Xona recaudó USD $250 millones con una valoración de USD $2.450 millones para ampliar Pulsar, su red privada de navegación satelital diseñada para operar junto al GPS. La empresa anunció que prevé lanzar seis satélites en octubre y espera iniciar un servicio beta en varios países a comienzos de 2027.
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- Future Ventures lideró la ronda Serie D, que eleva a más de USD $570 millones el financiamiento total de Xona desde 2019.
- La compañía afirma que Pulsar ofrece señales hasta 100 veces más potentes que las del GPS y puede alcanzar precisión centimétrica.
- Xona anunció que prevé lanzar seis satélites en octubre; cuatro respaldarían una prueba beta en varios países desde principios de 2027.
🛰️ Xona capta USD 250 millones para ampliar Pulsar, su red satelital de navegación.
La ronda valora la empresa en USD 2.450 millones. La señal busca complementar al GPS.
La compañía prevé lanzar seis satélites y abrir una beta en varios países a comienzos de 2027. pic.twitter.com/cFZetNu4Zg
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) October 22, 2026
Xona capta USD $250 millones para desafiar al GPS con su red satelital Pulsar
Una nueva ronda para ampliar la apuesta
Xona, una startup de California que desarrolla una red de navegación por satélite en órbita terrestre baja, recaudó USD $250 millones en una ronda Serie D. La operación valoró la compañía en USD $2.450 millones y fue liderada por Future Ventures, el fondo cofundado por Steve Jurvetson, según informó la empresa el jueves. La inversión llega apenas siete meses después de que Xona anunciara una Serie C de USD $170 millones.
Con esta nueva inyección, el financiamiento acumulado de Xona desde 2019 supera los USD $570 millones. Forbes informó que Future Ventures aportó USD $78,5 millones de la ronda, aunque la firma no había previsto volver al mercado tan pronto. Brian Manning, cofundador y director ejecutivo de Xona, explicó a ese medio que la empresa decidió buscar capital tras observar un aumento en la demanda.
«Empezamos el año con técnicamente un almacén vacío, y ahora tenemos una fábrica de satélites funcional», dijo Manning a Forbes. La frase resume el cambio operativo que atraviesa la compañía: además de diseñar una red orbital, ahora busca aumentar su capacidad para fabricar los equipos que necesita. Según el ejecutivo, la nueva captación no figuraba en los planes iniciales, pero el interés recibido alteró ese calendario.
La valoración y el tamaño de la ronda reflejan las expectativas de los inversores sobre una infraestructura que aspira a complementar un sistema ampliamente utilizado, no a reemplazarlo de inmediato. Xona presenta Pulsar como una red privada que trabajará junto al GPS, operado por el gobierno de Estados Unidos. La diferencia entre ambos modelos está en que Pulsar busca ofrecer una señal alternativa con mayor potencia y resistencia frente a interferencias, de acuerdo con las afirmaciones de la empresa.
Qué propone Pulsar frente al GPS
El GPS permite que dispositivos y sistemas determinen su ubicación a partir de señales satelitales, pero Xona sostiene que la dependencia de una infraestructura única deja expuestos a miles de millones de receptores a interferencias o suplantaciones de señal. La compañía señala que actualizar los sistemas gubernamentales puede resultar lento y costoso. Su propuesta no consiste en sustituir el GPS, sino en sumar una red comercial que funcione en paralelo y amplíe las opciones disponibles.
Xona afirma que las señales de Pulsar pueden ser hasta 100 veces más potentes que las del GPS y alcanzar una precisión de hasta un centímetro. También asegura que su red resiste el jamming, es decir, los intentos de bloquear una señal, y que puede llegar a receptores en interiores. Son prestaciones presentadas por la empresa, no resultados que deban interpretarse como una validación independiente para todos los dispositivos o entornos.
La compañía probó parte de su tecnología con Pulsar-0, un satélite lanzado el año pasado. Desde entonces, Xona dice haber realizado más de 500 transmisiones y haber demostrado una precisión mejor que dos centímetros, según una publicación de Manning en el blog corporativo. Por separado, StarNav informó de una demostración de posicionamiento instantáneo solo con señales de Pulsar, con resultados de 20 centímetros usando un receptor de esa compañía. Esos resultados corresponden a una prueba distinta y no confirman por sí solos la precisión centimétrica en todos los escenarios. Manning también sostuvo que los receptores comerciales existentes pueden captar la señal sin modificaciones de hardware, un punto que podría facilitar las pruebas con equipos ya disponibles.
