Por Canuto  

BIP-110 propone limitar temporalmente varias formas de insertar datos en las transacciones de Bitcoin. Sus defensores buscan reducir el spam, pero sus críticos alertan sobre censura, pérdida de previsibilidad y una posible fractura del consenso.
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  • BIP-110 modificaría reglas de consenso y limitaría salidas, datos de testigo y funciones de Taproot utilizadas por las inscripciones.
  • La disputa enfrenta a figuras como Michael Saylor, Adam Back, Jameson Lopp, Samson Mow y Luke Dashjr.
  • El periodo obligatorio de señalización comienza en agosto y apenas 1% de los mineros ha mostrado apoyo hasta ahora.

 

Una nueva disputa divide a desarrolladores, mineros, empresas y usuarios de Bitcoin. El centro del conflicto es la Propuesta de Mejora de Bitcoin 110, conocida como BIP-110. La iniciativa plantea modificar reglas de consenso de la red. Sus defensores sostienen que el cambio reduciría el spam y reforzaría el uso de Bitcoin como dinero.

Sus detractores advierten que BIP-110 podría rechazar transacciones que hoy son válidas. También temen que establezca un precedente para censurar operaciones consideradas indeseables.

Según el reporte de Decrypt publicado por Yahoo Finance, la propuesta restringiría temporalmente varios métodos usados para incrustar datos arbitrarios en transacciones Bitcoin. El debate incluye a participantes con posiciones muy distintas sobre la evolución del protocolo.

La discusión no se limita a una cuestión técnica. También plantea quién puede influir en las reglas de una red descentralizada y qué nivel de acuerdo resulta necesario para cambiarlas.

El periodo obligatorio de señalización de BIP-110 comienza en agosto. Hasta ahora, el tablero de monitoreo de la propuesta indica que apenas 1% de los mineros ha mostrado apoyo.

Qué cambiaría BIP-110 en Bitcoin

Las transacciones de Bitcoin pueden incluir más que pagos entre direcciones. También pueden transportar texto, imágenes, metadatos de tokens y otros datos mediante scripts de transacción y datos de testigo.

BIP-110 funcionaría como un soft fork, es decir, una modificación de las reglas que busca imponer restricciones adicionales sin crear necesariamente una nueva red desde el comienzo. La propuesta ajustaría varios límites utilizados para almacenar información.

Entre sus medidas, BIP-110 limitaría la mayoría de las nuevas salidas de transacción a 34 bytes. También restauraría un límite de 83 bytes para las salidas OP_RETURN.

La iniciativa establecería además un límite de 256 bytes para ciertos elementos de testigo. Asimismo, restringiría temporalmente varias funciones de Taproot empleadas con frecuencia para crear inscripciones. Las inscripciones permiten incorporar imágenes, texto, video y otros contenidos digitales en satoshis individuales. Un satoshi representa la unidad más pequeña de Bitcoin.

Este mecanismo utiliza características introducidas por SegWit y Taproot. Su funcionamiento permitió crear activos parecidos a los NFT directamente sobre la cadena de bloques de Bitcoin.

Los defensores de BIP-110 consideran que esas limitaciones pueden reducir el uso de espacio para datos no financieros. A su juicio, la red debe priorizar su función monetaria frente a otros usos. Los críticos observan que la propuesta no solo cambia una política operativa. En su opinión, modifica el conjunto de transacciones que los nodos aceptarían como válidas bajo las reglas de consenso.

El conflicto por Ordinals y las comisiones

La disputa actual se remonta a principios de 2023, cuando apareció Ordinals. El protocolo fue creado por el desarrollador de Bitcoin Casey Rodarmor.

Ordinals permite inscribir contenido digital directamente en satoshis. Entre los formatos utilizados se encuentran imágenes, texto y video. La popularidad de este protocolo coincidió con el crecimiento de los tokens BRC-20. Ambos usos incrementaron la demanda por espacio en los bloques de Bitcoin.

Una mayor demanda de espacio puede elevar las comisiones que pagan los usuarios. Los partidarios de las inscripciones sostienen que esas comisiones generan ingresos adicionales para los mineros.

Desde esa perspectiva, el mercado de datos y tokens podría fortalecer la seguridad de Bitcoin a largo plazo. Los mineros recibirían una fuente adicional de ingresos más allá de la recompensa por bloque.

Los críticos presentan una lectura diferente. Luke Dashjr y otros opositores han descrito las inscripciones como spam, en lugar de considerarlas transacciones financieras legítimas.

La diferencia de criterios refleja dos visiones sobre el propósito de Bitcoin. Una busca mantener la cadena enfocada en pagos, mientras la otra defiende un uso más amplio y sin permisos.

Jameson Lopp argumentó en un blog publicado en febrero que BIP-110 debilitaría la resistencia a la censura y la previsibilidad. Para él, ambas propiedades definen una parte esencial de Bitcoin.

“La fortaleza de Bitcoin radica en su resistencia a la censura y previsibilidad”, escribió Lopp. “BIP-110 señala que el protocolo puede ser alterado para censurar transacciones subjetivamente indeseables, erosionando su imagen como dinero programable sin permiso.”

