Por Canuto  

La propuesta británica para dar mayor visibilidad a medios considerados confiables en las redes sociales provocó una dura advertencia de EE.UU., que teme un mecanismo de censura basado en puntos de vista.
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  • Washington cuestionó que el Gobierno británico o un organismo autorizado decida qué medios merecen mayor alcance algorítmico.
  • La News Media Association advirtió que la medida podría beneficiar a la BBC e ITV y perjudicar a editores comerciales e independientes.
  • Los gremios de prensa proponen usar la Ley de Mercados Digitales para exigir más transparencia, datos y control frente a las plataformas.


El Gobierno de Estados Unidos advirtió que el plan del Reino Unido para obligar a las plataformas tecnológicas a destacar determinadas noticias podría convertirse en una forma de censura. La iniciativa británica busca que el contenido informativo de los medios de servicio público, y posiblemente también el de editores nacionales y locales, aparezca de manera prominente y sea fácil de encontrar en los feeds sociales y de video.

La propuesta forma parte de la consulta asociada al Libro Verde Watch this Space: A new strategic direction for UK media, que plantea respuestas frente a la desinformación, especialmente durante periodos de agitación social o crisis. Sin embargo, la discusión trasladó el problema desde la lucha contra los contenidos falsos hacia una pregunta más sensible: quién tendría autoridad para decidir qué fuentes son confiables y cómo esa decisión afectaría el alcance de las voces excluidas.

Washington cuestiona el papel del Estado

Una declaración publicada por la Embajada de Estados Unidos señaló que existen serias preocupaciones sobre la libertad de expresión si el Gobierno británico, o un organismo facultado por él, establece cuáles medios deben recibir prioridad. Según Washington, impulsar en los feeds algorítmicos a los medios preferidos por el Gobierno podría producir un efecto sobre el alcance de las fuentes desfavorecidas que no sería significativamente distinto de eliminarlas por completo.

La advertencia estadounidense describió ese posible mecanismo como una forma de censura basada en puntos de vista. También sostuvo que la política podría desalentar el consumo de información publicada por periodistas independientes que no posean las credenciales consideradas confiables por las autoridades, reduciendo en la práctica su capacidad para competir por audiencia.

El debate adquiere relevancia porque las plataformas no funcionan como simples vitrinas neutrales, sino como sistemas que ordenan, recomiendan y distribuyen contenido mediante algoritmos. Una modificación obligatoria en esa clasificación puede alterar el tráfico, la publicidad y la capacidad de un medio para construir una audiencia, incluso cuando el material no sea eliminado de la plataforma.

La consulta se impulsó durante el Gobierno de Keir Starmer. Según la información publicada, Andy Burnham es actualmente el primer ministro del Reino Unido, y el documento continúa formando parte del debate sobre cómo equilibrar el acceso a información confiable con la independencia editorial. La Cámara de los Comunes tiene previsto debatir el asunto el martes.

La definición de medio confiable concentra las críticas

El Libro Verde plantea como posible punto de partida la definición de editor de noticias reconocido incluida en la Ley de Seguridad en Línea de 2023. Esa categoría contempla a quienes tienen como propósito principal publicar material relacionado con noticias, elaborado por distintas personas, sujeto a control editorial, a un código de normas y a un mecanismo para resolver quejas.

Estados Unidos consideró que agregar requisitos adicionales a esa definición podría intensificar las dificultades para las fuentes estadounidenses y de otros países que no sean reconocidas como editores de noticias. La preocupación central es que esos medios ya no competirían en igualdad de condiciones por visibilidad y alcance frente a las organizaciones aceptadas por el Gobierno o por un organismo vinculado a él.

La News Media Association, que representa a numerosos editores nacionales y regionales del Reino Unido, expresó una objeción similar desde la perspectiva de la libertad de prensa. El grupo afirmó que definir quién es confiable pondría al Estado, o a una entidad responsable ante el Estado, a cargo de determinar qué periodismo ve el público, algo que calificó como incompatible con una prensa libre y como una regulación indirecta de los medios.

La organización pidió al Gobierno declarar sin ambigüedad que la elegibilidad para obtener prominencia no estaría vinculada, ni siquiera de forma indirecta, a la pertenencia a un regulador aprobado por el Press Recognition Panel. Actualmente, Impress es el único organismo reconocido en ese contexto, mientras que el propio panel sostuvo que la definición de la Ley de Seguridad en Línea es demasiado amplia para ofrecer una garantía significativa al público.

El temor a una ventaja para la BBC y otros radiodifusores

La News Media Association advirtió que plataformas como Facebook y YouTube podrían elegir el camino más sencillo para cumplir con una eventual obligación: destacar a los radiodifusores de servicio público, entre ellos la BBC e ITV. A su juicio, algunos editores que formalmente cumplieran los requisitos podrían quedar excluidos en la práctica, con una transferencia de visibilidad, tráfico e ingresos desde los medios comerciales hacia organizaciones que ya reciben fondos públicos y otras ventajas regulatorias.

El gremio señaló que ese escenario podría perjudicar incluso a los medios que descubran primero una noticia de interés público. Si los radiodifusores obtuvieran automáticamente la mayor prominencia, las redacciones comerciales tendrían menos incentivos para producir investigaciones o coberturas con alto valor social pero retornos financieros insuficientes.

