del usuario sigue siendo decisiva

Otro foco del panel fue la brecha entre la experiencia Web3 y la experiencia Web2. Baraki afirmó que hoy muchas aplicaciones descentralizadas siguen exigiendo al usuario conectar una billetera y pagar pequeños costos por operación, algo que contrasta con plataformas de internet donde el consumo parece gratuito o al menos más simple.

Su argumento fue que la adopción masiva requerirá llevar capacidades de Web3 a una experiencia más parecida a la de Web2. De lo contrario, dijo, el ciudadano promedio no tendrá incentivos para soportar la complejidad actual de usar redes blockchain para tareas cotidianas.

Baehr recordó que años atrás pagar comisiones de gas desde una billetera como MetaMask se sentía como una experiencia de pioneros, no como un producto listo para el gran público. Para él, el ideal es mucho más simple: tocar el teléfono, comprar un bagel y que el saldo en stablecoins se debite sin fricción.

Krupetsky destacó que el sector ya está avanzando en esa dirección. Mencionó capas sin gas explícito y la integración de aplicaciones DeFi en neobancos y fintechs que ya cuentan con distribución y bases de usuarios. En esos casos, explicó, la persona solo percibe que obtiene rendimiento sobre sus dólares, sin saber necesariamente que detrás opera una infraestructura descentralizada.

La conversación cerró con una coincidencia importante entre los participantes: los mercados de préstamo serán un componente inevitable del desarrollo de las stablecoins y de la tokenización. Si la industria logra combinar liquidez, transparencia, privacidad y una experiencia sencilla, el dinero digital podría integrarse de forma mucho más profunda en la economía global.


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