Por Canuto  

Un investigador del Cato Institute sostiene que Estados Unidos debería eliminar el impuesto sobre las ganancias de capital aplicado a Bitcoin y otras criptomonedas, al considerar que esa carga desalienta su uso cotidiano como dinero, complica el cumplimiento tributario y frena la competencia monetaria.

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  • Nicholas Anthony, del Cato Institute, afirma que el impuesto sobre las ganancias de capital desincentiva el uso de Bitcoin como medio de pago.
  • El académico propone eliminar por completo ese impuesto o, al menos, retirarlo para criptomonedas y divisas extranjeras.
  • Datos citados en el reporte indican que el 39% de los holders cripto en EE. UU. ya usa estos activos para comprar bienes y servicios.

 


El debate sobre el tratamiento fiscal de las criptomonedas en Estados Unidos volvió a ganar fuerza esta semana, luego de que un investigador del Cato Institute pidiera eliminar el impuesto sobre las ganancias de capital aplicado a Bitcoin y otros activos digitales.

A juicio del centro de pensamiento, la norma actual desalienta el uso de las criptomonedas como dinero y termina favoreciendo su tenencia pasiva por encima de su circulación.

La discusión no es menor para un mercado que, desde hace años, intenta consolidar casos de uso más allá de la inversión especulativa. En la práctica, cuando una persona utiliza Bitcoin para pagar bienes o servicios, esa operación puede convertirse en un hecho imponible. Eso obliga a calcular si hubo una ganancia de capital entre el momento de adquisición del activo y el momento en que fue gastado.

Nicholas Anthony, académico de política pública e investigador del Cato Institute, argumentó en un informe publicado que la opción más simple sería terminar por completo con ese gravamen. Como alternativa, planteó que el impuesto podría eliminarse al menos para el uso de criptomonedas y divisas extranjeras, con la idea de retirar la interferencia estatal en la competencia entre distintas formas de dinero.

Según explicó, el sistema actual castiga a quienes buscan usar Bitcoin en su vida diaria. Anthony sostuvo que, aunque nunca había sido tan fácil utilizar Bitcoin como dinero, el código tributario impone una carga desproporcionada sobre los ciudadanos.

El investigador ilustró ese problema con un ejemplo concreto. Señaló que algo tan simple como comprar una taza de café todos los días con Bitcoin puede traducirse en más de 100 páginas de declaraciones fiscales. En una publicación adicional difundida el 15 de abril de 2026, también afirmó que un uso cotidiano de ese tipo podría convertirse en 70 páginas de formularios tributarios.

La tesis central del reporte es que el impuesto sobre las ganancias de capital no solo complica el cumplimiento, sino que además distorsiona el comportamiento económico. Si cada pago con criptomonedas genera una posible obligación tributaria, los usuarios tienen un incentivo a conservar sus monedas durante más tiempo en lugar de emplearlas como medio de intercambio.

La crítica de Cato al diseño tributario actual

El Cato Institute es un centro de pensamiento con sede en Washington D. C. que busca influir en políticas públicas por medio de investigaciones, informes y comparecencias ante legisladores. Sus integrantes han defendido previamente posiciones favorables a las criptomonedas y a marcos regulatorios menos restrictivos para la innovación financiera.

En este nuevo planteamiento, Anthony sostuvo que el Congreso debería simplificar el código tributario para que el estadounidense promedio pueda cumplir sus obligaciones sin enfrentar una carga excesiva. En su opinión, un sistema más sencillo ayudaría a reducir el estrés de cada temporada de impuestos y contribuiría a crear una economía más competitiva.

El académico también usó un lenguaje especialmente crítico para describir el peso del sistema actual. Dijo que lo único peor que ser robado sería que el ladrón exigiera formularios interminables sobre el dinero que se está quitando, y añadió que los impuestos no son diferentes. Esa frase resume el tono del informe y la magnitud de la inconformidad con el esquema vigente.

