Los empleados de Anthropic y OpenAI ya forman una fuerza política organizada: donan a un ritmo superior al de las primeras cohortes de Google, Facebook y Airbnb tras sus OPI, mientras concentran recursos en la seguridad de la IA y en carreras clave de California.
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- Los empleados de Anthropic registran una participación política hasta seis veces mayor que la observada entre trabajadores de Google y Facebook en sus primeros ciclos electorales posteriores a la OPI.
- Veintiocho empleados de Anthropic y OpenAI entregaron USD $173.000 a Alex Bores en un solo día, mientras otros apoyaron a Scott Wiener y a candidatos de California.
- San Francisco concentra una parte desproporcionada de los donantes, lo que podría convertir a esta red en un actor relevante para la regulación nacional y la política local.
🚨 Empleados de Anthropic y OpenAI superan a Facebook y Google en donaciones políticas en EE. UU.
Con una participación hasta seis veces mayor a la de sus predecesores, estos trabajadores concentran recursos en la regulación de la IA.
En un solo día, donaron USD 173,000 a Alex… pic.twitter.com/jBj59yZUJN
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) July 19, 2026
San Francisco todavía espera las ofertas públicas iniciales de las grandes compañías de inteligencia artificial. Sin embargo, el dinero político de Anthropic y OpenAI ya comenzó a circular con una intensidad que supera a las primeras cohortes de donantes de Google, Facebook y Airbnb.
Las presentaciones de campaña revisadas por San Francisco Standard muestran que los empleados de los laboratorios de IA donan con mayor frecuencia, entregan más dinero y coordinan mejor sus aportes. La tendencia se observa tanto en carreras federales como en contiendas estatales y municipales, informa Sfstandard.
La primera señal importante apareció en el otoño de 2025. Veinte empleados de Anthropic y ocho de OpenAI entregaron a Alex Bores, candidato al Congreso por el Distrito 12 de Nueva York, un total combinado de USD $173.000 durante un solo día.
Veinticuatro de esos donantes entregaron el máximo permitido de USD $7.000. Dos días después, doce de ellos, junto con otros cinco colegas, realizaron aportes al senador estatal de California Scott Wiener, quien buscaba el escaño que Nancy Pelosi ocupó durante décadas.
El patrón también llegó a las elecciones estatales. Durante las dos últimas semanas de las primarias para gobernador de California, trece empleados de Anthropic y OpenAI dieron el máximo legal de USD $39.000 a Xavier Becerra, para un total ligeramente superior a USD $500.000.
Anthropic encabeza la participación y el volumen de aportes
La diferencia frente a las antiguas empresas tecnológicas aparece con claridad al medir la participación por empleado. Aproximadamente 59 de cada 1.000 trabajadores de Anthropic donaron a una campaña federal durante el ciclo electoral de medio término en curso.
Esa tasa representa casi el triple de la registrada entre los empleados de Airbnb durante su primer ciclo de medio término posterior a la OPI. También equivale a entre cinco y seis veces la participación observada en las cohortes comparables de Facebook y Google.
OpenAI presenta una tasa inferior a la de Anthropic, aunque todavía supera a las cifras de Google, Facebook y Airbnb. La comparación utiliza las donaciones federales registradas hasta el 15 de julio de 2026.
El nivel de participación sugiere que la actividad no se limita a unos pocos ejecutivos con grandes patrimonios. En Anthropic, la donación política parece extenderse por una parte amplia de la plantilla, incluidos empleados que no pertenecen al grupo fundador.
Un asesor que trabaja con empleados de IA de alto patrimonio vinculó este comportamiento con las raíces de muchos trabajadores iniciales de Anthropic en el altruismo efectivo. El movimiento promueve destinar una proporción significativa del patrimonio personal a causas consideradas de alto impacto.
La intensidad también aparece en los montos individuales. El 39% de los donantes de Anthropic alcanzó el máximo legal para al menos una campaña, más del doble de la proporción registrada entre los empleados de Airbnb en un periodo comparable.
Además, 39 donantes de Anthropic llegaron al máximo permitido para al menos dos candidatos. Más de una docena alcanzó ese límite en cinco campañas o más, una señal de compromiso financiero sostenido.
Al ajustar las cifras por inflación, los empleados de Anthropic entregan más de tres veces el dinero aportado por sus contrapartes de las cohortes tecnológicas anteriores. Las cifras de OpenAI también resultan superiores a las de Google y Airbnb, incluso después de excluir dos grandes aportes individuales.
Greg Brockman, presidente de OpenAI, donó USD $12,5 millones a Leading the Future, un super PAC contrario a los reguladores, y otros USD $12,5 millones a MAGA Inc., el super PAC del presidente Donald Trump. Sin esos aportes, los empleados de OpenAI todavía superan las donaciones de empleados de Google y Airbnb en sus respectivos primeros ciclos posteriores a la OPI.
El apoyo de Brockman a Leading the Future generó reacciones negativas entre otros trabajadores de OpenAI. Recientemente, empleados de la compañía entregaron más de USD $215.000 a un super PAC rival dedicado a la seguridad de la IA.
Coordinación, regulación y poder local en San Francisco
La coordinación de las donaciones distingue a esta nueva clase de otros grupos tecnológicos. En los ciclos posteriores a las OPI de Google, Facebook y Airbnb, ningún candidato recibió aportes de más de cinco empleados durante el mismo día.
En cambio, veinte empleados de Anthropic donaron a Bores en una sola jornada de octubre, junto con ocho trabajadores de OpenAI. Dos días después, otros doce empleados realizaron aportes a Wiener.
El posible catalizador fueron varias publicaciones en LessWrong, un foro popular entre investigadores de IA y defensores del altruismo efectivo. Las entradas recomendaban apoyar a ambos candidatos por sus posiciones sobre la seguridad de la inteligencia artificial.
