El Parlamento del Reino Unido se prepara para debatir una reforma que podría prohibir por completo las donaciones electorales en criptomonedas, incluso cuando los fondos sean convertidos a dinero fiduciario. La iniciativa busca cerrar vacíos legales vinculados con memecoins, aportes anónimos y posibles influencias extranjeras en la política.
***
- El nuevo proyecto de ley electoral podría convertir la moratoria recomendada en una prohibición total de donaciones con criptoactivos.
- Una propuesta busca incluir a exchanges, plataformas de pago y fondos generados por criptomonedas para impedir vías indirectas de financiamiento.
- El caso de una donación de GBP 4 millones a Reform UK volvió a poner bajo escrutinio la relación entre riqueza cripto y política británica.
🇬🇧⚖️ Reino Unido evalúa prohibir las donaciones políticas en criptomonedas.
La propuesta abarcaría transferencias directas, exchanges, conversiones a libras y memecoins.
El Parlamento la debatirá tras el receso de verano. Una donación de £4 millones a Reform UK está bajo… pic.twitter.com/KisC8CNsmZ
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) September 4, 2026
El Parlamento del Reino Unido se prepara para abordar nuevamente el uso de Bitcoin (BTC) y criptomonedas en el financiamiento electoral después del receso de verano.
El Gobierno estudia incorporar una prohibición dentro del Representation of the People Bill, una iniciativa que también endurecería los controles sobre las donaciones políticas y ampliaría las facultades de la Comisión Electoral. De acuerdo con la información publicada por Bitcoin.com, la propuesta podría transformar la moratoria recomendada meses atrás en una restricción permanente y de mayor alcance.
El debate ocurre mientras los legisladores intentan determinar si una donación en criptoactivos puede ocultar el origen real del dinero, facilitar aportes anónimos o abrir una vía para la influencia extranjera. La discusión no se limita a quien transfiere directamente BTC u otro token a un partido, sino que también considera operaciones en las que un activo digital pasa por una plataforma, se convierte a dinero fiduciario y termina en las cuentas de una organización política.
De la moratoria a una prohibición completa
La revisión de Rycroft, un análisis independiente sobre cómo contrarrestar la influencia financiera extranjera y la interferencia en la política del Reino Unido, recomendó en abril establecer una moratoria sobre las donaciones electorales realizadas con criptoactivos. El documento planteó que esa pausa solo debería levantarse cuando el Parlamento y la Comisión Electoral tuvieran certeza de que las normas aplicables ofrecían controles eficaces. Su recomendación, por tanto, funcionaba como una medida preventiva sujeta a una futura evaluación regulatoria.
El Gobierno británico anunció posteriormente la prohibición de las donaciones cripto bajo el Gobierno laborista de Keir Starmer, aunque los detalles jurídicos todavía deben definirse durante el trámite legislativo. La información de origen señala que la medida se aplicaría de forma retroactiva una vez formalizada dentro del proyecto de ley, un aspecto que podría determinar cómo se revisan operaciones efectuadas antes de la aprobación definitiva. Por ahora, distintas enmiendas compiten por establecer el alcance exacto de la restricción.
Una de las propuestas fue presentada por Angela Rayner, del Partido Laborista, y busca modificar el Political Parties, Elections and Referendums Act 2000 para impedir que los partidos políticos registrados reciban donaciones en criptoactivos. La redacción sigue la regla general planteada por el Gobierno, pero su alcance podría concentrarse en las transferencias directas y dejar fuera mecanismos utilizados para convertir o canalizar los fondos. Esa limitación es precisamente el centro de las críticas de organizaciones especializadas en anticorrupción.
Tim Picton, asesor senior de incidencia de Spotlight on Corruption, afirmó que la enmienda de Rayner “no va lo suficientemente lejos para prever y abordar posibles vacíos legales enormes”. Según su señalamiento, la iniciativa no contempla de manera explícita a los exchanges de criptomonedas ni a las memecoins, por lo que una organización podría intentar estructurar una donación indirecta sin entregar formalmente un token al partido. La preocupación refleja la dificultad de aplicar categorías legales tradicionales a activos que pueden cambiar de forma y de valor en cuestión de minutos.
Exchanges, memecoins e influencia extranjera
Una segunda enmienda, presentada por Liam Byrne, propone una fórmula más amplia para cubrir el uso de exchanges de criptomonedas y plataformas de pago como intermediarios. El mecanismo que busca impedir consiste en recibir y procesar pagos en criptoactivos, convertirlos posteriormente a dinero fiduciario y entregar el resultado a partidos políticos, candidatos o campañas de terceros. La operación podría parecer una donación convencional al final del proceso, aunque su origen estaría vinculado con fondos digitales.
La propuesta de Byrne pretende que los partidos, los beneficiarios regulados, incluidos los grupos de campaña de terceros, y los candidatos no acepten donaciones en criptoactivos ni recursos provenientes de fondos generados por estos activos. El texto menciona específicamente a las memecoins, una categoría de tokens cuyo valor suele estar muy condicionado por la atención pública y la actividad especulativa. Para los promotores de la reforma, incluir esas fuentes resulta necesario porque una prohibición limitada a transferencias directas podría dejar abierta una ruta alternativa.
