Por Canuto  

Rosstat reconoció que sufrió ciberataques coordinados, aunque negó la extracción de 23 TB de información. Los grupos que reivindican la operación sostienen que entre los archivos habría cifras de bajas rusas en Ucrania, pero el volumen y el contenido de la supuesta filtración no han sido verificados de forma independiente.
***

  • Rosstat admitió ataques contra sus sistemas entre el 29 y el 31 de octubre, pero negó la filtración masiva que atribuyen los hackers.
  • Partisanos Cibernéticos Bielorrusos y Silent Crow aseguran haber obtenido hasta 23 TB de datos y difundieron un gráfico con presuntas bajas militares.
  • Los grupos también afirman que borraron sistemas de TI de la agencia; la información disponible no confirma de manera independiente el alcance del daño.


Hackers reclaman 23 TB de datos de Rosstat, que admite ciberataques y niega una filtración masiva

Un ataque reconocido y una filtración disputada

El Servicio Federal de Estadísticas del Estado de Rusia, conocido como Rosstat, reconoció que sus sistemas recibieron ciberataques coordinados entre el 29 y el 31 de octubre. La admisión confirma que la agencia sufrió ataques, pero no respalda por sí sola las afirmaciones de los grupos que aseguran haber extraído información a gran escala. Rosstat negó que se hubieran filtrado 23 terabytes, por lo que el volumen y el contenido del supuesto botín siguen en disputa.

Partisanos Cibernéticos Bielorrusos y Silent Crow reivindicaron la operación y aseguraron que obtuvieron 23 TB de datos. La cifra procede de los propios grupos y no confirma de manera independiente que hayan descargado ese volumen ni que los archivos estén completos o sean auténticos. The Moscow Times informó que los hackers reclamaban el robo de 23 TB; otro reporte recogió una afirmación de más de 10 TB, de modo que las cifras difundidas tampoco son uniformes.

La diferencia entre reconocer un ataque y confirmar una extracción es central para entender el episodio. Una intrusión puede afectar servicios o servidores sin demostrar que los atacantes accedieron a todos los archivos que dicen poseer; del mismo modo, una reclamación pública no prueba por sí sola que los documentos divulgados sean genuinos. En este caso, la versión oficial y la de los grupos coinciden en que hubo actividad contra la infraestructura, pero discrepan sobre sus consecuencias.

La agencia rusa produce información socioeconómica y demográfica para el Estado. Por eso, un ataque contra Rosstat no equivale automáticamente a una operación contra sistemas militares, aunque el acceso a datos oficiales podría tener importancia política si los documentos alegados fueran auténticos. La relevancia potencial del incidente depende de que se verifiquen los archivos y el alcance real del acceso no autorizado.

Las presuntas cifras de bajas militares

Uno de los elementos más sensibles de la reclamación es que el material extraído contendría datos sobre las pérdidas rusas durante la guerra en Ucrania, clasificados, según los hackers, como información “para uso oficial”. El borrador de la información original señala que Rosstat dejó de publicar estadísticas anuales sobre causas de muerte en 2024, un antecedente que vuelve especialmente delicada cualquier afirmación sobre registros internos de mortalidad. Sin embargo, la existencia de archivos con esas características no ha quedado confirmada de forma independiente.

Los grupos difundieron un gráfico que, según su interpretación, indicaría que entre 25.000 y 50.000 soldados rusos murieron cada mes durante los últimos dos años. La cifra más reciente que muestra el gráfico, correspondiente a octubre de 2026, se acerca a 50.000, de acuerdo con la información original del reporte. Esos números deben entenderse como una afirmación atribuida a los atacantes, no como un balance oficial o una estimación corroborada por Rosstat.

La información original también recoge que una publicación de los grupos llevaba fecha del 1 de noviembre de 2026, mientras que el gráfico abarca meses hasta octubre de ese año. Esa cronología forma parte de lo reportado sobre la divulgación y no resuelve por sí sola si los datos son auténticos. La negativa de Rosstat a reconocer una filtración y la falta de confirmación independiente obligan a distinguir entre los documentos que los hackers dicen tener y los hechos comprobados.

