Google acelera su transformación de buscador a asistente de inteligencia artificial mientras enfrenta a OpenAI y las críticas de editores que temen perder tráfico. La compañía defiende que sus funciones de IA todavía envían miles de millones de clics a la web, aunque estudios y experiencias de usuarios muestran un escenario más complejo.
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- Google rediseñó su cuadro de búsqueda para aceptar consultas más largas y entradas multimodales.
- La empresa afirma que el Modo IA y los Resúmenes AI generan miles de millones de clics semanales hacia sitios web.
- Las respuestas generadas por IA pueden reducir los clics y también cometer errores, mientras Google intenta alcanzar a ChatGPT.
🚨 Google transforma su búsqueda en un asistente de IA
Sus nuevas funciones buscan consultas más largas y respuestas multimodales.
La compañía asegura que aún envía miles de millones de clics a sitios web.
Sin embargo, estudios indican que el tráfico hacia la web abierta… pic.twitter.com/AD8KMEZofQ
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) July 21, 2026
Google está modificando la puerta de entrada a Internet en medio de una competencia cada vez más intensa con OpenAI y otros desarrolladores de inteligencia artificial. La compañía quiere conservar el hábito de buscar en Google, pero añadirle una experiencia más cercana a la conversación con un chatbot.
El cambio tiene implicaciones que van más allá de la tecnología de consumo. La forma en que Google distribuya respuestas, enlaces y anuncios puede alterar el tráfico de los medios, los modelos publicitarios y la manera en que los usuarios verifican información.
Google convierte la búsqueda en una experiencia de IA
En mayo, Google presentó su rediseño de búsqueda más importante en 25 años. El elemento central es un cuadro de búsqueda inteligente que se expande para consultas más extensas y acepta videos, imágenes y archivos.
La empresa busca conservar una interfaz familiar mientras incorpora capacidades que antes asociaban los usuarios con ChatGPT. La estrategia evita exigir una migración hacia una aplicación independiente de chatbot.
El analista de EMARKETER Nate Elliott describió este enfoque como la forma en que Google puede ganar en inteligencia artificial. Según su interpretación, la compañía debe convencer a los usuarios de que no necesitan acudir a otro servicio para obtener respuestas generadas por IA.
Elliott calificó el nuevo cuadro de búsqueda con una importancia de tres o cuatro sobre 10. Su valoración considera que Google lleva años incorporando funciones como las Visiones de IA y el Modo de IA, por lo que el rediseño sería evolutivo y no revolucionario.
El analista de EMARKETER Jacob Bourne otorgó a la actualización una valoración de siete sobre 10. Su argumento es que cualquier modificación de Google tiene un impacto desproporcionado debido a la posición central que el buscador ocupa en Internet.
Para Bourne, el rediseño acerca el Modo de IA a la experiencia estándar de un chatbot y ayuda a Google a competir. La empresa intenta fusionar búsqueda tradicional y conversación sin obligar a sus usuarios a cambiar de comportamiento.
El conflicto por los clics y la web abierta
La expansión de las respuestas directas acelera el avance de las búsquedas sin clics. En ese modelo, una persona obtiene la información en la página de resultados y no necesita abrir un sitio externo.
Elliott sostuvo que casi la mitad de las búsquedas de Google ya eran búsquedas sin clics antes de la llegada de las Visiones de IA. También señaló que más de una cuarta parte de las consultas todavía terminan en clics hacia páginas externas.
Google afirma que sus funciones de búsqueda con IA siguen conectando a los usuarios con la web. Nick Fox, jefe de búsqueda de la compañía, declaró que el Modo IA y los Resúmenes AI envían miles de millones de clics a sitios web cada semana.
Fox añadió que la Búsqueda de Google continúa enviando miles de millones de clics diarios a Internet en general. También aseguró que los usuarios emplean el buscador más que nunca.
