Por Angel Di Matteo   𝕏 @shadowargel

La tala ilegal de unos 1.300 acres de bosque boreal en Finlandia, ejecutada para dar paso a centros de datos de inteligencia artificial (IA) de Google, desplazó a la fauna local y empujó a manadas de lobos a buscar alimento en aldeas cercanas, según reportes periodísticos. Las autoridades finlandesas ordenaron suspender los trabajos y el caso se convirtió en un foco del debate europeo sobre el costo ambiental del auge de la IA.

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  • Autoridades de Finlandia ordenaron a una filial de Google detener la tala ilegal de bosque en dos sitios, donde se estima que cayeron cientos de miles de árboles.
  • Residentes de la aldea de Otanmäki aseguran que los lobos comenzaron a entrar al pueblo después de que los animales salvajes huyeran del bosque talado.
  • Google se disculpó por la tala y afirmó que actuó según su mejor interpretación de la legislación vigente en ese momento.
  • El proyecto hace parte de una inversión de EUR €13.000 millones en infraestructura de IA, la mayor de su tipo en la historia de Finlandia.

Los lobos empezaron a llegar a las aldeas del norte de Finlandia después de que la tala de bosques boreales para construir centros de datos de inteligencia artificial destruyera su hábitat, informa Futurism.

A comienzos de octubre, las autoridades finlandesas ordenaron a Tuike Finland Oy, la desarrolladora filial de Google, suspender de inmediato la tala ilegal de unos 1.300 acres de bosque (unas 526 hectáreas). La compañía recibió un plazo de una semana para presentar un informe que explicara sus acciones, en un caso que pronto se convirtió en un punto de inflamación de la creciente indignación europea por el auge de los centros de datos.

Lobos en las aldeas tras la pérdida del bosque

Un reportaje de The Guardian arrojó nueva luz sobre los impactos de la deforestación. Tras la tala, el bosque boreal quedó reducido a extensiones de lodo y tocones, y la fauna que habitaba en él se vio obligada a huir. En el sitio de tala cercano a la aldea de Otanmäki, la pérdida de presas empujó a las manadas de lobos a buscar comida en otro lugar: las aldeas vecinas.

“Teníamos lobos entrando a la aldea porque todos los animales salvajes se fueron del bosque. Huyeron”, dijo a The Guardian Anni Ranta, una residente de Otanmäki de 53 años cuya familia ha vivido en la zona por generaciones. La situación la tiene considerando mudarse definitivamente. “No los quiero aquí. No los quiero en Finlandia en absoluto. No me gusta toda la idea de la IA y el mundo cambiando, y la forma en la que está cambiando. Va demasiado rápido, demasiado pronto”, agregó.

Antti Jakonen, residente de Muhos, lo expresó en términos aún más duros: “Se ha hecho de la manera equivocada. Al estilo americano. Sin sentido. Sin ningún sentido”.

Tala ilegal, disculpas y un debate nacional

Según The Guardian, la Autoridad de Licencias y Supervisión de Finlandia (LVV) ordenó a Google detener temporalmente los trabajos en Muhos y en Otanmäki después de que la empresa no completara las evaluaciones de impacto ambiental requeridas antes de talar los terrenos. Solo en Muhos se taló una cuarta parte de millón de árboles en unas 330 hectáreas, y la ecologista Mari Annala, de la Asociación Finlandesa para la Conservación de la Naturaleza (SLL), estima que otros 150.000 árboles cayeron en Otanmäki. Al haber sido talados ilegalmente, la madera de ambos sitios no puede venderse a plantas procesadoras.

El director de Google en Finlandia, Antti Järvinen, se disculpó la semana pasada por la tala, aunque aseguró que la empresa actuó “con la mejor comprensión que teníamos de la legislación en ese momento”.

Los proyectos forman parte de un plan de infraestructura de IA de EUR €13.000 millones, el mayor de su clase en el país nórdico, donde hay otros 145 centros de datos en distintas fases de planificación. Más de 93.000 personas han firmado una petición que exige más regulación y compensaciones para las comunidades locales, y el tema apunta a ser clave en las elecciones de abril.

El costo ambiental del auge de los centros de datos

El caso finlandés no es aislado. En Virginia Occidental (Estados Unidos), una arboleda de castaños en peligro crítico de extinción está amenazada por la construcción de una instalación de Anthropic; cerca de Fort Wayne (Indiana), humedales están siendo removidos para un nuevo centro de datos de Google, y en el sur de Nueva Jersey un operador recibió una multa de USD $1 millón después de que inspectores descubrieran 62 generadores de gas ilegales emitiendo gases al ambiente.

DiarioBitcoin ha seguido de cerca esta tensión: las emisiones de carbono de Google aumentaron cerca de 50% desde 2019 a causa de la IA, según el propio informe ambiental de la compañía, y se prevé que la IA duplique el consumo eléctrico de los centros de datos para 2030. En paralelo, la ONU ha exigido transparencia ambiental a las empresas de IA y un compromiso con energías limpias de cara a esa fecha.

Dondequiera que se levantan los centros de datos, la presión sobre los recursos naturales parece inevitable y cada vez más difícil de ignorar. Lo ocurrido en Finlandia, con lobos llegando a las aldeas y un Gobierno que calificó el episodio como una “ducha fría”, se convirtió en el símbolo más reciente de la tensión entre la expansión de la inteligencia artificial y el ambiente.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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