El secretario del Tesoro, Scott Bessent, pidió al Senado aprobar la Clarity Act y utilizó una cita de Satoshi Nakamoto para advertir sobre el riesgo de que la industria cripto abandone Estados Unidos.
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- Scott Bessent acusó a los demócratas del Senado de retrasar la votación por motivos políticos.
- La propuesta dividiría la supervisión de los activos digitales entre la SEC y la CFTC.
- Las disposiciones éticas sobre funcionarios federales y Donald Trump mantienen incierto el futuro del proyecto.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, pidió al Senado aprobar la Clarity Act. El funcionario sostuvo que la falta de reglas claras amenaza el liderazgo estadounidense en los activos digitales.
Bessent también acusó a los demócratas del Senado de retrasar la votación por razones políticas. Su intervención llegó mientras el proyecto enfrenta obstáculos relacionados con las disposiciones éticas y el limitado calendario legislativo de 2026.
Una advertencia sobre el liderazgo estadounidense
En una extensa publicación pública difundida el día de hoy, reseñada por The Block, Bessent afirmó que la Cámara de Representantes aprobó la Clarity Act hace más de un año. Desde entonces, los equipos del Comité de Banca y del Comité de Agricultura del Senado han negociado revisiones bipartidistas.
El secretario aseguró que esos equipos dedicaron “miles de horas” a revisar el texto. Según su descripción, los republicanos cuentan ahora con un proyecto preparado para someterlo a votación.
Bessent calificó de decepcionante, aunque no sorprendente, que los demócratas del Senado opten por la política antes de una posible victoria legislativa para el liderazgo estadounidense. A su juicio, la demora amenaza con expulsar a una industria del país en lugar de regularla.
El funcionario planteó una pregunta sobre la trayectoria histórica del Congreso. Dijo que no encuentra otro caso en el que los legisladores hayan tenido que elegir entre regular inteligentemente una industria o sacarla de Estados Unidos.
“El excepcionalismo americano solía ser un objetivo bipartidista”, escribió Bessent. También expresó dudas serias sobre el futuro de esa idea si la Clarity Act fracasa.
La advertencia refleja una disputa más amplia sobre el lugar de Estados Unidos en la economía digital. Para los defensores del proyecto, la incertidumbre regulatoria puede impulsar a empresas, desarrolladores y capitales hacia otros mercados.
Defensa de las protecciones y del desarrollo descentralizado
Bessent rechazó las críticas que describen la propuesta como insuficiente en materia de protección al consumidor. También negó que el texto carezca de salvaguardias adecuadas contra las finanzas ilícitas.
El secretario destacó los Títulos II y III de la iniciativa. Según su argumento, esas secciones ampliarían de manera significativa las obligaciones de cumplimiento para los intermediarios de activos digitales.
La propuesta acercaría esas obligaciones a los estándares aplicados a las instituciones financieras tradicionales. Bessent presentó ese cambio como una forma de fortalecer la supervisión sin impedir el desarrollo del mercado cripto.
Otro punto defendido por el secretario fue la Blockchain Regulatory Certainty Act. Esta disposición busca proteger a los desarrolladores de software descentralizado frente a ciertos requisitos de registro establecidos por la Ley de Secreto Bancario.
Bessent afirmó que la medida codifica la política vigente del Departamento del Tesoro. Esa política establece que los desarrolladores de software descentralizado no están sujetos a los requisitos de registro de la Ley de Secreto Bancario.
El debate tiene importancia para proyectos que crean herramientas sin controlar directamente los fondos de sus usuarios. Sus defensores sostienen que imponerles obligaciones propias de intermediarios financieros podría dificultar la innovación y la publicación de código.
El funcionario añadió que la Orden Fraternal de la Policía, que anteriormente se oponía a esa medida, ahora respalda la disposición. La modificación representa un elemento político relevante dentro de la defensa pública del proyecto.
La disputa política alrededor del Senado
Bessent acusó a los demócratas del Senado de temer una reacción de la senadora Elizabeth Warren. El secretario se refirió al grupo que ella misma denomina su “ejército anti-cripto”.
Desde su perspectiva, la próxima votación definirá si Estados Unidos mantiene su posición como líder global en activos digitales. También determinará si la incertidumbre regulatoria obliga a la industria a trasladar sus operaciones al extranjero.