La empresa ha mejorado la forma en que muestra enlaces dentro de sus respuestas generadas por IA. Entre los cambios mencionados figuran las fuentes preferidas, las historias destacadas en Resúmenes AI, las mejoras para recetas y otros ajustes destinados a facilitar el acceso a las páginas originales.
Sin embargo, Search Engine Roundtable destacó que algunos propietarios de sitios perciben menos tráfico procedente de Google que antes del lanzamiento de estas funciones. La publicación citó un estudio reciente que situó en 27,6% la proporción de clics de Google dirigidos a la web abierta.
El mismo análisis mencionó investigaciones del Pew Research Center y de terceros que apuntan a una reducción del tráfico, además de una previsión según la cual el tráfico de Google Search podría reducirse a la mitad para el tercer trimestre de 2027. Google rechaza esas conclusiones y sostiene que varios estudios emplean metodologías defectuosas o ejemplos aislados.
Precisión, usuarios y la carrera contra OpenAI
La utilidad de la búsqueda con IA también depende de la precisión de sus respuestas. Una experiencia publicada por Gizmodo mostró que el sistema entregó información incorrecta al intentar identificar líderes políticos llamados Andy.
La respuesta confundió a Andry Rajoelina, presidente de Madagascar, con una persona llamada Andrew o Andy. También afirmó que Andrew Holness, primer ministro de Jamaica, utilizaba el nombre Andy, aunque el artículo señaló que nunca lo ha hecho.
Además, el sistema mencionó a un supuesto Andy Clendennen como ministro principal de Montserrat. La publicación indicó que esa persona no aparece en registros de líderes de ese territorio y que, por tanto, el resultado parecía completamente inventado.
Después de insistir con nuevas consultas, el Modo IA reconoció el error y modificó su respuesta. El sistema se disculpó por proporcionar información incorrecta y concluyó que la respuesta real a la pregunta podía ser ninguna.
Google respondió que prueba rigurosamente la calidad de sus funciones de IA mediante muestras estadísticamente significativas de consultas representativas. Una portavoz afirmó que las respuestas son precisas la gran mayoría de las veces y que los errores sirven para orientar mejoras continuas.
La compañía también cuestionó un estudio según el cual 75% de las personas que utilizan el Modo IA permanecen dentro de esa experiencia en lugar de pasar a la web. Google sostuvo que las tareas eran forzadas y poco naturales, por lo que no representaban las consultas ni los comportamientos habituales.
La discusión ocurre mientras los usuarios escriben consultas cada vez más largas. Google señaló en mayo que ahora introducen tres veces más texto en sus búsquedas, con instrucciones que se parecen más a un prompt de inteligencia artificial que a una consulta breve con palabras clave.
Google busca una ventaja estructural frente a ChatGPT
ChatGPT conserva el liderazgo como chatbot de IA más popular, pero Google avanza con rapidez. Un pronóstico de EMARKETER publicado en marzo prevé que los chatbots de Google estarán a aproximadamente 1 millón de usuarios de ChatGPT para finales de 2026.
Ese mismo pronóstico estima que Google podría superar de manera decisiva a OpenAI a comienzos de 2027. La proyección depende de la suma de varias interfaces de IA distribuidas dentro del ecosistema de la compañía.
El Modo de IA integrado en los resultados de búsqueda registra actualmente 1.000 millones de usuarios mensuales, una cifra que potencialmente supera la base de Gemini por sí sola. Al deduplicar las distintas interfaces, Google obtiene una posición especialmente fuerte para ampliar la adopción de IA entre consumidores.
Elliott consideró que Google siempre tuvo posibilidades de ganar o, al menos, de mantenerse entre los dos principales competidores de la categoría. Su ventaja proviene de la distribución masiva, más que de una sola aplicación.
La empresa controla el principal motor de búsqueda del mundo, el navegador Chrome, el sistema operativo móvil Android y servicios de uso generalizado como Gmail. Ese alcance le permite presentar funciones de IA a personas que no instalaron deliberadamente un chatbot.
