Por Canuto  

David George, socio general de Andreessen Horowitz, sostiene que la inteligencia artificial no provocará un colapso permanente del empleo, sino una expansión de la productividad, nuevas industrias y formas de trabajo de mayor valor, en medio de un debate cada vez más intenso entre tecnólogos, economistas y grandes ejecutivos.

***

  • David George afirmó que el miedo a un “apocalipsis laboral” por IA se basa en la idea errónea de que existe una cantidad fija de trabajo en la economía.
  • El ejecutivo comparó el momento actual con otras olas históricas de automatización y defendió que la productividad suele abrir nuevos sectores y ocupaciones.
  • El debate sigue abierto, con advertencias de figuras como Elon Musk, Dario Amodei y Mustafa Suleyman frente a visiones más optimistas de Sam Altman y Vlad Tenev.

 


La expansión de la inteligencia artificial (IA) ha reactivado uno de los debates más sensibles de la economía digital: si esta tecnología eliminará millones de empleos o si, por el contrario, abrirá una nueva etapa de crecimiento y creación de valor. En ese contexto, David George, socio general de Andreessen Horowitz, defendió una visión claramente optimista sobre el impacto laboral de la IA.

En una publicación de blog difundida el miércoles, George argumentó que los temores a un “apocalipsis laboral” parten de una premisa equivocada. A su juicio, muchas de esas advertencias descansan sobre la llamada falacia de la “cantidad fija de trabajo”, es decir, la idea de que en la economía existe un volumen limitado de tareas y empleos disponibles.

Según George, ese supuesto contradice lo que muestran la historia económica, el comportamiento de los mercados y la evolución de las necesidades humanas. En su planteamiento, los deseos y aspiraciones de las personas no son estáticos, por lo que una tecnología capaz de elevar la productividad no solo reemplaza tareas, sino que también crea espacio para nuevas actividades productivas.

El socio de Andreessen Horowitz escribió que “el problema con esa premisa es que desafía todo lo que sabemos sobre las personas, los mercados y la economía. Los deseos y necesidades humanos son cualquier cosa menos fijos”. Desde esa base, sostuvo que la IA no debe entenderse únicamente como un mecanismo de sustitución laboral.

El argumento histórico detrás de la defensa de la IA

Para reforzar su tesis, George recurrió a un ejemplo clásico de la historia económica. Recordó que John Maynard Keynes predijo hace casi un siglo que la automatización llevaría a semanas laborales de 15 horas, una idea que terminó sin materializarse en la forma prevista.

George señaló que Keynes sí acertó al anticipar que la automatización generaría un “superávit de mano de obra”, pero no en la conclusión final. En vez de abandonar masivamente el trabajo, las sociedades encontraron nuevas tareas, nuevas industrias y nuevos usos productivos para el tiempo liberado por la tecnología.

En sus palabras, “Keynes predijo famosamente hace casi un siglo que la automatización llevaría a una semana laboral de 15 horas, pero por supuesto Keynes estaba equivocado. Tenía razón en que la automatización creó un ‘superávit de mano de obra’, pero en lugar de simplemente sentarnos y disfrutar del viaje, encontramos nuevas y diferentes actividades productivas para ocupar nuestro tiempo”.

Ese razonamiento le permitió enlazar el auge de la IA con transformaciones previas impulsadas por herramientas y máquinas. Su punto central es que la innovación técnica cambia la composición del empleo, pero no implica necesariamente una destrucción permanente del trabajo humano.

George incluso recurrió al caso del tractor para ilustrar su argumento. Afirmó que si la automatización condujera de forma inevitable al desempleo estructural, ese tipo de maquinaria habría destruido el mercado laboral para siempre. Sin embargo, lo que ocurrió fue exactamente lo contrario.

Según escribió, la producción agrícola casi se triplicó y ese aumento ayudó a sostener un fuerte crecimiento poblacional. Al mismo tiempo, los trabajadores desplazados del campo pasaron hacia sectores que antes ni siquiera existían o eran impensables, como fábricas, comercios, oficinas, hospitales, laboratorios y, más tarde, servicios y software.

Las señales mixtas del mercado laboral

La postura de George contrasta con advertencias recientes formuladas por varios líderes del sector tecnológico. Entre ellos figuran Elon Musk, de SpaceX, y Dario Amodei, CEO de Anthropic, quienes han señalado que la IA podría reducir de forma drástica la necesidad de ciertos trabajadores de oficina en los próximos años.

La preocupación no surge en el vacío. Economistas del FMI y del Foro Económico Mundial también han proyectado que la inteligencia artificial puede reconfigurar de manera profunda los mercados laborales globales. El artículo original citado por Yahoo Finance destacó además una caída del 35% en las ofertas de empleo de nivel inicial en Estados Unidos durante los últimos dos años, una disminución asociada a la adopción de IA.