Bessent cerró su mensaje con una referencia directa a Satoshi Nakamoto, el creador seudónimo de Bitcoin. El secretario escribió: “América liderará o América no lo hará. No es más complicado que eso”.
Después citó una de las frases más conocidas atribuidas a Nakamoto: “Si no me crees o no lo entiendes, no tengo tiempo para tratar de convencerte, lo siento”. La mención vinculó el debate legislativo con la identidad política y tecnológica de Bitcoin.
La Clarity Act establecería un marco federal para los mercados de activos digitales en Estados Unidos. Si el Congreso la aprueba y el presidente la convierte en ley, la propuesta legalizaría de manera efectiva la mayoría de las actividades relacionadas con criptomonedas en el país.
El proyecto dividiría la supervisión entre la Comisión de Bolsa y Valores, conocida como SEC, y la Comisión de Negociación de Futuros de Productos Básicos, conocida como CFTC. La mayoría de los activos digitales quedaría, en términos generales, bajo la jurisdicción de la CFTC.
Las disposiciones éticas complican el avance
La propuesta se convirtió en una de las principales prioridades legislativas de la industria cripto en Washington. Sin embargo, una actualización publicada por los republicanos del Senado en mayo introdujo disposiciones éticas que generaron controversia.
El nuevo lenguaje prohibiría al presidente y a otros funcionarios federales emitir o patrocinar activos digitales mientras ocupen sus cargos. La medida busca establecer límites a la participación directa de altos funcionarios en negocios relacionados con criptomonedas.
Las disposiciones se diseñaron especialmente para restringir la actividad empresarial del presidente Donald Trump. De acuerdo con divulgaciones recientes citadas por la fuente, las empresas cripto de Trump generaron más de USD $1.200 millones únicamente durante 2025.
Los demócratas cuestionaron la propuesta porque las restricciones expirarían en 2029. También señalaron que la aplicación quedaría exclusivamente en manos del Departamento de Justicia.
Otra crítica apunta al alcance familiar de la medida. El lenguaje no incluiría a los hijos de los funcionarios, una omisión que los opositores consideran insuficiente para prevenir posibles conflictos de interés.
La disputa ética cambió el centro de gravedad de la negociación. El debate ya no se limita a definir qué agencia supervisará los activos digitales, sino que también aborda quién puede beneficiarse políticamente de ese mercado.
La diferencia entre ambos bloques complica la construcción de un acuerdo bipartidista. Cualquier modificación puede afectar el respaldo de legisladores que apoyan un marco regulatorio, pero exigen límites más estrictos para los funcionarios públicos.
Un calendario legislativo cada vez más estrecho
El camino de la Clarity Act continúa siendo incierto. El líder de la mayoría del Senado, John Thune, dijo recientemente que no espera que la cámara apruebe el proyecto antes del receso de agosto.
Thune vinculó esa previsión con las negociaciones todavía abiertas sobre las disposiciones éticas. Mientras los legisladores no resuelvan ese punto, el texto podría permanecer fuera de la agenda definitiva del Senado.
El receso de agosto se convirtió en una fecha límite crítica para la industria. Los observadores consideran que cualquier legislación aprobada después de ese momento enfrentaría un calendario más complicado.
La razón está relacionada con el desplazamiento de la atención del Congreso hacia las elecciones de medio término. La proximidad del proceso electoral puede reducir el espacio político disponible para una iniciativa compleja y controvertida.
Una demora prolongada también mantendría la incertidumbre para los participantes del mercado. Empresas, intermediarios y desarrolladores seguirían operando sin un marco federal integral que delimite con claridad las competencias de la SEC y la CFTC.
Para Bessent, ese escenario aumentaría el riesgo de que Estados Unidos pierda inversiones y talento frente a otras jurisdicciones. Sus críticos, en cambio, sostienen que la urgencia legislativa no debe debilitar las protecciones al consumidor ni las reglas contra conflictos de interés.
La votación, si finalmente ocurre, tendrá consecuencias que superan la disputa partidista inmediata. El resultado puede definir la arquitectura regulatoria de los activos digitales en Estados Unidos y el margen de acción de sus principales agencias financieras.
Hasta que el Senado resuelva las diferencias, la Clarity Act permanecerá en una zona de riesgo. El llamado de Bessent, reforzado con una cita de Satoshi Nakamoto, muestra la presión que enfrenta el Congreso para actuar antes de que el calendario político cierre la ventana legislativa.
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