Un consorcio que reúne a 21 grandes bancos, incluidos Bank of America, Citi, Goldman Sachs, Deutsche Bank y UBS, prepara una stablecoin denominada en dólares para pagos mayoristas, institucionales y transfronterizos.
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- El grupo prevé constituir formalmente la empresa emisora durante el segundo semestre de 2026 y lanzar la stablecoin en el primer semestre de 2027.
- La iniciativa evolucionó desde conversaciones exploratorias iniciadas en octubre de 2025 por 10 bancos sistémicos globales.
- La GENIUS Act en Estados Unidos y MiCA en la Unión Europea aparecen como factores regulatorios determinantes para el proyecto.
21 bancos globales preparan una stablecoin en dólares para 2027
Los principales bancos internacionales están organizando una nueva ofensiva en el mercado de las stablecoins mediante una empresa que emitiría un token denominado en dólares. El consorcio, integrado por 21 instituciones financieras según el anuncio citado por Crypto Briefing, contempla iniciar operaciones durante el primer semestre de 2027 y orienta el proyecto a clientes mayoristas e institucionales.
La coalición incluye a Bank of America, Citi, Goldman Sachs, Deutsche Bank y UBS, además de otras entidades financieras relevantes. Su propuesta busca utilizar la infraestructura y las relaciones comerciales de la banca tradicional para facilitar pagos, liquidaciones de activos digitales y operaciones transfronterizas, en un segmento donde las stablecoins ya funcionan como instrumentos de transferencia y representación digital de valor.
De las conversaciones a una estructura empresarial
El proyecto comenzó como una evaluación de viabilidad en octubre de 2025, cuando 10 bancos globalmente sistémicos, conocidos por la sigla G-SIB, exploraron la posibilidad de emitir una stablecoin respaldada por instituciones bancarias. Aquella etapa no representaba todavía un lanzamiento comercial, sino un análisis conjunto sobre tecnología, regulación, gobernanza y posibles usos dentro de los mercados financieros.
Desde entonces, la iniciativa amplió su alcance y el anuncio la describe como una coalición de 21 bancos. Las distintas referencias al número de participantes y a la proporción de entidades sistémicas no permiten establecer de forma clara un desglose independiente, por lo que la cifra verificable en esta información es la composición total anunciada de 21 instituciones.
El siguiente paso consiste en constituir formalmente la empresa emisora durante el segundo semestre de 2026. Ese calendario dejaría al grupo un periodo aproximado de seis meses para definir la estructura corporativa, los mecanismos de emisión, la gestión de reservas y los controles operativos antes de la fecha prevista para el lanzamiento de la stablecoin.
La hoja de ruta contempla casos de uso mayoristas, institucionales y minoristas, aunque el énfasis inicial estará en operaciones entre empresas y entidades financieras. Los pagos transfronterizos y la liquidación de activos digitales aparecen como aplicaciones prioritarias porque pueden beneficiarse de transferencias continuas y de una unidad de cuenta denominada en dólares.
Regulación y estándares bancarios
El momento elegido por los bancos coincide con la evolución de dos marcos regulatorios que podrían definir las condiciones para emitir stablecoins de forma legal. En Estados Unidos, la GENIUS Act establece un marco federal específico para los llamados “payment stablecoins” y su entrada en vigor está prevista para enero de 2027, según la información disponible. El proyecto bancario dependerá de las reglas de implementación y de las autorizaciones aplicables.
En Europa, la normativa MiCA ya comenzó a desplegar requisitos de cumplimiento para los emisores de activos digitales que operan en la región. Entre sus exigencias figuran disposiciones relacionadas con reservas, operaciones y controles, elementos que pueden elevar los costos de entrada, pero también favorecer a entidades con experiencia en supervisión financiera y administración de riesgos.
El consorcio plantea que su stablecoin cumplirá desde el inicio con estándares de gobernanza y gestión de riesgos propios del sector bancario. Esa orientación pretende diferenciar el producto de proyectos que dependen de estructuras corporativas más pequeñas, aunque el cumplimiento de estándares no elimina los desafíos vinculados con la custodia de reservas, la interoperabilidad entre redes y la supervisión en distintas jurisdicciones.
