Por Canuto  

El petróleo volvió a subir con fuerza este lunes ante nuevos ataques entre EE. UU. e Irán y una ofensiva israelí más profunda en Líbano. La tensión reaviva temores sobre el estrecho de Ormuz, clave para el comercio petrolero mundial, y agrega presión a mercados que siguen atentos a inflación, tasas y activos de riesgo.
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  • El Brent subió 3,3% hasta USD $94,10 por barril, mientras el WTI ganó 3,9% hasta USD $90,73.
  • Israel ordenó a sus tropas avanzar más profundamente en Líbano, pese a un alto el fuego declarado en abril.
  • Rystad Energy planteó un escenario extremo de USD $180 por barril para agosto si fracasan las conversaciones de paz.


Los precios del petróleo repuntaron este lunes, impulsados por una nueva escalada militar en Oriente Medio. El movimiento ocurrió mientras EE. UU. e Irán intercambiaban ataques y mientras Israel ampliaba su ofensiva terrestre en Líbano contra Hezbollah, grupo respaldado por Teherán.

De acuerdo con CNBC, los futuros del crudo Brent, referencia internacional, subieron 3,3% hasta USD $94,10 por barril hacia las 12:21 p. m. de Londres, equivalentes a las 7:21 a. m. ET. En paralelo, los futuros del West Texas Intermediate de EE. UU. avanzaron 3,9% hasta USD $90,73 por barril.

El rebote llega después de una semana severa para el mercado energético. El Brent y el WTI cerraron la semana anterior con caídas de 11,1% y 9,6%, respectivamente, su peor desempeño semanal desde mediados de abril.

Aun así, ambos contratos siguen alrededor de 30% por encima de sus niveles desde que comenzó la guerra liderada por EE. UU. e Israel contra Irán el 28 de febrero. Esa referencia ayuda a explicar por qué los operadores siguen sensibles a cualquier señal de interrupción del suministro.

Una escalada que golpea a los mercados energéticos

El nuevo avance israelí en Líbano debilitó las expectativas de una extensión del alto el fuego entre Washington y Teherán. Ese cese de hostilidades se mantiene inestable desde principios de abril, en medio de conversaciones con pocos avances visibles.

La ofensiva se produjo después de conversaciones entre Israel y Líbano mediadas por EE. UU. en Washington el viernes. Lejos de reducir la tensión, los hechos posteriores reactivaron el temor a una guerra regional más amplia.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, celebró la captura del castillo de Beaufort, en el sur de Líbano. Según el reporte original, Netanyahu describió la acción como un “cambio decisivo” en la creciente ofensiva terrestre contra Hezbollah.

Funcionarios europeos criticaron con dureza la última escalada de Israel. Ese rechazo refleja la preocupación internacional por el deterioro del frente libanés y por sus posibles efectos sobre las negociaciones entre EE. UU. e Irán.

Para el mercado petrolero, el riesgo no se limita al territorio libanés. Los operadores miran el conjunto del tablero regional, en especial la posibilidad de que ataques adicionales afecten rutas marítimas, infraestructura energética o decisiones de producción.

Ormuz vuelve al centro de la incertidumbre

Durante el fin de semana, EE. UU. e Irán reanudaron ataques aéreos. Ambas partes afirmaron haber alcanzado objetivos militares cerca del estrecho de Ormuz, una vía marítima estrecha que normalmente maneja cerca de 20% del tráfico petrolero mundial.

Ormuz es un punto crítico para los mercados porque conecta a grandes productores del Golfo con clientes globales. Cuando crece el riesgo sobre esa ruta, los precios del crudo suelen incorporar una prima geopolítica.

El presidente de EE. UU., Donald Trump, dijo este lunes en Truth Social que Irán “realmente quiere llegar a un acuerdo”. También afirmó que ese acuerdo sería bueno para Washington y sus aliados.

Trump agregó: “Simplemente siéntense y relájense, todo saldrá bien al final – ¡Siempre sucede!”. Sus comentarios buscaron transmitir confianza, aunque llegaron tras nuevos ataques y en medio de dudas sobre el rumbo diplomático.

