Pearl propone sustituir el trabajo criptográfico de su blockchain por multiplicaciones de matrices usadas en inteligencia artificial, con la promesa de dar utilidad al cómputo. Su token PRL, sin embargo, enfrenta emisiones aceleradas, dudas sobre la demanda real y retos de rendimiento.
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- Pearl reemplaza el cálculo SHA-256 por multiplicaciones de matrices para integrar inferencia de IA en su mecanismo de prueba de trabajo.
- El análisis citado afirma que PRL más que triplicó su valor desde septiembre, pero calcula que la oferta circulante podría casi duplicarse en los 12 meses siguientes a su publicación.
- El proyecto busca reducir la pérdida de rendimiento y vincular el uso de IA con demanda para el token, mientras persisten dudas sobre la minería sintética.
⚠️ Pearl convierte la minería en cómputo de IA, mientras PRL afronta dilución
La red sustituye SHA-256 por multiplicaciones de matrices para tareas de IA.
PRL más que triplicó su valor desde septiembre, según el análisis, que estima que la oferta circulante casi se duplicaría… pic.twitter.com/CXEF8LpbxW
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) October 13, 2026
Pearl quiere convertir el trabajo de minería en cómputo para IA, pero PRL enfrenta dudas de adopción
Una blockchain que intenta hacer útil el trabajo computacional
Pearl plantea cambiar una pieza central del proceso de minería: en lugar de dedicar el cómputo a resolver hashes criptográficos, su blockchain lo orienta a cálculos que también se emplean en inferencia de inteligencia artificial. La propuesta busca atraer a empresas que necesitan capacidad para ejecutar modelos y a mineros que podrían obtener ingresos por ese servicio, aunque el uso comercial todavía debe demostrar que puede sostener la expectativa generada alrededor del proyecto.
La iniciativa aparece en un contexto en el que las empresas de IA compiten por GPU y electricidad, dos recursos cuya disponibilidad puede limitar la expansión de sus servicios. Según el análisis de Castle Labs, compilado por DeepChao y difundido por KuCoin, los mineros de Bitcoin ya construyeron centros de datos industriales y aseguraron acceso a energía, una infraestructura que empieza a interesar a clientes de cómputo intensivo.
Los ASIC que suelen utilizarse para minar BTC no sirven directamente para ejecutar cálculos de IA, pero los operadores pueden arrendar sus instalaciones y suministro eléctrico a empresas tecnológicas. El análisis sostiene que esta reconversión podría ofrecer una fuente de ingresos más estable que depender exclusivamente de las recompensas de minería, aunque también crea competencia entre la búsqueda de bloques y la demanda de cómputo para IA.
Como indicio de ese cambio, el documento cita a 11 compañías mineras que cotizan en bolsa: la proporción de sus ingresos procedente de IA y computación de alto rendimiento habría pasado del 2% en el primer trimestre de 2025 al 22% en el segundo trimestre de 2026. Esa comparación muestra un creciente interés empresarial por la infraestructura, pero no prueba por sí misma que Pearl ya genere demanda suficiente ni que los ingresos de esos operadores provengan de su red.
Cómo Pearl reemplaza los hashes por matrices
Según el análisis, Pearl es una blockchain de capa 1 lanzada en abril y derivada del código de Bitcoin, pero cambia el algoritmo SHA-256 por multiplicación de matrices, una operación habitual en las GPU que ejecutan tareas de inferencia y entrenamiento de IA. Su mecanismo se presenta como prueba de trabajo útil, o PoUW, porque pretende que el esfuerzo computacional asociado a producir bloques tenga una aplicación adicional a la seguridad de la red.
El diseño conserva una exigencia importante de las redes de prueba de trabajo: realizar el cálculo debe requerir recursos, mientras que verificar la respuesta debe resultar relativamente barato y objetivo. Pearl recurre a pruebas de conocimiento cero para facilitar esa verificación, pues sostiene que las matrices pueden comprobarse sin que validadores deban emitir un juicio subjetivo sobre la calidad del razonamiento producido.
Para acercar esa capacidad a clientes, Pearl se asocia con redes de cómputo agregado y proveedores de inferencia, entre ellos Together AI. Las empresas pueden usar la potencia aportada por los mineros, que reciben PRL, y Together AI también opera infraestructura de minería para la red; la firma ofrece descuentos a clientes financiados con las recompensas PRL que recibe.
El proyecto busca, por tanto, reemplazar cálculos de minería de Bitcoin por multiplicaciones de matrices sin abandonar el modelo económico de una blockchain basada en prueba de trabajo. Esa descripción no significa que los mineros de BTC puedan simplemente reutilizar sus ASIC para IA: Pearl requiere hardware capaz de procesar matrices, y el atractivo para cada operador depende de que las recompensas y los ingresos por inferencia compensen los costos de equipos, energía e integración.
El reto de demostrar utilidad y sostener la rentabilidad
Una de las críticas al modelo es que el protocolo no puede demostrar por sí solo que cada multiplicación de matrices responde a una solicitud útil de un cliente que paga. Los mineros podrían introducir matrices sintéticas y aun así recibir PRL, de modo que la existencia de cálculos verificables no equivale necesariamente a una demanda comercial de inferencia de IA.
