Por Canuto  

China propone limitar la transferencia internacional de modelos, datos y conocimientos técnicos de inteligencia artificial, aunque mantendría abiertas varias vías para que usuarios extranjeros accedan a sus servicios mediante aplicaciones, sitios web y plataformas en la nube. El borrador también abarca tecnologías fotovoltaicas y biomédicas, y deja a empresas e inversores atentos a las licencias, los umbrales de rendimiento y el alcance de las reglas finales.
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  • El borrador incorpora 40 tecnologías a un catálogo de exportaciones controladas: 23 corresponden a inteligencia artificial, 12 a energía fotovoltaica y cinco a biomedicina.
  • El acceso a modelos chinos por aplicaciones, sitios web o servicios en la nube quedaría exento, mientras que transferir pesos, datos de entrenamiento o conocimientos técnicos podría requerir aprobación.
  • China abrió un período de comentarios hasta el 15 de noviembre de 2026 y espera publicar las reglas finales antes de que termine el año.


China propone proteger sus modelos de IA sin cerrar el acceso al mundo

Sumario: Pekín plantea controles para mantener en el país los componentes y conocimientos esenciales de sus sistemas de inteligencia artificial, mientras permite que clientes extranjeros los utilicen a través de servicios digitales.

Un límite entre usar la IA y adquirirla

China busca que usuarios y empresas de otros países puedan aprovechar sus servicios de inteligencia artificial, pero sin entregarles necesariamente la tecnología que permite operarlos por cuenta propia. Un borrador de reglas de exportación presentado el 16 de octubre propone controlar la transferencia internacional de modelos, datos y conocimientos técnicos, aunque deja fuera del alcance de esos controles varias formas de acceso comercial, como aplicaciones, sitios web y plataformas en la nube.

La propuesta modifica el Catálogo de Tecnologías Prohibidas y Restringidas para la Exportación de China y fue elaborada por el Ministerio de Comercio y el Ministerio de Ciencia y Tecnología. En conjunto, agrega 40 tecnologías distribuidas en tres sectores: 23 de inteligencia artificial, 12 de energía fotovoltaica y cinco de biomedicina, un alcance que va más allá del software y refleja la amplitud industrial del paquete regulatorio.

El borrador no asigna el mismo nivel de restricción a todas esas tecnologías. Catorce quedarían sujetas a una prohibición total de exportación, mientras que las otras 26 requerirían una licencia antes de salir del país; la información disponible no desglosa en qué grupo se ubica cada una de las 40 incorporaciones.

En inteligencia artificial, el foco está en componentes considerados centrales para construir y operar sistemas avanzados, entre ellos los pesos de grandes modelos y las técnicas de optimización del entrenamiento. Los pesos son los valores numéricos que el sistema aprende durante el entrenamiento y que condicionan cómo procesa información y genera respuestas, por lo que transferirlos puede facilitar que otro actor ejecute el modelo de manera independiente.

Acceso comercial frente a transferencia tecnológica

La distinción principal del borrador separa el uso de una herramienta alojada por un proveedor de la adquisición de la tecnología que la hace funcionar. Una empresa extranjera podría consultar un modelo chino mediante una interfaz de programación de aplicaciones, conocida como API, o contratar un producto alojado en la nube; según las reglas preliminares, esas modalidades no activarían los controles de exportación propuestos.

El escenario cambia cuando una compañía busca obtener los pesos del modelo, los datos empleados para entrenarlo o la experiencia necesaria para operar el sistema sin depender del proveedor chino. En esos casos, las transferencias internacionales de tecnología cubierta requerirían aprobación gubernamental, una condición que podría añadir trámites y demoras a acuerdos que pretendan trasladar capacidad técnica fuera de China.

La propuesta también incluye situaciones vinculadas con cambios de propiedad o control, además de despliegues regionales de sistemas cubiertos. Reuters informó que el acceso a servicios en la nube quedaría en gran medida permitido, pero que llevar una solución de inteligencia artificial para operarla en el extranjero afrontaría un examen regulatorio más estricto.

Esta diferencia importa para las empresas que no quieren limitarse a revender acceso o integrar una herramienta mediante una API. Una compañía que espere licenciar un modelo chino, adquirir una participación en un desarrollador de IA o ejecutar un sistema en su propio hardware podría tener que solicitar autorización, especialmente si el acuerdo altera quién controla la tecnología o dónde se despliega.