Las críticas de Saylor, Back y Lopp

Michael Saylor cuestionó que una disputa sobre spam se convierta en un cambio de consenso. El presidente ejecutivo de Strategy considera que esa decisión puede crear un riesgo mayor que el problema que intenta resolver.

“Hay 110 cosas más peligrosas para Bitcoin que el spam”, escribió Saylor. “BIP-110 convierte una disputa de spam en un cambio de consenso que invalidaría algunas transacciones actualmente válidas que pagan comisiones.”

Saylor también cuestionó el precedente. En su opinión, la comunidad debería reservar su energía para amenazas que realmente comprometan la seguridad o la continuidad de Bitcoin.

Adam Back, CEO de Blockstream, defendió el carácter descentralizado del proceso. Argumentó que los usuarios no deben imponer sus preferencias a los demás mediante una modificación del consenso.

Back sostuvo que el consenso técnico de Bitcoin está diseñado para resistir cambios. También afirmó que quienes apoyen otra visión pueden crear su propio fork, aunque eso no significa que toda la red vaya a seguirlo.

“Si no vas a escuchar la razón, edúcate a ti mismo, aprende, la misma libertad radical se aplica a ti: tu recurso sin permiso es unirte y crear un fork”, escribió Back.

Su posición refleja una tensión habitual en los sistemas abiertos. Cualquier grupo puede ejecutar software diferente, pero necesita que suficientes participantes reconozcan sus reglas para que el cambio tenga relevancia.

Los críticos de BIP-110 consideran que un fork no resuelve el problema de la previsibilidad. Si una transacción válida puede quedar excluida por una decisión posterior, dicen, la confianza en las reglas podría deteriorarse.

Samson Mow pide consenso amplio

Samson Mow publicó el martes un ensayo titulado La Alianza de Bitcoin. En el texto pidió que los participantes se vean como una alianza y no únicamente como una comunidad.

Su propuesta incluye a desarrolladores, mineros, empresas, educadores y usuarios. Cada grupo contribuye de una manera distinta al funcionamiento y la expansión de la red.

Mow afirmó que comparte las preocupaciones sobre el spam en la cadena de bloques. Sin embargo, se opone a BIP-110 porque considera que los cambios en el protocolo requieren un consenso amplio.

“Durante la Guerra del Tamaño de Bloque, nunca hubo esta mentalidad de si no estás con nosotros, estás contra nosotros de nuestra parte”, escribió Mow. También aseguró que el campamento de bloques pequeños no necesitó coaccionar a otros participantes.

El defensor de Bitcoin criticó además la gestión de los cambios recientes en la política de OP_RETURN. A su juicio, los desarrolladores de Bitcoin Core contribuyeron a escalar la disputa.

Mow mencionó decisiones como bloquear personas en GitHub y los llamados ACKs ninja. Consideró que esas acciones podían provocar una reacción negativa entre usuarios que almacenan tiempo y valor en Bitcoin.

“Cualquier cosa que aparente amenazar eso hará que las personas se levanten en armas”, escribió Mow. Su argumento apunta al componente social del consenso, más allá de la discusión sobre bytes y scripts.

La controversia muestra que una actualización técnica puede adquirir un significado político dentro de una red descentralizada. Las reglas determinan qué actividades tienen acceso al espacio limitado de los bloques.

El precedente de las guerras del tamaño de bloque

Las guerras del tamaño de bloque, desarrolladas entre 2015 y 2017, giraron en torno al límite de 1 MB. El debate enfrentó a quienes querían procesar más transacciones por bloque con quienes priorizaban reglas más conservadoras.

Al final, el campamento de los bloques pequeños prevaleció dentro de Bitcoin. Los defensores de bloques grandes se separaron y crearon Bitcoin Cash en 2017.

Otra división ocurrió posteriormente. Bitcoin SV surgió en 2018 como una nueva bifurcación vinculada a esa disputa histórica.

Mow utiliza ese episodio como referencia para defender la necesidad de un acuerdo sólido. La historia demuestra que los desacuerdos sobre las reglas pueden producir redes separadas.

Los partidarios de BIP-110, en cambio, creen que limitar ciertos usos puede proteger la función principal de Bitcoin. Su argumento se apoya en la necesidad de controlar el espacio de bloques y evitar que el spam desplace los pagos.

Los opositores responden que las comisiones ya ofrecen un mecanismo de mercado. Si una transacción ocupa espacio, debe pagar por ese recurso, independientemente de que contenga un pago, una inscripción o datos adicionales.

La propuesta también pone a prueba la relación entre mineros y usuarios. Los mineros producen bloques, pero los nodos económicos deciden qué reglas aceptan para validar la cadena.

El respaldo de solo 1% de los mineros, según el tablero citado, muestra que BIP-110 todavía enfrenta una aceptación limitada. La señalización prevista para agosto será una nueva etapa de la disputa.

Por ahora, el conflicto sigue abierto y no existe en la información disponible una decisión final sobre la implementación. El resultado dependerá de la coordinación entre quienes ejecutan nodos, minan, desarrollan productos y utilizan Bitcoin.

El caso recuerda que Bitcoin no evoluciona únicamente mediante código. También lo hace mediante acuerdos, incentivos económicos y la disposición de sus participantes a aceptar o rechazar nuevas reglas.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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