Por Canuto  

El legislador republicano John Moolenaar pidió al Pentágono considerar la inclusión de 58 universidades y 62 laboratorios chinos en una lista vinculada con la seguridad nacional. La propuesta también menciona 14 institutos de la Academia China de Ciencias. Pekín rechazó la iniciativa, mientras críticos alertan sobre posibles efectos en la cooperación científica y la innovación de EE.UU.
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  • John Moolenaar solicitó a Pete Hegseth ampliar la lista de la Sección 1286.
  • La petición menciona 58 universidades, 62 laboratorios y 14 institutos de la Academia China de Ciencias; no confirma que el Pentágono los haya incluido.
  • China condenó la propuesta y críticos advirtieron sobre posibles daños a la colaboración científica.

 


Una solicitud al Pentágono, no una inclusión confirmada

El presidente del Comité Selecto de la Cámara de Representantes sobre China, el republicano John Moolenaar, pidió a Pete Hegseth que el Pentágono considere agregar 58 universidades chinas y 62 laboratorios tecnológicos a la lista de la Sección 1286. La petición también recomienda incluir 14 institutos de la Academia China de Ciencias. Se trata de una solicitud legislativa: la información disponible no confirma que el Departamento de Defensa haya incorporado a los centros señalados.

La carta de Moolenaar lleva fecha del 1 de octubre y se hizo pública esa semana, según South China Morning Post. El comité afirmó haber identificado instituciones de la República Popular China con afiliaciones documentadas, acuerdos formales, relaciones de supervisión u otros vínculos significativos con la base industrial y de investigación en defensa del país.

Ese señalamiento es el fundamento que el comité ofrece para pedir una revisión, pero no equivale por sí solo a una determinación independiente sobre cada universidad, laboratorio o instituto. La propuesta tampoco detalla qué consecuencias concretas tendría para cada centro una eventual inclusión en la lista de la Sección 1286.

La iniciativa abarca universidades, laboratorios tecnológicos e institutos de la Academia China de Ciencias. En vez de limitarse a una empresa o a una operación particular, plantea que relaciones de investigación, supervisión o colaboración pueden ser relevantes para evaluar riesgos de seguridad. Sin embargo, la información publicada no desglosa los casos individuales ni la evidencia asociada a cada entidad.

Universidades prestigiosas y vínculos con empresas tecnológicas

Entre las instituciones que aparecen en el señalamiento figura la Universidad de Tsinghua, una de las universidades más prestigiosas de China. La carta también menciona centros con vínculos con Nvidia, Apple y Advanced Micro Devices, conocida como AMD, aunque la información disponible no especifica cuáles son esos centros ni la naturaleza de cada relación con las compañías.

La presencia de grandes empresas tecnológicas en el debate ayuda a explicar por qué la controversia rebasa el ámbito universitario. La investigación académica y el desarrollo tecnológico pueden conectarse con distintas organizaciones, pero la propuesta no acusa a Nvidia, Apple o AMD de haber cometido irregularidades; informa que algunas de las instituciones mencionadas mantienen vínculos con esas compañías.

La diferencia entre una afiliación institucional y una conducta demostrada resulta esencial para leer la propuesta con precisión. El comité sostiene que identificó relaciones de varios tipos con la base industrial y de investigación en defensa de China, pero la información publicada no presenta detalles suficientes para valorar la importancia, el alcance o la actualidad de cada vínculo.

La lista de la Sección 1286 identifica a entidades que el Gobierno de Estados Unidos considera motivo de preocupación para la seguridad nacional. Aun así, la información disponible no confirma una respuesta del Pentágono a la carta ni detalla cómo evaluaría las instituciones propuestas. El debate se centra, por ahora, en los criterios de una posible revisión y en sus efectos sobre la investigación académica.

China protesta y crece la preocupación por la cooperación científica

Pekín rechazó el señalamiento y calificó la iniciativa como un exceso al estilo de la Guerra Fría, según la cobertura del South China Morning Post. La respuesta china sitúa la propuesta dentro de una disputa política más amplia entre ambos países, aunque la información publicada no describe nuevas medidas anunciadas por el gobierno chino.

Los críticos de la iniciativa advierten que las restricciones podrían congelar la colaboración científica entre Estados Unidos y China. Esa preocupación se refiere a posibles efectos: no confirma que la cooperación ya se haya interrumpido. La información disponible no menciona acuerdos cancelados, proyectos suspendidos ni consecuencias vigentes para investigadores o compañías.

La discusión también incluye un posible costo para Estados Unidos: los críticos sostienen que limitar la colaboración podría socavar la innovación estadounidense. La advertencia apunta a una tensión difícil de resolver, pues la revisión de vínculos considerados sensibles puede perseguir objetivos de seguridad, mientras que una reducción amplia de los intercambios científicos podría afectar la circulación de conocimiento.

El próximo paso será saber si el Pentágono responde a la carta y si transforma la petición en una decisión sobre la lista de la Sección 1286. Hasta entonces, el caso permanece en la fase de presión política y debate público: Moolenaar pide revisar decenas de centros, China protesta y los críticos ponen el foco en las consecuencias potenciales para la investigación y la innovación, sin que la información disponible permita anticipar el resultado.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

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