Picton también expresó preocupación por la posibilidad de que surgiera en el Reino Unido un equivalente del token asociado con Donald Trump, utilizado, según sus palabras, “como una herramienta clave de recaudación de fondos por el entonces presidente”. El riesgo identificado no se refiere únicamente al monto de una contribución, sino a la posibilidad de que actores extranjeros compren influencia política mediante activos negociables y obtengan acceso privilegiado a la administración. Bajo esa lógica, una memecoin podría funcionar simultáneamente como instrumento especulativo, vehículo de recaudación y señal pública de respaldo político.
El planteamiento coloca a los legisladores ante un problema que combina tecnología, financiamiento electoral y seguridad institucional. Una norma que solo prohíba entregar criptomonedas a un partido podría ser insuficiente si el mismo dinero puede pasar por un exchange, transformarse en libras y llegar al beneficiario sin una referencia evidente al activo original. En cambio, una prohibición que abarque todos los fondos generados por criptoactivos tendría que precisar cómo se identifica ese origen y qué obligaciones recaen sobre partidos, candidatos, plataformas y donantes.
El caso de Reform UK bajo escrutinio
Las donaciones políticas en criptomonedas han ganado visibilidad en el Reino Unido a medida que algunos empresarios y millonarios enriquecidos en el sector comenzaron a participar en la vida pública. Uno de los casos mencionados involucra a Ben Delo, cofundador y exdirectivo de BitMEX, quien fue condenado por establecer controles laxos contra el lavado de dinero y posteriormente recibió un perdón del entonces presidente Donald Trump. La información divulgada recientemente lo identifica como donante de GBP 4 millones a Reform UK.
La contribución, sin embargo, fue registrada como una operación realizada en efectivo y no como una transferencia directa en criptomonedas. Esa clasificación es relevante para el debate, porque muestra que el origen de la riqueza del donante y la forma legal en que se reporta una contribución pueden ser dos asuntos distintos. También deja abierta la discusión sobre si una futura norma debería concentrarse en el medio de pago, en la procedencia de los fondos o en ambos elementos.
Reform UK ya había quedado relacionado con otras controversias sobre donaciones cripto, lo que convirtió al partido en uno de los focos de atención dentro de la discusión parlamentaria. El caso de Delo no demuestra por sí mismo que la donación de GBP 4 millones haya infringido una prohibición que todavía no se formaliza, pero sí ilustra por qué los legisladores buscan reglas más precisas. La trazabilidad financiera, la admisibilidad del donante y la transparencia sobre el origen de los recursos aparecen como preocupaciones conectadas.
Para los defensores de controles más estrictos, la experiencia demuestra que una definición demasiado estrecha puede permitir que una donación vinculada con criptoactivos sea presentada como dinero convencional. Para quienes deberán cumplir la futura norma, en cambio, la amplitud de la propuesta podría generar obligaciones complejas cuando los fondos de un donante mezclen ganancias de criptomonedas con ingresos provenientes de otras actividades. El resultado dependerá de cómo el proyecto establezca las responsabilidades de verificación y el alcance de cualquier aplicación retroactiva.
Qué se definirá en las próximas semanas
El Representation of the People Bill todavía debe avanzar en el proceso parlamentario antes de que pueda conocerse la redacción final de las restricciones. Las propuestas de Rayner y Byrne representan dos enfoques distintos: uno se concentra en impedir las donaciones directas en criptoactivos, mientras el otro intenta bloquear también las rutas indirectas mediante exchanges, plataformas de pago y conversiones a dinero fiduciario. La diferencia entre ambos modelos determinará si la ley cubre solo el activo entregado o también la fuente económica que lo originó.
La Comisión Electoral tendría un papel central si la reforma amplía sus facultades, especialmente en la supervisión de partidos, candidatos y campañas de terceros. Aun así, la información disponible no establece cuáles serían las sanciones, los procedimientos de investigación ni los criterios técnicos para rastrear fondos que hayan pasado por varias billeteras o plataformas. Esos detalles serán decisivos para saber si la prohibición puede aplicarse de manera uniforme y verificable.
La revisión de Rycroft había condicionado el levantamiento de la moratoria a la existencia de una regulación considerada efectiva por el Parlamento y la Comisión Electoral. La nueva iniciativa parece inclinarse por eliminar esa futura excepción y prohibir las donaciones relacionadas con criptoactivos de manera más permanente, aunque su forma definitiva aún está pendiente de discusión. El cambio refleja una mayor cautela frente a instrumentos que pueden facilitar transferencias transfronterizas y dificultar la identificación del beneficiario final.
La naturaleza y el alcance del tratamiento de las donaciones políticas en criptomonedas se definirán durante las próximas semanas. Hasta entonces, el Reino Unido mantendrá abierto un debate que no solo afecta a los partidos, sino también a las plataformas que procesan pagos y a los donantes cuya riqueza proviene del mercado digital.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.
ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.
Suscríbete a nuestro boletín
Artículos Relacionados
Asia
Corea del Sur evalúa enviar activos navales a Ormuz por presión de EE.UU.
Criptomonedas
Empresas cripto presionan a la SEC para acelerar las revisiones de ETF
Binance
Binance pone cuatro tokens bajo vigilancia y retira 14 de Alpha
Estados Unidos