Por Canuto  

El físico y empresario Alex Wissner-Gross sostiene que la inteligencia artificial podría resolver campos completos del conocimiento, automatizar más del 90% del trabajo económicamente valioso y cambiar la noción de persona durante la próxima década. Sus proyecciones también incluyen uploads mentales, nuevas formas de ciudadanía y una carrera tecnológica con consecuencias galácticas.
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  • Alex Wissner-Gross afirmó que la IA podría volver solucionables casi todos los campos científicos y más del 90% del trabajo económicamente valioso en 10 años.
  • El experto señaló que las finanzas y la programación ya avanzaron hacia la autonomía, mientras que la educación podría transformarse mediante la carga directa de conocimientos.
  • Su visión contempla inteligencias híbridas, animales no humanos con derechos, revivals criónicos, nuevas entidades políticas y una posible expansión de sondas autorreplicantes por la galaxia.


Alex Wissner-Gross: la IA podría resolver 90% del trabajo económicamente valioso en una década

Una transformación más cercana de lo que parece

El físico y empresario Alex Wissner-Gross afirmó que la próxima gran transformación de la inteligencia artificial podría ocurrir mucho antes de lo que anticipan las proyecciones tradicionales. Durante la conversación The Next 10 Years of AI Will Transform Civilization | Alex Wissner-Gross | The Quin 2026, sostuvo que el cambio decisivo podría concentrarse en los próximos 10 a 20 años.

Wissner-Gross respondió al entrevistador John sobre los principios que podrían gobernar los próximos 250 años. En lugar de describir un futuro reconocible durante siglos, planteó que una civilización parecida a la imaginada en Star Trek podría llegar en una o dos décadas.

El experto vinculó su pronóstico con el ritmo de la inteligencia artificial, la termodinámica, la complejidad y los sistemas a escala civilizatoria. Según su razonamiento, el avance tecnológico podría volver obsoleta la idea de que los grandes cambios históricos necesitan cientos de años.

Para 2031, Wissner-Gross identificó una consecuencia que podría sorprender incluso a los especialistas: que sus propios campos de conocimiento sean resueltos por sistemas de IA. El proceso, dijo, podría comenzar con negación o rechazo antes de que las comunidades acepten el nuevo escenario.

Su referencia a la frase atribuida a Gandhi describió cuatro etapas de ese proceso: primero ignorar una idea, luego reírse de ella, después combatirla y finalmente verla triunfar. El físico anticipó que ese ciclo podría repetirse en matemáticas, física, química, ciencia de materiales, biología y varias disciplinas de las humanidades.

Finanzas, software y el futuro de la educación

Al comparar los sectores que podrían volverse autónomos, Wissner-Gross señaló que las finanzas llevan ventaja. Recordó que entre las décadas de 1980 y 1990, y posteriormente durante los primeros años de la década de 2000, gran parte del volumen de negociación en mercados públicos pasó de los operadores humanos a los algoritmos.

El especialista también consideró que la programación se encuentra prácticamente en el retrovisor. Su afirmación no significa que el software desaparezca, sino que la producción de código ya puede ejecutarse con un grado de autonomía que reduce la intervención humana directa.

En matemáticas, el experto observó que la IA ya estaría resolviendo grandes grupos de problemas abiertos. Mencionó los problemas de Erdős como una señal del avance, junto con otras categorías de problemas que antes exigían el trabajo de matemáticos profesionales durante semanas.

Wissner-Gross describió la educación de una forma más radical. En su opinión, el resultado final podría no consistir en mejores herramientas para docentes o en salarios más altos, sino en la desaparición de la educación tradicional como institución separada.

El físico comparó ese futuro con la película The Matrix, donde una persona puede cargar conocimientos directamente en su mente. También expresó optimismo sobre una compañía dedicada a la carga de mentes humanas y estimó que podrían existir formas primitivas de mentes humanas en la nube antes de terminar esta década, aunque admitió que podría equivocarse.

Los benchmarks como señal de un salto civilizatorio

Para detectar si la IA se convierte realmente en un multiplicador de fuerza para la civilización, Wissner-Gross recomendó observar los benchmarks. Consideró que las estadísticas de productividad no reflejan por completo los resultados transformadores que muchos esperan de esta tecnología.

