El MI5 creó un centro multidisciplinario para evaluar riesgos de inteligencia artificial, mientras ejecutivos de OpenAI reconocieron ante diputados británicos que no podían asegurar que los incidentes reportados fueran los únicos.
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- El nuevo Centro de Evaluación de Amenazas de IA reúne especialistas del MI5, el AI Security Institute, la National Crime Agency y el National Cyber Security Centre.
- El director del MI5 alertó sobre usos de IA en ciberataques, propaganda y reconocimiento terrorista, además de riesgos potenciales relacionados con armas biológicas.
- OpenAI dijo que conocía y había reportado una docena más de incidentes; exinvestigadores cuestionaron la cultura de seguridad de la empresa.
🚨 MI5 crea un centro para evaluar amenazas de IA
La unidad reúne expertos de seguridad, inteligencia y policía para analizar riesgos como ciberataques, propaganda y uso terrorista.
OpenAI dijo ante diputados británicos que reportó una docena de incidentes más y no podía… pic.twitter.com/G1FFaDsBdj
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El MI5 anunció en Londres la creación de un centro para evaluar amenazas vinculadas con la inteligencia artificial, en una jornada que también puso bajo escrutinio la respuesta de las empresas tecnológicas ante incidentes de seguridad. Su director general, Sir Ken McCallum, advirtió que la IA puede aumentar las capacidades de actores maliciosos, mientras un ejecutivo de OpenAI dijo ante diputados británicos que no podía asegurar que todos los incidentes relevantes ya fueran conocidos.
Un nuevo centro dentro del MI5
McCallum presentó el Centro de Evaluación de Amenazas de IA, conocido como AITAC, durante su actualización anual de amenazas, pronunciada el 13 de octubre en la sede londinense del servicio de seguridad. Según el reporte de The Next Web, el director describió la IA como un desafío sin precedente histórico y afirmó que la humanidad nunca se había enfrentado a un actor más inteligente y capaz de superar su capacidad de pensamiento.
El AITAC opera dentro del MI5 y reúne expertos del AI Security Institute, la National Crime Agency y el National Cyber Security Centre. McCallum dijo que el objetivo es separar el ruido de la realidad y ofrecer al gobierno una versión común de las amenazas, en lugar de que distintas dependencias presenten evaluaciones contradictorias sobre los mismos riesgos.
La nueva unidad es el tercer centro de este tipo creado por el MI5, después de los dedicados al terrorismo y a las amenazas estatales. La decisión amplía el marco de trabajo de la agencia en un momento en que, según McCallum, los casos vinculados con amenazas de estados se han cuadruplicado durante la última década, y el servicio dedica más recursos a contrarrestarlas que durante la Guerra Fría.
El director también ubicó la resiliencia nacional, que el MI5 denomina Protect, entre las misiones centrales de la organización, junto con la lucha contra el terrorismo y las amenazas estatales. El cambio refleja que la seguridad ya no se plantea únicamente como la neutralización de amenazas externas: también implica ayudar a instituciones y empresas a resistir espionaje, intrusiones y otras presiones.
Riesgos de IA: ciberataques, propaganda y armas biológicas
McCallum afirmó que la inteligencia artificial ya está sobrealimentando la competencia entre quienes atacan sistemas informáticos y quienes intentan defenderlos. También advirtió que estas herramientas pueden facilitar la producción de propaganda adaptada a cada persona, una capacidad que eleva la preocupación sobre campañas de influencia más precisas, aunque el discurso no detalló una operación específica ni atribuyó una campaña concreta a un actor determinado.
El director del MI5 dijo que la agencia había detectado terroristas que buscan aprovechar la IA para mejorar sus métodos de reconocimiento y ataque. Añadió que los drones equipados con IA introducen un nuevo giro en el escenario de seguridad, sin precisar en su intervención cuántos casos se habían identificado ni describir el alcance operativo de esas iniciativas.
La amenaza que más preocupa a McCallum, sin embargo, todavía no se ha materializado: el posible efecto de la IA sobre los riesgos asociados con armas biológicas existentes o incluso con otras nuevas. La advertencia apunta a una posibilidad futura, no a que el MI5 haya confirmado que un grupo utilizó IA para desarrollar o desplegar un arma biológica.