Para los usuarios institucionales, la confianza en el emisor y la claridad sobre el respaldo del token serán factores centrales. Una stablecoin denominada en dólares debe mantener una referencia estable frente a la moneda estadounidense, pero también necesita procesos transparentes para gestionar las reservas, atender reembolsos y responder ante interrupciones operativas o cambios regulatorios.
Competencia por los pagos basados en blockchain
La principal ventaja que el grupo atribuye a su iniciativa es la distribución. En conjunto, los bancos atienden a millones de clientes corporativos, participan en flujos de pagos diarios por billones y mantienen relaciones existentes con las mismas instituciones que podrían convertirse en los primeros usuarios de una stablecoin orientada al mercado mayorista.
Esas conexiones comerciales podrían acelerar la adopción si el token se integra con los sistemas de tesorería, pagos y liquidación que ya utilizan las empresas. Sin embargo, la escala del consorcio también introduce dificultades, porque 21 participantes deben acordar responsabilidades, estándares tecnológicos, criterios de admisión y reglas para operar el activo en diferentes mercados.
La competencia no se limita a los emisores de stablecoins que ya tienen presencia en el mercado. Los tres mayores bancos de Japón —MUFG, SMBC y Mizuho— formaron un consejo para desarrollar una stablecoin conjunta y apuntan a emitirla para marzo de 2027, según reportes publicados por CoinDesk. Se trata de un proyecto distinto, centrado en una stablecoin vinculada al yen.
Estos movimientos muestran que la banca está evaluando la tecnología de registros distribuidos como una posible capa de liquidación para pagos y activos digitales. La carrera no se definirá únicamente por quién emita primero un token, sino por la capacidad de ofrecer liquidez, compatibilidad entre plataformas, costos competitivos y acceso confiable para empresas con operaciones internacionales.
Causas de movimientos recientes
La información disponible no identifica un movimiento concreto de los mercados que pueda atribuirse directamente al anuncio del consorcio. Como explicación plausible, el interés de los grandes bancos por emitir stablecoins refleja la competencia por los pagos y la liquidación institucionales, así como la mayor claridad regulatoria prevista en Estados Unidos y la existencia del marco MiCA en Europa. No obstante, esa relación no confirma que dichos factores hayan causado por sí solos variaciones específicas de precios o volúmenes.
Qué deben evaluar los inversores
La variable más inmediata para el proyecto sigue siendo la implementación del marco regulatorio estadounidense. Aunque la GENIUS Act ofrece una base legal más clara para los llamados “payment stablecoins”, los miembros del consorcio con sede en Estados Unidos todavía tendrían que cumplir las reglas específicas que establezcan los organismos competentes.
MiCA plantea un escenario diferente para las operaciones europeas, debido a sus requisitos sobre reservas y estándares operativos. Estas obligaciones podrían beneficiar a emisores respaldados por bancos, al elevar la confianza de los usuarios institucionales, o podrían ralentizar el despliegue si los costos de cumplimiento y las diferencias entre jurisdicciones complican la expansión del producto.
El calendario también exige cautela, porque el lanzamiento previsto para el primer semestre de 2027 todavía depende de la creación de la empresa, de los acuerdos entre los participantes y de las autorizaciones necesarias. La ampliación desde 10 bancos exploratorios hasta una coalición descrita como de 21 miembros demuestra impulso, pero también aumenta el número de intereses que deben coordinarse antes de una emisión efectiva.
Los inversores deberán observar la estructura de reservas, la red o las redes que soportarán el token, los mecanismos de redención y el alcance geográfico de las operaciones. También será relevante determinar si la stablecoin se limitará a clientes de los bancos participantes o si competirá abiertamente con otros emisores en pagos minoristas y mercados de activos digitales.
El anuncio confirma que las instituciones financieras tradicionales ya no observan las stablecoins únicamente como una amenaza para sus negocios de pagos. Ahora intentan participar directamente en su emisión, aprovechando la regulación, la escala comercial y la confianza acumulada durante décadas, aunque el éxito dependerá de convertir esa ventaja institucional en un producto interoperable y realmente útil.
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