Por Hannah Pérez  

Bonos, acciones, propiedades, oro, crédito privado e incluso obras de arte pueden representarse ahora mediante tokens en una blockchain. Los llamados activos del mundo real o RWA están trasladando partes del sistema financiero tradicional hacia una infraestructura programable, global y potencialmente disponible las 24 horas.

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  • RWA significa real-world assets: activos financieros o físicos representados mediante tokens en blockchain.
  • La tokenización permite convertir derechos económicos sobre un activo en unidades digitales que pueden transferirse y programarse.
  • El mercado ya abarca deuda pública, crédito privado, fondos, materias primas, acciones y otros instrumentos.
  • RWA.xyz contabiliza actualmente unos USD $27.650 millones en valor de activos distribuidos directamente sobre blockchain, sin incluir stablecoins.

 


 

Comprar una casa, una acción de Apple y un bono del Tesoro de Estados Unidos son operaciones radicalmente diferentes. Cambian los intermediarios, los registros utilizados, los horarios, los plazos de liquidación y las reglas para transferir la propiedad.

Blockchain plantea una posibilidad diferente: que activos de todas esas categorías puedan compartir una nueva capa tecnológica. Es ahí donde aparecen los RWA, siglas para la frase en inglés real-world assets, o, en español, activos del mundo real.

La expresión puede resultar confusa porque no significa necesariamente meter físicamente una propiedad, una barra de oro o un bono dentro de Internet. Significa crear una representación digital en blockchain vinculada jurídicamente o económicamente a ese activo o a los derechos que produce. La idea parece sencilla. Sus consecuencias podrían ser mucho mayores.

¿Qué es exactamente un RWA?

Un RWA es, en términos generales, un activo existente fuera del ecosistema puramente cripto cuyo valor o derechos económicos se representan mediante un token.

Puede tratarse de un bono del Tesoro estadounidense, crédito concedido a una empresa, una participación en un fondo de inversión, oro almacenado en una bóveda o una propiedad inmobiliaria.

Coinbase incluye dentro de esta categoría activos como bonos, propiedades y materias primas.

El token funciona entonces como una representación digital del activo o de determinados derechos asociados con él. Aquí aparece una distinción fundamental: el token no es necesariamente el activo en sí mismo.

La relación depende de cómo esté estructurado jurídicamente cada producto. Un token puede representar propiedad directa, una participación en una entidad que posee el activo, el derecho a reclamarlo, una participación de un fondo o simplemente exposición económica a su precio.

Por eso dos productos que en una aplicación parecen prácticamente idénticos pueden otorgar derechos muy diferentes.

Entonces, ¿qué significa tokenizar?

Tokenizar consiste en representar derechos sobre un activo mediante tokens registrados en una blockchain.

Imaginemos un edificio valorado en USD $10 millones. Tradicionalmente, su propiedad podría estar en manos de una sociedad, y los inversionistas tendrían participaciones de esa empresa registradas mediante la infraestructura jurídica y financiera convencional.

Una estructura tokenizada podría representar determinados derechos económicos sobre esa propiedad mediante, por ejemplo, un millón de tokens. Cada token tendría entonces unas reglas determinadas: quién puede adquirirlo, cómo puede transferirse, qué porcentaje de los ingresos representa, cómo se distribuyen los pagos y qué sucede cuando el inmueble se vende.

La diferencia importante no es simplemente que ahora exista una ficha digital. La diferencia es que el activo se convierte en algo que el software puede entender y manipular.

Un contrato inteligente podría distribuir automáticamente ingresos entre los propietarios. Otro protocolo podría aceptar determinados tokens como garantía para un préstamo. Una plataforma podría verificar que solamente inversionistas autorizados participan en una operación. El activo financiero empieza a comportarse, en cierto sentido, como software.

De documentos y bases de datos a activos programables

Los mercados financieros llevan décadas digitalizándose. Hace mucho tiempo que comprar una acción no implica recibir un certificado de papel. Por eso sería incorrecto afirmar que blockchain inventó los activos digitales.

Lo verdaderamente novedoso de la tokenización está en otro lugar.

Los mercados tradicionales funcionan sobre una enorme colección de sistemas: bolsas, custodios, bancos, cámaras de compensación, agentes de transferencia y bases de datos que deben comunicarse entre sí para determinar quién posee qué y completar una operación. Blockchain propone que parte de ese registro y de esas transferencias pueda ocurrir dentro de una infraestructura compartida.

Eso abre la puerta a activos que pueden intercambiarse, liquidarse, utilizarse como garantía y conectarse con otras aplicaciones financieras utilizando la misma arquitectura tecnológica.

En lugar de tener una base de datos para las acciones, otra para los bonos y otra para los fondos, aparece la posibilidad de que instrumentos muy diferentes coexistan y se comuniquen sobre redes blockchain.

