Por Canuto  

Pascal, una startup surgida de investigaciones en Harvard, recaudó USD $8,5 millones para desarrollar un sistema de refrigeración que, según su cofundador Adam Slavney, podría mejorar alrededor de 20% la eficiencia frente a ciertos sistemas de compresión. La propuesta combina dióxido de carbono con un material poroso sólido. La empresa también prepara un piloto con una multinacional de bebidas, según TechCrunch.
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  • Pascal obtuvo USD $8,5 millones en una ronda de seguimiento a su financiamiento semilla, copresidida por Sazze Partners y LB Investment.
  • La empresa plantea que su tecnología podría mejorar alrededor de 20% la eficiencia frente a sistemas de compresión; la cifra es una expectativa que todavía debe demostrarse.
  • Según TechCrunch, la startup firmó un contrato para un piloto con una multinacional de bebidas y prevé entregar un primer prototipo a comienzos de 2027.

 


La startup captó USD $8,5 millones para desarrollar un sistema que combina dióxido de carbono y un material poroso. La empresa prepara un piloto con una multinacional de bebidas y proyecta entregar su primer prototipo a comienzos de 2027.

Una apuesta para renovar la refrigeración

Pascal quiere llevar una nueva arquitectura de refrigeración desde el laboratorio hasta equipos comerciales, con una promesa que interesa a fabricantes y consumidores: más eficiencia en refrigeradores y bombas de calor. Su cofundador y director ejecutivo, Adam Slavney, estima que los dispositivos de la compañía podrían mejorar alrededor de 20% la eficiencia frente a sistemas de compresión. La cifra es una expectativa de la empresa, no un resultado confirmado en equipos comerciales.

La compañía recaudó USD $8,5 millones en una ronda de seguimiento a su financiamiento semilla, copresidida por Sazze Partners y LB Investment, con participación de KDB Silicon Valley. El nuevo capital permitirá avanzar con prototipos y pruebas fuera del laboratorio. Según TechCrunch, Pascal consiguió además un contrato con una multinacional de bebidas para realizar un piloto, antes de lo que Slavney esperaba.

El ejecutivo dijo que el acuerdo con un cliente impulsó la ronda de financiamiento al concretarse antes de lo previsto. Pascal espera entregar su primer prototipo a comienzos de 2027 y, después, desarrollar un lote de refrigeradores más pulidos en 2028. Esos hitos describen el calendario que plantea la startup; la información disponible no indica que sus equipos estén listos para una venta masiva ni que el piloto haya comenzado.

La refrigeración ocupa un lugar central en la vida diaria, desde los alimentos almacenados en casa hasta los sistemas que mantienen frías las bebidas en comercios. Las bombas de calor y los refrigeradores trasladan energía térmica de un lugar a otro mediante un ciclo de refrigeración. Un cambio en los materiales o en la manera de ejecutar ese ciclo podría tener aplicaciones en ambos tipos de equipos, aunque cada producto tendrá que demostrar su rendimiento en condiciones concretas.

El problema de los refrigerantes convencionales

Durante décadas, investigadores y fabricantes han buscado refrigerantes que funcionen con eficacia y reduzcan los daños ambientales asociados a su uso. Los refrigerantes gaseosos antiguos, como el Freon, afectaron la capa de ozono, mientras que alternativas posteriores, como el R-134a, siguen siendo potentes gases de efecto invernadero. Slavney describió ese reemplazo continuo como una búsqueda que resuelve un problema y luego se enfrenta a otro.

Los refrigerantes de estado sólido atraen interés porque el material que realiza parte del trabajo de refrigeración permanece en forma sólida y, por esa razón, no puede escapar al aire como lo haría un gas. Esa característica puede evitar problemas de fugas, aunque no significa por sí sola que cualquier diseño sólido resulte eficiente o esté listo para sustituir los equipos actuales. Su desempeño y su integración en máquinas prácticas todavía deben evaluarse.

Pascal propone una ruta distinta de la que suele asociarse con la refrigeración de estado sólido. En lugar de comprimir directamente un bloque sólido, su sistema comprime dióxido de carbono dentro de un cartucho que contiene un material patentado, descrito por Slavney como una estructura parecida a una esponja. El gas penetra en los poros y sus moléculas chocan con las paredes internas, transfiriendo energía al material y elevando su temperatura.

Un intercambiador de calor disipa parte de esa energía, mientras que la secuencia puede invertirse para que el material absorba calor del intercambiador y lo transfiera a las moléculas de dióxido de carbono. En el refrigerador que describe Pascal, dos cartuchos operan en paralelo: uno extrae calor del interior y el otro lo desplaza hacia el aire exterior. Cuando uno de los cartuchos se calienta demasiado o se enfría demasiado, el flujo cambia de dirección para que el ciclo continúe.

De un resultado inesperado a las pruebas del prototipo

La idea tomó forma a partir de resultados que desconcertaron a Slavney y a Jinyoung Seo, hoy cofundador y director de tecnología de Pascal. Ambos participaban en una investigación de materiales para equipos de refrigeración cuando observaron que las mediciones variaban después de cambiar el gas utilizado en un instrumento de alta presión. Slavney contó que el equipo desarrolló una intuición sobre la causa en unos tres meses, pero tardó entre uno y dos años en obtener una prueba concluyente.

El trabajo se originó en la Universidad de Harvard, donde el grupo estudiaba materiales para refrigeración de estado sólido. La diferencia observada en los experimentos abrió una vía que el equipo no había previsto: usar un gas comprimido junto con un sólido poroso para trasladar calor. El hallazgo llevó a los investigadores a realizar experimentos adicionales antes de convertir la propuesta científica en la base de una empresa.

La durabilidad es otra cuestión que Pascal tendrá que respaldar con pruebas a medida que avance hacia prototipos y pilotos. Slavney afirmó que el equipo sometió el material a 300.000 ciclos, una cifra que, según su equivalencia, corresponde aproximadamente a un año de operación. Ese dato se refiere a los ensayos reportados por la compañía y no permite concluir por sí solo cuánto durará un producto final en distintas condiciones de uso.

Slavney sostiene que el sistema puede mover calor con mayor eficacia que otras opciones de refrigeración de estado sólido y que, por eso, no necesita operar a las presiones altas que podrían exigir otros diseños. También argumenta que Pascal puede apoyarse en sistemas convencionales para construir sus equipos, lo que a su juicio facilitaría reducir costos y ampliar su adopción.

La compañía ha planteado como objetivo demostrar una mejora de eficiencia energética de 20% frente a un sistema de compresión de última generación para finales de 2026. En una cobertura de ATMO Europe, Pascal también describió el potencial del sistema frente a uno equivalente que utiliza R290. Estas referencias expresan las metas y comparaciones de la empresa; todavía no equivalen a una validación independiente de un producto comercial. El piloto con la multinacional de bebidas y los prototipos previstos serán pasos para evaluar esas expectativas en aplicaciones reales. ATMO Europe: Pascal Outlines Low-Pressure Solid-State Barocaloric Refrigeration Potential.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA




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