Por Canuto  

El multimillonario inversionista Bill Ackman advierte que el impuesto a las propiedades pied-à-terre de Nueva York, propuesto por el alcalde Mamdani, podría reducir los ingresos fiscales en lugar de aumentarlos, al desencadenar una caída en el valor de los inmuebles y una fuga de capitales. ¿Qué efectos tendría esta medida en la economía de la ciudad?
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  • Ackman sostiene que el impuesto PAT reducirá los ingresos fiscales generales de Nueva York.
  • La capitalización del impuesto anual en el valor de las viviendas provocará caídas en los precios.
  • Se anticipa una fuga de capitales de los compradores de segundas residencias de lujo.
  • La propuesta busca gravar propiedades no ocupadas permanentemente en la ciudad.


El inversionista multimillonario @BillAckman lanzó una advertencia contundente sobre el impuesto a las propiedades pied-à-terre que impulsa el alcalde de Nueva York, Mamdani. El impuesto, conocido como PAT, probablemente reducirá los ingresos fiscales generales de la ciudad, según Ackman. Señala que esta disminución ocurriría incluso antes de considerar la fuga de capitales que provocará entre los compradores de viviendas de lujo.

El argumento central del inversor se basa en el mecanismo de capitalización del impuesto. Cuando una vivienda en Nueva York se ve afectada por un impuesto anual adicional, el valor de la propiedad disminuirá por el valor capitalizado de ese impuesto. Esto significa que los propietarios verán una reducción inmediata en el precio de sus activos inmobiliarios.

La propuesta del alcalde Mamdani busca gravar las propiedades que no son residencia principal, conocidas como pied-à-terre. El objetivo inicial es generar ingresos para financiar proyectos de vivienda asequible y transporte público. Sin embargo, Ackman sugiere que el efecto neto sería negativo para las arcas municipales.

El debate se enmarca en un contexto de altos impuestos a la propiedad y una creciente desigualdad en la ciudad. Los defensores del impuesto argumentan que los propietarios de segundas viviendas no contribuyen equitativamente a los servicios que utilizan. Los opositores, como Ackman, advierten que la medida podría espantar a los compradores internacionales y a las élites financieras.

El impuesto pied-à-terre en Nueva York

La ciudad de Nueva York ha considerado durante años la implementación de un impuesto específico para residencias no ocupadas permanentemente. El término pied-à-terre se refiere a apartamentos que se usan solo parte del año, a menudo por personas que viven en otras ciudades o países. En 2019, una propuesta similar fue discutida en la legislatura estatal, pero no prosperó.

El alcalde Mamdani ha reactivado la idea como parte de su plataforma de gobierno. El impuesto propuesto aplicaría una tasa anual adicional sobre el valor de la propiedad, con exenciones para la residencia principal. Se estima que podría afectar a más de 10.000 unidades de lujo en Manhattan.

Los partidarios del impuesto señalan que estos propietarios suelen ser personas de altos ingresos que no pagan impuestos locales sobre la renta. Según datos de la ciudad, muchas de estas unidades permanecen vacías la mayor parte del año. La medida se presenta como una forma de redistribuir la carga fiscal y aliviar la crisis de vivienda.

Sin embargo, los críticos argumentan que la tasa podría ser excesiva y disuadir la inversión. Un estudio reciente del sector inmobiliario sugiere que el impuesto podría reducir el valor de las propiedades entre un 15% y un 20%. Esto, a su vez, afectaría los ingresos por impuestos a la propiedad que recauda la ciudad.

Ackman apunta exactamente ese punto: el valor de una vivienda se determina como el valor presente de sus flujos de ingresos netos. Si un impuesto anual se impone sobre la propiedad, el valor cae para compensar ese costo recurrente. Por lo tanto, la base imponible se reduce, y el recaudo total podría no aumentar tanto como se espera.

El argumento de Ackman: capitalización y fuga de capitales

En su mensaje, Ackman explica que la capitalización del impuesto anual en el precio de la vivienda generará una disminución en el valor de todos los inmuebles afectados. Esto incluye tanto las unidades gravadas como las no gravadas, por el efecto comparativo. El resultado es una erosión de la riqueza de los propietarios y una menor recaudación del impuesto predial tradicional.

Además, Ackman menciona que el impuesto provocará una fuga de capitales, es decir, los inversores retirarán su dinero de Nueva York para buscar jurisdicciones más favorables. Muchos compradores de pied-à-terre son extranjeros que valoran la estabilidad legal y financiera de la ciudad. Un impuesto punitivo podría llevarlos a destinos como Miami, Dubái o incluso criptomonedas como refugio de valor.

