Leopold Aschenbrenner, exinvestigador de OpenAI, colocó cerca de USD $1.000 millones en acciones de mineros de Bitcoin a través de su fondo Situational Awareness LP. La movida refleja una tesis cada vez más visible en el mercado: el mayor valor de estas empresas podría estar menos en la producción de BTC y más en su acceso inmediato a energía e infraestructura útil para inteligencia artificial.
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- Situational Awareness LP, el fondo de Leopold Aschenbrenner, reportó alrededor de USD $1.000 millones invertidos en mineros de Bitcoin.
- Las posiciones incluyen a Core Scientific, IREN, Cipher Mining, Riot Platforms y Hut 8, varias ya orientadas hacia IA y computación de alto rendimiento.
- Analistas del sector sostienen que la electricidad y la infraestructura conectada a red se han vuelto activos más valiosos que la producción potencial de Bitcoin.
💰🚀 Ex-investigador de OpenAI, Leopold Aschenbrenner, invierte USD $1.000 millones en mineros de Bitcoin volcados a inteligencia artificial.
La tesis apunta al valor estratégico de la infraestructura energética que controlan.
Minas de Bitcoin se están convirtiendo en… pic.twitter.com/pqTG7ZhiZC
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) March 6, 2026
Los mineros de Bitcoin recibieron un importante voto de confianza desde un lugar inesperado. Leopold Aschenbrenner, un investigador de 24 años que fue despedido de OpenAI en 2024 por una supuesta filtración de información, realizó varias apuestas en el sector a través de su fondo de cobertura Situational Awareness LP.
Según la presentación más reciente del fondo ante la SEC, Situational Awareness LP ahora vale USD $5.500 millones y mantiene cerca de USD $1.000 millones invertidos en compañías de minería de Bitcoin. La magnitud de la posición la ubica entre las mayores inversiones institucionales recientes en este segmento.
La operación también sugiere una lectura distinta sobre el negocio. Más que una apuesta directa al precio de BTC, la tesis parece enfocarse en el valor estratégico de la infraestructura energética que controlan estas firmas, justo cuando la inteligencia artificial compite por capacidad eléctrica en Estados Unidos.
Una apuesta concentrada en mineros que ya giran hacia IA
El portafolio de Aschenbrenner incluye posiciones relevantes en Core Scientific, IREN, Cipher Mining, Riot Platforms y Hut 8. En conjunto, estas participaciones suman aproximadamente USD $1.000 millones en empresas de minería de Bitcoin que hoy avanzan con fuerza hacia la inteligencia artificial.
El patrón no parece casual. Varias de estas compañías ya han comunicado movimientos concretos para aprovechar sus sitios energéticos, sus centros de datos y sus conexiones a la red en mercados de servicios vinculados a la nube de IA y a la computación de alto rendimiento.
Core Scientific, por ejemplo, firmó un acuerdo de 12 años con CoreWeave, proveedor de nube de IA, que se espera genere USD $10.000 millones en ingresos. IREN apunta a superar USD $500 millones en ingresos anuales por servicios de nube de IA a inicios de 2026.
Riot Platforms también cambió de rumbo hacia la inteligencia artificial y la computación de alto rendimiento. La compañía firmó recientemente un contrato de arrendamiento de centro de datos por 10 años con AMD, en una señal clara de diversificación más allá de la minería tradicional de Bitcoin.
En este contexto, la selección del fondo apunta de forma bastante directa a mineros que ya hicieron un giro explícito hacia IA. La lógica financiera detrás del movimiento parte de una diferencia clave: el alojamiento de cargas de inteligencia artificial puede ofrecer ingresos más previsibles que la minería de BTC.
Por qué la energía se volvió el activo central
Analistas consultados por DL News sostienen que el valor real de muchas mineras no ha estado solo en la posibilidad de producir Bitcoin. Nishant Sharma, fundador de la firma de consultoría en minería y computación Blocksbridge, dijo que el verdadero valor de un minero siempre ha residido en su infraestructura energética y su acceso a la red.
Sharma afirmó que, en el mercado actual, la infraestructura energética subyacente suele recibir una valoración superior al Bitcoin que esas empresas podrían producir potencialmente. La afirmación resume bien el cambio de narrativa que vive el sector tras el halving de 2024 y la presión sobre sus márgenes.
