Por Canuto  

La SEC propone un marco para que determinados proyectos cripto puedan acceder a una exención temporal y, bajo ciertas condiciones, quedar fuera del alcance de las leyes de valores cuando sus redes sean descentralizadas o funcionen sin depender de un grupo central.
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  • La propuesta permitiría que ciertos proyectos recauden hasta 5 millones de dólares durante un período de cuatro años mediante una exención para startups.
  • El puerto seguro condicional contemplaría una salida cuando la red sea descentralizada o completamente funcional y no dependa de un individuo o grupo para funciones críticas.
  • Los proyectos tendrían que cumplir condiciones de divulgación y autocertificación, mientras que los desarrolladores podrían continuar con tareas de mantenimiento y mejora de la red.


La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos, SEC por sus siglas en inglés, propuso un marco denominado Regulation Crypto Assets que incluye vías de financiación y un puerto seguro condicional para determinados proyectos cripto. La iniciativa busca resolver uno de los dilemas centrales del sector: los equipos necesitan gestión, financiamiento, desarrollo de software y promoción para construir una red, pero esas mismas actividades pueden contribuir a que sus tokens sean considerados contratos de inversión.

El planteamiento contempla una exención para startups que permitiría realizar ofertas de hasta 5 millones de dólares durante un período de cuatro años. Además, el puerto seguro buscaría ofrecer una salida regulatoria cuando una red alcance una condición descentralizada o completamente funcional y deje de depender de un individuo o grupo para ejecutar funciones críticas.

La propuesta no exige que cada protocolo reproduzca el nivel de descentralización asociado con Bitcoin para abandonar la regulación de valores. En cambio, plantea que una red pueda alcanzar ese resultado si funciona con normalidad y ya no depende de ningún individuo o grupo para realizar funciones críticas de gestión o emprendimiento.

El dilema entre construir y descentralizar

Los protocolos cripto son, en esencia, productos tecnológicos que deben desarrollarse antes de alcanzar una comunidad amplia de usuarios. Para llegar a ese punto, los equipos suelen recaudar fondos, escribir código, probar modelos de gobernanza, corregir fallas y explicar al mercado la utilidad que buscan ofrecer, actividades que reflejan una administración centralizada durante las primeras etapas.

Ese proceso crea una tensión regulatoria difícil de resolver. La gestión activa puede alimentar la expectativa de que los esfuerzos de un equipo eleven el valor del token, pero retirar demasiado pronto a los desarrolladores impediría que la red gane usuarios, liquidez y capacidad técnica suficientes para operar por sí misma.

Hester Peirce, comisionada de la SEC, describió el problema en 2020 al señalar que resulta difícil demostrar que un token es útil antes de distribuirlo ampliamente entre los usuarios. La lógica del dilema es circular: un proyecto necesita distribuir tokens para crear una red funcional, pero esa distribución puede quedar expuesta a las leyes de valores si el protocolo todavía depende de sus promotores.

La propuesta busca romper ese círculo mediante una ventana de protección regulatoria. Según el planteamiento, los criptoactivos en crecimiento podrían beneficiarse de una exención temporal mientras el protocolo continúa bajo una gestión centralizada, con hasta cuatro años para avanzar hacia el funcionamiento previsto por sus diseñadores.

Qué significa el estándar funcional

El punto más relevante del marco está en que un token no tendría que esperar una descentralización completa para dejar de estar sujeto al marco de valores. La red también podría alcanzar ese resultado si funciona con normalidad y ya no depende de una persona o de un grupo para ejecutar las tareas críticas que determinan su operación.

La propuesta describe una salida cuando el emisor haya completado o cesado permanentemente todas las actividades clave de gestión relacionadas con el protocolo subyacente. Sin embargo, el texto también reconoce que los servicios destinados a asegurar, mantener, mejorar o ampliar la red, sus aplicaciones y sus funcionalidades no necesariamente constituyen funciones clave de gestión.

La distinción permitiría a los desarrolladores continuar involucrados después de que el token califique para la exención. El financiamiento de proyectos de desarrollo, la promoción de efectos de red y otras contribuciones similares podrían mantenerse sin que, por sí solas, vuelvan a colocar al activo dentro de las leyes de valores.