La organización también cuestionó que la lógica de la prominencia televisiva pueda trasladarse directamente a las redes sociales. En televisión, una mejor posición dentro de la oferta de canales puede atraer espectadores adicionales y permitir que los radiodifusores comerciales cobren más por publicidad; en los feeds digitales, una mayor visibilidad no garantiza más lectores ni mejores ingresos.

Muchos usuarios podrían ignorar o bloquear las fuentes que aparezcan en sus feeds, mientras que otros leerían únicamente el titular o el resumen sin visitar el sitio del editor. La NMA sostuvo que, en ese caso, gran parte del valor creado quedaría en manos de la plataforma y que, aun cuando hubiera clics, el dominio de Google sobre la publicidad digital limitaría el beneficio económico para los medios.

La alternativa de la Ley de Mercados Digitales

La News Media Association propuso utilizar la Ley de Mercados Digitales, Competencia y Consumidores de 2024 como una vía más rápida y eficaz para construir un ecosistema informativo saludable. La Autoridad de Competencia y Mercados ya designó a Google Search con estatus de mercado estratégico bajo ese régimen y estudia requisitos de conducta orientados a mejorar la transparencia y el control de los editores sobre el uso de sus contenidos, incluidas las funciones basadas en inteligencia artificial.

Según la organización, Meta, propietaria de Facebook e Instagram, además de YouTube y TikTok, podrían recibir una designación similar como plataformas con estatus de mercado estratégico. A partir de esa clasificación, las autoridades podrían exigir información más clara sobre los algoritmos para que los editores optimicen sus contenidos y tengan mejores posibilidades de aparecer ante sus audiencias.

La propuesta también contempla entregar más datos de usuarios a los medios para comprender las necesidades de sus públicos y mejorar la interacción en cada plataforma. Además, busca dar a los editores mayor control sobre la forma en que se muestran sus marcas y contenidos, facilitar la identificación de cabeceras confiables y simplificar las vías para que los lectores se suscriban a boletines y servicios de pago.

La legislación podría utilizarse, en última instancia, para exigir pagos por el uso de contenidos periodísticos, una alternativa que la NMA considera preferible al régimen de prominencia. El grupo argumenta que ese camino evitaría problemas de libertad de prensa, permitiría resultados más rápidos, se adaptaría mejor a futuros cambios en las plataformas y podría diseñarse de manera específica para cada servicio.

Los medios piden transparencia sin vigilancia excesiva

La BBC también pareció respaldar el uso del régimen de mercados digitales en su respuesta a la consulta. La corporación dijo apoyar las intervenciones que mejoren el acceso a noticias confiables, siempre que mantengan un ecosistema informativo próspero y plural donde puedan desarrollarse tanto los medios de servicio público como las organizaciones comerciales.

En esa línea, la BBC planteó extender los regímenes existentes o aprovechar elementos de la legislación de seguridad en línea para mejorar la transparencia, la clasificación de contenidos, el acceso a datos y la atribución de las noticias. El enfoque desplazaríaparte de la discusión desde la selección estatal de fuentes hacia las condiciones técnicas y comerciales que determinan la distribución de información.

La cobertura local presenta un desafío adicional, porque mostrar noticias según la ubicación de cada usuario podría requerir mecanismos de seguimiento considerados intrusivos. La NMA pidió al Gobierno demostrar que el contenido local puede llegar a los lectores correspondientes sin rastrearlos de una manera que resulte difícil de auditar y sin colocar a los medios pequeños en desventaja.

Las preocupaciones sobre el Estado como árbitro de lo confiable también fueron compartidas por el National Union of Journalists y el Chartered Institute of Journalists. El sindicato de periodistas consideró que otorgar automáticamente esa condición a los medios de servicio público sería sencillo, pero advirtió que podría reducir la diversidad disponible y poner en riesgo a periodistas individuales y editores independientes que dependen de las redes sociales para obtener ingresos.

El dilema entre combatir la desinformación y preservar la pluralidad

El National Union of Journalists propuso comenzar por cambios en los algoritmos de las grandes plataformas, en lugar de entregar a una autoridad la facultad de elaborar una lista de fuentes privilegiadas. Desde su perspectiva, la información precisa de organizaciones reconocidas, periodistas y medios periodísticos debería aparecer con mayor prominencia cuando aborda un tema determinado, pero sin que esa prioridad elimine la diversidad de voces.

El planteamiento refleja la tensión central de la propuesta británica: las mismas herramientas que pueden ayudar a limitar la desinformación también pueden concentrar el poder editorial en el Gobierno o en las empresas tecnológicas. Una regla que favorezca ciertos medios podría mejorar el acceso a información verificada en momentos de crisis, aunque también podría desplazar a publicaciones legítimas que no encajen en una definición oficial.

Para los editores comerciales, el problema no se limita a la libertad de expresión, sino que abarca la sostenibilidad financiera del periodismo. Si la visibilidad no se convierte en visitas, suscripciones o ingresos publicitarios, una política de prominencia podría aumentar el poder de las plataformas sin resolver la fragilidad económica de las redacciones.

El debate del martes en la Cámara de los Comunes será una nueva oportunidad para precisar quién decidiría qué fuentes cumplen los requisitos, cómo se auditarían los algoritmos y qué mecanismos de apelación tendrían los medios excluidos. Mientras esas respuestas no estén claras, la propuesta seguirá enfrentando una disyuntiva difícil: combatir la desinformación sin convertir la clasificación de noticias en una herramienta de control político.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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