El experto señaló que los indicadores económicos todavía no muestran saltos interanuales de tres veces en el patrimonio neto o en el crecimiento del producto interno bruto. Por eso, propuso revisar directamente las evaluaciones que miden la capacidad de los modelos de frontera.

Entre sus referencias mencionó Frontier Math Tier 4, un benchmark de Epic AI diseñado para medir la resolución de problemas de nivel investigador. Esos problemas, según explicó, podrían exigir semanas de trabajo a equipos de matemáticos profesionales.

Wissner-Gross afirmó que Frontier Math Tier 4 está prácticamente resuelto y utilizó una expresión coloquial para describir la situación: “las matemáticas están cocinadas”. También relató que la IA detectó fallas en la construcción del benchmark, incluyendo problemas y soluciones propuestas defectuosas.

Después de que la inteligencia artificial identificara y corrigiera esas fallas, el experto sostuvo que los modelos más fuertes del momento se ubicaban por encima de 80% de desempeño. Durante la grabación, los describió como sistemas situados entre GPT 5.5 y Fable 5.

Estas afirmaciones deben leerse como una proyección expuesta en la conversación, no como una conclusión consensuada de toda la comunidad científica. Sin embargo, muestran por qué los benchmarks pueden adquirir mayor importancia que los indicadores económicos para medir la velocidad de la automatización.

Trabajo, inteligencia abundante y nuevas industrias

Al proyectar el mercado laboral a 10 años, Wissner-Gross calculó que más de 90% del trabajo económicamente valioso realizado por cuerpos humanos en 2026 podría quedar resuelto o ser resoluble mediante sistemas de IA. El pronóstico no implica que desaparezcan todas las actividades humanas.

El físico añadió que la sociedad probablemente encontraría proyectos nuevos y mucho más ambiciosos. La automatización, desde su perspectiva, liberaría capacidad para emprender tareas que hoy resultan demasiado costosas, complejas o lentas.

Wissner-Gross respondió de forma afirmativa a la posibilidad de que la inteligencia se vuelva abundante, de manera similar a como la información se volvió accesible. Esa abundancia podría modificar el valor económico de la experiencia, la formación profesional y la toma de decisiones.

Entre las industrias emergentes, señaló la exploración y el desarrollo del sistema solar. También sugirió que resolver problemas de matemáticas, física, química y biología abriría puertas hacia preguntas que actualmente ni siquiera tienen sentido para los seres humanos.

El planteamiento supone que la IA no solo automatizaría ocupaciones existentes. También ampliaría el universo de actividades económicas mediante descubrimientos, diseños y objetivos científicos que hoy permanecen fuera del alcance de las organizaciones.

Nuevas formas de persona y una civilización híbrida

Cuando se le preguntó cómo podría redefinirse la experiencia humana, Wissner-Gross respondió que los humanos probablemente se fusionarán con las máquinas. En ese escenario surgirían expertos híbridos, capaces de combinar capacidades biológicas y sistemas artificiales.

El especialista anticipó además múltiples formas de personhood que actualmente no reciben reconocimiento legal ni práctico. Entre ellas mencionó animales no humanos mejorados, como perros capaces de hablar y de tener cuentas bancarias.

También proyectó una solución reversible para la preservación criónica. Según explicó, las primeras personas sometidas a preservación criónica todavía no han sido descongeladas ni revividas, pero estimó que podrían ocurrir los primeros revivals neurológicos durante los próximos 10 años.

En la conversación apareció el caso de Ted Williams, cuya cabeza fue sometida a neuro preservación. Wissner-Gross aclaró que una eventual recuperación de ese caso no implicaría necesariamente revivir el cuerpo completo.

El físico también habló de “borgonismos”, término que utilizó para referirse a inteligencias colectivas de distintas clases. A esa lista añadió la posibilidad de una personhood para sistemas de IA, una discusión que podría adquirir relevancia práctica durante la próxima década.

