Samson Mow sostiene que Bitcoin no debe adoptar firmas poscuánticas hasta que exista una amenaza práctica, mientras nuevos hallazgos sobre IA y criptografía reabren el debate sobre la seguridad futura de la red.
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- Samson Mow advierte que sustituir apresuradamente ECDSA y Schnorr podría exponer a Bitcoin frente a ataques de computación clásica.
- Investigaciones sobre AES y HAWK impulsaron nuevas discusiones sobre el papel potencial de la inteligencia artificial en la criptografía.
- Expertos destacan la importancia de la criptoagilidad para que Bitcoin pueda reemplazar algoritmos sin rediseñar toda su infraestructura.
Samson Mow advirtió que Bitcoin debe mantener su enfoque conservador ante la posibilidad futura de ataques cuánticos. El desarrollador considera que una transición apresurada hacia firmas poscuánticas podría crear riesgos antes de que exista una amenaza práctica.
La discusión gira alrededor de los mecanismos que protegen las transacciones de Bitcoin. Actualmente, la red utiliza firmas ECDSA y Schnorr, dos esquemas vinculados a la criptografía de curva elíptica y ampliamente integrados en su funcionamiento.
En una publicación fechada el 28 de julio de 2026, recordó que meses atrás había pedido prudencia frente al cambio hacia firmas poscuánticas. Su preocupación inicial era que una nueva solución introdujera vulnerabilidades frente a ataques clásicos.
“Hace unos meses, advertí en contra de mover apresuradamente Bitcoin a firmas PQ, para no introducir una vulnerabilidad a ataques clásicos. Ahora tenemos que preocuparnos de que la IA también los encuentre”, escribió Mow.
El comentario resume una tensión central para los desarrolladores de Bitcoin. La red debe prepararse para una tecnología capaz de romper ciertos sistemas criptográficos, pero también debe evitar reemplazar sus herramientas actuales por alternativas menos examinadas.
El riesgo de cambiar antes de tiempo
Mow, conocido defensor de Bitcoin y empresario cripto, explicó que sustituir rápidamente ECDSA y Schnorr por firmas poscuánticas podría debilitar Bitcoin frente a computadoras convencionales. Su advertencia apunta a un escenario paradójico: proteger la red contra máquinas cuánticas futuras y dejarla expuesta a atacantes tradicionales en el presente.
“Cambiar apresuradamente de ECDSA/Schnorr a firmas PQ puede hacer que Bitcoin sea vulnerable a ataques clásicos”, señaló. La frase plantea que una actualización de seguridad no debe evaluarse únicamente por la amenaza que intenta neutralizar.
El desarrollador resumió ese peligro con una expresión contundente: hacer que Bitcoin sea seguro contra computadoras cuánticas solo para que termine comprometido por computadoras normales. Para una red cuyo valor depende de la confianza en sus reglas, un error criptográfico tendría consecuencias especialmente delicadas.
Según Mow, el momento adecuado para adoptar firmas poscuánticas llegará cuando exista una amenaza clara y las computadoras cuánticas sean una realidad operativa. Hasta entonces, defendió un desarrollo lento, constante y conservador.
Su postura no equivale a negar la importancia de la investigación poscuántica. Más bien, propone separar la preparación técnica de la activación de un cambio irreversible o potencialmente riesgoso dentro del protocolo.
La inteligencia artificial entra en el debate
La preocupación adquirió una nueva dimensión después de que Mythos Preview identificara un ataque sustancialmente más rápido contra una versión de rondas reducidas del Estándar de Cifrado Avanzado, conocido como AES. El hallazgo no representa por sí mismo una amenaza inmediata para Bitcoin.
Los investigadores también informaron mejoras en un ataque conocido de recuperación de clave privada dirigido contra HAWK. Las mejoras reavivaron preguntas sobre la posibilidad de que sistemas de inteligencia artificial ayuden a encontrar debilidades en determinados esquemas criptográficos.
Anthropic indicó que ninguno de los dos descubrimientos constituye una amenaza inmediata. Sin embargo, los resultados ampliaron la conversación sobre cómo la IA podría modificar el análisis de seguridad de algoritmos que todavía se consideran candidatos para una era poscuántica.
El punto no es que la inteligencia artificial haya roto Bitcoin ni HAWK. La discusión se concentra en la velocidad con la que las herramientas automatizadas pueden explorar estructuras matemáticas, probar hipótesis y mejorar ataques conocidos.
