Por Canuto  

Salinas Pliego volvió a defender su tesis maximalista sobre Bitcoin con una asignación que desafía cualquier manual tradicional de gestión patrimonial. El empresario mexicano asegura que el activo digital supera a los bienes raíces como reserva de valor y sostiene que el deterioro del dinero fiduciario refuerza aún más su convicción de largo plazo.

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  • Ricardo Salinas Pliego afirma que cerca del 70% de su cartera de inversión está concentrada en bitcoin.
  • El empresario sostiene que bitcoin ha superado a los bienes raíces desde 2016 y lo define como una apuesta asimétrica al alza.
  • También reiteró su crítica al dinero fiduciario y comparó a bitcoin con el oro por su escasez.

 


Ricardo Salinas Pliego, dueño de Grupo Elektra y uno de los empresarios más conocidos de México, volvió a alzar la voz sobre Bitcoin y aseguró que aproximadamente el 70% de su cartera de inversiones está asignado a la criptomoneda.

La postura del  vuelve a colocarlo entre las voces empresariales más agresivas a favor de Bitcoin, compartiendo una predicción de que bitcoin podría llegar eventualmente a USD $1 millón y afirmando que es un activo superior a los bienes raíces.

El comentario, recogido por CoinDesk en un artículo este miércoles, no pasó inadvertido porque se trata de una asignación extremadamente alta frente a los estándares convencionales de administración patrimonial. En la práctica, la mayoría de los asesores financieros suele recomendar límites mucho más bajos para activos considerados volátiles.

Salinas vuelve a pronunciarse a favor de Bitcoin

Salinas, cuya fortuna está estimada en cerca de USD $5.000 millones, es desde hace años una de las figuras empresariales más visibles del llamado maximalismo Bitcoin. Su tesis central parte de una desconfianza profunda hacia el dinero fiduciario y de una preferencia marcada por activos escasos.

Según indicó a CoinDesk, esa convicción no se limita a una opinión de mercado ni a una simple exposición simbólica dentro de su portafolio. Por el contrario, la posición representa una apuesta estructural de largo plazo dentro de su estrategia de inversión.

El empresario está al frente de Grupo Elektra, uno de los conglomerados corporativos más grandes del país. Sus operaciones abarcan comercio minorista, banca, telecomunicaciones y medios, lo que da más peso a cualquier declaración pública sobre asignación de capital.

La noticia también llega en un momento de creciente atención política alrededor de Salinas. El reporte lo menciona además como un potencial candidato presidencial en México de cara a las elecciones de 2030.

Una convicción que va más allá de una inversión tradicional

Salinas describió a Bitcoin como la mejor inversión de largo plazo dentro de su visión del mundo. Su argumento es que las monedas emitidas por los Estados pierden poder de compra de forma inevitable con el paso del tiempo.

Esa lectura lo lleva a sostener una exposición que sería considerada inusualmente elevada por casi cualquier estándar clásico de diversificación. En carteras patrimoniales tradicionales, un nivel de concentración de ese tamaño suele verse como una postura de alta convicción y alto riesgo.

La intensidad de su apuesta quedó reflejada en otra declaración que ha generado controversia. Salinas dijo que incluso convenció a su esposa de hipotecar la casa que ella posee para comprar más bitcoin.

De acuerdo con su relato, ella aceptó hacerlo. El empresario reconoció abiertamente que se trata de un tema polémico, pero mantuvo su defensa de la idea como una forma válida de ganar exposición al activo digital.

Su razonamiento apunta a que, para muchas personas, la mayor parte de su patrimonio está concentrada en la vivienda. Desde su perspectiva, al menos debería considerarse una forma de transformar parte de esa plusvalía inmobiliaria en exposición a bitcoin, en mayor o menor medida.

Salinas explicó que así una persona podría conservar la apreciación del activo inmobiliario y, al mismo tiempo, sumar el potencial de valorización de bitcoin. Bajo esa lógica, la vivienda deja de ser el único eje de acumulación patrimonial y se convierte en una plataforma para tomar exposición a un activo distinto.

Bitcoin frente al mercado inmobiliario

Para defender su tesis, Salinas recurrió a una comparación histórica entre bitcoin y los bienes raíces. Su ejemplo busca mostrar cómo cambió el poder de compra del activo digital frente a una propiedad emblemática en un mercado desarrollado.

En enero de 2016, recordó, bitcoin cotizaba cerca de USD $400. Ese mismo año, una casa en el centro de Londres se vendió a un precio promedio de USD $1.600.000, equivalente entonces a unos BTC 4.000.

Diez años después, con los precios de la vivienda prácticamente sin cambios según la referencia citada en el reporte, esa misma compra requeriría menos de BTC 30. Para Salinas, esa diferencia ilustra de forma clara por qué considera que bitcoin supera a los bienes raíces como reserva de valor en horizontes largos.

La comparación no implica que el mercado inmobiliario haya dejado de cumplir funciones patrimoniales o de cobertura. Sin embargo, sí expone la magnitud de la apreciación de bitcoin frente a activos tradicionales durante un periodo específico.