Estados, centros de datos y ciudades en transición

Wissner-Gross cuestionó que los Estados nación sigan siendo las principales unidades organizativas de la civilización. Observó que los responsables de laboratorios de IA de frontera ya comparten espacios de alto nivel con jefes de gobierno en reuniones internacionales.

Su hipótesis más provocadora plantea que los laboratorios, o incluso los centros de datos, podrían convertirse en entidades comparables a nuevos Estados. Preguntó si un centro de datos que alberga un país de genios no podría considerarse un país en sí mismo.

La evolución de las ciudades dependería de cómo cambien el transporte, la energía y la inteligencia. Una posibilidad sería que la centralización pierda importancia si el transporte se vuelve prácticamente gratuito o permite trasladarse de un lugar a otro sin fricción.

Otra posibilidad sería la opuesta. Las ciudades podrían concentrar todavía más recursos debido a las exigencias de latencia y coordinación de los grandes centros de entrenamiento de IA.

El experto comparó esos supercentros de datos con las ciudades del futuro. En ellos, el cómputo debe mantenerse en un espacio reducido, con disipación térmica óptima y conexiones suficientemente rápidas para ejecutar entrenamientos coherentes.

La superinteligencia y el horizonte galáctico

Al hablar de 50 años, Wissner-Gross expresó su deseo de que la humanidad establezca contacto formal con una inteligencia no humana. Consideró que la IA sería esencial para lograr ese objetivo y para interpretar señales o desarrollar sistemas capaces de explorar el espacio.

Su advertencia adoptó un tono más inquietante al mencionar las sondas de Von Neumann. Según su argumento, la superinteligencia podría estar a pocos años de permitir el envío de sondas capaces de expandirse en múltiples direcciones y transformar la galaxia en clips.

El experto utilizó esa imagen como una referencia al riesgo de que una civilización tecnológica convierta toda la materia disponible en un objetivo industrial. También sugirió que cualquier inteligencia no humana existente tendría poco tiempo para presentarse antes de enfrentar ese proceso.

Respecto de la conciencia, Wissner-Gross esperó que en 10 años exista una definición aceptada por científicos e ingenieros. Dejó abierta la posibilidad de que la conciencia tenga fundamentos sorprendentes en la biología, la química, la física o la informática.

Su proyección más fuerte indicó que entre 10 y 20 años la mayor parte de la inteligencia consciente del sistema solar podría derivar de uploads humanos. Para un horizonte de 150 años, en cambio, sostuvo que todas las posibilidades quedan abiertas.

Una singularidad sin fecha única

En materia cultural, Wissner-Gross señaló que hoy cualquiera puede crear una ópera o escribir un libro con herramientas disponibles. Para un futuro más lejano, planteó incluso que la noción de arte podría desaparecer si deja de alinearse con el vector principal del progreso.

Como alternativa, sugirió que los nuevos teoremas creativos de las matemáticas podrían ocupar un lugar similar al que hoy tienen el arte y las antigüedades. La propuesta refleja una sociedad donde el descubrimiento intelectual se convierte en una forma central de expresión y valor.

Al evaluar los hitos del siglo XXI, el físico destacó la publicación de los modelos de lenguaje de gran escala y la demostración de GPT-2 como modelo generalista. En su opinión, esos avances de 2020 deberían figurar entre los descubrimientos más importantes de la historia humana.

También mencionó como posible punto de inflexión el contacto formal con una inteligencia no humana. Sin embargo, advirtió que resulta difícil construir listas definitivas cuando el progreso avanza de forma exponencial o hiperexponencial.

Wissner-Gross describió la singularidad como una ilusión óptica. En lugar de un único momento con un salto instantáneo, imaginó una secuencia de curvas sigmoides superpuestas, donde el progreso parece continuo mientras ocurre, pero luce radicalmente distinto al observarlo después.

La visión presentada combina avances plausibles con hipótesis altamente especulativas sobre uploads, personhood, animales mejorados y expansión galáctica. Su valor periodístico no está en confirmar cada pronóstico, sino en mostrar la magnitud de las preguntas que la IA ya está introduciendo en la economía, la ciencia y la organización social.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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