Umbrales para los sistemas más avanzados

Los controles planteados no se aplicarían de manera indistinta a cualquier modelo de inteligencia artificial. El borrador identifica umbrales de rendimiento que incluyen sistemas entrenados con al menos 10²⁶ operaciones de punto flotante, conocidas como FLOPs, o modelos con dos billones de parámetros, criterios dirigidos a tecnologías de gran escala.

Los FLOPs expresan la cantidad de operaciones computacionales realizadas durante el entrenamiento y sirven como referencia para dimensionar el esfuerzo de cálculo necesario para desarrollar un modelo. Los parámetros, por su parte, son valores internos que el sistema ajusta para procesar datos; el borrador utiliza ambos indicadores como referencias para definir qué sistemas entrarían en el ámbito de las reglas.

La consecuencia práctica de esos umbrales es que las restricciones se concentrarían en los modelos situados en la frontera tecnológica, en vez de abarcar automáticamente todas las herramientas de IA. Sin embargo, las cifras por sí solas no resuelven cómo se aplicará el régimen a cada producto, por lo que la interpretación regulatoria y la redacción definitiva serán relevantes para empresas que trabajen con sistemas cercanos a esos límites.

También queda por aclarar cómo tratarán las autoridades los despliegues regionales y los proyectos vinculados con iniciativas de código abierto. Un portavoz del Ministerio de Comercio señaló que algunos proyectos y servicios compatibles con ese tipo de iniciativas podrían acceder a una vía de licenciamiento automático, aunque el borrador no elimina la necesidad de precisar qué condiciones permitirían utilizarla.

Seguridad, rivalidad tecnológica y próximos pasos

El Ministerio de Comercio justificó los controles más estrictos con argumentos de seguridad nacional y prevención del uso indebido, según las declaraciones recogidas sobre la propuesta. Ese enfoque busca preservar la capacidad tecnológica dentro del país y, a la vez, mantener una vía de ingresos internacionales a través de suscripciones y servicios alojados, sin transferir necesariamente los componentes más sensibles.

Reuters situó la iniciativa en el marco de la rivalidad tecnológica entre China y Estados Unidos, donde los controles de exportación han cobrado relevancia en torno a la inteligencia artificial. Mientras Washington ha limitado el flujo hacia China de chips avanzados y herramientas tecnológicas, el borrador de Pekín aplicaría una lógica comparable a la salida de su propio software, sus datos y su conocimiento técnico.

La propuesta coincide con un modelo de negocio que ya permite a proveedores chinos ofrecer productos al exterior sin ceder la propiedad de sus sistemas. Mantener el acceso por nube y API podría sostener la actividad comercial internacional, mientras los límites a la transferencia de modelos y capacidades técnicas reducen la posibilidad de que clientes extranjeros reproduzcan o gestionen esas herramientas de forma autónoma.

El borrador abrió un período de comentarios públicos hasta el 15 de noviembre de 2026 y, de acuerdo con la información divulgada, las autoridades esperan publicar reglas finales antes de que termine el año. Un requisito provisional de registro entró en vigor el mismo día en que se anunció la propuesta, de modo que empresas afectadas deberán seguir tanto ese trámite como los cambios que surjan durante la consulta.

Qué deberían observar empresas e inversores

Para compañías extranjeras, la principal incertidumbre no consiste en si podrán probar una herramienta, sino en hasta dónde llega la frontera entre contratar un servicio y adquirir capacidad tecnológica. Los acuerdos de licenciamiento, las inversiones que modifiquen la propiedad o el control y los planes para operar modelos fuera de China podrían quedar sujetos a revisiones que alteren plazos y condiciones comerciales.

Las empresas chinas, en cambio, conservarían opciones para vender suscripciones y acceso remoto sin entregar los componentes esenciales de sus modelos. La propuesta no equivale a cerrar el mercado internacional a sus servicios, pero sí plantea una separación más marcada entre monetizar el uso de una tecnología y permitir que un cliente la ejecute o reconstruya independientemente.

El alcance de las restricciones también dependerá de cómo las autoridades interpreten conceptos como despliegue regional y de qué proyectos puedan recibir licencias automáticas por su relación con el código abierto. Si las definiciones son amplias o difíciles de anticipar, las empresas podrían afrontar mayor incertidumbre incluso cuando su plan no consista en transferir pesos o datos de entrenamiento.

Los comentarios hasta el 15 de noviembre y la publicación prevista de las reglas finales antes de fin de año serán los próximos hitos para evaluar el impacto. Empresas e inversores deberán prestar atención a posibles cambios en los umbrales de 10²⁶ FLOPs y dos billones de parámetros, así como a la lista de tecnologías prohibidas o sujetas a licencia y a las condiciones de las excepciones.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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