El mercado de CPU para servidores podría multiplicarse por cinco antes de que termine la década, impulsado por la expansión global de los centros de datos de IA y por una nueva capa de demanda asociada a los agentes de IA. La proyección de BofA reordena el mapa competitivo para Intel, AMD, Arm, Nvidia y Qualcomm.
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- BofA proyecta que el mercado total direccionable de CPU para servidores subirá de USD $35.000 millones en 2025 a más de USD $170.000 millones en 2030.
- La firma atribuye buena parte del crecimiento a la IA agentiva, que aumenta la necesidad de CPU para ejecutar tareas autónomas y semiautónomas.
- Intel, AMD y proveedores basados en Arm aparecen como beneficiarios potenciales, mientras Nvidia y Qualcomm también buscan captar cuota.
🚀 El mercado de CPU para servidores podrá multiplicarse por cinco hacia 2030.
BofA estima un aumento de USD $35,000 millones en 2025 a más de USD $170,000 millones.
Este crecimiento es impulsado por la expansión de la IA agentiva.
Intel, AMD y competidores basados en Arm… pic.twitter.com/YAEnSE6n91
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) June 11, 2026
Las CPU para servidores podrían entrar en una nueva fase de expansión acelerada a medida que los centros de datos de inteligencia artificial se multiplican en todo el mundo. Una nueva estimación de BofA Global Research sugiere que este segmento crecerá mucho más de lo previsto durante los próximos años.
La tesis central es que la IA agentiva, una categoría enfocada en asistentes autónomos y semiautónomos capaces de actuar por cuenta del usuario, está ampliando la demanda más allá de las GPU. En ese escenario, Intel, AMD y los competidores basados en Arm tendrían una oportunidad mayor dentro del ciclo de inversión en infraestructura.
Según reportó Yahoo Finance, el analista Vivek Arya estima que el mercado total direccionable de CPU para servidores superará los USD $170.000 millones en 2030. La cifra parte de un nivel de USD $35.000 millones en 2025.
Eso equivale a una expansión de 5 veces en apenas un lustro. También supera con amplitud una estimación previa para 2030 de USD $125.000 millones.
La revisión al alza es relevante porque el debate sobre hardware para IA ha estado dominado por las GPU. Sin embargo, la nueva proyección subraya que las CPU podrían capturar una porción mayor del gasto en centros de datos a medida que cambian las cargas de trabajo.
La IA agentiva cambia la lectura del mercado
Para lectores menos familiarizados con el tema, las CPU son las unidades centrales de procesamiento que coordinan una amplia variedad de tareas informáticas generales. En centros de datos y sistemas de IA, su papel convive con el de las GPU, especializadas en cargas paralelas intensivas.
Las GPU siguen dominando el gasto ligado a modelos de inteligencia artificial. Aun así, Arya considera que la siguiente ola de crecimiento incorporará nuevas funciones donde las CPU son esenciales.
En su nota, el analista escribió que la aparición de la IA agentiva es un poderoso acelerador de demanda que expande la oportunidad para CPU. También señaló que esa tendencia favorece tanto a Intel y AMD como a los competidores basados en Arm.
La idea de fondo es sencilla. Cuando un modelo de IA no solo responde preguntas, sino que además ejecuta acciones concretas sobre correos, calendarios, archivos o flujos de trabajo, necesita procesamiento adicional para coordinar y completar esas tareas.
Esa capa operativa recae en buena medida sobre las CPU. Por eso, el crecimiento del número de agentes de IA y de su uso cotidiano podría traducirse en una demanda estructuralmente mayor de procesadores para servidores.
El término IA agentiva alude a ayudantes digitales autónomos y semiautónomos. Estos sistemas pueden realizar tareas en nombre del usuario con distintos grados de intervención humana.
La noticia cita ejemplos concretos de herramientas que ya permiten construir este tipo de agentes. Entre ellas aparecen Codex de OpenAI, Claude de Anthropic y Gemini de Google.
La tendencia no se limita al entorno corporativo o a los laboratorios de IA. También empieza a extenderse a dispositivos de consumo como teléfonos inteligentes y laptops con funciones agentivas.
Esa transición importa para el negocio del hardware porque incrementa la cantidad de acciones que deben ejecutarse en segundo plano. Y cada nueva automatización añade presión sobre la infraestructura del centro de datos.
Arya sostuvo que el uso continuo y el mayor número de agentes de IA impulsarán todavía más la demanda de CPU. Esa afirmación es el eje de su proyección para el mercado hasta 2030.
Por qué las CPU importan aunque las GPU sigan dominando
El relato dominante en la IA reciente ha girado alrededor de las GPU por su capacidad para entrenar y ejecutar modelos complejos a gran escala. Empresas como Nvidia han capitalizado ese impulso con una fuerza extraordinaria en los mercados.
Sin embargo, la ejecución de tareas derivadas de una instrucción de usuario suele requerir otro tipo de trabajo computacional. Ahí entran en escena las CPU, que administran procesos generales y coordinan múltiples operaciones del sistema.
La nota ofrece un ejemplo claro. Si un agente de IA busca en el correo electrónico del usuario un mensaje sobre una conferencia próxima y luego lo agrega al calendario, esa cadena de acciones depende de CPU para completarse.
Este punto ayuda a entender por qué la discusión ya no es GPU contra CPU. Más bien se perfila una arquitectura complementaria donde ambas categorías reciben inversión, aunque por razones técnicas distintas.
Para el inversionista, la consecuencia es que el gasto en IA puede volverse más amplio de lo que sugería la primera etapa del boom. Si los agentes ganan presencia, el presupuesto de hardware podría repartirse entre más clases de chips y más proveedores.