Una de las publicaciones también dirigió a los lectores hacia un enlace específico de ActBlue, en lugar del sitio oficial de Wiener. El objetivo era identificar que el aporte provenía de una persona preocupada por la seguridad de la IA.
La coordinación envía una señal política más amplia que el monto de un cheque individual. También muestra que existe una base organizada, capaz de movilizar recursos para futuras campañas y disputas regulatorias.
Un estratega demócrata senior consultado por San Francisco Standard consideró inteligente que los empleados donen temprano. A su juicio, la estrategia permite construir relaciones con legisladores antes de que se definan las principales normas para la industria.
El mismo estratega señaló una brecha de conocimiento entre el Congreso y la tecnología. Según su análisis, los empleados de los laboratorios pueden utilizar esas relaciones para educar a legisladores que todavía no comprenden plenamente la IA.
Ese acceso también plantea un conflicto de interés potencial. Los trabajadores de los laboratorios están en posición de influir sobre las reglas de una industria que les proporciona empleo, ingresos y participación accionaria.
La concentración geográfica refuerza el peso de esta red. Cerca del 59% de los empleados de Anthropic y el 42% de los trabajadores de OpenAI que donaron a candidatos federales declararon residencia en San Francisco.
La proporción fue de 34% entre los donantes de Airbnb, 18% entre los de Google y 14% entre los de Facebook. La diferencia resulta relevante porque los donantes locales pueden ejercer una influencia particular en las elecciones municipales.
Las reglas de campaña de San Francisco limitan a USD $500 las contribuciones para carreras municipales. Ese límite podría duplicarse si la Junta de Supervisores aprueba una propuesta pendiente antes de noviembre.
Los candidatos a supervisor, además, pueden recibir una igualación pública de seis a uno sobre los primeros USD $150 de las contribuciones elegibles. Los comités de desembolso independiente pueden recibir aportes ilimitados, y algunos candidatos pueden autofinanciar sus campañas.
La elección municipal de 2024 mostró la capacidad de San Francisco para absorber grandes cantidades de dinero político. En esa contienda por la alcaldía se gastaron USD $28 millones, cuando coincidieron donantes adinerados y comités independientes.
Hasta ahora, los aportes vinculados con la IA en la ciudad son pequeños y se concentran en carreras para supervisor. Entre ellas figuran las elecciones especiales de junio en los Distritos 2 y 4, además de la campaña de Manny Yekutiel para el Distrito 8 en noviembre.
Yekutiel y Stephen Sherrill, quien defendió con éxito su puesto como supervisor del Distrito 2 en junio, recibieron apoyo temprano de círculos tecnológicos locales. Ese respaldo sugiere una afinidad entre la nueva clase de donantes y las facciones moderadas y YIMBY de San Francisco.
Las campañas deberán revelar sus totales completos de recaudación para la primera mitad de 2026 el 31 de julio. Esos informes permitirán determinar si la coalición política vinculada con la IA mantiene su impulso en la ciudad.
Una red con proyección para décadas
Ninguna compañía tecnológica de las generaciones anteriores entró en su primer ciclo político con una clase de donantes tan madura. Anthropic y OpenAI ya cuentan con empleados comprometidos en elecciones de todo Estados Unidos.
La atención de esta red todavía no se concentra por completo en las elecciones de San Francisco. La votación de noviembre mostrará si la capacidad de recaudación federal y estatal puede traducirse en influencia local.
Los empleados de ambos laboratorios ya están construyendo estructuras que podrían sobrevivir al ciclo actual. Sus comités de acción política, listas para eventos de recaudación y relaciones con candidatos pueden conservar valor en Washington, Sacramento y el Ayuntamiento.
La trayectoria de otras empresas tecnológicas ofrece un precedente. El primer cheque político registrado de Mark Zuckerberg fue de USD $25.000 para un bono de vivienda en San Francisco, pero ocho años después de la OPI de Facebook gastó USD $400 millones en la administración electoral.
Sergey Brin también demuestra cómo puede crecer la influencia política de los fundadores tecnológicos. Más de dos décadas después de la salida a bolsa de Google, está destinando USD $10 millones a medidas electorales este año.
La comparación no implica que Anthropic y OpenAI seguirán exactamente el mismo camino. Sí muestra que los recursos financieros, la concentración geográfica y las redes ideológicas ya están disponibles para ampliar su participación.
El debate sobre la seguridad de la IA ofrece un punto de unión para estos donantes. Algunos respaldan a candidatos que buscan controles estrictos, mientras otros financian grupos contrarios a una regulación que consideran excesiva.
La división también apareció dentro de OpenAI después de los aportes de Brockman. El respaldo a un super PAC contrario a los reguladores provocó una respuesta financiera de empleados que apoyaron una organización centrada en la seguridad de la IA.
La disputa refleja una tensión central de la política tecnológica. La misma industria que pide reglas para reducir riesgos puede intentar influir sobre quién redacta esas normas y qué límites terminan imponiendo.
La nueva clase de donantes todavía se encuentra en una etapa inicial. No obstante, sus patrones de participación, coordinación y concentración en San Francisco apuntan a una fuerza política que podría crecer antes de que las compañías realicen sus esperadas OPI.
La fuente de la investigación indicó que las presentaciones incorporadas después del 15 de julio probablemente aumentarán los totales de Anthropic y OpenAI. Por ello, las cifras disponibles representan una fotografía parcial de un ciclo electoral que aún no concluye.
El dinero de la IA ya llegó a la política estadounidense. La gran incógnita será si esta red se limita a financiar candidatos o si termina definiendo la regulación, las prioridades urbanas y el equilibrio de poder en Silicon Valley.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
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