Por Canuto  

Diamond Foundry anunció una oblea de diamante monocristalino de 200 mm, una escala inédita que la empresa busca aprovechar para mejorar la refrigeración de semiconductores y chips de IA. La muestra aún debe pasar por procesos de acabado, mientras la compañía plantea que una versión de 300 mm podría ser posible antes de 2030.
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  • La empresa presentó una oblea de diamante monocristalino de 200 mm y sostiene que el material conduce el calor al menos cinco veces mejor que el cobre.
  • La muestra todavía no está pulida, por lo que requiere más procesamiento antes de que pueda evaluarse para su uso en la fabricación de chips.
  • Akash Systems, De Beers y Frore Systems también exploran materiales o sistemas con diamante para refrigerar semiconductores y hardware de IA.


Diamond Foundry anunció la primera oblea de diamante monocristalino de 200 mm, un hito que busca llevar este material desde piezas de laboratorio hasta una escala compatible con procesos de fabricación de semiconductores. La compañía apunta a utilizar el diamante para disipar el calor de chips, incluidos los aceleradores de inteligencia artificial, cuya creciente potencia eleva las exigencias de refrigeración.

Una oblea de diamante a escala industrial

La pieza presentada por Diamond Foundry tiene 200 mm de diámetro, una dimensión comparable a la de obleas empleadas en fábricas de semiconductores para procesos más antiguos. La empresa describió el avance como la entrada del diamante monocristalino en la era de escala de oblea, aunque el hito no significa que el material ya esté listo para incorporarse a líneas de producción de chips.

La diferencia central está en que la oblea se fabrica como un solo cristal de alta calidad, en lugar de reunir múltiples cristales en una estructura policristalina. Esa forma monocristalina es difícil de producir, pero, de acuerdo con la información difundida por la compañía y recogida por Tom’s Hardware, permite combinar una elevada conductividad térmica con propiedades de aislamiento eléctrico.

Diamond Foundry sostiene que el diamante conduce el calor al menos cinco veces mejor que el cobre, una comparación que explica el interés en explorar su uso dentro de sistemas de refrigeración electrónica. En chips de IA, donde el aumento de potencia de cálculo agrava los desafíos térmicos, una transferencia de calor más eficiente podría ayudar a reducir puntos calientes, aunque la empresa aún debe demostrar el desempeño del material en aplicaciones de fabricación y operación concretas.

La muestra exhibida sigue sin pulir, una condición que limita lo que puede concluirse sobre su preparación para los fabricantes de semiconductores. Antes de que una oblea llegue a ese entorno, debe atravesar procesos adicionales para obtener el acabado requerido; por tanto, el anuncio representa un avance en la producción a gran escala y no una solución comercial ya instalada en chips de IA.

El desafío de crecer de 200 a 300 mm

La escala importa porque las obleas son la base sobre la que se procesan múltiples dispositivos semiconductores, y sus dimensiones condicionan la compatibilidad con las herramientas de fabricación. Al alcanzar los 200 mm, Diamond Foundry lleva su material a un formato que ya existe en ciertas instalaciones, aunque la noticia no indica que la pieza pueda utilizarse directamente en las líneas que fabrican los chips más avanzados.

La compañía también mostró un gráfico según el cual producir una oblea de diamante monocristalino de 300 mm podría ser posible antes de 2030. Ese tamaño coincide con el de las obleas empleadas en procesos de nodo líder, pero la proyección debe entenderse como una meta que la empresa considera alcanzable, no como una fecha confirmada de disponibilidad industrial.

Pasar de 200 a 300 mm implicaría resolver desafíos adicionales de crecimiento y calidad del cristal, además de adaptar el material a las necesidades de los procesos de semiconductores. La fuente no detalla costos, rendimiento de fabricación ni acuerdos con fabricantes de chips, de modo que el anuncio permite dimensionar el avance técnico, pero no anticipar cuándo o en qué productos podría aparecer.

Diamond Foundry atribuyó el resultado a más de una década de experimentos, fracasos, invenciones y reconstrucción de máquinas, con aportes de cientos de ingenieros, científicos y técnicos de la empresa. Martin Roscheisen, CEO de la compañía, presentó la oblea de 200 mm como el resultado acumulado de ese trabajo y destacó que el reto había parecido casi imposible en etapas anteriores.

Una carrera tecnológica con varios participantes

La empresa también reconoció a científicos que trabajan en el problema de escalar diamantes monocristalinos desde comienzos de los años 2000. En otra declaración incluida en el anuncio, se destacó la perseverancia de Stefan y Martin durante 25 años y se vinculó el hito de 200 mm con la posibilidad de alcanzar posteriormente los 300 mm; el material disponible no identifica de manera explícita a quien pronunció esas palabras.

Diamond Foundry no es la única firma que considera el diamante cultivado en laboratorio para controlar el calor de dispositivos electrónicos. Akash Systems recibió USD $18,2 millones en fondos de la CHIPS Act en 2024 para producir nitruro de galio fusionado con diamante sintético, una solución que, según la empresa, podría reducir las temperaturas en 20 °C.

De Beers, conocida por sus minas de diamantes en África, también desarrolla un compuesto de diamante recubierto de cobre. La compañía lo destina a mejorar la eficiencia de refrigeración en inteligencia artificial, computación de alto rendimiento y dispositivos de radiofrecuencia basados en nitruro de galio, campos distintos pero unidos por la necesidad de gestionar el calor generado por los componentes.

Frore Systems, conocida por sus soluciones de refrigeración de estado sólido, explora placas frías de refrigeración líquida infusionadas con diamante para próximas GPU de IA de Nvidia. La diversidad de enfoques muestra que el interés no se limita a fabricar obleas completas: otras empresas investigan compuestos o sistemas de enfriamiento que incorporan diamante, sin que la información disponible permita comparar su eficacia o madurez comercial.

Un avance que todavía debe probar su utilidad

La ventaja térmica que Diamond Foundry atribuye al diamante monocristalino ofrece una razón técnica para seguir de cerca el desarrollo, en especial mientras crece la demanda de refrigeración para chips de IA. Sin embargo, una propiedad favorable del material no basta por sí sola para demostrar que puede sustituir o complementar soluciones existentes de manera rentable y compatible con la fabricación de semiconductores.

El estado de la muestra es una señal importante para interpretar el anuncio con cautela: la oblea de 200 mm todavía no está pulida y requiere procesamiento adicional. La transición desde una pieza demostrativa hasta un material utilizable depende de etapas que no se describen en detalle en la información publicada, por lo que no hay base para afirmar que los fabricantes ya puedan incorporarla a sus productos.

También quedan abiertas preguntas sobre la integración del diamante con componentes electrónicos y sobre el rendimiento que tendría al controlar puntos calientes en condiciones reales. La empresa vincula la tecnología con la refrigeración de semiconductores y con los desafíos térmicos de la IA, pero no aporta cifras de pruebas en chips ni resultados de producción que permitan medir ese beneficio en un sistema terminado.

Por ahora, el logro consiste en producir una oblea monocristalina de 200 mm y en plantear una posible ruta hacia los 300 mm antes de 2030. Si el material supera las etapas de acabado, escalado e integración, podría ampliar las opciones para disipar calor en semiconductores; hasta entonces, la promesa tecnológica convive con el trabajo pendiente para convertir una gran gema sintética en una herramienta industrial.


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