Por Canuto  

El superordenador Júpiter, el más potente de la Unión Europea, comenzó a recibir las CPU Rhea1 de SiPearl para una partición dedicada a cargas científicas que no siempre aprovechan las GPU. La integración busca convertir parte del sistema en una vitrina del silicio europeo, aunque el rendimiento récord del equipo todavía depende de miles de superchips GH200 de Nvidia.
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  • SiPearl comenzó la entrega de sus procesadores Rhea1 a Bull, fabricante encargado de integrarlos en Júpiter.
  • La nueva partición tendrá 1.300 nodos, 2.600 procesadores y una producción estimada de 5 petaFLOPS.
  • El chip europeo ofrece 80 núcleos, 64 GB de memoria HBM2e y un ancho de banda de 1,8 TB/s.


El superordenador Júpiter comenzó a recibir los procesadores Rhea1 de la empresa francesa SiPearl, en un movimiento que busca dar mayor presencia al silicio europeo dentro de una de las infraestructuras científicas más importantes del continente. Bull, el fabricante de sistemas responsable de Júpiter, integrará las CPU en una partición dedicada exclusivamente al procesamiento central. La entrega de las primeras unidades comenzó el 22 de septiembre, según reportes publicados tras el anuncio de SiPearl y Bull.

Júpiter entró en funcionamiento en 2025 y se convirtió en el primer superordenador de escala exa de la Unión Europea. En la lista TOP500 publicada en noviembre de ese año alcanzó el cuarto lugar mundial, no el quinto, y se convirtió en el sistema más rápido de Europa. Su récord no se apoyó inicialmente en componentes fabricados en Europa. La llegada de Rhea1 incorpora una plataforma europea diseñada para cargas de computación de alto rendimiento y aplicaciones científicas.

Una arquitectura europea dentro de Júpiter

La parte de Júpiter que estableció el récord europeo es el llamado Booster, una sección equipada con 24.000 superchips GH200 fabricados en Estados Unidos por Nvidia. Cada uno combina una CPU Grace con una GPU H200, una configuración orientada a maximizar el rendimiento en tareas paralelizables y modelos de inteligencia artificial. Esos aceleradores antecedieron a los superchips Grace Blackwell que Nvidia utiliza en sus sistemas de racks más recientes para IA.

La partición de SiPearl no reemplazará al Booster ni pretende competir directamente con él en potencia bruta, sino complementar sus capacidades con procesamiento basado en CPU. El diseño responde a que numerosas cargas de trabajo de computación científica no se adaptan bien a las GPU, ya sea por su estructura, sus necesidades de memoria o la forma en que acceden a los datos. La incorporación representa un paso hacia una mayor soberanía tecnológica europea, aunque el corazón del rendimiento de escala exa de Júpiter continúa dependiendo de Nvidia.

La información pública sobre la configuración de la partición de CPU no es completamente uniforme. EuroHPC describe actualmente una configuración con 424 procesadores AMD Turin de 128 núcleos, mientras que los reportes sobre la integración de Rhea1 proyectan una nueva partición de 1.300 nodos y 2.600 procesadores. Por tanto, esas cifras deben entenderse como la configuración prevista para la incorporación de SiPearl, no necesariamente como una descripción única de todo el hardware de CPU instalado en Júpiter.

Rhea1 se basa en los diseños de núcleos Neoverse V1 de Arm, una arquitectura que ya no representa la generación más reciente disponible para este tipo de procesadores. Incluso las CPU Grace utilizadas en el Booster emplean núcleos Neoverse V2, más nuevos que los incorporados en el chip francés. Sin embargo, la antigüedad relativa del diseño no elimina su relevancia estratégica, porque SiPearl lo desarrolló específicamente para computación de alto rendimiento y aplicaciones científicas.

El procesador reúne 61.000 millones de transistores y cuenta con 80 núcleos, una configuración pensada para atender tareas que requieren mucha capacidad de memoria y un acceso sostenido a grandes volúmenes de información. En varios aspectos, su enfoque recuerda al de las CPU Fujitsu A64FX utilizadas por el superordenador japonés Fugaku. A principios de 2020, Fugaku llegó al primer lugar del TOP500 y mostró que una arquitectura centrada en el ancho de banda podía ser especialmente competitiva en determinadas mediciones.