Eso abre la puerta a una competencia más diversa. Intel y AMD destacan en CPU para centros de datos, pero no son los únicos actores con aspiraciones en este espacio.
Las arquitecturas basadas en Arm también figuran como beneficiarias potenciales. La referencia es importante porque sugiere que el crecimiento del mercado no estaría limitado a los fabricantes históricos de CPU x86.
En paralelo, la expansión del mercado total direccionable da un respiro estratégico a compañías que buscan reposicionarse. En un sector donde la narrativa suele concentrarse en el ganador del momento, un mercado más grande crea margen para varios competidores.
El resultado es una lectura menos lineal del auge de la IA. Las GPU siguen al centro del escenario, pero las CPU ganan relevancia como la capa operativa que hace posible la acción autónoma de los agentes.
Ese cambio de enfoque podría influir tanto en la asignación de capital como en la valoración de empresas de semiconductores. También ayuda a explicar por qué algunos fabricantes están acelerando acuerdos y lanzamientos alrededor del segmento de servidores.
Intel, AMD, Nvidia y Qualcomm buscan su lugar
La noticia destaca que Intel y AMD sobresalen entre los vendedores de CPU para centros de datos. Ambas empresas aparecen bien posicionadas para beneficiarse si la proyección de BofA se materializa.
En el caso de Intel, el optimismo del mercado también se ha apoyado en noticias recientes sobre su trabajo para construir chips para Google y Nvidia. Ese elemento se menciona como un factor que alimentó la fuerte reacción bursátil de la compañía.
De acuerdo con el reporte, las acciones de Intel se han disparado un 436% en los últimos 12 meses. AMD, por su parte, acumula un alza de 280% en el mismo período.
Esas cifras reflejan hasta qué punto el mercado está premiando la exposición al ciclo de inversión en IA. También revelan que los inversionistas ya están diferenciando entre empresas con posibilidades concretas de capturar gasto en centros de datos.
Pero la competencia no termina con Intel y AMD. Nvidia y Qualcomm también están en posición de captar una parte del mercado de CPU para servidores.
Nvidia ya ofrece su CPU Grace como parte de su superchip Grace Blackwell. Además, la empresa ha comenzado a ofrecer sus propios servidores basados en CPU.
Ese movimiento es coherente con la estrategia más amplia de Nvidia de vender plataformas completas y no solo aceleradores. En vez de depender únicamente de la venta de GPU, la compañía busca expandirse dentro del sistema integral del centro de datos.
Qualcomm, mientras tanto, sigue ampliando su presencia en infraestructura. Según la información citada, la empresa se está expandiendo en el espacio de centros de datos con su propia CPU para este mercado.
Esa CPU de Qualcomm, de acuerdo con los reportes mencionados, podría debutar más adelante este mismo mes. Si se confirma, sería otra señal de que la carrera por el procesamiento de IA se vuelve cada vez más amplia y disputada.
La entrada de más actores puede tener varias consecuencias. Entre ellas están una mayor presión competitiva, más opciones para los operadores de centros de datos y una aceleración en el ritmo de innovación de producto.
Una señal para mercados y para la economía de la IA
Más allá de la rivalidad entre fabricantes, la estimación de BofA ofrece una pista sobre el tamaño potencial de la infraestructura que exigirá la próxima etapa de la IA. No se trata solo de mejores modelos, sino de sistemas capaces de operar de forma más autónoma.
Cuando esos sistemas pasan de responder a ejecutar, la demanda por cómputo se vuelve más diversa. La economía de la IA comienza entonces a requerir no solo potencia bruta para inferencia y entrenamiento, sino también capacidad para orquestar tareas y procesos.
Esa dinámica puede ser observada de cerca por sectores ajenos al hardware puro. Empresas de software, nube, automatización empresarial y ciberseguridad tienen incentivos para seguir cómo evoluciona la capa de CPU dentro de los centros de datos.
Para el público interesado en IA, blockchain y mercados financieros, la lectura es clara. Las grandes narrativas tecnológicas suelen concentrarse en un componente estrella, pero los retornos económicos reales a menudo se distribuyen entre varias capas de infraestructura.
En este caso, la tesis de la IA agentiva sugiere que la monetización de la automatización inteligente podría beneficiar a un grupo más amplio de fabricantes de chips. Eso no desplaza a las GPU del centro de la historia, pero sí reduce la idea de que todo el valor se concentrará en una sola categoría.
También conviene notar que la previsión de más de USD $170.000 millones para 2030 sigue siendo una proyección y no una garantía. Su cumplimiento dependerá del ritmo de adopción de agentes de IA, del gasto corporativo en centros de datos y de la capacidad de los fabricantes para ejecutar sus hojas de ruta.
Aun con esa cautela, la revisión frente a la estimación previa de USD $125.000 millones ya marca un cambio importante de expectativas. El mercado empieza a descontar que la autonomía operativa de la IA puede convertirse en un motor adicional de inversión en semiconductores.
Si esa hipótesis gana fuerza, la conversación sobre infraestructura digital durante el resto de la década podría cambiar de tono. No sería solo una historia de GPU y modelos gigantes, sino también de CPU coordinando el trabajo silencioso que permite a los agentes actuar.
Por ahora, el mensaje principal es que la fiebre por la IA no ha terminado de repartir a sus ganadores. Y en esa nueva ronda, las CPU para servidores podrían pasar de actor secundario a pieza mucho más codiciada dentro del tablero tecnológico global.
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