La disputa comercial entre Canadá y Estados Unidos volvió a escalar después de que Mark Carney rechazara las acusaciones de Howard Lutnick y Donald Trump, mientras Ottawa mantiene abierta la posibilidad de un acuerdo y anuncia aranceles de respuesta.
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- Mark Carney rechazó la acusación de Howard Lutnick de que Canadá hundió por motivos políticos un acuerdo comercial casi terminado.
- Donald Trump amenazó con consecuencias políticas y económicas para Canadá, mientras Ottawa defendió sus líneas rojas en las negociaciones.
- Los diálogos se rompieron antes del plazo del 22 de agosto y Canadá anunció aranceles dólar por dólar sobre productos estadounidenses.
🇨🇦🇺🇸 Tensión comercial escala entre Canadá y EE. UU.
Mark Carney rechazó las acusaciones de Howard Lutnick y Donald Trump.
Las negociaciones se suspendieron y Ottawa anunció aranceles dólar por dólar.
Washington mantiene gravámenes del 50% sobre importaciones canadienses. pic.twitter.com/7gcg6hkIie
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El primer ministro de Canadá, Mark Carney, rechazó las acusaciones del secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, quien responsabilizó a Ottawa por el fracaso de unas negociaciones comerciales que, según su versión, estaban casi concluidas. Carney sostuvo que los representantes designados y no elegidos del gabinete estadounidense no necesariamente conocen la política canadiense, y afirmó que su gobierno seguirá defendiendo los intereses del país frente a las presiones de Washington.
La respuesta llegó el jueves durante una conferencia de prensa en Thunder Bay, en el noroeste de Ontario, después de que Lutnick dijera que Canadá había “hundido” el acuerdo por razones políticas. El primer ministro, sin embargo, evitó cerrar por completo la puerta al diálogo y aseguró que Ottawa está preparada para retomar las conversaciones cuando Estados Unidos esté dispuesto a negociar un pacto que beneficie a ambas economías.
Carney defiende las líneas rojas de Canadá
Carney afirmó que Canadá siempre defenderá aquello que considere conveniente para su población, una posición que presentó como una respuesta a los cambios percibidos en las exigencias estadounidenses. El primer ministro acusó a Washington de formular versiones diferentes sobre sus líneas rojas después de que las negociaciones quedaran suspendidas, lo que, a su juicio, dificulta determinar cuáles eran realmente las condiciones indispensables para cerrar el acuerdo.
El dirigente canadiense también cuestionó el tono adoptado durante las conversaciones, que describió como una actitud de “a mi manera o por la carretera, tómalo o déjalo”. Según Carney, Estados Unidos mantuvo algunos asuntos abiertos hasta el último momento, mientras esperaba que Ottawa modificara sus posiciones antes de aceptar un entendimiento definitivo.
Entre los temas mencionados figuraron el idioma francés y la cultura canadiense, elementos que Carney presentó como asuntos relevantes para la identidad nacional y no como simples obstáculos de última hora. El primer ministro dijo que Estados Unidos parecía restar importancia a esos puntos, pero remarcó que Canadá sí los considera esenciales y que no estaba dispuesto a eliminarlos para facilitar el cierre del pacto.
El Representante Comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, había negado anteriormente que los requisitos relacionados con el idioma francés fueran un punto de fricción en las conversaciones. Carney rechazó esa interpretación y sostuvo que las declaraciones estadounidenses posteriores no coincidían con las señales transmitidas durante la negociación, especialmente en torno a las condiciones que Washington presentaba como límites inamovibles.
La acusación de Lutnick y la respuesta de Trump
Lutnick declaró un día antes que los canadienses habían tratado al presidente Donald Trump con falta de respeto y que el cambio de actitud podría llegar después de mediados de octubre. El funcionario vinculó esa fecha con unas próximas elecciones especiales en varias circunscripciones o distritos parlamentarios de Canadá, al insinuar que el calendario político interno había influido en la postura de Ottawa.
El secretario de Comercio sostuvo además que Canadá había agregado una solicitud de alivio arancelario para camiones medianos y pesados apenas unas horas antes del plazo establecido por Trump. Desde la perspectiva estadounidense, esa petición habría impedido finalizar un acuerdo que ya estaba prácticamente listo, mientras que el gobierno canadiense considera que Washington también modificó sus demandas en la etapa final.