Memoria y cargas científicas

Cada Rhea1 incorpora cuatro paquetes de memoria HBM2e que suman 64 GB y ofrecen un ancho de banda de 1,8 TB por segundo. Además, el procesador dispone de cuatro canales de memoria DDR5, lo que amplía las opciones para manejar distintos tipos de cargas y conjuntos de datos. Esta combinación busca equilibrar capacidad, velocidad de acceso y flexibilidad en aplicaciones científicas que no dependen únicamente del número máximo de operaciones por segundo.

En la computación de alto rendimiento, una relación elevada entre ancho de banda de memoria y FLOPS puede ser determinante para ciertas aplicaciones. Los programas que manipulan grandes matrices, simulaciones o extensos volúmenes de datos pueden quedar limitados por la velocidad con la que reciben información, incluso cuando el procesador dispone de muchos núcleos. Por esa razón, equipos como Fugaku han logrado históricamente resultados sólidos en la prueba HPCG del TOP500 en relación con su posición en la prueba HPL, que suele recibir mayor atención.

Thomas Lippert, director del Centro de Supercomputación de Jülich, afirmó que el elevado ancho de banda de Rhea1 resulta especialmente adecuado para aplicaciones que requieren un acceso eficiente a grandes cantidades de datos. En un comunicado, sostuvo que incorporar esta tecnología europea de procesadores en Júpiter representa un paso importante para poner esas capacidades a disposición de la comunidad científica. La declaración vincula el componente técnico con el objetivo institucional de ampliar las alternativas disponibles para investigadores europeos.

La integración también tiene una dimensión de independencia industrial, pero no significa que Europa haya dejado de utilizar hardware extranjero en sus sistemas más avanzados. Júpiter combina aceleradores de Nvidia con procesadores de SiPearl, una mezcla que permite aprovechar el rendimiento de las GPU sin renunciar a una plataforma europea para las tareas que necesitan CPU. El resultado es un sistema heterogéneo, donde la soberanía se construye mediante una mayor participación local y no mediante el aislamiento completo de proveedores internacionales.

Capacidad prevista y próximos proyectos

Cuando termine la instalación prevista, la nueva partición de CPU de Júpiter tendrá 1.300 nodos que reunirán 2.600 procesadores Rhea1. Las estimaciones sitúan la producción total de esa sección en 5 petaFLOPS, una cifra pequeña frente a la capacidad del Booster, pero suficiente para darle un papel específico dentro del conjunto. Su valor no dependerá solamente del rendimiento agregado, sino de la posibilidad de ejecutar aplicaciones que perderían eficiencia al trasladarse a aceleradores gráficos.

Anders Dam Jensen, director ejecutivo de EuroHPC JU, calificó la entrega como un punto de inflexión para la Unión Europea. Según afirmó, el logro demuestra lo que Europa puede alcanzar al reunir investigación, industria e infraestructura de alcance mundial para construir un ecosistema de computación de alto rendimiento más sólido. Su comentario refleja la importancia política que el bloque atribuye a controlar una parte mayor de las tecnologías utilizadas en investigación, inteligencia artificial y simulación avanzada.

La estrategia de SiPearl no se limita a Júpiter, ya que la empresa también participa en los planes del superordenador Alice Recoque. Ese sistema tiene previsto utilizar procesadores Rhea2 de SiPearl en su partición de CPU y aceleradores MI430X de AMD en la sección destinada a GPU. La combinación sugiere que los futuros equipos europeos seguirán recurriendo a arquitecturas mixtas, con distintos fabricantes y tipos de procesadores según las necesidades de cada aplicación.

Para SiPearl, la entrega de Rhea1 representa la llegada a una infraestructura operativa de gran visibilidad después de un desarrollo prolongado. Para Bull y el Centro de Supercomputación de Jülich, la integración abre una nueva opción de procesamiento dentro de Júpiter, sin alterar el papel central de los aceleradores GH200. El desafío siguiente será demostrar en condiciones reales cuánto valor aportan esas CPU europeas a las cargas científicas y cuánto puede avanzar el continente en soberanía tecnológica sin sacrificar rendimiento.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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