Open Cosmos captó EUR 300 millones para ampliar su fabricación de satélites en cuatro plantas europeas y desarrollar servicios de conectividad, observación de la Tierra e inteligencia operativa. La empresa británica asegura que puede producir un satélite al día y reducir la entrega de datos de hasta 48 horas a solo 30 minutos mediante IA a bordo y enlaces entre satélites.
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- Open Cosmos recaudó EUR 300 millones en una ronda liderada por Lightrock, con participación de inversores europeos y fondos de pensiones internacionales.
- La empresa afirma que sus cuatro fábricas tienen capacidad para fabricar un satélite al día, aunque aclara que se trata de capacidad industrial y no de producción diaria garantizada.
- Sus plataformas combinan fabricación espacial, conectividad soberana, observación de la Tierra y procesamiento de datos para gobiernos, instituciones y empresas.
🛰️ Open Cosmos capta EUR 300 millones para escalar satélites en Europa
La ronda liderada por Lightrock ampliará cuatro plantas y servicios de datos.
Capacidad industrial declarada: un satélite al día.
La IA a bordo redujo la entrega de datos de 48 horas a 30 minutos. pic.twitter.com/iLPXzDpbl7
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Open Cosmos recaudó EUR 300 millones para ampliar la fabricación masiva de satélites en cuatro fábricas europeas y desarrollar los servicios de conectividad y datos que opera sobre sus propias constelaciones. La ronda fue liderada por Lightrock, con participación de ETF Partners, Institut Català de Finances, Entrepreneurs First y dos fondos de pensiones internacionales, en una apuesta por la infraestructura espacial producida y gestionada desde Europa.
También participaron Convex Group, el National Security Strategic Investment Fund del Reino Unido, Phoenix Court y Claret Capital Partners. La operación representa aproximadamente seis veces los USD $50 millones obtenidos por la compañía en su ronda anterior, mientras Open Cosmos sostiene que acumula cinco años consecutivos de crecimiento rentable y más de USD $370 millones en contratos firmados durante los últimos tres años y medio.
Una ronda para convertir capacidad espacial en industria
Fundada en 2015 y con sede en Harwell, Oxfordshire, Open Cosmos diseña, construye y opera misiones satelitales de principio a fin. La compañía se presenta como una empresa europea de infraestructura espacial que atiende a gobiernos, instituciones y compañías mediante comunicaciones seguras, observación de la Tierra y servicios de inteligencia en tiempo real.
Su arquitectura se organiza en cuatro plataformas con funciones distintas, aunque conectadas entre sí. OpenOrbit diseña, construye y opera las naves espaciales; OpenConstellation permite que varios gobiernos compartan infraestructura; ConnectedCosmos ofrece banda ancha soberana y enlaces para Internet de las cosas; y DataCosmos convierte las imágenes capturadas en información utilizable.
La empresa afirma que sus cuatro fábricas tienen capacidad para fabricar un satélite al día, una afirmación que describe el potencial industrial instalado y no una producción diaria garantizada. También reporta una tasa de éxito de misiones del 100%, aunque la información disponible no incluye el denominador necesario para evaluar con precisión ese porcentaje.
El financiamiento busca escalar una operación basada en ingresos de clientes, en lugar de depender únicamente de expectativas futuras. Esa combinación de hardware, contratos firmados y rentabilidad resulta especialmente relevante en un sector donde muchas compañías espaciales todavía deben demostrar que pueden transformar prototipos y promesas tecnológicas en operaciones comerciales sostenibles.
IA y enlaces satelitales para acelerar los datos
Uno de los resultados técnicos más concretos que destaca Open Cosmos está relacionado con la velocidad de entrega de inteligencia de observación de la Tierra. Sus satélites OpenConstellation de nueva generación redujeron ese plazo de hasta 48 horas a tan solo 30 minutos, gracias al procesamiento de inteligencia artificial a bordo y a los enlaces satélite a satélite.
El modelo evita que cada dato deba esperar el paso por una estación terrestre antes de llegar al usuario final. En lugar de limitarse a capturar imágenes y descargarlas posteriormente, los sistemas pueden procesar información en órbita y transmitirla a través de una red espacial, una capacidad que puede ser importante cuando las comunicaciones terrestres no están disponibles.
Open Cosmos plantea como ejemplo un satélite que detecta una anomalía de temperatura sobre un bosque, la clasifica a bordo como un probable incendio y envía el aviso directamente a los bomberos. El caso ilustra la diferencia entre vender imágenes y entregar inteligencia operativa, porque el valor no estaría solo en observar el fenómeno, sino en reducir el tiempo entre la detección y la respuesta.
