Por Canuto  

Australia modificó sus reglas para impedir que canciones creadas mayormente por inteligencia artificial ingresen a sus listas de éxitos, aunque mantendrá permitido el uso de herramientas de IA como apoyo para músicos humanos.
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  • ARIA exige que los lanzamientos sean sustancialmente hechos por humanos y permite asistencia tecnológica limitada.
  • La medida llega tras la controversia por una versión de “Like A Prayer” que encabezó la lista australiana de radio y generó críticas por el uso no divulgado de IA.
  • Los artistas deberán declarar el uso de IA y podrían perder posiciones o premios si incumplen las reglas.


Australia modificó sus reglas para impedir que canciones creadas en gran parte o totalmente por inteligencia artificial ingresen a sus listas oficiales de éxitos. Desde esta semana, los lanzamientos deberán ser “sustancialmente hechos por humanos” para resultar elegibles, una decisión que busca preservar la participación artística de personas en un mercado musical cada vez más influido por herramientas generativas.

La Asociación Australiana de la Industria de la Grabación, conocida como ARIA, afirmó que el nuevo código pretende “promover la naturaleza humana del arte”. La organización aclaró que no busca prohibir toda herramienta de inteligencia artificial, sino distinguir entre una tecnología utilizada como apoyo creativo y una canción producida masivamente por servicios que podrían aprovechar grabaciones de artistas sin autorización.

La polémica que aceleró el cambio

La actualización ocurre después de una controversia relacionada con una versión de “Like A Prayer”, la canción de Madonna, realizada por Joshua “DJ Josh” Fawaz. El lanzamiento llegó a encabezar la lista australiana de radio y había liderado esa clasificación desde mediados de junio, según reportes de prensa, lo que puso el debate sobre la música generada por IA frente a una audiencia mucho más amplia.

La versión también generó críticas por el uso no divulgado de inteligencia artificial. Después de recibir cuestionamientos, Fawaz incorporó créditos que reconocían ese uso en la canción. Los resultados de reproducciones atribuidos específicamente a esta versión no quedan confirmados por las fuentes disponibles, por lo que no es posible sostener de forma independiente la cifra de más de 48 millones de reproducciones en Spotify incluida en el borrador original.

ARIA sostuvo que los artistas australianos compiten por atención en “el mercado más congestionado de la historia”. Desde la perspectiva de la asociación, incluir y celebrar música generada por IA que no contenga una contribución artística humana supondría restar visibilidad a los músicos que escriben, interpretan y producen sus propias obras.

Annabelle Herd, directora ejecutiva de ARIA, señaló que las reglas buscan mantener dinámicas las listas en un entorno de rápida evolución. También reconoció que los artistas ya emplean herramientas de inteligencia artificial en sus procesos de trabajo y defendió que el sistema deje espacio para esos usos, siempre que la tecnología no sustituya por completo la creación humana.

Qué usos de IA seguirán permitidos

El código actualizado permite que las personas utilicen inteligencia artificial como asistencia, pero fija condiciones sobre los elementos centrales de una canción. Para ser considerada, la obra debe haber sido escrita por humanos, mientras que la voz principal y los instrumentos primarios también deben haber sido interpretados por personas.

La norma no impide el uso de herramientas habituales en la producción musical. ARIA indicó que la inteligencia artificial puede participar en tareas como la masterización, y que recursos como cajas de ritmos y Auto-Tune continúan permitidos, porque su utilización no necesariamente elimina la intervención creativa del compositor o del intérprete.

La distinción refleja una preocupación que también aparece en otras industrias creativas: no toda asistencia tecnológica tiene el mismo impacto sobre la autoría. Corregir una interpretación, procesar el sonido final o apoyar una etapa técnica no equivale, según el criterio de la asociación, a generar la composición, la voz y la instrumentación principal sin una participación humana sustancial.

Herd advirtió que la música producida en masa por servicios construidos sobre grandes catálogos de grabaciones de artistas representa un problema diferente. La ejecutiva cuestionó que una lista premie resultados de IA sin licencia y sugirió que ese modelo podría terminar definiendo el futuro de la música grabada que ARIA existe para representar.

Declaraciones, sanciones y revisión de resultados

Los artistas deberán declarar si utilizaron inteligencia artificial al presentar una canción para consideración en las listas. Esa obligación busca entregar a ARIA información suficiente para evaluar la elegibilidad de cada lanzamiento, aunque la decisión también deja abierta la posibilidad de que aparezcan controversias después de la publicación de los resultados.