Ese dato ha alimentado el nerviosismo en áreas administrativas, creativas y técnicas básicas, sobre todo entre profesionales jóvenes y recién graduados. Para muchos analistas, la automatización de tareas cognitivas repetitivas podría afectar primero los puestos de entrada, que tradicionalmente servían como puerta de acceso al desarrollo profesional.

George no ignoró esas señales, pero cuestionó la interpretación dominante. Su argumento fue que el análisis se centra demasiado en las tareas que desaparecen y no suficientemente en la nueva demanda económica que nace cuando la productividad sube y los costos de ciertas funciones bajan.

Desde esa óptica, la IA podría ampliar mercados completos y no solo hacer más eficientes a las empresas actuales. En otras palabras, una herramienta que abarata la inteligencia aplicada a negocios, software, investigación y operaciones también puede permitir que surjan compañías, servicios y sectores completamente nuevos.

Desarrolladores y diseñadores, entre los posibles ganadores

Otro punto relevante de la tesis de George es que la IA ya parece estar impulsando la demanda en algunos perfiles técnicos. El inversionista apuntó a datos de contratación y salarios que muestran crecimiento continuo para desarrolladores de software y trabajadores vinculados al diseño de sistemas, incluso en pleno auge de las herramientas de programación asistidas por IA.

George escribió que “los empleos de desarrollo de software, tanto por cantidad como por porcentaje del mercado laboral general, han venido aumentando desde principios de 2025”. Añadió que todavía es pronto para afirmar con certeza si ese fenómeno se debe directamente a la IA, pero remarcó que esta tecnología potencia el trabajo de ingeniería de software.

También señaló que la inteligencia artificial está en la mente de los ejecutivos de prácticamente todas las empresas. Esa presión estratégica puede estar generando más inversión, más contrataciones especializadas y una carrera por integrar capacidades de IA en productos, operaciones y sistemas internos.

Con todo, George sí reconoció que no todos los puestos saldrán beneficiados. Escribió que “nada de esto significa que cada puesto sobreviva intacto”, y mencionó que la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos espera disminuciones en ocupaciones como representantes de servicio al cliente y transcriptores médicos.

Incluso sugirió que ese descenso podría ya estar en marcha. Esa admisión es importante porque introduce un matiz clave en el debate: defender una visión optimista sobre el efecto agregado de la IA no implica negar que habrá profesiones concretas sometidas a una presión severa.

Un debate abierto entre gigantes de la IA

La discusión sobre empleo e inteligencia artificial se ha intensificado a medida que más compañías usan estas herramientas para automatizar labores de oficina. La velocidad de adopción y la calidad creciente de los modelos han dividido a economistas, tecnólogos y líderes corporativos sobre cuál será la tendencia dominante en los próximos años.

En febrero, Mustafa Suleyman, CEO de Microsoft AI, predijo que la mayoría de las tareas de oficina podrían automatizarse en dos años. Esa proyección representa una de las posturas más agresivas sobre el alcance inmediato de la automatización cognitiva.

En contraste, Vlad Tenev, CEO de Robinhood, ha defendido la idea de que la IA dará lugar a una “Singularidad del empleo”, con nuevas industrias, nuevos negocios y nuevas formas de trabajo. Esa visión se alinea mucho más con la lectura de George y con la tesis de que la historia económica favorece la adaptación más que la desaparición del empleo.

El mes pasado, Sam Altman, CEO de OpenAI, criticó a Dario Amodei por lo que describió como “marketing basado en el miedo” alrededor de la pérdida de empleos y de los riesgos de seguridad vinculados a la IA. Altman reconoció que sí existirán preocupaciones legítimas, especialmente en materia de seguridad, pero cuestionó el uso del temor como argumento para concentrar el control de estas tecnologías.

De acuerdo con esa crítica, parte de la disputa actual no solo trata sobre predicciones económicas, sino también sobre poder industrial, regulación y narrativa pública. Quien convenza a gobiernos, empresas y ciudadanos sobre los riesgos o beneficios de la IA podría ganar influencia decisiva sobre cómo será gobernada.

En su conclusión, George resumió su postura con una frase de tono marcadamente expansivo. “El futuro es inteligencia más barata, mercados más grandes, nuevas empresas, nuevas industrias y trabajo humano de orden superior”, escribió. Añadió que no existe una cantidad fija de trabajo ni una cantidad fija de cognición, y que nunca la hubo.

Su mensaje final fue que la IA no representa el fin del trabajo, sino “el comienzo de una inteligencia abundante”. Aunque el debate está lejos de resolverse, la intervención de Andreessen Horowitz confirma que una parte influyente de Silicon Valley sigue apostando a que la automatización no destruirá la economía laboral, sino que la rediseñará.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín