Por Canuto  

Brasil y Argentina aceleran el desarrollo y uso de stablecoins mientras el FMI alerta sobre fallas de supervisión. El fenómeno revela la creciente demanda de pagos digitales en América Latina, pero también el choque entre innovación financiera, control monetario y regulación.

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  • El FMI señaló que las transferencias transfronterizas basadas en criptomonedas ya superan los movimientos de capital tradicionales en Brasil.
  • Los grupos bancarios argentinos BIND y Petersen preparan stablecoins vinculadas al peso mediante subsidiarias y proveedores especializados.
  • América Latina registró USD $324.000 millones en transacciones con stablecoins durante 2025, según la Cámara Digital.

 


Brasil y Argentina están ampliando su participación en el mercado de stablecoins, aunque sus autoridades todavía mantienen vacíos y restricciones relevantes. El movimiento refleja la velocidad con la que los activos digitales se integran en pagos, tesorería y transferencias internacionales.

Cryptopolitan informó que el Fondo Monetario Internacional identificó un cambio decisivo en Brasil. Las vías basadas en criptomonedas, impulsadas especialmente por stablecoins, ya transportan más dinero transfronterizo que los canales tradicionales de capital.

Brasil convierte las stablecoins en un canal financiero dominante

La Evaluación de Estabilidad del Sistema Financiero de Brasil, elaborada por el FMI, revisó la situación de la mayor economía latinoamericana. El organismo destacó el crecimiento sostenido de los activos digitales desde 2017.

Según el informe, las transferencias internacionales basadas en criptomonedas superaron a los movimientos de capital convencionales. Las stablecoins concentran una parte importante de ese avance, debido a su utilidad para mover valor vinculado al dólar.

El atractivo no se limita a los operadores especializados. Empresas y usuarios minoristas encuentran en estos tokens menores costos de transferencia y posibles ventajas fiscales frente a algunas alternativas tradicionales.

El crecimiento también muestra que las stablecoins dejaron de funcionar únicamente como instrumentos de negociación dentro de exchanges. En Brasil, ahora forman parte de una infraestructura utilizada para pagos y movimientos financieros internacionales.

El FMI observó que la demanda de stablecoins mantiene correlaciones con varios indicadores del mercado. Entre ellos aparecen el S&P 500, el índice de volatilidad VIX y el precio de Bitcoin.

El organismo también relacionó su uso con los tipos de cambio, las tasas de interés y los cambios en la política fiscal. Estas conexiones sugieren que el mercado de activos digitales responde a factores macroeconómicos similares a los de las finanzas tradicionales.

Las advertencias del FMI apuntan a la supervisión

El crecimiento brasileño no eliminó las preocupaciones regulatorias. El FMI advirtió que la supervisión de los proveedores de servicios de activos virtuales todavía presenta áreas que requieren una respuesta más completa.

Una de las brechas señaladas corresponde a la protección legal de los usuarios. La falta de reglas suficientemente claras puede dificultar la solución de conflictos cuando una plataforma congela fondos, enfrenta problemas operativos o incumple sus obligaciones.

El organismo también mencionó estándares poco definidos para la gestión de activos bajo custodia. Esta situación puede generar dudas sobre la separación entre los fondos de los clientes y los recursos propios de las empresas.

Otra preocupación está relacionada con la Regla de Viaje. El FMI pidió una aplicación plena de este mecanismo, que busca facilitar el intercambio de información sobre las partes involucradas en determinadas transferencias de activos digitales.

La trazabilidad de los fondos y las medidas contra el lavado de dinero también avanzarían con retraso. El desafío aumenta cuando las operaciones cruzan fronteras y requieren cooperación entre reguladores de distintas jurisdicciones.

Brasil ya analiza una respuesta legislativa. El proyecto de ley 4308/2024 pretende establecer límites legales más claros para las stablecoins, aunque existe un impulso interno para evitar que estos activos sean clasificados como dinero electrónico.

El FMI sostuvo que cerrar las brechas exigirá una distribución de responsabilidades de reporte entre los reguladores brasileños y sus contrapartes extranjeras. La cooperación internacional resulta clave cuando los emisores, usuarios y proveedores operan en países distintos.

Los bancos argentinos preparan tokens vinculados al peso

Argentina presenta un escenario diferente, pero con una presión similar por modernizar los servicios financieros. Dos conglomerados bancarios preparan stablecoins denominadas en pesos para clientes institucionales.

Los proyectos no están dirigidos principalmente a los ahorradores cotidianos. Sus usos previstos incluyen operaciones de tesorería, pagos activados por eventos registrados en una cadena de bloques y préstamos respaldados por garantías.

El Grupo BIND, que administra más de USD $2.000 millones en activos y controla BIND Banco Industrial, desarrolla su token mediante BEN. Esta unidad funciona como un proveedor interno de servicios de activos virtuales.

El avance de BIND ocurre después de que el grupo estableciera una asociación con Circle. La alianza busca atender a clientes institucionales, de acuerdo con reportes publicados a principios de mes.

El Grupo Petersen trabaja en un proyecto separado llamado DIPE. El conglomerado posee y administra varios bancos regionales, mientras que su iniciativa recibe apoyo de Lirium, una empresa de servicios cripto.

El proyecto de Petersen ya cuenta con un whitepaper. El documento ofrece una primera descripción de la propuesta, aunque la comercialización deberá enfrentar el marco regulatorio vigente en Argentina.

La prohibición bancaria mantiene abierto el conflicto regulatorio

El Banco Central de Argentina prohibió en mayo de 2022 que los bancos privados ofrecieran servicios de criptomonedas directamente. Esa medida obliga a BIND y Petersen a canalizar sus planes mediante subsidiarias y socios especializados.

La estructura corporativa busca separar las nuevas iniciativas de las entidades bancarias reguladas. Sin embargo, la solución no elimina las dudas sobre el tratamiento legal y financiero de las stablecoins vinculadas al peso.

El Banco Central estaría considerando levantar la prohibición, según los reportes citados en la información original. Ese posible cambio podría reducir la necesidad de operar mediante unidades alternativas.

El camino todavía no está definido. Mientras el Banco Central evalúa su postura, el regulador de valores argentino bloqueó una stablecoin en pesos al considerarla un valor ofrecido sin el cumplimiento requerido.

La disputa muestra la tensión entre la innovación impulsada por bancos y la clasificación jurídica de los tokens. Una stablecoin puede funcionar como medio de pago, instrumento de tesorería o activo de inversión, según su diseño y uso.

La incertidumbre también puede afectar los tiempos de lanzamiento. Las instituciones deben evaluar requisitos de emisión, custodia, divulgación y prevención de delitos financieros antes de ofrecer estos productos al mercado.

Las monedas locales compiten con los tokens respaldados por dólares

El interés por crear stablecoins locales forma parte de una discusión más amplia en América Latina. Los tokens respaldados por dólares, como USDT de Tether, ganaron popularidad como cobertura frente a la inflación.

Sebastián Serrano, fundador y director ejecutivo de Ripio, planteó el debate en un artículo para el Foro Económico Mundial. A su juicio, depender de dólares digitales emitidos en el extranjero puede reducir las herramientas disponibles para gestionar la oferta monetaria doméstica.

La alternativa propuesta consiste en desarrollar stablecoins respaldadas por monedas nacionales. Estos instrumentos podrían ofrecer pagos digitales y programables, mientras mantienen una conexión más directa con las políticas monetarias locales.

El modelo también implica riesgos. Si una stablecoin local gana una adopción masiva sin reservas suficientes, controles adecuados o reglas claras de redención, podría afectar la confianza de usuarios e instituciones.

La escala regional explica por qué los gobiernos y los bancos siguen de cerca el fenómeno. La Cámara Digital reportó USD $324.000 millones en volumen de transacciones con stablecoins en América Latina durante 2025.

Ese volumen representó un aumento interanual del 89%. El mismo reporte indicó que las stablecoins concentraron más del 90% de los flujos de criptomonedas en Brasil y más del 60% en Argentina.

La adopción institucional también alcanzó niveles relevantes. El 71% de las instituciones latinoamericanas ya utilizaba stablecoins para pagos transfronterizos, la proporción más alta entre las regiones analizadas.

Adopción acelerada y regulación pendiente

Brasil y Argentina muestran que la adopción puede avanzar antes de que exista una regulación completa. En ambos países, bancos, empresas y usuarios buscan soluciones digitales para transferir valor con mayor rapidez y menores costos.

El crecimiento no significa que las stablecoins hayan reemplazado todas las vías financieras tradicionales. Sí indica que ocupan un espacio cada vez más importante en operaciones internacionales y servicios institucionales.

Para Brasil, el reto consiste en cerrar las brechas de supervisión sin frenar la innovación. La protección del usuario, la custodia y la trazabilidad aparecen como prioridades señaladas por el FMI.

Para Argentina, el desafío combina innovación bancaria y restricciones directas. BIND y Petersen avanzan mediante estructuras alternativas mientras esperan mayor claridad sobre la prohibición de 2022 y el tratamiento de los tokens locales.

La competencia entre stablecoins respaldadas por dólares y monedas vinculadas a divisas nacionales puede intensificarse. Esa disputa definirá quién controla los pagos digitales, qué activos sirven como referencia y cuánto margen conservan los bancos centrales.

El escenario también exige coordinación internacional. Las transferencias digitales atraviesan jurisdicciones con distintas reglas, por lo que ningún regulador puede supervisar por sí solo todos los participantes de una operación.

La región enfrenta así una decisión estratégica. Puede limitar el crecimiento de las stablecoins, permitirlo con reglas fragmentadas o construir marcos que reconozcan su utilidad sin ignorar sus riesgos monetarios y financieros.

Por ahora, los hechos sugieren que el mercado seguirá avanzando. Las advertencias del FMI y las prohibiciones nacionales no han eliminado la demanda de una infraestructura financiera basada en activos digitales.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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