Gary Gensler volvió al centro de una batalla regulatoria en Estados Unidos, pero esta vez no por criptomonedas. El exjefe de la SEC y la CFTC respalda a Ohio contra Kalshi y sostiene que la ley Dodd-Frank nunca otorgó autoridad federal para regular apuestas deportivas, en un caso que podría redefinir quién manda sobre los mercados de predicción.
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- Gary Gensler presentó un amicus brief a favor de Ohio en la apelación de Kalshi ante el Sexto Circuito.
- El exregulador afirma que la ley Dodd-Frank de 2010 nunca fue concebida para legalizar apuestas deportivas bajo control federal.
- El caso agrava el choque entre estados, tribus y reguladores federales, y podría terminar ante la Corte Suprema.
Gary Gensler reapareció en una nueva batalla regulatoria en Estados Unidos al respaldar a Ohio contra Kalshi en la disputa judicial sobre contratos deportivos ofrecidos por mercados de predicción.
El ex presidente de la SEC y de la CFTC sostiene que la ley Dodd-Frank nunca fue diseñada para convertir las apuestas deportivas en un asunto de jurisdicción federal exclusiva.
La controversia ya enfrenta decisiones judiciales divergentes, suma apoyo de intereses tribales y de la industria del juego, y podría escalar hasta la Corte Suprema de EE. UU.
Gary Gensler, ex presidente de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos y antiguo jefe de la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas, volvió al debate público con una postura inesperada para muchos observadores. Esta vez no intervino en un caso sobre criptomonedas, sino en la pelea legal por los mercados de predicción deportiva.
Su participación se produjo en el caso KalshiEX v. Schuler, que actualmente se encuentra ante el Tribunal de Apelaciones del Sexto Circuito. Allí, Gensler presentó el 11 de junio un escrito amicus en apoyo a Ohio frente a Kalshi, la plataforma que defiende que sus contratos deportivos caen bajo control federal exclusivo.
La intervención resulta llamativa por una razón central. Gensler ayudó a negociar la Ley Dodd-Frank de 2010, el mismo marco legal que Kalshi invoca para argumentar que esos contratos deben quedar bajo la órbita federal.
Según la información reportada por Yahoo Finance, el exregulador rechaza esa lectura de forma tajante. Su posición es que nadie involucrado en la redacción de Dodd-Frank contempló jamás la idea de convertir las apuestas deportivas en un producto supervisado por la CFTC.
El conflicto no es menor para el ecosistema financiero y regulatorio de Estados Unidos. Lo que se está discutiendo no es solo la naturaleza de los contratos de Kalshi, sino también si Washington puede desplazar a los estados en un área históricamente ligada al juego, la protección del consumidor y la política pública local.
Gensler cuestiona la interpretación de Dodd-Frank
Gensler presidió la CFTC entre 2009 y 2014. Además, tuvo un papel importante en la definición de las reglas para derivados que surgieron tras la crisis financiera de 2008.
Por eso, su opinión tiene un peso técnico y político particular dentro del caso. No se trata de un comentarista externo, sino de una de las figuras asociadas a la arquitectura regulatoria posterior al colapso financiero.
En declaraciones citadas de una entrevista con CNBC, Gensler afirmó que compareció ante el Congreso en 54 ocasiones. Según su relato, ni republicanos ni demócratas plantearon que su agencia debiera recibir autoridad para regular apuestas deportivas.
La cita fue directa y buscó desmontar el argumento de Kalshi desde la intención legislativa original. Gensler dijo que nadie le planteó que la “pequeña agencia” bajo la presidencia de Barack Obama debía encargarse de las apuestas deportivas.
Su escrito también subraya que una industria valuada en USD $165.000 millones anuales no habría sido escondida por el Congreso dentro de una simple definición legal. Para Gensler, una transformación regulatoria de ese tamaño tendría que haber sido explícita y debatida abiertamente.
El exfuncionario añadió otro argumento simbólico y político. Señaló que sería difícil imaginar que una expansión nacional de las apuestas deportivas hubiera pasado inadvertida para el fallecido líder de la mayoría del Senado, Harry Reid, quien antes de llegar al Senado presidió la Comisión de Juegos de Nevada.
En otras palabras, Gensler intenta demostrar que la lectura de Kalshi no solo es jurídicamente discutible. También es históricamente poco plausible a la luz del contexto político en que nació Dodd-Frank.
El litigio de Kalshi ya divide a los tribunales
Kalshi apeló después de que en marzo la jueza principal Sarah Morrison concluyera que sus contratos deportivos probablemente no son swaps. Ese punto es clave porque, si no califican como tales, su defensa regulatoria bajo el marco federal se debilita.
Sin embargo, el panorama judicial no es uniforme. La plataforma ya obtuvo una victoria en un desafío similar ante el Tribunal de Apelaciones del Tercer Circuito.
Además, un juez de Tennessee se alineó con Kalshi en febrero. Esa coincidencia muestra que el debate legal sigue abierto y que distintos tribunales están leyendo el problema de manera diferente.
La existencia de fallos divergentes eleva la relevancia del caso en el Sexto Circuito. Si esa corte confirma la posición contraria a Kalshi, el choque con el Tercer Circuito podría fortalecer la posibilidad de una revisión por parte de la Corte Suprema.
