Por Canuto  

La cápsula Starfall de SpaceX regresó al Pacífico con módulos de carga de la Fuerza Aérea de EE. UU. en su segundo vuelo de demostración, una prueba que busca medir si los cohetes pueden facilitar entregas rápidas a lugares de difícil acceso.
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  • Los módulos recuperados llevaban sensores para registrar temperatura, impactos y vibraciones durante el lanzamiento y la reentrada.
  • La carga incluyó equipo médico, raciones y suministros militares; AFRL también evaluó el ajuste de una balsa salvavidas, sin confirmar que viajara en esta misión.
  • La misión aporta datos al programa Rocket Cargo, que aspira a transportar decenas de toneladas por lanzamiento.


Starfall regresa del espacio con carga militar y datos para el plan Rocket Cargo

La cápsula Starfall de SpaceX regresó al océano Pacífico con módulos de carga desarrollados para la Fuerza Aérea de Estados Unidos, en una prueba de transporte espacial punto a punto. El Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea (AFRL) confirmó la recuperación de los módulos después del amerizaje y presentó la misión como un avance para estudiar entregas rápidas de suministros a lugares difíciles de alcanzar por medios convencionales.

Starfall viajó como parte de la misión compartida Bandwagon-5, que despegó el 20 de octubre desde la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral a bordo de un Falcon 9. La recuperación de los módulos, anunciada por AFRL el 26 de octubre, ofrece datos sobre el desempeño de la carga en las distintas etapas del recorrido, desde el lanzamiento hasta la reentrada y el amerizaje.

La prueba forma parte del programa Rocket Cargo, iniciativa de la Fuerza Aérea para evaluar si los cohetes pueden transportar suministros entre puntos distantes con rapidez. El objetivo de largo plazo citado por AFRL contempla cargas de decenas de toneladas por lanzamiento, una escala que supera la capacidad atribuida a Starfall y que convierte esta misión en una prueba de componentes y condiciones, no en una demostración de ese volumen futuro.

Adam Remaly, director interino de la Oficina de Transición Tecnológica de AFRL, calificó el vuelo como un logro crítico para demostrar el potencial de la entrega de carga por cohete en la movilidad global rápida punto a punto. La formulación refleja el carácter experimental del esfuerzo: la recuperación permite estudiar cómo responde la carga al viaje espacial y qué desafíos deben resolverse antes de considerar una aplicación logística más amplia.

Los módulos de carga incorporaban sensores para registrar la temperatura y medir las fuerzas de impacto y vibración a las que se expone el equipo durante el lanzamiento, la reentrada y el amerizaje. Esos registros permitirán a los investigadores evaluar si artículos sensibles pueden completar el trayecto y llegar en condiciones útiles, una cuestión central para cualquier uso que dependa de equipos médicos, electrónicos o de supervivencia.

Para este segundo vuelo de demostración de Starfall, AFRL colocó en los módulos artículos representativos de una respuesta ante emergencias, entre ellos equipo médico, raciones de comida y otros suministros militares. La selección se vinculó con escenarios en los que una comunidad o una unidad pudiera encontrarse en un lugar de difícil acceso mediante transporte convencional, aunque la información divulgada no indica que la misión haya probado una entrega operativa a un destino terrestre.

Entre los elementos que recibieron atención especial figuran equipos electrónicos y de supervivencia, como un rastreador con comunicaciones satelitales, baterías, un desalinizador por ósmosis inversa y equipo médico de emergencia. AFRL también hizo una prueba de ajuste de una balsa salvavidas UNI-PAC III dentro de la cápsula; el ensayo no confirma que la balsa haya viajado en esta misión como parte de la carga recuperada, pero sí deja abierta su posible inclusión en pruebas posteriores.

La carga recuperada fue inspeccionada por personal militar, según las imágenes difundidas por AFRL, que también señaló que los módulos ágiles regresaron tras el amerizaje con apoyo de SpaceX. La recuperación es importante para el programa porque permite examinar físicamente los artículos y contrastar su estado con las lecturas de los sensores, en lugar de depender únicamente de datos transmitidos durante el vuelo.

Space.com informó que Starfall hizo su debut discreto en un lanzamiento de Falcon 9 en junio y que SpaceX ha divulgado pocos detalles del vehículo. Parte de la información pública disponible proviene de una evaluación ambiental de la Administración Federal de Aviación publicada a comienzos de este año, que describe una cápsula con forma de disco de unos 3,1 metros de diámetro.

Según esa evaluación, Starfall puede regresar desde la órbita con hasta 1.000 kilogramos de carga, y utiliza un escudo térmico de fibra de carbono para soportar la reentrada. El vehículo también cuenta con propulsores de gas comprimido para controlar su orientación durante esa fase y un sistema de paracaídas pensado para facilitar aterrizajes de precisión, características relevantes para recuperar tanto la cápsula como su contenido.

El siguiente paso de AFRL será analizar los datos obtenidos en la misión del 20 de octubre y utilizarlos en el desarrollo de Rocket Cargo. La diferencia entre la capacidad de Starfall y la meta de decenas de toneladas por lanzamiento es sustancial, por lo que el programa contempla estudiar otros vehículos además de esta cápsula de menor capacidad.

Entre las opciones que el ejército habría considerado figura Starship, el cohete de SpaceX, de mayor tamaño y todavía en desarrollo. La Fuerza Aérea había propuesto construir dos plataformas de aterrizaje en el atolón Johnston, una zona remota del Pacífico, para ensayar entregas de carga; sin embargo, esos planes quedaron suspendidos en julio de 2025 por preocupaciones ambientales y no está claro si ya se eligió un emplazamiento alternativo.

La misión de Starfall no demuestra por sí sola que el transporte espacial pueda convertirse en un sistema habitual de abastecimiento militar, pero sí permite probar la resistencia de cargas concretas y recuperar los módulos para inspeccionarlos. La viabilidad de Rocket Cargo dependerá de lo que revele ese análisis y de cómo puedan ampliarse las pruebas hacia capacidades superiores, sin perder de vista las limitaciones logísticas y ambientales que ya condicionaron la búsqueda de instalaciones para Starship.


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