Axios informó el sábado que Trump había solicitado varias enmiendas a los últimos términos alcanzados por sus enviados con funcionarios iraníes. El informe citó a dos funcionarios estadounidenses no identificados y señaló que una de las cuestiones centrales era el material nuclear de Irán.

CNBC indicó que no pudo verificar de forma independiente ese reporte. La falta de claridad sobre los términos del posible acuerdo mantiene a los mercados en una zona de alta sensibilidad.

Escenarios extremos para el crudo

Jorge León, jefe de análisis geopolítico en Rystad Energy, dijo que los operadores petroleros parecen estar descontando algún tipo de acuerdo en las próximas semanas. Sin embargo, advirtió que los precios podrían dispararse si fracasan las conversaciones de paz.

León planteó un escenario de USD $180 por barril para agosto si no hay acuerdo y se reanudan los combates entre EE. UU. e Irán. Según explicó, ese nivel implicaría una grave recesión económica global.

El analista señaló que Europa y Asia emergente sufrirían de forma particular en ese escenario. Esas regiones dependen de flujos energéticos internacionales y pueden enfrentar más presión cuando suben los costos de importación.

León también describió el escenario opuesto. Si EE. UU. e Irán acuerdan todos los puntos pendientes, incluida la cuestión nuclear y la reapertura plena del estrecho de Ormuz, los precios podrían caer rápidamente hasta cerca de USD $70 por barril para finales de año.

La amplitud entre ambos escenarios muestra la fragilidad del mercado actual. El petróleo no solo responde a oferta y demanda, sino también a decisiones militares, rutas marítimas y señales diplomáticas.

Goldman Sachs ve riesgos en ambas direcciones

Goldman Sachs mantuvo una lectura equilibrada sobre el mercado. El banco dijo que los riesgos para sus previsiones del cuarto trimestre de 2026 siguen siendo “bilaterales”.

La entidad tiene previsiones de USD $90 por barril para el Brent y USD $83 por barril para el WTI en ese periodo. Esas estimaciones podrían cambiar si la situación en Medio Oriente altera el suministro o si la demanda se debilita más de lo esperado.

Goldman advirtió que interrupciones persistentes del suministro en Medio Oriente podrían empujar los precios al alza. Ese riesgo gana relevancia cuando las tensiones se acercan a corredores estratégicos como Ormuz.

Pero el banco también subrayó un riesgo bajista importante. Los débiles datos de ventas minoristas de petróleo de abril en China y Europa Occidental implicaban, en conjunto, cerca de 2 millones de barriles por día de riesgo a la baja frente a sus ya moderadas previsiones de demanda.

Ese contraste explica por qué el mercado luce dividido. Una guerra más intensa podría encarecer el crudo, mientras una desaceleración económica o menor consumo industrial podría limitar las subidas.

Por qué esto importa para cripto y activos de riesgo

Aunque la noticia nace en el mercado petrolero, sus efectos pueden extenderse a otros activos. Para inversionistas en Bitcoin, criptomonedas, acciones tecnológicas y mercados emergentes, el precio del crudo importa porque influye sobre expectativas de inflación y política monetaria.

Un petróleo más caro puede alimentar presiones inflacionarias. Si esas presiones persisten, los bancos centrales podrían mantener una postura más restrictiva durante más tiempo, lo que suele afectar a los activos de riesgo.

Los mercados cripto suelen reaccionar a cambios en liquidez global, apetito por riesgo y expectativas sobre tasas. Por eso, una crisis energética prolongada puede convertirse en una variable macro relevante, incluso si no existe una conexión directa con redes blockchain.

También pesa el impacto sobre monedas, comercio internacional y costos de transporte. En un contexto de tensión geopolítica, los inversionistas tienden a revisar coberturas, exposición a materias primas y posiciones en activos volátiles.

Por ahora, el mercado parece balancear dos narrativas. Una apunta a un acuerdo eventual entre Washington y Teherán. La otra advierte que nuevos ataques, el frente libanés y la incertidumbre nuclear pueden mantener elevada la prima de riesgo.

La evolución de los próximos días será clave para saber si el rebote del lunes es una reacción temporal o el inicio de otro tramo alcista. Mientras tanto, el petróleo vuelve a ocupar el centro de la agenda financiera global.


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