Ese es el núcleo de su idea de una “apuesta asimétrica al alza”. En sus palabras, a medida que más personas entiendan qué es bitcoin, la demanda aumentará y eso reforzará su trayectoria de valorización.

El concepto de asimetría suele usarse en mercados para describir inversiones cuyo potencial alcista es mucho mayor que la pérdida esperada desde la óptica de quien invierte. En el caso de Salinas, esa asimetría está ligada a la escasez programada de bitcoin y a su expectativa de adopción futura.

La raíz histórica de su rechazo al dinero fiduciario

La defensa de bitcoin por parte de Salinas no surgió con el auge cripto de los últimos años. Según explicó, su visión sobre la pérdida de valor del dinero fiduciario viene de mucho antes, desde conversaciones familiares sobre el oro.

El empresario ubicó ese origen en la década de 1970, cuando el presidente estadounidense Richard Nixon puso fin a la convertibilidad directa del dólar en oro. En su entorno familiar, ese episodio era visto como un punto de quiebre en la historia monetaria moderna.

Salinas dijo que tanto su padre como su abuelo hablaban con frecuencia sobre ese cambio y sobre sus implicaciones. En esas conversaciones, el eje era que los gobiernos comenzarían a imprimir dinero de forma descontrolada, empezando por Estados Unidos.

Esas discusiones familiares no eran ajenas a intereses económicos concretos. La familia Salinas ha estado vinculada desde hace mucho tiempo a la industria minera de oro y plata, por lo que la desaparición del patrón oro no era un asunto abstracto para ellos.

Con los años, esa lectura se afianzó en una enseñanza simple que el empresario repite ahora aplicada a bitcoin. Los activos escasos, según su visión, tienden a conservar valor, mientras que las monedas fiduciarias ven erosionado su poder adquisitivo con el tiempo.

Por eso Salinas presenta a bitcoin como una extensión moderna de los principios que antes hicieron atractivo al oro para su familia. La diferencia es que, en vez de una materia prima física, la escasez estaría garantizada por un sistema digital descentralizado con emisión limitada.

Del oro a bitcoin: la tesis de la escasez

El reporte recoge otro contraste que refuerza la visión de Salinas sobre la fragilidad del dinero fiat. En julio de 1976, el oro cotizaba alrededor de USD $125 por onza.

Hoy, según la cifra citada, el metal precioso se negocia por encima de USD $4.500. El texto sostiene que su poder adquisitivo ha aumentado aproximadamente un 500% durante ese lapso.

En contraste, el dólar estadounidense compra actualmente solo cerca del 15% de lo que compraba en 1976. Esa divergencia es central en el razonamiento del empresario, porque refuerza la idea de que la expansión monetaria termina debilitando el ahorro denominado en moneda estatal.

Salinas toma esa comparación histórica como puente para equiparar a bitcoin con el oro. En ambos casos, dice, el rasgo decisivo es la escasez, no la estabilidad de corto plazo.

Ese matiz es importante porque bitcoin sigue siendo un activo con volatilidad significativa. Aun así, el empresario considera que esa volatilidad no invalida su tesis de largo plazo y, de hecho, no le impide calificarlo como una de las oportunidades más atractivas para inversionistas.

La narrativa de bitcoin como “oro digital” ha sido defendida por distintos actores del ecosistema durante años. Lo que distingue a Salinas es la magnitud de su exposición personal y la firmeza con la que traslada esa visión a decisiones concretas sobre patrimonio.

Una apuesta de largo plazo con alto nivel de riesgo

Aunque mantiene una convicción muy marcada, Salinas evitó ofrecer una predicción de precio de corto plazo para bitcoin. Esa cautela contrasta con el tono contundente de sus opiniones sobre el valor estructural del activo.

Sin embargo, cuando se le preguntó por proyecciones alcistas de figuras como Cathie Wood y Michael Saylor, que han sugerido escenarios de siete dígitos para bitcoin, terminó alineándose con esa posibilidad. Su respuesta fue directa: entonces será USD $1.000.000.

Al mismo tiempo, reconoció que no sabe cuándo podría ocurrir un movimiento de esa magnitud. Esa precisión importa porque evita presentar su comentario como un pronóstico fechado o como una garantía de mercado.

Para lectores menos familiarizados con el sector, conviene subrayar que una tesis alcista no elimina los riesgos inherentes a bitcoin. La criptomoneda puede registrar oscilaciones bruscas de precio y seguir expuesta a cambios macroeconómicos, regulatorios o de liquidez.

También es relevante distinguir entre una opinión personal de alta convicción y una recomendación universal de inversión. El caso de Salinas refleja la estrategia de un multimillonario con tolerancia al riesgo poco común, no un modelo aplicable sin matices a todos los perfiles patrimoniales.

Aun así, su postura vuelve a poner sobre la mesa uno de los debates más persistentes del mercado. Se trata de si bitcoin puede consolidarse no solo como activo especulativo, sino como reserva de valor superior frente a inmuebles, oro y dinero fiduciario en horizontes extensos.

En ese debate, Salinas ya eligió bando con claridad. Su cartera, sus declaraciones y su lectura histórica del sistema monetario muestran que para él bitcoin no es una posición táctica, sino una convicción de fondo.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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