La relación de 90 días entre bitcoin y el oro alcanzó su nivel más alto desde 2020, mientras BTC avanzó con fuerza durante una venta de bonos y las acciones retrocedieron. Sin embargo, Glassnode advierte que la aparente desconexión frente al mercado bursátil podría ser apenas una reacción temporal a las tensiones macroeconómicas.
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- La correlación de 90 días entre bitcoin y oro llegó a un máximo desde 2020 a finales de agosto.
- Bitcoin ganó 22,4% en una semana, mientras el oro subió cerca de 5% y las acciones estadounidenses cayeron.
- Glassnode considera que la divergencia de BTC frente al S&P 500 podría agotarse, pese a la fortaleza reciente de los ETF.
La relación entre Bitcoin (BTC) y el oro se estrechó con fuerza durante la reciente venta en el mercado de bonos, en un movimiento que volvió a poner sobre la mesa el papel de BTC como activo de cobertura macroeconómica.
Según un reporte de The Block, la correlación móvil de 90 días entre ambos activos alcanzó a finales de agosto su nivel más elevado desde 2020, cuando la pandemia provocó una respuesta extraordinaria de gobiernos y bancos centrales.
El movimiento ocurrió mientras aumentaban los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a largo plazo y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunciaba un incremento de las compras de deuda de mayor vencimiento, de acuerdo con la información citada.
En la semana posterior, Bitcoin avanzó 22,4%, su mayor ganancia semanal desde marzo de 2024, mientras el oro sumó cerca de 5% y las acciones retrocedieron. La coincidencia temporal reforzó la percepción de que algunos inversionistas estaban buscando protección fuera de los activos tradicionales, aunque no demuestra que la venta de bonos haya sido la causa confirmada del avance de BTC.
Bitcoin adopta el comportamiento del oro
La correlación mide hasta qué punto dos activos tienden a moverse en la misma dirección durante un periodo determinado, pero no demuestra por sí sola que exista una relación causal entre ellos. En este caso, el indicador de 90 días calculado por Bitwise refleja una coincidencia de comportamiento suficientemente marcada como para llamar la atención de los analistas, especialmente porque bitcoin suele registrar variaciones mucho más bruscas que el metal precioso.
André Dragosch, director de investigación de Bitwise en Europa, señaló en un memorando para clientes que la última lectura comparable se observó en 2020. En aquel momento, los gobiernos y bancos centrales respondieron a la crisis de COVID-19 con estímulos fiscales y monetarios de gran escala, un contexto que llevó a muchos participantes del mercado a concentrarse en el riesgo de pérdida de poder adquisitivo de las monedas y en la expansión de los balances oficiales.
Bitcoin también mostró una correlación negativa con el Índice del Dólar Estadounidense a finales de agosto, según la medición de 90 días de Bitwise. Para la firma, esa combinación implica que los factores que presionan al dólar pueden favorecer simultáneamente a BTC y al oro, aunque el comportamiento de ambos activos no sea idéntico ni ofrezca la misma exposición al riesgo.
“Cuando las cosas se ponen serias y las fuerzas macro son fuertes, los inversores discriminan cada vez menos entre bitcoin y oro mientras navegan por el aumento de los riesgos de debasement monetario“, afirmó Dragosch. El investigador añadió que, en esos escenarios, bitcoin ha comenzado a parecer “una versión amplificada del oro“, debido a que conserva una sensibilidad similar a determinadas preocupaciones monetarias, pero con oscilaciones de precio considerablemente mayores.
La desconexión frente a las acciones genera dudas
Mientras BTC y el oro avanzaban, la correlación de 30 días de bitcoin con el S&P 500 cayó hacia cero durante el rally de agosto, según analistas de Glassnode. Las acciones estadounidenses permanecieron en gran medida planas durante ese periodo, de modo que la evolución divergente de bitcoin no respondió únicamente a una caída pronunciada del índice, sino que pudo reflejar una combinación de flujos, expectativas macroeconómicas y demanda específica por el activo digital.
Glassnode, sin embargo, pidió cautela antes de interpretar esa divergencia como un cambio estructural en el régimen de mercado. Sus analistas indicaron que desconexiones repentinas durante ventas de bonos soberanos ya ocurrieron en el pasado y tendieron a durar poco tiempo, por lo que podrían representar un agotamiento local de la relación entre activos, en lugar de confirmar que bitcoin abandonó definitivamente su sensibilidad frente a las acciones estadounidenses.
