Por Canuto  

Estados Unidos anunció restricciones a las importaciones de BGI Group y dos de sus filiales por presuntos vínculos con trabajo forzado en Xinjiang. Las empresas rechazan las acusaciones y Pekín denuncia una maniobra política, en un nuevo episodio de la disputa tecnológica entre ambos países.

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  • El Departamento de Seguridad Nacional acusa a BGI Group, BGI Genomics y MGI Tech de obtener materiales de Xinjiang o colaborar con autoridades de la región en actividades relacionadas con trabajo forzado.
  • BGI y sus filiales niegan las acusaciones, mientras el Ministerio de Comercio chino rechaza las medidas y afirma que defenderá los intereses del país.
  • La decisión se suma a otras medidas estadounidenses sobre empresas chinas y biotecnología, en medio de tensiones comerciales entre Washington y Pekín.

 


Bloqueo de importaciones y acusaciones de Washington

Estados Unidos anunció restricciones a las importaciones de BGI Group y sus filiales BGI Genomics y MGI Tech. Según la información difundida sobre la medida, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza comenzaría a impedir la entrada de sus productos el jueves. Reuters informó el miércoles sobre la decisión de Washington, que se basa en presuntos vínculos de las empresas con trabajo forzado en Xinjiang, región del extremo occidental de China donde viven los uigures y otros grupos étnicos.

El Departamento de Seguridad Nacional sostiene que las compañías obtuvieron materiales procedentes de Xinjiang o colaboraron con autoridades de la región en actividades relacionadas con trabajo forzado. Las acusaciones se dirigen a tres entidades vinculadas entre sí: BGI Group, BGI Genomics y MGI Tech.

Washington también relaciona las actividades de las empresas con pruebas genéticas en Xinjiang. Las autoridades estadounidenses sostienen que la recolección y el análisis de material genético pueden facilitar la vigilancia y la represión de minorías étnicas por parte del gobierno chino. Estas son imputaciones de Estados Unidos, que las empresas y Pekín rechazan.

La medida impide que los productos de las compañías ingresen al mercado estadounidense bajo las disposiciones invocadas por Washington. No constituye por sí misma una resolución judicial sobre las acusaciones, pero establece una barrera de importación con posibles consecuencias para las operaciones comerciales de las firmas afectadas en Estados Unidos.

La respuesta de BGI y del gobierno chino

BGI Group y sus filiales negaron las acusaciones y afirmaron que se oponen a toda forma de trabajo forzado. La compañía también rechazó la decisión de las autoridades estadounidenses. Washington, por su parte, presenta las restricciones como una respuesta a información que, según sus autoridades, vincula a las firmas con Xinjiang y con actividades de pruebas genéticas.

El Ministerio de Comercio de China también rechazó la decisión y la calificó de manipulación política. En una declaración difundida el jueves, el gobierno chino instó a Estados Unidos a poner fin a lo que describió como campañas de difamación y afirmó que defenderá sus intereses.

La respuesta de Pekín no cambia las restricciones estadounidenses, pero apunta a que la medida puede aumentar la tensión bilateral más allá del ámbito comercial. El desacuerdo se inserta en una disputa más amplia sobre las denuncias de abusos contra los uigures y otras minorías musulmanas de Xinjiang. El gobierno chino ha negado esas acusaciones y ha defendido sus políticas en la región.

El alcance de la ley y el escrutinio sobre BGI

Las restricciones se aplican bajo la Ley de Prevención del Trabajo Forzado Uigur, promulgada en 2021. Washington utiliza esa norma para impedir la entrada de bienes vinculados con entidades incluidas en su lista de restricciones. La medida contra BGI se suma a otras designaciones realizadas por el gobierno estadounidense bajo esa política.

En agosto, la administración Trump agregó 43 empresas chinas a la lista amparada por la ley, según informó la agencia EFE. La incorporación de BGI Group, BGI Genomics y MGI Tech amplía el escrutinio estadounidense sobre compañías vinculadas a Xinjiang, aunque las acusaciones deben atribuirse a las autoridades que las formularon y son negadas por las empresas.

BGI ya estaba bajo escrutinio de legisladores y responsables de políticas estadounidenses por preocupaciones sobre sus presuntos vínculos con el gobierno chino y el acceso a datos genéticos. La compañía ha sostenido que es de propiedad privada, que no atiende pacientes en Estados Unidos y que no tiene acceso a la información genética de ciudadanos estadounidenses.

El Congreso no consiguió aprobar una iniciativa que habría prohibido a BGI hacer negocios con proveedores médicos financiados con fondos federales. A finales del año pasado aprobó una disposición similar que no identificaba compañías concretas y encargó elaborar una lista de empresas de biotecnología consideradas preocupantes. El Pentágono también ha etiquetado a BGI Group, BGI Genomics y MGI Tech como empresas militares chinas, una designación que puede tener impacto reputacional.

Biotecnología en la competencia entre las potencias

El bloqueo ocurre mientras la biotecnología se consolida como otro frente de la competencia económica y tecnológica entre Estados Unidos y China. La semana anterior, el Departamento del Tesoro propuso nuevas restricciones a las inversiones estadounidenses en biotecnología, inteligencia artificial y supercomputación para limitar su flujo hacia países como China. Esa iniciativa es distinta de la prohibición de importaciones, aunque se enmarca en preocupaciones estratégicas similares.

BGI es una empresa importante del sector, conocida por sus tecnologías de secuenciación genética. Para Washington, las inquietudes abarcan la seguridad nacional y las posibles consecuencias de las pruebas genéticas en Xinjiang; para la empresa, las acusaciones no describen sus prácticas.

El Departamento de Seguridad Nacional presentó la medida como una forma de proteger a los trabajadores estadounidenses frente a empresas extranjeras que, según la agencia, utilizan trabajo forzado. Así, la aplicación de la ley vincula las denuncias de derechos humanos con decisiones comerciales que afectan a compañías de un sector tecnológico estratégico.

La decisión estadounidense y la respuesta china llegan en un momento de contactos diplomáticos y esfuerzos por contener las fricciones comerciales. Por ahora, Washington mantiene las restricciones, mientras BGI y Pekín niegan los señalamientos y afirman que defenderán sus intereses. Reuters informó sobre el anuncio estadounidense y Xinhua reportó la respuesta del Ministerio de Comercio chino.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA




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