Meta planea comenzar en septiembre de 2026 la producción de Iris, su chip interno de inteligencia artificial, en una ofensiva que busca reducir costos, recortar dependencia de Nvidia y AMD, y sostener una expansión de infraestructura que podría llevar su gasto anual en IA hasta USD $145.000 millones.
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- Meta prevé iniciar en septiembre de 2026 la fabricación de Iris, un chip interno de IA desarrollado bajo su programa MTIA.
- Broadcom participa como socio de diseño y TSMC fue elegida para la manufactura del procesador.
- La compañía proyecta alcanzar 7 gigavatios de capacidad de cómputo en 2026 y 14 gigavatios en 2027.
🚀 Meta comenzará la producción de su chip de IA, Iris, en septiembre de 2026.
El objetivo es reducir costos y la dependencia de Nvidia y AMD.
Se proyecta alcanzar hasta 14 gigavatios de capacidad de computo para 2027.
Este movimiento es parte de una inversión anual en IA de… pic.twitter.com/SR3N4lo4tp
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) July 9, 2026
Meta se prepara para dar un nuevo paso en su estrategia de infraestructura tecnológica con el inicio de la producción de Iris, su chip interno de inteligencia artificial, previsto para septiembre de 2026. La iniciativa forma parte de un esfuerzo más amplio para reducir costos de cómputo y depender menos de proveedores externos como Nvidia y Advanced Micro Devices.
El plan fue detallado en un memorando interno revisado por Reuters, donde también se indica que el procesador ya superó su fase de depuración. Según ese documento, Iris completó unas seis semanas de pruebas sin registrar problemas significativos.
La decisión llega en un momento en que las grandes tecnológicas compiten por asegurar capacidad de cómputo para entrenar y ejecutar sistemas de IA a escala. En el caso de Meta, esa necesidad impacta de forma directa plataformas como Facebook e Instagram, donde la compañía despliega cada vez más funciones basadas en inteligencia artificial.
Iris opera bajo el programa MTIA, siglas de Meta Training and Inference Accelerators. Ese paraguas engloba una hoja de ruta de cuatro generaciones de chips diseñados para reforzar el trabajo de IA dentro del ecosistema de la empresa.
El movimiento también refleja una tendencia más amplia en la industria. Los gigantes tecnológicos ya no solo compran hardware, sino que buscan controlar partes críticas de la cadena mediante silicio personalizado.
Meta acelera su hoja de ruta de chips de IA
Meta presentó públicamente a Iris en marzo de este año, cuando reveló su designación técnica junto a un conjunto de cuatro procesadores de IA. Ese anuncio dejó ver una agenda de desarrollo inusualmente rápida para estándares del sector.
De acuerdo con el memorando, la empresa prevé lanzar un nuevo chip aproximadamente cada seis meses hasta 2027. Ese calendario resulta más agresivo que los ciclos anuales, o incluso más lentos, que suelen dominar la industria de semiconductores.
El texto interno subraya además una de las motivaciones detrás de esta estrategia. Adoptar las GPU más recientes a la escala de Meta, indica el memorando, “ha sido un gran esfuerzo y nos ha costado tiempo”.
Esa frase ilustra una presión operativa que no afecta solo al presupuesto. También apunta a los cuellos de botella logísticos y de suministro que pueden surgir cuando una compañía depende de fabricantes externos para sostener su expansión en IA.
Sin embargo, Iris no fue concebido como un reemplazo total de las GPU que Meta ya compra. El propio memorando aclara que el chip está destinado a complementar, y no a sustituir, los grandes volúmenes de hardware adquiridos a Nvidia y AMD.
Ese matiz es importante para entender la escala del proyecto. Meta no está abandonando a los proveedores tradicionales, sino intentando diversificar su base de cómputo y ganar mayor control sobre áreas específicas de rendimiento y costo.
Broadcom, TSMC y una cadena de suministro ampliada
Para llevar Iris a producción, Meta se apoya en socios industriales clave. Broadcom actúa como socio de diseño del chip, mientras que Taiwan Semiconductor Manufacturing Co. fue seleccionada para encargarse de la fabricación.
La combinación no sorprende en el contexto actual del mercado. Broadcom tiene una presencia consolidada en el diseño de silicio especializado, y TSMC sigue siendo uno de los actores más relevantes en manufactura avanzada a escala global.