El 3 de agosto, la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos autorizó a Xona a emitir señales de navegación Pulsar desde su constelación completa, de más de 250 satélites, según la empresa. La autorización permite avanzar con el despliegue previsto, aunque por sí sola no demuestra que Pulsar ya tenga cobertura comercial amplia ni que sus prestaciones estén disponibles para usuarios en general.
Seis satélites y un servicio beta en el horizonte
El 9 de octubre, Xona anunció que prevé lanzar seis satélites Pulsar durante este mes a bordo de la misión Bandwagon-5. La compañía indicó que cuatro respaldarían un programa beta en varios países, cuyo inicio espera para comienzos de 2027. El plan marca el paso desde las pruebas iniciales hacia una fase de servicio más amplia, aunque el anuncio no especifica qué países participarán ni el alcance previsto de esa primera etapa.
Los otros dos satélites tienen una función distinta: Xona los diseñó y construyó íntegramente en su propia fábrica de Burlingame, California, para probar el diseño de la constelación completa. Manning dijo que ese modelo de producción está pensado para llegar a un ritmo de varios satélites por semana. La meta apunta a convertir la capacidad fabril en una pieza central del despliegue, no solo en un apoyo para construir prototipos.
El avance también explica por qué la empresa busca capital antes de lo que había previsto, de acuerdo con las declaraciones de Manning sobre el aumento de la demanda y el paso de un almacén vacío a una fábrica operativa. La compañía planea usar los satélites construidos en su fábrica para probar el diseño mientras prepara la producción de más unidades. Xona no detalló en la información disponible cuántos satélites tendrá la constelación final ni cuándo completará su despliegue.
Steve Jurvetson, cofundador de Future Ventures, describió el progreso como una transición rápida desde una misión de validación hasta el despliegue de la base de una nueva red global de navegación. Jurvetson, integrante de larga trayectoria de la junta directiva de SpaceX, ha respaldado solo tres compañías espaciales: SpaceX, Planet y Xona. Forbes vinculó esas inversiones con tres grandes mercados satelitales: comunicaciones, imágenes de la Tierra y navegación.
Un sector satelital en expansión
La apuesta de Xona se desarrolla en medio de una expansión más amplia de la actividad satelital en órbita terrestre baja. Amazon lanzó este mes su satélite Leo número 1.000 para su red de banda ancha, un proyecto distinto al de navegación de Xona. La comparación muestra que empresas con objetivos diferentes están ampliando sus constelaciones y construyendo capacidad para operar servicios desde el espacio.
En Europa, Open Cosmos recaudó EUR €300 millones en septiembre para ampliar su fabricación de satélites. Ese financiamiento ofrece otro ejemplo del interés por escalar la producción dentro del sector, aunque la empresa y el uso de sus satélites no son equivalentes a Pulsar. En el caso de Xona, la fábrica de Burlingame y la meta de producir varias unidades por semana se relacionan directamente con la construcción de su red de navegación.
La información trimestral de SpaceX también mostró que su negocio de inteligencia artificial está superando a Starlink, según la nota de The Next Web. Ese dato añade otra dimensión a una industria espacial en la que las compañías combinan negocios y tecnologías diferentes, desde conectividad hasta navegación. No cambia el objetivo específico de Pulsar, pero ilustra que el sector ya no depende de una sola categoría de servicio satelital.
Para Xona, el próximo punto de referencia será convertir los lanzamientos y las pruebas en un servicio beta que funcione en varios países desde principios de 2027. La compañía cuenta con autorización para su constelación y afirma que sus receptores no requieren cambios de hardware, pero todavía debe demostrar cómo se comportará la red al ampliar su operación. La Serie D le aporta recursos para avanzar en ese proceso, mientras la promesa de una alternativa más resistente al jamming permanece, por ahora, como una prestación que Xona deberá respaldar con su despliegue.
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