Por Canuto  

El Pentágono investiga si hackers provocaron que refrigeradores y congeladores de tiendas en bases militares de Estados Unidos entraran en modo descongelación. Los incidentes, reportados en más de media docena de comisarías, coinciden con una serie de fallos similares en supermercados de Francia, aunque las autoridades aún no han confirmado intrusiones ni una causa común.
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  • Los problemas comenzaron a finales de agosto y afectaron comisarías de bases militares del territorio continental de Estados Unidos, incluidas las de Fort Huachuca, en Arizona, y Fort Irwin, en California.
  • Investigadores del Ejército, la Fuerza Aérea y el Cibercomando participan en la pesquisa; el Pentágono también dijo que coordina con autoridades y organismos policiales.
  • Los fallos franceses y vulnerabilidades previamente divulgadas en controles de refrigeración son pistas posibles, pero no demuestran que se usaran en estos incidentes.


Pentágono investiga posible ciberataque tras fallos en congeladores de bases militares

El Pentágono indaga si hackers alteraron los controles de refrigeración de tiendas en bases militares de Estados Unidos, luego de que congeladores y refrigeradores comenzaran a descongelarse y elevaran su temperatura a finales de agosto. Los incidentes dañaron alimentos y se reportaron en más de media docena de comisarías en bases del territorio continental, entre ellas las de Fort Huachuca, en Arizona, y Fort Irwin, en California; por ahora, las autoridades no han confirmado que alguien accediera a esos sistemas ni han establecido qué causó las fallas.

La investigación tomó un nuevo rumbo después de que supermercados de Francia sufrieran problemas parecidos a mediados de octubre, cuando atacantes presuntamente modificaron la configuración de equipos de refrigeración. Cuatro funcionarios dijeron a Reuters que el caso estadounidense se trata como un posible ciberataque y que investigadores también conversaron con la policía francesa sobre los incidentes más recientes; esa coincidencia, sin embargo, todavía no prueba que ambos episodios tengan el mismo origen.

Fallos en tiendas de bases militares

Los incidentes en Estados Unidos comenzaron hacia finales de agosto, cuando los refrigeradores y congeladores de varias comisarías militares pasaron al modo de descongelación y se calentaron. Las comisarías son tiendas de alimentos que operan dentro de instalaciones militares, por lo que el fallo afectó equipos de almacenamiento y terminó estropeando productos; la información disponible no precisa cuánto alimento se perdió ni cuánto duraron las interrupciones en cada lugar.

Más de media docena de comisarías en bases del territorio continental reportaron interrupciones de refrigeración esa semana, según Military Times. Stars and Stripes identificó entre las instalaciones afectadas a Fort Huachuca y Fort Irwin. El Pentágono confirmó en su momento que algunas comisarías habían experimentado fallos, pero no explicó entonces su causa; la información disponible permite dimensionar el alcance conocido, aunque no afirmar que todos los locales sufrieran exactamente el mismo problema.

Investigadores del Ejército y de la Fuerza Aérea iniciaron las pesquisas poco después de los primeros reportes, y entre los participantes figura una unidad de ciberdelitos del Ejército. Más adelante, el Cibercomando de Estados Unidos, responsable de las operaciones cibernéticas militares, también se incorporó al trabajo; esa participación refleja que las autoridades consideran una posible intervención digital, pero no equivale a una conclusión sobre la causa de los fallos.

El Pentágono dijo a Reuters que su equipo trabajaba “en estrecha coordinación con socios interinstitucionales y de aplicación de la ley”. Uno de los funcionarios consultados por la agencia señaló, además, que investigadores estadounidenses habían hablado con la policía francesa sobre el caso de los supermercados; no se han divulgado detalles sobre el contenido de esas conversaciones ni sobre una eventual coordinación operativa entre ambos países.

La comparación con los supermercados franceses

A mediados de octubre, atacantes presuntamente cambiaron los parámetros de refrigeración de cientos de supermercados en Francia, lo que hizo que varios equipos se descongelaran durante la noche. La información sobre el episodio indicó que algunas unidades llegaron a temperaturas cercanas a los 50 °C, un nivel que pone en riesgo los alimentos almacenados; no se reportó que esa cifra correspondiera a los congeladores de las bases estadounidenses.

Entre los establecimientos afectados estuvieron alrededor de 150 tiendas de Intermarché y casi 100 de Super U, según un informe anterior de The Next Web. Muchas de las tiendas francesas utilizaban cajas de control fabricadas por la empresa danesa Danfoss, que señaló que numerosos equipos afectados eran antiguos o ejecutaban software desactualizado; la compañía no respondió a las preguntas de Reuters sobre los incidentes en Estados Unidos.

La conexión técnica entre los casos sigue sin estar clara, porque Reuters no pudo determinar si las comisarías militares usaban equipos Danfoss. Los registros de al menos una tienda, ubicada en la Naval Air Facility El Centro, en California, sí incluyen un sistema de control de esa marca, pero ese dato aislado no permite establecer que el equipo estuviera relacionado con el fallo ni que haya sido vulnerado.

La agencia militar que administra las tiendas opera 235 comisarías en todo el mundo, una escala que explica el interés por determinar si el problema quedó limitado a los locales donde se reportaron fallos. Hasta ahora, los investigadores no han dicho si los incidentes afectaron otros sistemas de las bases ni han informado de daños más allá de los productos estropeados por las alteraciones de temperatura.

Vulnerabilidades bajo revisión, sin vínculo confirmado

La investigación también se desarrolla en un contexto de alertas previas sobre controles de refrigeración. En agosto, la firma de ciberseguridad Claroty informó de vulnerabilidades en equipos fabricados por Danfoss y Copeland, entre ellas un inicio de sesión oculto que, según la compañía, podía permitir a un atacante tomar el control total de un sistema.

Danfoss publicó posteriormente una corrección para las vulnerabilidades divulgadas, pero la existencia de esas fallas no demuestra que alguien las utilizara en los episodios de las bases militares o los supermercados franceses. La diferencia es importante: una debilidad técnica identificada puede orientar una revisión de seguridad, pero atribuirle un incidente requiere evidencia de acceso, actividad maliciosa y relación con los sistemas afectados.

En el caso de las instalaciones estadounidenses, el Pentágono no ha confirmado que una persona no autorizada accediera a los controles y tampoco ha explicado qué provocó que los equipos cambiaran al modo de descongelación. La sospecha de un ciberataque sigue siendo una hipótesis de investigación, no un hecho establecido; por ello, los paralelismos con Francia y las vulnerabilidades conocidas deben leerse como posibles pistas y no como prueba de una operación coordinada.

La pesquisa deberá aclarar qué equipos utilizaban las comisarías afectadas, cómo se modificaron sus parámetros y si los problemas se originaron en una intrusión, una falla técnica u otra causa. Mientras no se publiquen esos hallazgos, tampoco puede determinarse si hubo un único responsable o si el alcance superó las tiendas donde se reportaron fallos; el Pentágono y los investigadores no han anunciado una explicación definitiva.


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