La producción de Iris se inserta además en una relación más extensa entre Meta y Broadcom. A comienzos de este año, ambas empresas acordaron ampliar su alianza en chips de IA personalizados hasta 2029, abarcando varias generaciones del programa MTIA.
Ese acuerdo incluyó un compromiso inicial para desplegar más de un gigavatio de capacidad de cómputo. También se planteó como un primer paso dentro de una expansión futura de múltiples gigavatios.
El memorando interno también delineó una red ampliada de suministros para sostener la infraestructura. Meta aseguró contratos extendidos en varias categorías de hardware, incluyendo chips de memoria de Samsung Electronics, almacenamiento flash de Sandisk y equipos de fibra óptica de Sumitomo Electric.
Ninguno de esos tres proveedores ofreció comentarios, según la información citada. Sandisk declinó responder de forma explícita, mientras que Samsung Electronics y Sumitomo Electric no habían contestado al momento de la publicación.
Meta también rechazó hacer comentarios sobre los detalles del plan. Esa reserva es habitual en proyectos de hardware estratégico, sobre todo cuando involucran capacidad futura, socios de manufactura y compromisos de suministro a varios años.
Una expansión de infraestructura que eleva la apuesta
El anuncio de producción de Iris no aparece como un hecho aislado. Está vinculado a una expansión de infraestructura en dos etapas que Meta planea desplegar entre 2026 y 2027. La primera meta es contar con siete gigavatios de capacidad de cómputo disponibles en 2026. Después, esa cifra crecería hasta 14 gigavatios para 2027.
Esos volúmenes reflejan la magnitud del esfuerzo de la compañía para sostener servicios de IA a escala masiva. También ayudan a explicar por qué Meta está dispuesta a combinar chips propios con compras persistentes de GPU a múltiples proveedores.
El memorando proyecta además que el gasto en infraestructura de IA de Meta para el año podría alcanzar hasta USD $145.000 millones. Esa cifra ubica a la empresa entre los actores más agresivos en inversión tecnológica dentro de la carrera global por la inteligencia artificial.
En términos estratégicos, la expansión busca algo más que capacidad bruta. También pretende asegurar continuidad operativa, margen de negociación con proveedores y una ruta de optimización interna en áreas como entrenamiento e inferencia.
Para lectores menos familiarizados con estos conceptos, entrenamiento se refiere al proceso de desarrollar modelos de IA a partir de grandes volúmenes de datos. Inferencia, en cambio, describe el momento en que esos modelos ya entrenados generan respuestas, recomendaciones o automatizaciones en productos reales.
En plataformas del tamaño de Facebook e Instagram, ambas tareas requieren enormes recursos computacionales. Por eso, cada mejora en costo por operación o eficiencia energética puede tener implicaciones económicas relevantes a gran escala.
Diversificación frente a Nvidia y AMD
Aunque Iris representa un avance en silicio propio, Meta mantiene una relación activa con los fabricantes tradicionales de GPU. El mismo memorando deja claro que el nuevo procesador convivirá con compras significativas de Nvidia y AMD.
En paralelo, Meta firmó un acuerdo multianual con AMD para desplegar hasta seis gigavatios de GPU AMD Instinct. Ese acuerdo forma parte de un intento deliberado por diversificar el suministro de cómputo y evitar depender de un solo vendedor.
La lógica detrás de esa decisión es cada vez más visible en el mercado de IA. La demanda por chips avanzados ha tensionado inventarios, tiempos de entrega y poder de negociación, lo que obliga a los grandes compradores a construir varias rutas de abastecimiento.
Para Meta, desarrollar Iris no elimina esos riesgos, pero sí puede amortiguarlos. Un chip propio permite adaptar cargas específicas, mejorar previsibilidad de costos y reducir parte de la exposición a la competencia por GPU de uso general.
Al mismo tiempo, el proyecto muestra que la carrera por la IA ya no depende solo del software o de los modelos. La infraestructura física, los acuerdos con fundiciones, la memoria, el almacenamiento y la fibra óptica se han convertido en piezas centrales del tablero.
Desde esa perspectiva, Iris es tanto un producto técnico como una señal estratégica. Meta busca mostrar que puede participar en la nueva etapa del negocio de IA no solo como compradora de hardware, sino también como diseñadora de componentes clave.
Si el cronograma se cumple, septiembre de 2026 marcará el arranque productivo de uno de los pilares de esa apuesta. La evolución posterior del programa MTIA servirá para medir hasta qué punto Meta logra traducir su inversión en mayor autonomía, eficiencia y escala operativa.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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