Más allá de su tono, el argumento apunta a una discusión de fondo sobre la naturaleza de Bitcoin y otras criptomonedas. Si estos activos siguen siendo tratados principalmente como bienes de capital, su uso como medio de pago queda penalizado frente a opciones tradicionales como el dólar. Para los defensores de una mayor competencia monetaria, ese resultado no es neutral.

Las alternativas planteadas para aliviar la carga fiscal

Anthony no limitó su propuesta a la eliminación total del impuesto. También examinó otras posibles salidas para reducir la fricción regulatoria sin desmontar por completo el esquema tributario aplicable a las ganancias de capital. Entre ellas mencionó la posibilidad de eliminar el gravamen únicamente cuando las criptomonedas se utilicen para comprar bienes o servicios.

Sin embargo, advirtió que esa solución podría convertirse en una nueva pesadilla de cumplimiento si se obliga a las personas a demostrar qué transacciones califican y cuáles no. Desde su perspectiva, eso sería preferible a seguir pagando el impuesto, pero aun así mantendría una carga administrativa relevante.

Otra vía mencionada por el investigador es una regla de minimis. Bajo ese enfoque, el impuesto sobre las ganancias de capital no se activaría salvo que se supere un umbral específico. Ese tipo de esquema suele discutirse como una forma de evitar que pequeñas compras cotidianas queden atrapadas en procedimientos fiscales complejos.

El trasfondo del debate es claro. Si un pago de bajo valor en criptomonedas exige cálculos, registros y reportes detallados, la experiencia de uso compite en desventaja con la de otros medios de pago. Eso afecta sobre todo a quienes quieren utilizar Bitcoin no como reserva de valor, sino como herramienta práctica para transacciones comunes.

De acuerdo con la firma de gestión de inversiones VanEck, citada en el reporte, las criptomonedas pueden activar un hecho imponible al emplearse para pagar bienes y servicios porque entran dentro de la amplia categoría que incluye acciones, bienes raíces y otros activos de capital. Ese encuadre legal explica por qué un simple pago puede tener implicaciones tributarias inmediatas.

Uso real de criptomonedas y alcance del problema

La discusión tributaria coincide con señales de que el uso de criptomonedas para consumo cotidiano ya no es un tema marginal. Una encuesta de 2025 de la National Cryptocurrency Association encontró que el 39% de los poseedores de criptomonedas en Estados Unidos dijo usar estos activos para comprar bienes y servicios.

Ese dato sugiere que cualquier cambio en la política fiscal tendría efectos directos sobre una base de usuarios considerable. No se trataría únicamente de un ajuste técnico para inversionistas avanzados, sino de una modificación con impacto potencial sobre consumidores que ya interactúan con criptoactivos en la economía real.

En paralelo, la editorial académica Springer Nature identificó alrededor de 11.000 comerciantes en todo el mundo utilizando datos de BTC Map que actualmente aceptan Bitcoin como forma de pago. La cifra da una idea del avance de la infraestructura comercial asociada al activo, aunque su uso siga lejos de masificarse al nivel de los sistemas de pago tradicionales.

Para los defensores de la reforma, ese crecimiento vuelve más urgente revisar el código tributario. Si el ecosistema de pagos basados en Bitcoin sigue expandiéndose, las reglas actuales podrían convertirse en un obstáculo cada vez más visible para consumidores, comercios y desarrolladores de servicios financieros vinculados con activos digitales.

El argumento de Cato se inscribe además en una discusión más amplia sobre libertad monetaria. Anthony sostuvo que eliminar el impuesto para criptomonedas y divisas extranjeras serviría para “quitar el dedo del gobierno de la balanza y dejar que la competencia sea la verdadera decisora del mejor dinero”. Con ello, planteó que el mercado, y no la carga fiscal, debería definir qué instrumentos monetarios son más útiles.

Por ahora, la propuesta se presenta como una presión intelectual y política sobre el Congreso de Estados Unidos, no como un cambio legislativo inminente. Aun así, el señalamiento vuelve a poner en el centro un problema recurrente para la industria cripto: la distancia entre la promesa de pagos digitales ágiles y la complejidad regulatoria que enfrentan los usuarios al intentar llevar esa promesa a la práctica.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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