OpenAI pudo asumir riesgos y moverse con rapidez gracias a su condición de startup. Google, en cambio, puede apoyarse en una infraestructura de productos que ya forma parte de la vida digital cotidiana de millones de personas.
La ventaja de Google no elimina sus problemas. La compañía debe demostrar que puede ofrecer respuestas confiables, preservar enlaces útiles y evitar que la automatización debilite a los sitios que producen el contenido utilizado por sus sistemas.
Una web cada vez más producida y consumida por máquinas
El debate sobre los clics ocurre dentro de un ecosistema donde el tráfico automatizado ya tiene un peso considerable. Un informe de Cloudflare citado por Gizmodo afirmó que más de 50% del tráfico de Internet ahora no es humano.
La automatización no solo recopila información, también produce contenido. Otro estudio mencionado por la publicación encontró que más de 35% de los nuevos sitios web eran generados por IA.
Ese doble movimiento plantea una amenaza para el modelo económico de la web abierta. Si los usuarios visitan menos páginas y los sistemas automáticos consumen más contenido, los anuncios pueden sostener una proporción menor de los costos de producción periodística.
La preocupación afecta especialmente a los medios y creadores que dependen del tráfico de buscadores. Sus páginas pueden aparecer como fuente de una respuesta sin recibir una visita proporcional ni la oportunidad de construir una relación directa con el lector.
Google sostiene que la web no está muriendo y que el tráfico de búsqueda continúa siendo fuerte. La compañía también ha dicho que las afirmaciones contrarias suelen basarse en metodologías defectuosas, ejemplos aislados o cambios anteriores al lanzamiento de sus funciones de IA.
La falta de datos comparables mantiene abierta la disputa. Google desarrolló informes de rendimiento de IA en Search Console, pero excluyó los clics, porque todavía trabaja con los propietarios de sitios para determinar qué información resulta más útil para sus estrategias.
La tensión puede aumentar si Google oculta el rendimiento específico de sus respuestas generadas por IA frente al de las funciones tradicionales. Sin métricas detalladas, los editores tienen dificultades para saber qué parte de su tráfico proviene de cada formato.
El cambio de hábito que Google intenta consolidar
La búsqueda tradicional partía de una pregunta sencilla: si alguien había escrito sobre un tema, el usuario podía encontrar esa página y leerla. El nuevo modelo transforma esa intención en una instrucción directa para que un sistema lea varias fuentes y entregue una respuesta.
Ese cambio puede beneficiar a quienes buscan respuestas rápidas o necesitan combinar datos dispersos. También puede reducir la exposición a perspectivas diferentes, ya que el usuario recibe una síntesis elaborada por un sistema en lugar de navegar entre varias páginas.
Las Visiones de IA parecen priorizar respuestas concisas, incluso cuando esa brevedad aumenta el riesgo de errores. El Modo IA, por su formato conversacional, puede manejar mejor preguntas ambiguas y respuestas más largas.
Según la experiencia descrita por Gizmodo, los errores de una Visión de IA pueden empujar al usuario hacia una conversación más profunda en el Modo IA. La frustración inicial no siempre termina en una visita a un sitio externo.
La compañía también debe resolver la dificultad de verificar afirmaciones cuando la respuesta mezcla datos correctos con información falsa. Un enlace visible puede ayudar, pero no garantiza que el usuario revise la fuente ni detecte una interpretación equivocada.
Google apuesta a que la comodidad mantendrá a los usuarios dentro de su ecosistema. El resultado final dependerá de si logra combinar respuestas útiles con enlaces claros, métricas transparentes y suficiente precisión para que la confianza no se deteriore.
La carrera con OpenAI, por tanto, no se limita a decidir cuál chatbot responde mejor. También define quién controlará la distribución de información, qué sitios recibirán atención y si la web abierta conservará un modelo económico viable.
Imagen de Unsplash.
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.
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