La compañía también diseñó, construyó y lanzó sus primeros satélites ConnectedCosmos dentro de los dos meses y medio posteriores a la obtención de los registros de espectro en banda Ka. Ese plazo es presentado como especialmente rápido para el sector espacial europeo y refuerza el argumento de que la nueva inversión servirá para acelerar tanto la fabricación como el despliegue de servicios.
Soberanía espacial y constelaciones compartidas
La propuesta de Open Cosmos aparece en un momento en que los gobiernos europeos consideran los satélites una pieza de infraestructura crítica, y no únicamente proyectos científicos. Para la empresa, una constelación compartida construida y operada en Europa puede ofrecer a los estados más pequeños una alternativa frente al costo de financiar y gestionar por separado toda su capacidad espacial.
El concepto de soberanía que defiende la compañía incluye control sobre la infraestructura, los datos y los canales de conectividad. En ese sentido, la participación del fondo británico dedicado a inversiones estratégicas de seguridad nacional añade una dimensión institucional a la ronda, aunque no convierte por sí sola a Open Cosmos en un proveedor exclusivo de ningún gobierno.
La empresa ha seguido una trayectoria que comenzó con satélites individuales destinados a monitorear volcanes y vida silvestre, antes de avanzar hacia plataformas de constelaciones y servicios de datos. Ese recorrido muestra cómo una misión específica puede convertirse en una arquitectura más amplia, en la que varios usuarios comparten naves, enlaces y capacidades de procesamiento.
Rafel Jorda Siquier, fundador y director ejecutivo de Open Cosmos, sostiene que la infraestructura no constituye por sí misma el producto final. La infraestructura espacial se está volviendo tan crítica como la energía, las redes digitales y el transporte. Los gobiernos y las empresas requieren cada vez más comunicaciones seguras y datos operativos entregados a través de sistemas resilientes
, afirmó.
El mercado europeo mira hacia el espacio
Según la información difundida por Open Cosmos, la inversión global de capital de riesgo en el sector espacial alcanzó USD $11.300 millones durante la primera mitad de 2026, por encima de los USD $10.100 millones registrados en todo 2025. La comparación busca mostrar que el interés inversor está creciendo, aunque no permite por sí sola determinar cuánto capital llegará a fabricantes europeos ni cómo se distribuirá entre segmentos.
El contexto favorece a las empresas que pueden combinar capacidades industriales con contratos gubernamentales y comerciales. La economía de las constelaciones compartidas resulta atractiva para países que no pueden construir por sí solos una infraestructura soberana completa, porque distribuye el costo entre varios usuarios sin eliminar la necesidad de control regional.
La estrategia también diferencia a Open Cosmos de los modelos de conectividad global impulsados por grandes proveedores estadounidenses. La compañía intenta presentar sus constelaciones como una propuesta europea de infraestructura compartida, con producción, operación y servicios de datos desarrollados dentro del continente y orientados a necesidades de seguridad, observación y comunicación.
Saul Klein, cofundador y presidente ejecutivo de Phoenix Court, afirmó que el caso demuestra lo que los fundadores europeos pueden lograr cuando reciben tiempo y capital suficiente para construir. Rafel y su equipo han dedicado una década a convertir ciencia e ingeniería de clase mundial en una capacidad industrial real, construyendo una empresa espacial rentable que puede fabricar satélites a escala y entregar infraestructura soberana crítica
, señaló.
Qué deberá demostrar Open Cosmos
La nueva ronda ofrece a Open Cosmos recursos para ampliar sus fábricas, pero el desafío será convertir la capacidad anunciada en entregas repetibles y contratos ejecutados. Fabricar un satélite al día exige coordinar componentes, pruebas, lanzamientos, operadores y clientes, por lo que la escala industrial dependerá de toda la cadena y no solamente de las líneas de ensamblaje.
El segundo reto está en sostener la calidad de los datos cuando la empresa multiplique sus satélites y servicios. La reducción de 48 horas a 30 minutos es significativa, pero su utilidad final dependerá de la precisión de la clasificación realizada por la IA, de la disponibilidad de los enlaces y de la capacidad de los usuarios para actuar con rapidez.
La conectividad soberana plantea además una exigencia política y comercial: los gobiernos deben considerar si compartir infraestructura satisface sus necesidades de autonomía, seguridad y continuidad operativa. OpenConstellation busca resolver parte de esa tensión mediante un modelo colaborativo, aunque la confianza entre países y la gobernanza de los datos seguirán siendo factores centrales.
La empresa deberá demostrar que puede mantener su crecimiento rentable mientras expande operaciones, contrata nuevos proyectos y administra constelaciones más complejas. Si logra hacerlo, la inversión de EUR 300 millones podría consolidar a Open Cosmos como uno de los casos europeos más visibles de fabricación espacial a escala y servicios de inteligencia conectados directamente desde la órbita.
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