El análisis cita un estudio de junio que encontró que el software de minería predominante entonces generaba resultados descritos como multiplicaciones de matrices verificables, pero sin una salida de razonamiento externo. También menciona una revisión de unas 8.000 máquinas con hardware apto para inferencia que no ejecutaban código relacionado con IA, un dato que alimenta la preocupación de que parte de la actividad de la red no corresponda a trabajo solicitado por usuarios.
La comparación con Bittensor ayuda a explicar la decisión de evitar evaluaciones subjetivas: en sistemas donde validadores califican la utilidad de los resultados, puede aparecer un incentivo para coordinar votos o favorecer ciertas tareas. Pearl procura reducir esa discrecionalidad, aunque la objetividad matemática no resuelve por sí sola el problema de quién demanda los cálculos ni quién cubre su costo.
La propuesta depende de que enviar matrices a los mineros resulte sencillo y barato frente al valor obtenido por el servicio. El análisis advierte que los operadores deben cubrir el costo de sus GPU y que, si la dificultad sube, los equipos más potentes podrían conservar la rentabilidad mientras otros quedan desplazados; si suficientes mineros útiles dominan la red, algunos participantes podrían perder incentivos para seguir produciendo bloques.
PRL crece con rapidez, pero afronta dilución y una demanda incierta
PRL tiene un suministro máximo de 2.100 millones de tokens y utiliza un calendario de emisión lineal decreciente, en vez del halving de Bitcoin. Según las cifras del análisis, al momento de su publicación la capitalización de mercado rondaba los USD $475 millones y se habían minado 339 millones de PRL, equivalentes al 16,2% del suministro total.
El documento calcula que podrían emitirse otros 305 millones de PRL durante los 12 meses siguientes a su publicación, casi duplicando el suministro circulante, y señala que cerca de 1,01 millones de tokens se distribuyen diariamente a los mineros. A la cotización considerada por el análisis, esa emisión diaria equivalía a unos USD $1,4 millones, lo que puede añadir presión de venta si los receptores venden las recompensas para cubrir gastos o tomar ganancias.
La distribución inicial también se apartó del calendario previsto: durante los primeros seis días se emitieron unos 122 millones de PRL, el 36% del suministro circulante reportado en ese momento. En las primeras 30 horas posteriores al lanzamiento se minaron 20.000 bloques; luego, los tiempos se estabilizaron cerca del objetivo de 194 segundos, pero aquella ventaja temprana benefició a los primeros mineros y concentró la oferta.
El análisis afirma que PRL más que triplicó su valor desde septiembre, en un periodo en que el token ganó atención a partir de una tesis de inversión de Brian Breslow, de No Limit Holdings. La proximidad temporal no confirma que esa tesis haya causado el alza. El documento también advierte que el token cotizaba en BigONE y SafeTrade, con unos USD $6 millones de volumen diario y cerca de USD $22.000 de profundidad en órdenes de compra dentro de un rango de precio del 2%, cifras que describen un mercado relativamente limitado frente a su valoración.
Las mejoras técnicas y el vínculo entre IA y valor del token
La versión de Pearl descrita en el análisis trabaja con el formato numérico simplificado INT8, que no es compatible con todos los modelos de IA y reduce entre 10% y 15% la velocidad de procesamiento. Esa penalización puede restar atractivo a la oferta para los clientes, porque pagar por capacidad de cómputo que opera más lentamente podría no compensar el ahorro asociado a utilizar la infraestructura de los mineros.
El equipo prueba Pearl-GEMM en la red de pruebas para admitir formatos estándar y reducir la pérdida de rendimiento a un rango de 0% a 3%. La actualización sería relevante para acercar el desempeño a las necesidades de operadores de IA, aunque su despliegue y la respuesta de los clientes determinarán si la mejora técnica se traduce en pedidos sostenidos y no solo en una promesa de capacidad.
En paralelo, Pearl busca desplazar la minería sintética mediante alianzas con empresas de IA, de modo que usuarios puedan pagar para ejecutar inferencia en la red y los mineros atiendan tareas concretas. El equipo contempla usos como reservar capacidad de GPU, ajustar modelos y liquidar contratos de cómputo sin depender de servicios tradicionales en la nube, pero el análisis no ofrece cifras de adopción que permitan medir el alcance actual de esas operaciones.
El uso de IA tampoco crea automáticamente demanda de compra para PRL: los servicios se cotizan actualmente en dólares y las recompensas pueden venderse, sin un mecanismo de quema que reduzca la oferta. Together AI lanzó un modelo en mayo de 2026 con un descuento de 25% para el acceso, cuya parte descontada se cubría mediante minería de PRL; el equipo considera fijar los servicios en PRL o quemar una porción de cada compra, pero esas opciones aún no constituyen mecanismos implementados.
Pearl propone una respuesta a la tensión entre la expansión de la IA y el uso de energía e infraestructura de los mineros, pero su argumento económico depende de que el cómputo solicitado sea útil, competitivo y suficientemente rentable. El propio análisis considera especulativo comparar directamente la valoración de PRL con una fracción de la capitalización de BTC y destaca que el mayor potencial, por ahora, podría estar en mineros que ya venden inferencia de IA, no en una equivalencia de precios entre ambos activos.
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