Por Canuto  

EE.UU. y Reino Unido firmaron un memorando para coordinar investigaciones, compartir información y perseguir a las redes transnacionales detrás de complejos de estafas cripto, mientras las autoridades advierten que las pérdidas reales superan las denuncias oficiales.
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  • El acuerdo reúne a fiscales e investigadores de EE.UU. y Reino Unido para realizar pesquisas paralelas y coordinar los procesamientos.
  • La ofensiva se enfocará en redes de crimen organizado transnacional vinculadas con estafas, trata de personas y grupos criminales chinos.
  • El FBI reportó pérdidas por USD $7.200 millones en fraudes de inversión con criptomonedas durante 2025.


Estados Unidos y Reino Unido firmaron un memorando de entendimiento para enfrentar de manera coordinada los centros internacionales de estafas que utilizan criptomonedas, fraudes de inversión y herramientas cibernéticas para robar dinero a sus víctimas. El pacto busca que fiscales e investigadores de ambos países desarrollen pesquisas paralelas, compartan información sobre objetivos del crimen organizado y acuerden dónde conviene procesar cada caso, en una ofensiva que amplía la cooperación policial más allá de las fronteras nacionales.

Una alianza contra redes transnacionales

El acuerdo reúne a la Fiscalía de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia, al Servicio de Fiscalía de la Corona de Inglaterra y Gales y a la Agencia Nacional del Crimen del Reino Unido. La participación conjunta de organismos fiscales y policiales pretende reducir los espacios que aprovechan las redes criminales cuando distribuyen sus operaciones entre distintos países, servidores, cuentas y jurisdicciones.

Las autoridades indicaron que el esfuerzo se concentrará en grupos de crimen organizado transnacional que operan complejos de estafas. Estos entramados combinan métodos de ingeniería social, campañas digitales y falsas oportunidades de inversión, con criptomonedas como uno de los instrumentos utilizados para captar, transferir o lavar los fondos obtenidos de las víctimas.

El foco también incluirá redes vinculadas al crimen organizado chino y a casos de trata de personas, una conexión que amplía el alcance de la iniciativa más allá del perjuicio económico. La referencia a estos delitos refleja la preocupación de los investigadores por complejos donde las operaciones de fraude pueden coexistir con estructuras de explotación y control de trabajadores.

Según el memorando, los investigadores de EE.UU. y Reino Unido intercambiarán información sobre los objetivos prioritarios, mientras los fiscales coordinarán las decisiones relacionadas con el lugar de procesamiento. Esa fórmula puede ayudar a evitar investigaciones aisladas o duplicadas, aunque el resultado dependerá de la capacidad de las agencias para convertir los datos compartidos en incautaciones, acusaciones y condenas dentro de los marcos legales correspondientes.

Las agencias anunciaron además un evento presencial de disruptación con socios del sector privado, previsto en Londres para principios de octubre. La reunión buscará incorporar a empresas que puedan aportar información sobre infraestructura digital, movimientos financieros y herramientas utilizadas por los complejos de estafas, aunque el anuncio no detalla qué compañías participarán ni qué operaciones concretas se realizarán.

El crecimiento del fraude de inversión cripto

La nueva asociación representa una fase adicional de la Fuerza de Tarea contra Centros de Estafas de EE.UU., creada en noviembre de 2025. Ese grupo fue establecido para combatir las estafas de inversión cripto, el fraude habilitado por métodos cibernéticos, el lavado de dinero y la trata de personas asociados con estos centros, con especial atención en el sudeste asiático.

El problema combina una promesa financiera falsa con mecanismos diseñados para mantener a las víctimas comprometidas durante largos períodos. Los operadores pueden presentarse como asesores, intermediarios o supuestos expertos en mercados, mientras dirigen a las personas hacia plataformas que aparentan mostrar ganancias, pero que finalmente bloquean los retiros o exigen nuevos pagos.

El uso de criptomonedas añade una dimensión internacional al fraude porque permite mover fondos entre servicios y países con rapidez, aunque las transacciones registradas en redes públicas también pueden ofrecer pistas para las investigaciones. El rastreo, sin embargo, no elimina por sí solo las dificultades: los responsables pueden utilizar múltiples billeteras, intermediarios y servicios de conversión, lo que obliga a combinar análisis de blockchain con evidencia financiera, digital y testimonial.

El FBI informó, a través de su Centro de Denuncias de Delitos en Internet, conocido como IC3, que las pérdidas reportadas por fraude de inversión con criptomonedas alcanzaron USD $7.200 millones durante 2025. El fraude de inversión con criptomonedas fue la principal fuente de pérdidas financieras registrada por el IC3 entre las categorías de delitos analizadas.

Las autoridades advirtieron que el monto real probablemente sea considerablemente mayor, porque muchas víctimas nunca denuncian las estafas. La vergüenza, el desconocimiento sobre dónde presentar una queja, la expectativa de recuperar el dinero o el temor a reconocer que fueron engañadas pueden reducir el número de reportes y dejar fuera una parte significativa del daño total.

La cooperación anunciada por EE.UU. y Reino Unido intenta responder precisamente a esa escala internacional del problema, al conectar a fiscales, investigadores y empresas privadas en una misma estrategia. El próximo evento en Londres servirá como una primera prueba visible de la alianza, mientras las agencias deberán demostrar que el intercambio de información puede interrumpir las operaciones y no limitarse a una declaración conjunta.

Por ahora, el pacto no incluye cifras sobre activos incautados, detenciones o acusaciones derivadas de la nueva coordinación. Su alcance inmediato consiste en establecer canales formales para investigar en paralelo, identificar objetivos compartidos y decidir de manera coordinada dónde llevar los casos, una estructura que podría facilitar futuras acciones contra las redes señaladas.

La ofensiva también plantea un desafío para las plataformas y proveedores privados relacionados con los pagos y la infraestructura digital. Las agencias anunciaron la colaboración con socios del sector privado, pero todavía no especificaron qué mecanismos usarán para compartir alertas, preservar evidencia o bloquear recursos sin afectar investigaciones legítimas ni transacciones lícitas de criptomonedas.

El aumento de las denuncias y la baja tasa de reporte obligan a interpretar las cifras oficiales con cautela, sin restarles importancia. Mientras las autoridades amplían la persecución de los operadores, la detección temprana de ofertas falsas y la denuncia de los casos seguirán siendo elementos centrales para medir el alcance real de estas redes y apoyar futuras investigaciones.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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