Ese posible desenlace daría a la máxima corte la tarea de resolver una pregunta de fondo. La cuestión es si los mercados de predicción deben responder de forma predominante a los reguladores federales o a los estados.
Más allá de Kalshi, la decisión podría marcar el futuro de una industria en crecimiento. También podría redefinir hasta dónde llega la CFTC cuando los contratos se acercan al territorio del juego tradicional.
Estados, tribus y sector del juego cierran filas contra la expansión federal
Gensler no está solo en este frente. Intereses del juego tribal también presentaron apoyo a Ohio en la apelación del Sexto Circuito.
De acuerdo con el abogado especializado Daniel Wallach, 30 tribus nativas americanas y 11 asociaciones tribales respaldaron la posición del estado. Ese dato refleja que la disputa no solo afecta a reguladores, sino a actores económicos con estructuras de negocio ya establecidas.
La Asociación Americana de Juegos también presentó su propio informe en el litigio. Better Markets, por su parte, pidió al tribunal que confirme la decisión que perjudica a Kalshi.
Este bloque de apoyos revela una convergencia inusual. Tribus, asociaciones del juego y figuras regulatorias de alto perfil coinciden en advertir contra una expansión federal sobre contratos que consideran cercanos a las apuestas deportivas.
Wallach añadió otro ángulo jurídico relevante. Indicó que Kalshi basa su reclamo de jurisdicción en estatutos que se remontan a 1974, lo que podría activar la llamada doctrina de las grandes preguntas.
Esa doctrina suele invocarse cuando una agencia o una interpretación legal pretende asumir poderes de gran trascendencia económica y política sin una autorización clara del Congreso. En este caso, serviría para cuestionar que una norma general sobre derivados pueda convertirse en la base de una industria nacional de apuestas deportivas.
Para los estados y los intereses tribales, el problema no se limita a quién cobra o supervisa. También involucra soberanía regulatoria, ingresos locales y competencias históricas sobre actividades de juego.
La CFTC propone cambios mientras crece el choque con los estados
El trasfondo se volvió todavía más complejo por la nueva propuesta regulatoria de la CFTC del 10 de junio. Ese documento, de 267 páginas, permitiría la mayoría de los contratos sobre resultados deportivos.
La propuesta, sin embargo, mantendría prohibiciones sobre apuestas vinculadas a lesiones y arbitraje. Aun así, para Gensler el cambio implica una desviación importante respecto al enfoque original del regulador.
Su escrito recuerda que en 2011 la CFTC votó por unanimidad para prohibir contratos relacionados con juegos, guerras y asesinatos. Ahora, según su crítica, la agencia estaría reescribiendo de hecho esa regla.
Gensler sostuvo además que los temas de adicción y protección del consumidor pertenecen a los estados. Con ese argumento, reforzó la idea de que el control sobre estos mercados no debe concentrarse en Washington.
El conflicto institucional ya está en plena expansión. La CFTC y el Departamento de Justicia demandaron a seis estados para defender la jurisdicción federal exclusiva.
Esa ofensiva amplía una campaña de preeminencia federal que, según la información disponible, cuenta con respaldo público del presidente Donald Trump. El dato suma una dimensión política adicional a una pelea que ya era compleja en lo legal.
En paralelo, Minnesota prohibió por completo los mercados de predicción y convertirá su operación en un delito grave a partir del 1 de agosto. Esa medida muestra que algunos estados no solo litigan, sino que están endureciendo de forma activa sus propias normas.
Un giro llamativo para un exjefe de la SEC marcado por su ofensiva cripto
La posición de Gensler llama aún más la atención por su perfil reciente. Tras dejar la SEC, regresó al MIT después de encabezar una de las campañas de aplicación más agresivas del regulador contra la industria cripto.
Durante su gestión, gran parte del sector digital lo vio como un defensor del poder federal robusto sobre nuevas formas de actividad financiera. En este nuevo caso, en cambio, aparece del lado de los estados frente a un mercado respaldado por la CFTC.
Ese contraste no implica necesariamente una contradicción doctrinal. Más bien sugiere que Gensler distingue entre instrumentos financieros tradicionales y actividades que, a su juicio, entran en el terreno del juego y la política pública estatal.
La disputa también interesa a lectores vinculados con blockchain, activos digitales e innovación financiera porque toca una pregunta recurrente. Esa pregunta es hasta qué punto una plataforma tecnológica puede reencuadrar una actividad conocida para quedar bajo un regulador más favorable.
En el caso de Kalshi, la apuesta jurídica consiste en presentar contratos deportivos como productos autorizados por un esquema federal de derivados. Sus críticos, entre ellos Gensler, replican que eso equivaldría a transformar una actividad de apuestas en algo distinto solo por la estructura legal del contrato.
La resolución del Sexto Circuito podría convertirse en una referencia para futuras controversias sobre mercados híbridos. Eso incluye espacios donde se mezclan finanzas, tecnología, eventos del mundo real y límites regulatorios difusos.
Si la causa escala hasta la Corte Suprema, el impacto podría extenderse mucho más allá del deporte. También podría afectar la forma en que se evalúan otros mercados de predicción y productos basados en eventos con apariencia financiera.
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