La fuga de capitales no solo afecta al mercado inmobiliario, sino también a la economía local en general. Cuando un inversionista compra una propiedad, gasta en renovaciones, muebles, servicios y genera empleo. Al retirarse, ese gasto desaparece, y con él, los ingresos fiscales asociados al consumo.

Históricamente, Nueva York ha enfrentado este tipo de fenómenos con impuestos altos a los súper ricos. En la década de 1970, la ciudad perdió una parte significativa de su clase media y de sus corporaciones. Más recientemente, las tasas del impuesto estatal a los ingresos altos han llevado a algunos bancos de inversión a trasladar operaciones a Florida o Texas.

Ackman sugiere que el impuesto PAT no solo es ineficaz para recaudar, sino contraproducente. Propone que una mejor política sería reducir los impuestos y fomentar la inversión, en lugar de castigar las segundas residencias. Su opinión tiene peso porque es uno de los gestores de fondos de cobertura más exitosos de la última década.

Reacciones y contexto económico

La reacción al comentario de Ackman fue inmediata en las redes sociales, con opiniones divididas. Algunos analistas respaldan su visión, señalando que el impuesto podría dañar el mercado de lujo sin generar los ingresos esperados. Otros lo califican de alarmista y defienden la necesidad de que los ricos paguen más por el uso de los servicios urbanos.

La administración del alcalde Mamdani no ha respondido directamente a Ackman, pero funciona en conjunto con la legislatura estatal. El proyecto de ley aún no está formalizado; se espera que se presente en los próximos meses. El debate se centrará en la tasa exacta, el umbral de valor de la propiedad y las exenciones.

Varios economistas han analizado casos similares en otras ciudades. Por ejemplo, Londres implementó un impuesto adicional a las segundas viviendas en 2016 y desde entonces ha visto una reducción en las transacciones en barrios premium. Vancouver también aplicó un impuesto a la propiedad vacía y observó un aumento en la oferta de alquiler, pero también una caída en los precios.

En el contexto de Nueva York, el impuesto inmobiliario ya es de los más altos del país. La tasa efectiva promedio es del 1,4% del valor de mercado, y las propiedades de lujo pagan proporcionalmente más. Además, los compradores de pied-à-terre no califican para la exención de residencia principal, por lo que ya contribuyen a un nivel alto.

El sector inmobiliario local ha expresado preocupación por la medida. Una coalición de desarrolladores y agentes inmobiliarios ha lanzado una campaña contra el impuesto, argumentando que destruiría el atractivo global de la ciudad. Estiman que el impacto negativo en la recaudación del impuesto a la transferencia de propiedades podría ser mayor que el ingreso generado por el PAT.

Implicaciones para inversores y el ecosistema cripto

Para los inversores en criptomonedas y blockchain, la noticia del impuesto PAT no parece directamente relacionada. Sin embargo, las políticas fiscales de las grandes ciudades afectan el flujo de capitales global, incluidos los fondos que se destinan a activos digitales. Cuando un inversionista se siente perseguido por impuestos en bienes raíces, podría buscar alternativas como Bitcoin, que opera fuera de las fronteras locales.

Además, la fuga de capitales de Nueva York podría impulsar la inversión en instrumentos financieros descentralizados. Si los impuestos se vuelven punitivos, los acaudalados buscarán jurisdicciones con ventajas tributarias o activos que no estén sujetos a un impuesto a la propiedad. Las criptomonedas ofrecen una forma de mover valor sin necesidad de bienes inmuebles.

En el pasado, el aumento de impuestos en estados como California y Nueva York ha coincidido con un incremento en la adopción de criptomonedas. Aunque la correlación no es perfecta, existe un patrón de migrantes fiscales que recurren a activos digitales como refugio. El caso de Ackman es particularmente relevante porque él mismo ha sido escéptico sobre Bitcoin, pero el argumento económico se aplica a cualquier activo que preserva el poder adquisitivo.

La comunidad cripto también observa de cerca las políticas fiscales porque afectan la tributación de las ganancias de capital. Si Nueva York se vuelve un entorno hostil para los ricos, es posible que más _whales_ de criptomonedas consideren mudarse a estados con impuestos bajos, como Florida o Texas. Esto podría reducir la base de usuarios en el área de Nueva York, aunque la industria blockchain en la ciudad sigue creciendo.

En resumen, el impuesto pied-à-terre no solo es un tema inmobiliario; tiene implicaciones macroeconómicas que pueden resonar en el mundo de las finanzas descentralizadas. La advertencia de Ackman subraya la interconexión entre las políticas públicas y la movilidad del capital. Los inversores inteligentes deben monitorear estos desarrollos para ajustar sus estrategias a largo plazo.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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