Un bono que se comporta como un token

Los bonos del Tesoro estadounidense se han convertido precisamente en uno de los primeros grandes laboratorios de esta idea.

Fondos y productos tokenizados permiten llevar a blockchain instrumentos respaldados por deuda gubernamental de corto plazo. Para un usuario de activos digitales, esto significa potencialmente poder mantener dentro de una infraestructura blockchain un activo que genera rendimiento proveniente de mercados tradicionales.

Uno de los ejemplos más importantes procede de la administradora de activos BlackRock. Su fondo tokenizado de bonos del Tesoro, BlackRock USD Institutional Digital Liquidity Fund (BUIDL), lanzado en la red Ethereum en colaboración con Securitize en el año 2024, se convirtió en el mayor fondo tokenizado del mundo, según la propia gestora.

El simbolismo es difícil de ignorar.

Blockchain pasó buena parte de su historia intentando construir un sistema financiero alternativo. Ahora una de las mayores gestoras de activos del planeta utiliza esa misma tecnología para representar instrumentos del sistema financiero tradicional.

¿Qué cambia realmente?

La tokenización promete varias mejoras. Una de ellas es la fraccionalización. Un activo que tradicionalmente exige grandes cantidades de capital puede dividirse en unidades económicas más pequeñas.

Otra es la programabilidad. Las reglas sobre transferencias, pagos o distribución de rendimientos pueden incorporarse al propio activo mediante contratos inteligentes. También existe la posibilidad de ampliar los horarios de negociación. Las blockchains no cierran los fines de semana ni esperan a que abra Nueva York.

Y quizás lo más importante sea la componibilidad: que un activo emitido para una finalidad pueda interactuar con otras aplicaciones. Un bono tokenizado podría, por ejemplo, utilizarse como colateral dentro de otro producto financiero sin abandonar necesariamente la infraestructura blockchain.

Todo ello podría reducir ciertas fricciones entre emisión, negociación, custodia y liquidación.

Pero conviene separar la promesa tecnológica de la realidad actual. Tokenizar un activo no crea automáticamente liquidez para él. Una investigación publicada en 2026 encontró diferencias sustanciales de actividad entre distintas categorías de RWA y advierte precisamente que representación en blockchain y liquidez son fenómenos diferentes.

¿Qué puede convertirse en un RWA?

En principio, la lista es enorme. Ya existen experimentos o mercados relacionados con deuda gubernamental, crédito privado, fondos monetarios, bienes raíces, acciones y materias primas.

Y los límites continúan expandiéndose. En China y Hong Kong, por ejemplo, empresas han explorado la tokenización de árboles de madera preciosa, té pu’er y otras mercancías, una señal de hasta dónde puede extenderse el concepto.

La pregunta tecnológica ya no parece ser únicamente qué puede tokenizarse, sino qué activos tiene sentido tokenizar. Ese cambio es importante.

¿Estamos ante un mercado enorme?

Depende de qué se mida.

RWA.xyz muestra actualmente aproximadamente USD $27.650 millones en valor distribuido de activos tokenizados y otros USD $299.410 millones correspondientes a stablecoins. La plataforma diferencia además entre activos distribuidos directamente entre inversionistas y un universo mucho mayor de activos “representados” en blockchain, por lo que distintas estimaciones del tamaño del mercado pueden arrojar cifras muy diferentes.

En cualquier caso, frente al tamaño de los mercados globales de bonos, acciones, bienes raíces y materias primas, la tokenización continúa siendo pequeña. Y precisamente ahí radica parte de la tesis.

No hace falta que todos los activos financieros terminen en blockchain para que el cambio sea considerable. Basta con que una parte relevante de la emisión, negociación, custodia o liquidación migre hacia esta infraestructura.

El puente que blockchain llevaba años buscando

Durante mucho tiempo, el debate sobre blockchain giró alrededor de Bitcoin, las criptomonedas y posteriormente las finanzas descentralizadas.

Los RWA plantean algo distinto. No intentan necesariamente reemplazar los activos financieros existentes. Intentan cambiar la infraestructura sobre la que esos activos funcionan.

Un bono sigue siendo un bono. Una participación en un fondo continúa siendo una participación en un fondo. Una acción tokenizada continúa estando sometida a las reglas aplicables a los valores.

La propia Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) ha insistido en esta distinción: los valores tokenizados siguen siendo valores. Pero el medio tecnológico utilizado para emitirlos, registrarlos, transferirlos o liquidarlos puede cambiar profundamente. Esa quizás sea la mejor forma de entender el fenómeno.

Bitcoin creó un activo financiero nativo de Internet. Los RWA plantean ahora una pregunta diferente: ¿qué ocurre cuando llevamos a Internet, de forma programable, los activos financieros que ya existían?

En 2026, mercados e instituciones apenas comienzan a descubrir la respuesta.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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