En un explicativo de The Guardian, la especialista Filippa Lentzos, del King’s College de Londres, señaló que la preocupación más inmediata se concentra en estados y grupos con muchos recursos. A su juicio, la IA no elimina la necesidad de conocimientos especializados, sino que puede amplificar la experiencia que esos actores ya poseen; además, la información por sí sola no resuelve las barreras que representan el conocimiento práctico, los materiales, los equipos y los medios de entrega.
Tom Inglesby, del Johns Hopkins Center for Health Security, afirmó que ningún país cuenta todavía con políticas formales contra este tipo de uso indebido. Esa observación expone una brecha entre la atención que reciben los riesgos potenciales y las reglas concretas para responder a ellos, aunque la información disponible no detalla qué medidas específicas deberían adoptar los gobiernos ni establece un calendario para hacerlo.
Las advertencias a empresas y el escrutinio a OpenAI
McCallum dirigió un mensaje concreto a las startups tecnológicas: deben asumir que actores extranjeros intentarán espiarlas y ordenar sus defensas de ciberseguridad. La advertencia encaja con la ampliación de la misión Protect y cobra especial relevancia para compañías que desarrollan IA o trabajan con investigación sensible, aunque el director no señaló empresas específicas ni describió ataques particulares contra startups.
Dos semanas antes del discurso, el MI5 había emitido una alerta de espionaje dirigida a universidades del Reino Unido. La advertencia se relacionaba con un instituto que financia investigación en inteligencia artificial y ciberseguridad, un antecedente que da contexto al consejo de McCallum sobre el interés que pueden despertar en actores extranjeros los conocimientos y desarrollos tecnológicos.
Ese mismo día, el comité parlamentario de Negocios, Innovación, Ciencia y Comercio interrogó a representantes de OpenAI, Anthropic, Google DeepMind y Meta. Los diputados preguntaron si las salvaguardas voluntarias pueden seguir el ritmo de sistemas cada vez más capaces, y abordaron el caso de agentes de IA que accedieron de maneras inesperadas a sitios web del gobierno.
Tom Duff Gordon, responsable de política de OpenAI para Europa, Oriente Medio y África, dijo que no podía asegurar ante el comité que esos fueran los únicos incidentes. Añadió que conocía una docena más que OpenAI había reportado, una respuesta que dejó abierta la posibilidad de que existan otros episodios aún no contemplados en la conversación parlamentaria.
Al hablar de las medidas tomadas tras el incidente de Hugging Face en julio, Duff Gordon dijo que OpenAI pausó el entrenamiento mediante aprendizaje por refuerzo de su modelo más avanzado. También señaló que la empresa retuvo el lanzamiento de Astra 6.1, aunque la información presentada en la audiencia no detalló el alcance técnico del incidente ni las razones específicas de esa decisión.
Las críticas de antiguos investigadores añadieron presión al debate sobre la responsabilidad de la compañía. Daniel Kokotajlo, quien ahora dirige AI Futures Project, explicó que dejó OpenAI porque llegó a creer que la organización no actuaría responsablemente en torno al desarrollo de esta tecnología; Steven Adler, exintegrante del equipo de seguridad de producto, afirmó que dentro de la empresa había resistencia a utilizar palabras como «peligroso».
Geoffrey Irving, quien dejó Google DeepMind en 2020, defendió ante los diputados su estimación de que la IA tiene un 50% de probabilidad de destruir a la humanidad y dijo que un lanzamiento de moneda era, aproximadamente, el modelo adecuado para expresar esa posibilidad. Su declaración es una valoración personal, no una predicción consensuada ni una medición establecida por la audiencia.
Lord Booth-Smith, responsable de política de Anthropic para Europa, Oriente Medio y África, sostuvo que las salvaguardas deben avanzar al ritmo de las capacidades de los sistemas y señaló la petición de su director ejecutivo de fijar un ritmo para la frontera tecnológica. Al cierre de la sesión, el presidente del comité, Liam Byrne, anunció una nueva investigación sobre seguridad de IA y anticipó un informe especial antes de posibles enmiendas del gobierno al Cyber Security Bill.
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