Si posteriormente se descubre que una canción fue generada mayoritariamente por IA, la asociación podrá modificar sus posiciones de manera retrospectiva. En los casos más relevantes, si el lanzamiento hubiera alcanzado el primer lugar, ARIA podría solicitar la devolución de los premios concedidos por haber encabezado las listas.

Los artistas y sus representantes tendrán derecho a impugnar una exclusión. Ese mecanismo será importante para resolver disputas sobre el grado de participación humana, especialmente en producciones que combinan compositores, intérpretes, software de edición, modelos generativos y distintos proveedores de servicios tecnológicos.

El código actualizado también excluye música que plantee “preocupaciones de manipulación directa de listas”. Con esa cláusula, ARIA vincula el debate sobre inteligencia artificial con otra preocupación de las clasificaciones musicales: que un lanzamiento alcance una posición destacada mediante prácticas diseñadas para alterar artificialmente su desempeño.

Causas de movimientos recientes

El catalizador confirmado de la actualización australiana fue la controversia en torno a la versión de “Like A Prayer” de Josh Fawaz: medios australianos informaron que la producción lideraba la lista nacional de difusión radiofónica y que posteriormente se añadieron créditos sobre el uso de IA tras las críticas. La relación exacta entre ese caso y el calendario de la reforma es una explicación plausible basada en la cobertura disponible, no una causalidad oficialmente demostrada por ARIA.

Un debate que se extiende a otros mercados

Australia no es el único país que ha tenido que definir cómo tratar las canciones generadas con inteligencia artificial. Reportes de prensa señalaron que una canción fue vetada de las listas oficiales de Suecia después de que se revelara su creación con ayuda de IA, lo que mostró que distintas organizaciones ya están tomando medidas antes de que existan criterios uniformes para toda la industria.

La Federación Internacional de la Industria Fonográfica, conocida por sus siglas en inglés IFPI, fijó en julio criterios para admitir canciones creadas con IA en listas oficiales que administra en Latinoamérica, Oriente Medio, África y el Sudeste Asiático. Ese marco muestra que varias regiones están desarrollando requisitos sobre la participación humana y la transparencia, aunque las fuentes disponibles no permiten afirmar que haya servido como base directa del código australiano.

El desafío consiste en aplicar una regla verificable sin castigar usos legítimos de la tecnología. Las herramientas generativas pueden ayudar con tareas de producción, experimentación sonora y edición, pero también pueden facilitar la creación de grandes volúmenes de canciones que imitan estilos humanos o aprovechan material protegido sin autorización.

El caso australiano también plantea una pregunta sobre la confianza del público: si una canción compite en igualdad de condiciones con obras interpretadas por personas, los oyentes deberían poder conocer cómo se produjo. La exigencia de declarar el uso de IA intenta responder a esa inquietud, aunque la efectividad dependerá de la capacidad de las organizaciones para verificar las declaraciones y aplicar sanciones consistentes.

El respaldo de artistas y la presión política

Entre quienes respaldan la decisión se encuentra Peking Duk, un acto electrónico australiano que el mes pasado compartió en Instagram una versión asistida con IA de su éxito “High”, publicado originalmente en 2014. La publicación incluyó la frase “Cuando reescribes tu propia canción con IA para que la radio australiana la acepte”, en una referencia directa a las nuevas exigencias para acceder a la difusión y a las listas del país.

Adam Hyde, integrante de la banda, dijo al programa Today de Channel Nine que la música generada por inteligencia artificial estaba “eliminando la experiencia humana de la vida”. Su comentario resume una de las críticas más fuertes contra la automatización creativa: la idea de que una canción no solo funciona como un archivo de audio, sino también como una expresión de experiencia, interpretación y conexión entre personas.

La discusión se relaciona además con la postura del Gobierno australiano frente al uso de obras creativas para entrenar sistemas de IA. En julio de este año, el primer ministro Anthony Albanese prometió ofrecer “la protección más fuerte posible” a los creativos australianos y dijo que escritores y músicos deberían decidir si sus trabajos se utilizan para entrenar modelos, así como las condiciones de ese uso.

Albanese afirmó que sería “robo” que los creadores perdieran ese control y no recibieran ningún pago por la utilización de sus obras. Aunque las reglas de ARIA se enfocan en la elegibilidad de canciones dentro de las listas, la disputa sobre licencias, remuneración y consentimiento muestra que la industria musical enfrenta un debate más amplio sobre los límites de la inteligencia artificial.

La nueva política australiana no elimina la IA de la música, pero establece que la tecnología no podrá presentarse como sustituto de la autoría y la interpretación humana en las listas oficiales. Su aplicación, junto con los futuros criterios internacionales, definirá si la industria logra equilibrar innovación, transparencia y reconocimiento para los artistas.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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