Para lectores menos familiarizados con esta industria, los mineros de Bitcoin suelen operar instalaciones con gran consumo eléctrico, subestaciones, contratos de energía y activos conectados a la red. Esos elementos, que antes se veían principalmente como soporte del negocio cripto, hoy tienen valor propio para otras industrias.
La inteligencia artificial aparece como el mejor ejemplo. Entrenar y operar modelos avanzados exige cantidades crecientes de electricidad, refrigeración, espacio físico y capacidad de interconexión. Por eso, un sitio industrial ya listo para consumir megavatios puede ser más codiciado que una instalación nueva aún en etapa de permisos.
Sharma explicó a DL News que, debido a los largos tiempos de espera en los centros de datos tradicionales, los activos energéticos ya existentes que poseen los mineros resultan increíblemente valiosos para una industria que lucha por seguir el ritmo de la demanda.
Halving, menores ingresos y presión de los accionistas
La apuesta de Aschenbrenner llega en un momento delicado para los mineros de Bitcoin. Después del halving de 2024, la recompensa por bloque se redujo a la mitad, lo que recortó de forma inmediata una de sus principales fuentes de ingresos.
A ese golpe se sumó una actividad relativamente débil en la cadena, factor que ha presionado a la baja los ingresos por comisiones de transacción. Cuando las tarifas disminuyen y la recompensa base cae, las empresas quedan más expuestas a la volatilidad del precio de BTC y a una competencia operativa cada vez más dura.
Frente a ese escenario, muchas mineras comenzaron a pivotar hacia la inteligencia artificial. Algunas han vendido Bitcoin y otras han reconfigurado parte de sus operaciones para aprovechar la demanda de infraestructura de centros de datos, en lugar de depender exclusivamente de su negocio histórico.
El cambio no responde solo a una moda bursátil. Detrás hay una comparación económica difícil de ignorar. Mientras la minería depende de variables inciertas como precio, dificultad y comisiones, los contratos de hospedaje de IA prometen flujos más estables y previsibles.
Ese contraste ha influido también en los mercados. Los accionistas de compañías mineras ahora presionan para que el giro hacia IA ocurra con mayor rapidez, en busca de valoraciones más altas y una estructura de ingresos menos expuesta a los ciclos de Bitcoin.
De acuerdo con Sharma, la apuesta de Aschenbrenner es lógica. El comentario condensa la visión de que el mercado podría estar revaluando a los mineros no por su tasa de hash, sino por su capacidad de convertirse en plataformas energéticas para la economía de la IA.
El cuello de botella eléctrico de la inteligencia artificial
La demanda de electricidad se ha convertido en uno de los grandes límites para el crecimiento de la inteligencia artificial. Según el reporte original, entrenar GPT-4 de OpenAI supuestamente consume más de 12 megavatios, una cifra equivalente a alrededor de 12.000 hogares.
Si los modelos futuros requieren más potencia, como muchos esperan, el problema podría agravarse. Conseguir suministro eléctrico suficiente y conectarlo a la red no es una tarea rápida, en especial en Estados Unidos, donde entran en juego estudios de interconexión, evaluaciones ambientales, permisos locales y mejoras de transmisión.
En ese mercado, conectar un nuevo centro de datos a la red suele tardar entre tres y cinco años. Ese plazo crea una ventaja para empresas que ya cuentan con infraestructura disponible o con proyectos energéticos avanzados, incluso si originalmente fueron diseñados para la minería de Bitcoin.
Por eso, el atractivo de los mineros puede ir más allá del negocio cripto. En muchos casos, controlan terrenos industriales, contratos energéticos, subestaciones y capacidad de carga que sería muy costosa o lenta de replicar desde cero para cargas de inteligencia artificial.
El movimiento de Aschenbrenner también destaca por su trayectoria. Antes de esta apuesta, había formado parte del equipo de filantropía Future Fund de FTX. Sin embargo, no respondió a solicitudes de comentarios sobre las razones específicas detrás de su estrategia actual.
La operación deja una señal clara para los mercados. En plena convergencia entre criptominería, centros de datos y carrera por energía, algunos inversionistas empiezan a ver a las mineras de Bitcoin como una puerta de entrada a la infraestructura crítica que necesita la próxima etapa de la inteligencia artificial.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
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