Uzbekistán prueba HUMO, un token vinculado 1:1 al som y respaldado por bonos soberanos, con más de 20 comercios bajo supervisión regulatoria. El proyecto busca demostrar si una stablecoin vinculada a la moneda nacional puede servir para pagos cotidianos y, más adelante, para transacciones transfronterizas.
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- HUMO se prueba con más de 20 comercios dentro de un sandbox supervisado por la NAPP y el Banco Central de Uzbekistán.
- El token es emitido por Humo Digital y utiliza la infraestructura blockchain Mirasmanda, desarrollada por Asterium.
- La hoja de ruta del proyecto contemplaba su registro en 2025 y una posible cotización en Coinstore en abril de 2026.
🌐 Uzbekistán prueba HUMO, stablecoin vinculada al som
1:1 con la moneda nacional y respaldada por bonos soberanos.
Más de 20 comercios participan en un sandbox de la NAPP y el Banco Central.
Emitida por Humo Digital, busca pagos cotidianos y uso transfronterizo. pic.twitter.com/EGOEJ1M0R0
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) September 8, 2026
Uzbekistán puso a prueba HUMO, una stablecoin respaldada por bonos gubernamentales y vinculada uno a uno con el som, la moneda nacional. El piloto ya involucra a más de 20 comercios dentro de un sandbox regulatorio supervisado conjuntamente por la Agencia Nacional de Proyectos de Perspectiva, conocida como NAPP, y el Banco Central de Uzbekistán. La iniciativa intenta llevar un activo digital con respaldo en deuda pública a operaciones de la economía real, en lugar de limitarlo a una demostración técnica.
El diseño de HUMO busca diferenciarse de las stablecoins privadas cuyo valor depende de reservas compuestas por efectivo, papel comercial o bonos del Tesoro estadounidense. En este caso, el proyecto vincula el token con bonos soberanos uzbekos y fija su referencia en una relación de 1:1 con el som. La estructura pretende ofrecer un activo digital cuyo valor de referencia esté ligado a la moneda local y cuyos activos de respaldo sean títulos emitidos por el Estado.
Un piloto para probar pagos cotidianos
El sandbox regulatorio tendrá una duración prevista de tres años y permitirá observar el comportamiento de HUMO durante las distintas etapas de su ciclo operativo. Los comercios participantes ensayan la emisión, la circulación y la aceptación del token como medio de pago, una prueba más exigente que una simple emisión controlada en laboratorio. El objetivo consiste en comprobar si la infraestructura puede sostener transacciones comerciales dentro de un marco supervisado.
La participación de más de 20 comercios ofrece al proyecto un primer entorno de uso real, aunque todavía limitado frente a la escala de la economía uzbeka. En ese escenario, los reguladores pueden revisar cómo se distribuyen los tokens, cómo se liquidan las operaciones y qué ocurre cuando los usuarios emplean HUMO para comprar bienes o servicios. La experiencia también permitirá identificar obstáculos técnicos y operativos antes de una eventual expansión.
HUMO no se presenta como un activo diseñado para la especulación, sino como una representación digital del som con una función de pago. Su anclaje uno a uno pretende reducir la exposición a fluctuaciones propias de otros criptoactivos, mientras el respaldo en deuda soberana busca aportar una base para su valor. Sin embargo, la estabilidad efectiva dependerá de la estructura de custodia, la liquidez y la confianza que genere entre comercios y usuarios.
La prueba también muestra una estrategia de adopción gradual: primero se valida el uso nacional bajo vigilancia institucional y después se contempla una apertura hacia mercados externos. Esta secuencia permite a Uzbekistán evaluar el desempeño de HUMO antes de someterlo a la presión de una negociación abierta. El paso será especialmente relevante porque una stablecoin debe conservar su referencia incluso cuando compradores y vendedores operan con intereses distintos.
Emisores, infraestructura y red de pagos
Humo Digital, una subsidiaria del sistema nacional de pagos HUMO, actúa como emisora del token. La entidad forma parte de una infraestructura de pagos ya extendida en el país, pues el sistema HUMO ha emitido más de 35 millones de tarjetas y opera una red significativa de terminales de punto de venta en Uzbekistán. Esa base podría facilitar la conexión entre los pagos digitales existentes y el nuevo instrumento basado en blockchain.
Asterium aporta la infraestructura tecnológica mediante su blockchain Mirasmanda, que se encarga de la emisión, circulación y liquidación de los tokens. La división de responsabilidades separa la función institucional del emisor y la capa técnica que registra las operaciones. Para el piloto, esa arquitectura debe demostrar que puede procesar pagos de forma confiable sin perder la trazabilidad necesaria para la supervisión regulatoria.
La participación del Banco Central y de la NAPP sitúa el experimento dentro de un marco legal definido desde su inicio. Esa supervisión no elimina los riesgos del proyecto, pero permite que las autoridades observen directamente su funcionamiento y establezcan condiciones para cada etapa. También diferencia a HUMO de iniciativas que buscan operar primero y aclarar su situación regulatoria después.
El vínculo con la red de pagos HUMO puede ser una ventaja para la adopción, aunque no garantiza por sí mismo que los comercios prefieran el token frente a los métodos tradicionales. El valor práctico dependerá de la facilidad de uso, la rapidez de liquidación y la capacidad de convertir HUMO en som cuando sea necesario. En última instancia, la tecnología tendrá que resolver problemas concretos de pagos para justificar su incorporación a la actividad comercial.
Respaldo soberano y confianza en las stablecoins
Las stablecoins han enfrentado episodios que pusieron en duda la calidad de sus reservas y la capacidad de mantener sus anclajes. Tether ha respondido durante años a cuestionamientos sobre la composición de sus activos, mientras el colapso de TerraUSD en 2022 mostró las consecuencias de un modelo algorítmico que perdió su paridad. HUMO intenta ubicarse en una categoría distinta al relacionar su valor con bonos soberanos de Uzbekistán.
Ese respaldo no significa que el token carezca de riesgos. La solvencia y liquidez de los bonos, la forma en que se custodian y el mecanismo utilizado para convertirlos en valor disponible serán elementos determinantes para la confianza del mercado. La información disponible sobre el proyecto no detalla la composición exacta de las reservas ni el procedimiento aplicable ante una solicitud masiva de redención.
El anclaje al som también limita la promesa de HUMO: su objetivo no es ofrecer exposición al dólar ni funcionar como una moneda global independiente. El token representa digitalmente la moneda uzbeka, por lo que su utilidad internacional dependerá de la aceptación del som y de la infraestructura que conecte a los participantes de distintos países. Esa característica puede favorecer los pagos regionales, aunque también concentra la experiencia en una economía y una divisa específicas.
La supervisión pública puede aportar claridad regulatoria, pero también exige que el proyecto cumpla estándares de transparencia y rendición de cuentas. Para que la confianza se mantenga fuera del entorno piloto, los usuarios y los mercados necesitarán conocer cómo se emiten los tokens, qué activos los respaldan y cómo se resuelven las discrepancias. La etapa de prueba será, por tanto, una evaluación técnica y también institucional.
El registro y la posible cotización internacional
La hoja de ruta del proyecto contemplaba registrar HUMO en el Registro Unificado de Activos Digitales de la NAPP en julio de 2025 y buscar una cotización en el exchange Coinstore para abril de 2026. Esas fechas describen hitos previstos del proyecto, pero no permiten por sí solas confirmar que ambos procesos se hayan completado. La eventual cotización abriría el token a la negociación internacional y marcaría una transición desde el entorno regulado hacia un mercado con participantes externos.
Una cotización constituiría una prueba decisiva para el anclaje del token, porque los mercados abiertos pueden generar diferencias temporales entre el precio de negociación y el valor de referencia. Si HUMO conserva su paridad durante periodos de alta demanda o presión vendedora, el proyecto ganaría una señal de credibilidad. Si la pierde, las autoridades y el emisor tendrían que explicar qué mecanismos permiten recuperar el vínculo con el som.
La expansión internacional apunta especialmente a las transacciones dentro de la Comunidad de Estados Independientes, un bloque que incluye a Rusia, Kazajistán y otras exrepúblicas soviéticas. Uzbekistán plantea HUMO como una herramienta para hacer más eficiente la liquidación transfronteriza, aunque el piloto actual se concentra en pagos nacionales. El paso entre ambos usos requerirá resolver diferencias regulatorias, de liquidez y de aceptación entre los países involucrados.
El proyecto adopta una estructura de stablecoin en lugar de una moneda digital de banco central, lo que permite utilizar infraestructura blockchain del sector privado bajo supervisión estatal. Esa combinación distingue a HUMO de un sistema completamente operado por el banco central y deja a Humo Digital y Asterium responsabilidades centrales en la emisión y la tecnología. El resultado del sandbox determinará si la fórmula puede avanzar hacia un uso más amplio dentro y fuera de Uzbekistán.
Con HUMO, Uzbekistán intenta probar si los bonos soberanos, una red de pagos existente y una blockchain privada pueden integrarse en un instrumento estable para comercios. El éxito no dependerá únicamente de emitir el token, sino de mantener su valor, facilitar su uso y convencer a los mercados de que el respaldo funciona en condiciones reales.
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