Trump pareció mostrar todavía menos disposición que Carney para reactivar de inmediato las relaciones bilaterales. En una publicación en Truth Social, afirmó que resulta conveniente para los políticos canadienses convertirlo en “el enemigo” hasta que la economía de Canadá colapse, y advirtió que esa estrategia podría tener consecuencias políticas peores que cualquier episodio anterior para un dirigente canadiense.
El presidente estadounidense concluyó su mensaje con una advertencia de esperar para observar el desenlace, elevando la tensión pública mientras los equipos negociadores permanecen alejados de la mesa. El intercambio entre ambos gobiernos transforma una disputa técnica sobre aranceles, sectores industriales y reglas comerciales en un enfrentamiento político que puede complicar cualquier intento de acercamiento durante las próximas semanas.
Aranceles, camiones y un acuerdo suspendido
Las conversaciones comerciales se abandonaron después de que Canadá y Estados Unidos no lograran cerrar un acuerdo antes del plazo del 22 de agosto fijado por Trump. Ese límite estaba relacionado con nuevos aranceles de 50% sobre aproximadamente USD $20.000 millones en importaciones canadienses, una medida que elevó el costo potencial de mantener la confrontación sin un mecanismo bilateral de entendimiento.
Canadá respondió con aranceles equivalentes, descritos como medidas “dólar por dólar” sobre productos estadounidenses. Ottawa anunció esos gravámenes como respuesta a la presión arancelaria de Washington, aunque ambas partes han acusado a la otra de presentar exigencias irrazonables durante las horas finales de la negociación.
El desacuerdo sobre los camiones medianos y pesados se convirtió en uno de los ejemplos más visibles de esa disputa. Lutnick aseguró que Ottawa intentó incluir alivio para ese segmento cuando faltaban apenas unas horas para el vencimiento del plazo, mientras Carney respondió que Estados Unidos había retrocedido en sus propias demandas y que ahora describía como aceptables condiciones que antes trataba como una exclusión.
Carney resumió su reproche al señalar que Washington decía ahora que nunca había pretendido dejar fuera a esos vehículos, aunque, según su versión, sí había planteado esa posibilidad durante las conversaciones. La divergencia muestra que el conflicto no se limita al nivel de los aranceles, sino que también incluye interpretaciones incompatibles sobre qué concesiones fueron ofrecidas, cuáles se retiraron y quién cambió primero las reglas del diálogo.
Qué puede ocurrir con la negociación
A pesar del deterioro de la relación, Carney afirmó que todavía es posible alcanzar un acuerdo favorable para Canadá y Estados Unidos. Su declaración busca diferenciar la defensa de las líneas rojas canadienses de una ruptura definitiva, porque Ottawa mantiene abierta la posibilidad de sentarse nuevamente con Washington cuando los estadounidenses estén listos para cerrar un pacto aceptable para ambas partes.
La postura de Trump introduce, no obstante, un obstáculo político evidente para una reanudación rápida. Mientras Carney habla de volver a negociar, el presidente estadounidense acusa a los políticos canadienses de utilizarlo como enemigo y amenaza con un colapso económico, un lenguaje que reduce el margen para que los funcionarios de ambos países presenten cualquier concesión como una victoria compartida.
El calendario también puede pesar sobre el proceso, dado que Lutnick situó un posible cambio de actitud canadiense después de mediados de octubre y relacionó esa expectativa con elecciones especiales. Hasta entonces, ambos gobiernos podrían mantener sus posiciones públicas, especialmente si consideran que ceder en asuntos como el idioma francés, la cultura o los vehículos pesados tendría un costo político interno.
Por ahora, el escenario combina negociaciones suspendidas, aranceles canadienses anunciados y una medida estadounidense que contempla gravámenes de 50% sobre importaciones por USD $20.000 millones. El futuro del acuerdo dependerá de que Ottawa y Washington logren reemplazar las acusaciones sobre motivos políticos y cambios de última hora por condiciones verificables que permitan regresar a la mesa sin renunciar a sus intereses centrales.
La cobertura de CNBC detalló el cruce entre Carney, Lutnick y Trump, así como los elementos comerciales que llevaron a la suspensión del diálogo. La disputa seguirá bajo presión mientras los dos gobiernos intentan definir si sus actuales líneas rojas son definitivas o todavía pueden formar parte de una negociación.
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