La observación es relevante porque los inversionistas suelen utilizar las correlaciones para evaluar la diversificación de una cartera, pero esos indicadores pueden cambiar rápidamente cuando aumenta la volatilidad. Una correlación cercana a cero entre BTC y el S&P 500 puede reducir el riesgo conjunto durante una ventana específica, aunque no garantiza que ambos activos mantengan trayectorias independientes cuando cambien los rendimientos, el dólar o el apetito general por el riesgo.
Eric Balchunas, analista senior de ETF de Bloomberg, aportó una lectura distinta sobre el comportamiento reciente de Bitcoin. Según sus datos, BTC mantuvo durante los últimos seis meses una correlación menor con las acciones estadounidenses que el oro, las empresas de pequeña capitalización, los mercados emergentes e incluso los bonos del Tesoro, una comparación que cuestiona la idea de que su comportamiento pueda explicarse únicamente por su relación con el ETF QQQ.
Precio, oferta y flujos institucionales
En el frente de precios, bitcoin superó los USD $80.000 hacia finales de agosto después de acumular un avance mensual de 25%, aunque luego retrocedió hacia USD $76.000. La cotización se ubicaba alrededor de USD $77.600, entre una zona de oferta asociada con tenedores de largo plazo y un rango que Glassnode identifica como el principal piso de acumulación.
El grupo de oferta de los tenedores de largo plazo se concentra entre USD $83.000 y USD $86.000, de acuerdo con el análisis de Glassnode. Esa franja podría convertirse en una zona de presión vendedora si los participantes que acumularon BTC en niveles inferiores deciden asegurar ganancias, mientras que el rango de acumulación principal, entre USD $62.000 y USD $65.000, se encuentra bastante más abajo y representa un nivel de referencia distinto para evaluar posibles retrocesos.
La estructura de tenencia también mostró una mejora en la proporción de monedas con ganancias. Cuando bitcoin cotizaba cerca de USD $78.000 a finales de agosto, 68% de la oferta estaba en beneficios, frente a 65% cuando el activo se encontraba en un nivel similar durante mayo, una diferencia que apunta a una base de costos más favorable para parte del mercado, aunque no elimina el riesgo de toma de ganancias.
Los fondos cotizados en bolsa (ETF) de bitcoin al contado captaron un promedio de USD $290 millones diarios en el punto máximo del rally, mientras el volumen diario de negociación de estos productos se mantuvo cerca de USD $3.000 millones. Estos flujos muestran que la demanda institucional siguió acompañando el avance de BTC, pero por sí solos no permiten concluir que la desconexión frente a las acciones será permanente ni que el mercado haya entrado en una nueva etapa de estabilidad.
Una señal macroeconómica todavía abierta
La coincidencia entre bitcoin y oro puede interpretarse como una señal de que ciertos inversionistas están priorizando activos vinculados con la escasez o la protección frente a la depreciación monetaria. No obstante, el oro cuenta con una trayectoria mucho más extensa como reserva de valor y suele mostrar una volatilidad menor, mientras BTC continúa expuesto a cambios abruptos en liquidez, apalancamiento y sentimiento.
El comportamiento del dólar añade otra pieza al análisis, porque una caída de su correlación con bitcoin puede reflejar expectativas sobre las tasas de interés, los rendimientos reales o la política fiscal estadounidense. La información disponible no establece cuál de esos factores dominó el movimiento de agosto, por lo que atribuir todo el avance a una sola causa podría simplificar en exceso una reacción que involucró bonos, divisas, acciones, oro y productos cotizados.
Para los operadores, el nivel entre USD $83.000 y USD $86.000 será una referencia importante si bitcoin intenta recuperar el máximo reciente y prolongar el rally. En sentido contrario, la distancia hasta el rango de USD $62.000 a USD $65.000 recuerda que el mercado aún puede atravesar correcciones amplias antes de que la estructura de acumulación vuelva a ponerse a prueba.
La principal incógnita ahora es si la relación con el oro continuará cuando disminuya la presión sobre los bonos y regresen los flujos hacia las acciones. La experiencia destacada por Glassnode sugiere que una divergencia nacida durante una venta de deuda puede desaparecer con rapidez, mientras que los datos de correlación y ETF mantienen abierta la posibilidad de que bitcoin esté consolidando una función macroeconómica más cercana a la del oro.
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