El concepto de funcionamiento normal todavía puede generar discusiones sobre el momento exacto en que un proyecto cumple el estándar. La amplitud de la formulación también deja margen para que la SEC evalúe arquitecturas tecnológicas distintas sin imponer una definición única de descentralización.

Autocertificación y gobernanza comunitaria

El puerto seguro propuesto trasladaría una parte importante de la responsabilidad a los propios proyectos. Para acceder a la salida regulatoria, la gestión clave tendría que autocertificar que entregó una red descentralizada o completamente funcional, en lugar de esperar una decisión individual de la SEC sobre si el protocolo alcanzó un nivel suficiente de descentralización.

Ese mecanismo reduciría la necesidad de que el regulador actúe como árbitro permanente de conceptos difíciles de medir. También introduciría un compromiso de cumplimiento que podría obligar a los equipos a demostrar con mayor claridad qué funciones controlan, qué decisiones dependen de la comunidad y cuáles tareas continúan bajo la dirección de sus promotores.

El estándar parece excluir a los proyectos que solo son descentralizados en apariencia. La propuesta apunta especialmente a protocolos administrados por grupos pequeños de desarrolladores que controlan billeteras multifirma, ejecutan votaciones de una organización autónoma descentralizada o simplemente pueden ignorar las decisiones tomadas por los tenedores de tokens.

La exigencia resulta significativa porque la gobernanza comunitaria ocupa un lugar central en el discurso de la industria, aunque diversos análisis han señalado que el control efectivo de muchos protocolos permanece concentrado entre pocos participantes. Un estudio citado en la cobertura reciente de DiarioBitcoin sostuvo que más del 80% de los tokens de gobernanza analizados estaban controlados por 100 personas, un dato que refuerza la dificultad de demostrar una descentralización efectiva.

Causas de movimientos recientes

La propuesta regulatoria no permite atribuir por sí sola movimientos concretos del mercado a un catalizador confirmado. Cualquier reacción de los tokens relacionados con el sector debe describirse, por ahora, como una posibilidad plausible vinculada a expectativas sobre mayor claridad regulatoria, no como una causalidad demostrada.

Incentivos, riesgos y próximos efectos

La autocertificación también puede producir un incentivo inesperado: cuanto menos prometan los desarrolladores, más sencillo podría resultar afirmar posteriormente que cumplieron sus compromisos. Una documentación ambigua reduciría el alcance de las obligaciones declaradas, aunque al mismo tiempo podría limitar el entusiasmo especulativo basado en promesas difíciles de verificar.

Ese posible efecto tiene una lectura positiva y otra negativa. Por un lado, la menor publicidad sobre capacidades futuras podría moderar el exceso de expectativas que ha caracterizado a segmentos de la industria; por otro, una descripción demasiado vaga de las funciones del protocolo complicaría la evaluación de los inversores y usuarios.

La propuesta representa una concesión relevante para los equipos que necesitan tiempo para construir productos utilizables. Si se implementa de manera clara, ofrecería una ruta para emitir y desarrollar tokens sin obligar a los fundadores a elegir entre abandonar el proyecto o asumir indefinidamente el riesgo de las leyes de valores.

El resultado dependerá de cómo se definan en la práctica términos como red completamente operativa, funciones críticas y funcionamiento normal. El debate regulatorio ya no giraría únicamente en torno a si un protocolo es descentralizado, sino también a si existe una comunidad suficientemente amplia de emisores, desarrolladores, validadores, mineros, proveedores de liquidez, usuarios y tenedores capaz de influir en el éxito o fracaso de la red.

La propuesta llega después de años en los que la industria utilizó la descentralización como argumento principal frente a los reguladores. Ahora, el marco planteado por la SEC podría invertir la presión: los proyectos tendrían que demostrar que realmente pueden funcionar más allá del control de sus creadores, aunque todavía reciban apoyo técnico y financiero para mantenerse útiles.

En última instancia, el puerto seguro podría convertir la descentralización funcional en una condición operativa, no solo en una etiqueta de mercadeo. Su promesa dependerá de reglas que los participantes puedan seguir, supervisión suficiente para desalentar simulaciones de gobernanza y declaraciones que permitan distinguir entre una red abierta y un protocolo controlado por unos pocos.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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