Este cambio potencial complica la planificación tecnológica. Un esquema puede parecer sólido bajo los supuestos disponibles hoy, pero nuevas técnicas de análisis podrían cuestionar partes específicas de su diseño o de las condiciones en que se evaluó.
HAWK, las retículas y la superficie de ataque
Mow elogió el trabajo continuo de los criptógrafos de Blockstream y señaló que los esquemas basados en funciones hash tienen una superficie de ataque matemática menor que alternativas basadas en retículas como HAWK. La comparación se refiere a la amplitud de los supuestos que deben sostener la seguridad de cada construcción.
Charles Guillemet, director de tecnología de Ledger, matizó el alcance de los hallazgos relacionados con HAWK. A su juicio, la investigación afecta las nuevas suposiciones de seguridad de ese esquema, pero no debilita la criptografía basada en retículas en su conjunto.
Guillemet destacó que las suposiciones utilizadas por HAWK no han sido examinadas durante tanto tiempo como otras más establecidas. Mencionó como referencia a Dilithium, un esquema cuyos fundamentos han recibido un escrutinio más prolongado.
La distinción es relevante porque evita convertir un resultado específico en una condena general de toda una familia criptográfica. El hecho de que una técnica ataque ciertos supuestos de HAWK no implica que todas las soluciones basadas en retículas compartan automáticamente la misma debilidad.
Para Bitcoin, esta diferencia refuerza la necesidad de comparar diseños con criterios técnicos y no solo con titulares alarmantes. La seguridad futura dependerá de la calidad de las pruebas, del tiempo de revisión y de la capacidad para detectar problemas antes de activar un cambio en la red.
La importancia de la criptoagilidad
Los nuevos hallazgos también impulsaron una discusión más amplia sobre la criptoagilidad. Este concepto describe la capacidad de sustituir algoritmos criptográficos sin rediseñar por completo un sistema de software.
Guillemet sostuvo que la inteligencia artificial está transformando rápidamente el panorama de la ciberseguridad y podría modificar también el campo de la criptografía. Desde esa perspectiva, los sistemas deben prepararse no solo para una amenaza concreta, sino para cambios constantes en las técnicas de ataque.
La criptoagilidad tendría especial importancia para infraestructuras de larga duración. Una red como Bitcoin necesita preservar sus reglas durante décadas, pero también debe contar con mecanismos que permitan responder si un supuesto criptográfico pierde confiabilidad.
El desafío consiste en equilibrar flexibilidad y estabilidad. Cambiar algoritmos con demasiada facilidad puede introducir errores de implementación, mientras que diseñar un sistema incapaz de adaptarse puede dejarlo atrapado frente a una vulnerabilidad inesperada.
Guillemet expresó su expectativa de que Bitcoin incorpore esa capacidad de adaptación. Su planteamiento coincide parcialmente con la cautela de Mow: ambos enfoques reconocen la necesidad de prepararse, aunque difieren en el ritmo y en las condiciones que deberían activar una migración.
Qué está realmente en juego para Bitcoin
La computación cuántica preocupa porque, en teoría, podría amenazar ciertos sistemas de criptografía de clave pública utilizados para proteger activos digitales. No obstante, la información disponible en estas declaraciones no indica que exista actualmente una computadora cuántica capaz de atacar Bitcoin.
Por esa razón, Mow sitúa el cambio en un momento futuro definido por una amenaza práctica. Su argumento exige que la red no abandone sus esquemas actuales únicamente por anticipar una posibilidad tecnológica todavía no materializada.
Al mismo tiempo, esperar no significa ignorar la investigación. Los estudios sobre AES, HAWK y otras construcciones pueden ayudar a identificar qué alternativas ofrecen mejores garantías antes de que una migración sea necesaria.
La comunidad enfrenta así una decisión de gobernanza técnica, además de un problema criptográfico. Cualquier modificación debe considerar la seguridad matemática, la implementación del software, la coordinación entre participantes y los posibles efectos de una transición incompleta.
El debate seguirá abierto mientras avancen la inteligencia artificial y la computación cuántica. Por ahora, la principal coincidencia entre las advertencias y los matices de los especialistas es que Bitcoin necesita investigación rigurosa, revisión prolongada y una estrategia clara para adaptarse sin sacrificar su seguridad actual.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.
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