Familiares y víctimas de los ataques del 11 de septiembre presentaron una declaración de interés para reclamar parte de 127.271 BTC incautados por el Gobierno de EE.UU. a LuBian. La disputa gira en torno a los presuntos vínculos iraníes del pool y al origen diverso que las autoridades atribuyen a los fondos.
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- Los demandantes Chairnoff sostienen que cuentan con sentencias por más de USD $671.000.000 contra Irán por su papel en el patrocinio de los ataques del 11-S.
- Su declaración plantea que LuBian sería un agente o instrumento iraní, aunque el Gobierno estadounidense también describe la operación como una iniciativa minera china.
- Las autoridades afirman que los 127.271 BTC no provienen únicamente de LuBian: también incluyen fondos asociados con Chen Zhi y Prince Holding Group, además de transferencias desde exchanges.
🚨 Víctimas del 11-S reclaman parte de 127.271 BTC incautados a LuBian
Alegan vínculos iraníes y citan sentencias contra Irán por más de USD 671 millones.
EE.UU. afirma que los fondos también se vinculan con Chen Zhi, Prince Holding Group y exchanges. No hay decisión final… pic.twitter.com/vU6VyhQqgt
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) October 13, 2026
Víctimas y familiares de personas afectadas por los ataques terroristas del 11 de septiembre presentaron una declaración de interés sobre 127.271 BTC incautados por el Gobierno de Estados Unidos al pool minero LuBian. El documento sostiene que los reclamantes podrían tener derechos sobre esos fondos por las sentencias que mantienen contra Irán, aunque la solicitud no demuestra por sí misma que vayan a recibir los activos.
La controversia depende, en parte, de una afirmación sobre quién operaba LuBian y de qué fuentes proceden los bitcoins confiscados. Según informó Protos, los demandantes relacionan el pool con el Grupo de Desarrollo de Inversiones Irán y China, mientras que el Gobierno estadounidense lo ha descrito en distintos pasajes como una operación minera china.
El reclamo de los demandantes Chairnoff
El grupo identificado como los demandantes Chairnoff presentó una declaración de interés para sostener que tiene un reclamo sobre los 127.271 BTC incautados a LuBian. Sus integrantes afirman que, en conjunto, poseen sentencias por más de USD $671.000.000 en daños compensatorios contra la República Islámica de Irán, relacionadas con su papel en el patrocinio de los ataques del 11 de septiembre.
La cifra de esas sentencias aporta el fundamento económico que el grupo invoca, pero no equivale a una adjudicación de los bitcoins. Lo que plantea la declaración es que los fondos incautados podrían quedar comprendidos en sus reclamos contra Irán, una postura que deberá considerarse frente a las demás afirmaciones sobre la procedencia y los posibles titulares de los activos.
El argumento sobre LuBian se apoya en otra demanda que atribuye la operación al Grupo de Desarrollo de Inversiones Irán y China. A partir de esa alegación, la declaración sostiene que el pool sería «un agente o instrumento de Irán», una caracterización que los reclamantes utilizan para vincular los bitcoins con el Estado al que dirigen sus sentencias.
Es importante distinguir entre esa tesis y un hecho establecido: la información disponible describe lo que afirman los demandantes, no una determinación definitiva sobre el control de LuBian. La presentación de una declaración de interés tampoco resuelve quién recibirá los fondos, por lo que el vínculo alegado con Irán constituye una parte central de la disputa, no una conclusión ya confirmada.
LuBian, entre la minería china y los presuntos vínculos iraníes
La descripción de LuBian no se limita a una operación iraní. El Gobierno de Estados Unidos ha caracterizado al pool en varios lugares como una operación minera de BTC china, aunque también reconoce que tenía al menos una instalación en Irán, dos elementos que ayudan a explicar por qué las partes pueden presentar interpretaciones distintas sobre su conexión con ese país.
La existencia de una instalación iraní no demuestra por sí sola que el pool perteneciera al Estado iraní ni que todos sus ingresos tuvieran ese origen. Del mismo modo, que las autoridades lo describan como una operación china no elimina automáticamente la posibilidad de que los demandantes intenten establecer una relación con Irán mediante la entidad que, según otra demanda, lo habría operado.