Si se validaran archivos internos con registros de mortalidad o bajas, el material podría aportar información que no aparece en las estadísticas públicas mencionadas por la fuente original. Pero el gráfico, por sí solo, no permite establecer cómo se calcularon las cifras, qué categorías incluye ni si se refiere exclusivamente a militares fallecidos. Sin esos detalles y sin una comprobación independiente, los valores mensuales no deben presentarse como un recuento confirmado de las pérdidas rusas.

Los sistemas que los atacantes dicen haber afectado

En una publicación, los Partisanos Cibernéticos Bielorrusos afirmaron que la operación borró infraestructura de TI, incluidos controladores de dominio, bases de datos, servidores, sistemas de virtualización y estaciones de trabajo. También enumeraron consolas de administración, VPN y herramientas de gestión documental entre los recursos que, según su relato, quedaron afectados. La descripción procede de los atacantes y no cuenta con una confirmación técnica detallada de Rosstat en la información disponible.

La lista difundida por el grupo también menciona sistemas identificados como STATEK, CSOD, Demografía, SED, ESSO, OFSN y StatRegister, además de sitios web y herramientas de vigilancia interna de empleados. Los nombres describen el alcance que los hackers atribuyen a la operación, pero no hay una evaluación técnica que permita determinar el estado de cada plataforma. Por ello, no es posible concluir a partir de esa enumeración que todos esos sistemas hayan quedado destruidos de manera permanente.

Los grupos afirmaron además que el sitio web de Rosstat fue desfigurado con mensajes y logotipos de hackers, y la información original indicó que seguía inaccesible al momento de su publicación. Swissinfo reportó que los atacantes afirmaron haber descargado información de sistemas de Rosstat. La falta de acceso a una página oficial puede ser consistente con una interrupción, pero no demuestra por sí misma que se hayan extraído 23 TB ni que todos los sistemas enumerados hayan sido borrados.

Los Partisanos Cibernéticos Bielorrusos prometieron divulgar más información confidencial después de examinar los archivos que dicen haber conseguido. Esa promesa deja abierto el curso de la historia, aunque cada nueva publicación requeriría verificar procedencia, contexto y autenticidad antes de tomarla como evidencia. Hasta que aparezca una comprobación independiente o una explicación técnica más completa, las cifras de bajas y el volumen reclamado continúan siendo alegaciones.

Antecedentes y aspectos pendientes

La información original señala que los mismos grupos reivindicaron ataques anteriores contra sistemas de TI de Aeroflot y contra una empresa estatal de bienes raíces, ambos en 2025. En el último caso, los atacantes habrían dicho que la compañía administraba dos mil millones de registros; esa cifra está atribuida a su reclamación y no constituye aquí una medida verificada de datos sustraídos. Estos antecedentes ayudan a contextualizar la actividad de los grupos, pero no prueban que la operación contra Rosstat haya alcanzado el mismo resultado.

El reporte original añade que ambos colectivos están designados como extremistas y prohibidos en Rusia. Esa condición describe su estatus dentro del país, pero no confirma las acusaciones técnicas que hacen sobre los sistemas de Rosstat ni permite evaluar la autenticidad de los documentos que dicen poseer. Separar el perfil de los grupos de las pruebas que presentan es esencial: la identidad de quien reclama una intrusión no sustituye la verificación de lo divulgado.

Por ahora, los hechos que pueden afirmarse con atribución son acotados: Rosstat reconoció ataques coordinados durante tres días y negó la filtración masiva, mientras los grupos aseguran que sustrajeron hasta 23 TB y afectaron numerosos sistemas. También circula un gráfico con estimaciones de bajas militares que no aparecen confirmadas por la agencia. La distancia entre estas versiones marca la principal incógnita del caso y limita cualquier conclusión firme sobre el contenido de los datos.

El siguiente elemento relevante será si los atacantes publican documentos que puedan contrastarse sin exponer información personal o comprometer a terceros, y si Rosstat ofrece detalles adicionales sobre el impacto técnico. Una muestra de archivos podría ayudar a evaluar las reclamaciones, aunque no probaría automáticamente el volumen total ni la integridad de la base supuestamente extraída. Mientras no haya verificaciones independientes, tanto la cifra de 23 TB como los presuntos balances mensuales deben mantenerse claramente atribuidos a quienes los difundieron.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín