Por Canuto  

Sudáfrica aclaró que las criptomonedas y stablecoins no son moneda de curso legal, mientras evalúa reglas para pagos digitales y busca evitar que stablecoins extranjeras debiliten al rand.
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  • El SARB y la FSCA señalaron el 2 de junio de 2026 que criptoactivos y stablecoins no califican como dinero ni fondos bajo la Ley del Sistema Nacional de Pagos.
  • Las autoridades temen que una adopción amplia afecte la eficiencia del sistema de pagos y genere riesgos sistémicos en el sector financiero.
  • Sudáfrica estudiará stablecoins vinculadas a la moneda local, pero ve con recelo las extranjeras por el riesgo de dolarización.


Sudáfrica volvió a trazar una línea clara frente al uso de criptomonedas y stablecoins en pagos nacionales. El Banco de la Reserva de Sudáfrica, conocido como SARB, y la Autoridad de Conducta del Sector Financiero, FSCA, aclararon que estos activos no son moneda de curso legal en el país.

La comunicación conjunta, fechada el 2 de junio de 2026, llega en un momento de mayor uso transaccional de activos digitales. Según informó Bitcoin News, los reguladores señalaron que los criptoactivos y las monedas estables no encajan en la definición de dinero bajo la Ley del Sistema Nacional de Pagos.

La postura también alcanza a las stablecoins, pese a que estos tokens suelen mantener paridad con activos como monedas fiduciarias. Para las autoridades, su uso como medio de pago todavía necesita un marco legal específico y un análisis de riesgos más profundo.

El mensaje tiene un objetivo concreto. Sudáfrica quiere evitar que stablecoins extranjeras ganen espacio en transacciones locales y terminen reduciendo la influencia del rand en la economía doméstica.

Criptoactivos fuera del curso legal

El punto central del comunicado es directo: las criptomonedas y stablecoins no son dinero ni fondos en Sudáfrica, según la legislación vigente. Por esa razón, tampoco tienen condición de moneda de curso legal para saldar pagos dentro del país.

Esta aclaración resulta relevante para comercios, usuarios, exchanges y proveedores de servicios financieros. Aunque una persona o empresa pueda aceptar criptomonedas de forma voluntaria, eso no convierte a esos activos en dinero reconocido por el Estado.

Los reguladores explicaron que ya desarrollan trabajo analítico para definir el tratamiento regulatorio de los criptoactivos usados con fines de pago. Esa evaluación busca responder a un mercado que ya no mira a las criptomonedas solo como instrumentos especulativos.

En Sudáfrica, como en otros mercados emergentes, los activos digitales empiezan a aparecer en pagos, remesas, ahorro informal y acceso a servicios financieros. Ese cambio obliga a las autoridades a revisar reglas diseñadas para un sistema de pagos más tradicional.

La discusión también toca un tema sensible para cualquier banco central: la transmisión de la política monetaria. Si una parte importante de los pagos se realiza con activos privados o monedas extranjeras tokenizadas, el banco central puede perder capacidad para influir en condiciones financieras locales.

El temor a la dolarización digital

La advertencia más fuerte del comunicado apunta a las stablecoins vinculadas a divisas extranjeras. El SARB no parece dispuesto a aprobarlas como instrumentos de pago para transacciones nacionales, debido al riesgo de sustitución de la moneda.

Ese proceso, conocido como dolarización, ocurre cuando consumidores y empresas abandonan la moneda local para usar otra que perciben como más estable. En una versión digital, ese desplazamiento podría acelerarse mediante billeteras móviles y stablecoins de fácil acceso.

Los reguladores sostienen que esa sustitución debilitaría la transmisión de la política monetaria. En términos simples, si los precios y pagos migran hacia un token vinculado al dólar, las decisiones sobre tasas y liquidez en rand pierden eficacia.

La preocupación no surge en el vacío. En varios países con inflación, controles cambiarios o monedas débiles, los usuarios recurren a stablecoins para proteger valor y mover dinero con menos fricción. Sudáfrica mira ese fenómeno con cautela.

El economista sudafricano Dawie Roodt, citado por la fuente, planteó que las leyes de control de cambios del país resultan incompatibles con los flujos de capital modernos. También advirtió que no modernizar esas reglas podría acelerar el abandono de la moneda local hacia alternativas digitales más estables.

La visión de los reguladores, sin embargo, enfatiza la estabilidad del sistema. Para ellos, una adopción generalizada de criptoactivos puede comprometer la eficiencia del Sistema Nacional de Pagos, conocido como NPS, y abrir riesgos sistémicos más amplios.

Una revisión legal para controlar nuevos instrumentos de pago

Sudáfrica no plantea simplemente prohibir toda innovación. El Gobierno busca ampliar el alcance regulatorio de la Ley del NPS para que el SARB pueda actuar sobre instrumentos de pago distintos del dinero tradicional.

El comunicado indica que la revisión legal incluirá disposiciones para permitir al SARB declarar y regular otros instrumentos de pago, como los criptoactivos. Ese poder quedaría sujeto a la discreción del banco central y a la existencia de motivos de peso.

La declaración oficial señala: “La revisión de la Ley del NPS incluirá disposiciones que permitirían al SARB, a su discreción, declarar y regular instrumentos de pago distintos del dinero, como los criptoactivos. Entre otros aspectos, esto otorgará al SARB la autoridad y la discrecionalidad, en caso de que surja un motivo de peso, para designar los criptoactivos como instrumentos de pago para las transacciones nacionales”.

Esa redacción deja abierta una puerta regulatoria. El banco central no reconoce hoy a los criptoactivos como dinero, pero quiere contar con herramientas legales si el mercado evoluciona hacia un uso masivo en pagos.

El enfoque será distinto para los criptoactivos sin respaldo y para las stablecoins. El SARB no prevé regular los activos sin respaldo como instrumentos de pago, según el reporte, pero considera que las stablecoins tienen ciertas características del dinero digital.

La diferencia importa. Bitcoin y otros activos volátiles pueden funcionar como reserva especulativa o instrumento de inversión, pero las stablecoins buscan mantener un valor estable. Esa estabilidad relativa las vuelve más viables para pagos cotidianos.

Stablecoins locales bajo análisis

El Grupo de Trabajo Intergubernamental sobre Tecnología Financiera, conocido como IFWG, analizará casos de uso de monedas estables vinculadas a la moneda local. Ese estudio servirá para definir una respuesta normativa y regulatoria adecuada más adelante en 2026.

La mención a stablecoins denominadas en moneda local sugiere una estrategia de control. Sudáfrica podría permitir instrumentos digitales que faciliten pagos, siempre que no sustituyan al rand por una divisa extranjera.

Para usuarios y empresas cripto, esta distinción será clave. Una stablecoin local podría integrarse al ecosistema financiero nacional con supervisión del banco central, mientras que una stablecoin extranjera enfrentaría barreras más fuertes en pagos domésticos.

La medida también refleja una tensión global. Los gobiernos quieren aprovechar la eficiencia de blockchain y pagos programables, pero no quieren ceder soberanía monetaria a emisores privados o activos ligados a monedas extranjeras.

En el caso sudafricano, el debate combina innovación financiera, controles cambiarios, estabilidad del sistema y competencia monetaria. La decisión final todavía no está tomada, pero el mensaje regulatorio ya marca el rumbo.

Por ahora, las criptomonedas y stablecoins siguen fuera del estatus de moneda de curso legal en Sudáfrica. El próximo capítulo llegará cuando el IFWG avance con su análisis sobre stablecoins locales y el SARB defina cómo usará sus futuras facultades bajo la revisión de la Ley del NPS.


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