Por Canuto  

La misión MMX de Japón ya viaja hacia Marte con una meta inédita: recoger polvo de Fobos y traerlo a la Tierra. Las muestras, previstas para 2031, podrían ayudar a resolver si las pequeñas lunas marcianas son restos de un impacto o asteroides capturados.
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  • La nave despegó desde Tanegashima a bordo del cohete H3 y se separó de su etapa superior unos 71 minutos después del lanzamiento.
  • MMX llegará a Marte en agosto de 2027 y planea recoger hasta 10 gramos de material de Fobos tras estudiar también Deimos.
  • El análisis de la muestra podría ayudar a distinguir entre las dos principales hipótesis sobre el origen de las lunas y revelar posibles granos de Marte.


Japón pone rumbo a Fobos para traer muestras de una luna marciana

Japón puso en marcha la misión MMX, una ambiciosa expedición que viajará hasta las lunas de Marte para estudiar su composición y recoger material de Fobos. La nave intentará traer a la Tierra hasta 10 gramos de polvo, una cantidad pequeña que, según los científicos involucrados, puede bastar para investigar cómo se formaron los satélites naturales del planeta rojo.

El lanzamiento ocurrió el 19 de octubre, hora del este de Estados Unidos, desde el Centro Espacial de Tanegashima; en Japón ya era la madrugada del 20 de octubre. La misión, dirigida por la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA), busca convertirse en la primera en aterrizar en Fobos y devolver muestras de esa luna a nuestro planeta.

Un despegue que abre un viaje de diez meses

El cohete H3 despegó a las 3:41 p. m. EDT, equivalentes a las 19:41 GMT y las 4:41 a. m. del día siguiente en Japón, desde la Plataforma 2 del Complejo de Lanzamiento de Yoshinobu. Con 63 metros de altura, el vehículo desechable de dos etapas completó su décimo lanzamiento desde que JAXA y Mitsubishi Heavy Industries lo desarrollaron conjuntamente.

Durante el ascenso, el H3 descartó sus cuatro propulsores sólidos por pares antes de llegar a los dos minutos de vuelo y desprendió los carenados de carga útil alrededor de un minuto y 20 segundos después. La primera etapa, impulsada por dos motores LE-9 que consumen hidrógeno y oxígeno líquidos, se separó cerca del quinto minuto; la etapa superior encendió sus motores unos 10 segundos más tarde.

La etapa superior realizó una segunda ignición para inyectar a MMX en trayectoria hacia Marte aproximadamente una hora y cuatro minutos después del despegue. La maniobra duró cerca de seis minutos y 25 segundos y llevó la nave a una velocidad máxima de unos 38.858 kilómetros por hora, antes de que se separara del cohete según lo previsto, alrededor de 71 minutos después del lanzamiento.

Space.com informó que la secuencia de lanzamiento y separación transcurrió de acuerdo con el plan, una noticia que provocó vítores en el control de misión durante la transmisión de JAXA. A partir de ese momento, MMX continuó el viaje con sus propios sistemas y comenzó un trayecto interplanetario de unos diez meses; la llegada a Marte está prevista para agosto de 2027.

Fobos y Deimos, dos lunas con un origen incierto

Una vez en el sistema marciano, la nave utilizará su módulo de propulsión para entrar en una órbita cuasisatélite alrededor de Fobos, una trayectoria que la mantendrá cerca de la luna mientras ambos cuerpos orbitan Marte. MMX permanecerá alrededor del planeta durante aproximadamente tres años y dedicará buena parte de ese periodo a estudiar Fobos, cuyo diámetro ronda los 22 kilómetros.

La misión también observará Deimos, la luna menor, que mide cerca de 14 kilómetros de diámetro. Ambas tienen formas irregulares y alargadas, a menudo comparadas con papas, y sus características alimentan una discusión científica que lleva décadas abierta: pudieron formarse con escombros de un gran impacto sobre Marte o ser asteroides capturados por la gravedad del planeta.

La hipótesis del impacto propone que una colisión temprana expulsó fragmentos de Marte y que parte de ese material terminó agrupándose para formar Fobos y Deimos. Sus órbitas casi circulares y ecuatoriales se consideran compatibles con esa explicación, similar en algunos aspectos a la teoría que describe la formación de la Luna terrestre, aunque no resuelven por sí solas el debate.

La alternativa plantea que las lunas eran asteroides errantes del sistema solar temprano que quedaron atrapados por la gravedad marciana. Su aspecto grumoso y la composición química estimada mediante espectroscopía telescópica respaldan esa posibilidad, pero las observaciones remotas no permiten zanjar la cuestión con certeza; por eso el análisis directo de las muestras resulta central para el objetivo de MMX.

Un rover y dos operaciones de muestreo en Fobos

Como parte de la misión, MMX transporta el rover IDEFIX, desarrollado mediante una colaboración entre las agencias espaciales de Francia y Alemania. Su despliegue está previsto para finales de 2028 o comienzos de 2029, y el pequeño vehículo explorará el terreno para ayudar a identificar una zona adecuada para las operaciones posteriores de la nave.

El descenso presenta dificultades particulares porque Fobos tiene poca gravedad propia y se encuentra junto a Marte, cuya atracción gravitatoria es mucho mayor. Sara Russell, del Museo de Historia Natural de Londres y subdirectora de MMX para el análisis de muestras, explicó a BBC News que nadie ha aterrizado antes un rover en una luna tan pequeña y que la influencia del planeta complica la maniobra.

Después de una campaña de mapeo para escoger los lugares apropiados, la nave planea realizar dos aterrizajes separados en Fobos. En esas operaciones desplegará un brazo robótico y dos dispositivos de muestreo para recoger y almacenar material en la cápsula de retorno, con una masa total prevista de apenas 10 gramos.

La cifra puede parecer modesta, pero Chrysa Avdellidou, de la Universidad de Leicester y colaboradora de la misión, señaló que los científicos pueden realizar varios estudios incluso con gránulos individuales. La estrategia refleja una ventaja de las muestras extraterrestres bien preservadas: no se necesitan kilos de material para obtener información química y mineralógica, aunque cada partícula disponible cobrará especial valor.

La muestra podría contener pistas del propio Marte

Tras completar la recolección, MMX regresará brevemente a su órbita cercana a Fobos y luego se trasladará a una trayectoria más alargada alrededor de Marte que le permitirá acercarse a Deimos. La misión prevé realizar sobrevuelos de esa luna durante los últimos meses de su estancia antes de partir hacia la Tierra en noviembre de 2030.

La cápsula con las muestras debería llegar a la Tierra en 2031 y aterrizar en el desierto de Woomera, en Australia del Sur. Los investigadores compararán la composición y la mineralogía del material de Fobos con rocas marcianas y muestras de asteroides, con la expectativa de que las diferencias entre ambos tipos de origen ayuden a resolver el enigma.

Russell considera que las dos hipótesis producirían resultados muy distintos al examinar la química de la muestra, lo que permitiría determinar si Fobos se formó a partir de un impacto o si es un asteroide capturado. El equipo también contempla una posibilidad adicional: pequeños granos expulsados desde Marte durante impactos podrían haber alcanzado e incorporado parte de la superficie de Fobos.

Si aparecen esos fragmentos, el material de retorno podría ofrecer información directa sobre la composición y la historia geológica de Marte, además de la propia luna. Actualmente existen meteoritos marcianos en la Tierra, expulsados por impactos y enviados al espacio, pero son extremadamente raros y se contaminan al entrar en contacto con el aire, el polvo, el suelo y el agua terrestres.

Cooperación internacional y otras misiones de retorno

JAXA lidera MMX, pero la misión cuenta con aportes de NASA y la Agencia Espacial Europea, además de empresas estadounidenses y europeas que suministraron instrumentos científicos y equipos de comunicación. Entre las contribuciones de NASA figuran MEGANE, un espectrómetro de rayos gamma y neutrones construido por el Laboratorio de Física Aplicada de Johns Hopkins, un muestreador neumático desarrollado por Honeybee Robotics y apoyo de comunicaciones mediante la Red del Espacio Profundo.

NASA ha destinado aproximadamente USD $87 millones a la misión hasta su conclusión, incluidos fondos para científicos estadounidenses y especialistas en materiales extraterrestres. A cambio, al menos el 15% de los 10 gramos que MMX espera traer de Fobos quedará reservado para los investigadores de la agencia; el material se conservará y estudiará en el Centro Espacial Johnson, en Houston.

MMX no es el primer intento de una misión para traer muestras de Fobos: ese antecedente corresponde a Phobos-Grunt, de Rusia, que despegó en noviembre de 2011. Un fallo impidió que abandonara la órbita terrestre y la nave, de 14,5 toneladas, cayó al océano Pacífico en enero de 2012, sin llegar a su destino.

La expedición japonesa también se desarrolla en un contexto más amplio de iniciativas para obtener material marciano. NASA informó que estudiaría dos opciones de aterrizaje para su programa de retorno de muestras de Marte y que esperaba confirmar el programa y su diseño durante el segundo semestre de 2026. China, por su parte, planea lanzar una misión de muestreo a Marte en 2028 y traer material en 2031.


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