En este caso, la atribución del control tiene consecuencias directas para la reclamación: los demandantes Chairnoff sostienen que el presunto vínculo iraní puede respaldar su pretensión sobre los bitcoins incautados. Sin embargo, la información divulgada no detalla qué evidencia concreta permitiría resolver esa atribución ni informa de una decisión que haya aceptado o rechazado la interpretación presentada por el grupo.
La controversia también muestra por qué la etiqueta «pool minero» no basta para explicar la composición de los activos bajo disputa. Aunque la minería forma parte del contexto de LuBian, la cifra total reclamada corresponde a fondos incautados por las autoridades, cuyo origen, según la propia descripción gubernamental, no se limita necesariamente a los ingresos producidos por esa actividad.
La procedencia de los fondos complica la disputa
El Gobierno estadounidense afirma que los 127.271 BTC no pertenecen exclusivamente a LuBian. Según esa versión, el conjunto también incluye fondos asociados con Chen Zhi y Prince Holding Group, además de transferencias realizadas desde exchanges centralizados, por lo que el total incautado reúne activos con vínculos que van más allá de la operación minera.
Ese señalamiento introduce una dificultad adicional para cualquier reclamo sobre el conjunto de los bitcoins: atribuir una relación de LuBian con Irán no necesariamente demuestra que cada activo incautado tenga el mismo origen o titular. La información disponible no desglosa las cantidades vinculadas a cada entidad ni precisa qué parte corresponde a minería, a Chen Zhi, a Prince Holding Group o a movimientos desde exchanges.
Los demandantes Chairnoff tampoco son los únicos que buscan una participación en esos fondos. El reporte indica que varios grupos de reclamantes, entre ellos otras víctimas de los ataques del 11 de septiembre, consideran que tienen derecho a los BTC por su condición de víctimas del terrorismo patrocinado por un Estado.
La presencia de varios grupos con reclamos sobre los mismos activos hace que la disputa no se reduzca a la pregunta de si LuBian tuvo vínculos iraníes. También importa establecer cómo se relacionan los fondos incautados con las entidades mencionadas y qué alcance puede tener cada pretensión, cuestiones que la información disponible todavía no da por resueltas.
Qué está en juego para los reclamos sobre BTC
La declaración de interés pone en el centro una tensión entre las sentencias que los demandantes dicen tener contra Irán y la identificación de los activos incautados por Estados Unidos. Para los reclamantes, probar que LuBian actuó como instrumento iraní podría reforzar el nexo que invocan, pero el Gobierno describe un panorama patrimonial más amplio y no atribuye todos los fondos a una sola operación.
En una actuación relacionada, DiarioBitcoin informó que una jueza federal rechazó nueve intentos de presuntas víctimas de fraude por impugnar el decomiso de los 127.271 BTC. Ese desarrollo se refiere a esos intentos de impugnación y no permite concluir, por sí solo, que la declaración de interés de los demandantes Chairnoff haya sido resuelta o que todos los reclamos sobre los fondos hayan terminado.
El monto de USD $671.000.000 en daños compensatorios y la cantidad de BTC reclamada corresponden a medidas distintas: una cifra se refiere a las sentencias contra Irán que citan los demandantes, y la otra a los activos incautados a LuBian. No debe interpretarse que la primera cifra establece automáticamente el valor de los bitcoins ni que los 127.271 BTC ya hayan sido asignados para satisfacer esas sentencias.
La cuestión inmediata consiste en determinar qué reclamos pueden sostenerse sobre los activos y cómo encajan las distintas alegaciones acerca de su procedencia. Con los datos publicados, no se conoce una resolución final sobre la declaración Chairnoff, sobre las pretensiones de los demás grupos ni sobre la distribución de los fondos entre eventuales reclamantes.
Por ahora, el caso reúne tres elementos que no deben confundirse: bitcoins incautados por el Gobierno estadounidense, afirmaciones sobre los vínculos de LuBian con Irán y China, y sentencias que las víctimas dicen tener contra la República Islámica. El desenlace dependerá de cómo se examinen esos reclamos y la composición de los activos, sin que la presentación de una declaración de interés garantice por sí sola el acceso a los BTC.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
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